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Curvas De Acero

Curvas De Acero

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / CEO / Romance / Completas
Popularitas:253.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él era solo un niño de 20 años; ella, una guerrera de 28 huyendo de una traición.
Cuando Elena despierta en una casa de seguridad, lo último que espera es encontrarse con un joven de mirada color miel y una confianza que la descoloca. Tras una noche de pasión que ella jura olvidar, Elena lo desprecia: "Niño, busca a tu padre, no tengo tiempo para juegos".
Él solo le responde con una promesa que le quema el alma: "Este niño acaba de darte el mejor recuerdo de tu vida... y voy a volver por ti".
Diez años después, el niño se ha convertido en un hombre implacable. Elena ha sobrevivido a todo, pero no está lista para el regreso de aquel extraño. Él no ha olvidado su aroma, su fuerza, ni a su "gordita". Esta vez, no aceptará un "no" por respuesta.
Una historia de reencuentro, poder y una obsesión que el tiempo no pudo borrar.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23

El motor de la lancha de lujo rugía suavemente mientras cortaba las aguas negras del Caribe, pero dentro de la cabina privada el silencio era absoluto, cargado de una estática que hacía que el aire pesara. Alexander no había soltado a Elena desde que salieron del casino. La mantenía pegada a su costado, con una mano firme en su nuca, obligándola a sentir cada músculo de su cuerpo bajo el traje impecable. Había ganado cinco millones de dólares en la mesa, pero sus ojos miel no reflejaban triunfo financiero, sino una sed primitiva que ninguna cantidad de dinero podría saciar.

En cuanto la puerta del camarote principal se cerró tras ellos, el mundo exterior desapareció. No hubo palabras suaves ni galanterías. Alexander la empujó contra la puerta de madera de caoba, atrapando sus manos por encima de su cabeza con una sola de las suyas. La seda líquida del vestido negro de Elena se sentía como una segunda piel, pero era la cadena de oro oculta bajo la tela la que quemaba.

—¿Sentiste cómo te miraban, Elena? —susurró él, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello—. Todos esos hombres en la mesa… te deseaban. Y yo disfruté cada maldito segundo sabiendo que eres mía.

Alexander soltó sus manos solo para buscar la cremallera invisible en la base de su espalda. El sonido del cierre bajando fue como un disparo en el silencio. El vestido cayó al suelo sin resistencia, revelando la silueta de Elena bañada por la luz de la luna que entraba por el ojo de buey. Ella solo llevaba puesta la cadena de oro que él mismo le había cerrado en la cintura.

—Dije que yo mismo te la quitaría —gruñó él, pasando sus dedos por el metal frío que contrastaba con el calor febril de la piel de ella.

Él la guio hacia la cama de gran tamaño, pero antes de dejarla caer, sacó de un cajón oculto un par de esposas de acero forradas en cuero negro. Elena sintió un escalofrío de anticipación que le recorrió la espina dorsal. Sin que ella tuviera que decir nada, Alexander le sujetó las muñecas a los postes de la cabecera. La vulnerabilidad de estar así, expuesta y atada, encendió en ella un fuego que la hacía jadear.

Alexander se tomó su tiempo para desnudarse. Se quitó el saco, la corbata y desabrochó la camisa blanca con una lentitud tortuosa, manteniendo sus ojos fijos en los de ella. Cuando quedó solo en sus pantalones de vestir, se acercó a la cama. Sacó una venda de seda negra y, sin previo aviso, cubrió los ojos de Elena.

—Si no puedes verme, solo puedes sentirme —le susurró al oído, su aliento caliente haciéndola temblar—. Y quiero que sientas cada centímetro de lo que te voy a hacer.

La oscuridad para Elena fue absoluta, potenciando cada uno de sus otros sentidos. Escuchó el roce de la ropa de Alexander al caer al suelo y luego sintió el peso del colchón hundiéndose cuando él se colocó entre sus piernas. Sus manos, grandes y callosas, empezaron a recorrer sus muslos, subiendo con una lentitud desesperante. Alexander no tenía prisa; disfrutaba del poder de saber que ella estaba a su merced.

Él usó sus dientes para morder suavemente el lóbulo de su oreja, mientras sus dedos jugaban con la cadena de oro en su cintura, tirando de ella lo justo para que el metal rozara sus zonas más sensibles. Elena soltó un gemido ronco, arqueando la espalda, buscando el contacto que él le negaba a propósito.

—Por favor, Alexander… —suplicó ella, con la voz rota por el deseo.

—Todavía no, guerrera. No hasta que me pidas que te reclame por completo —respondió él, bajando por su cuerpo.

Alexander empezó a besar su abdomen, rodeando el ombligo, bajando cada vez más. Elena sentía que iba a perder el juicio. La venda en sus ojos la obligaba a concentrarse en la textura de la lengua de él, en la presión de sus manos sujetando sus caderas con una fuerza que dejaría marcas. Cuando finalmente la probó, Elena gritó su nombre, tirando de las esposas con una desesperación salvaje. El sonido del metal chocando contra la madera de la cama se mezclaba con el ritmo de las olas contra el casco del yate.

Él la llevó al borde del abismo una y otra vez, deteniéndose justo cuando ella estaba a punto de explotar, solo para volver a empezar con más intensidad. Era un juego de control, de entrega absoluta.

—Dime que soy tu dueño, Elena —exigió Alexander, subiendo de nuevo hasta quedar sobre ella, rozando sus labios con los suyos.

—Eres mi dueño… mi Rey… mi todo —logró decir ella, con el sudor pegando su cabello a la frente.

Alexander no esperó más. Entró en ella con una fuerza que le quitó el aire, un movimiento posesivo y profundo que selló su destino. El ritmo era frenético, una guerra de voluntades donde los dos se entregaban por completo. No había nada de sutil en su encuentro; era puro fuego, una necesidad acumulada durante diez años que finalmente encontraba su vía de escape.

Cada embestida de Alexander hacía que la cadena de oro en la cintura de Elena tintineara, un recordatorio metálico de que ella le pertenecía en cuerpo y alma. Él la sujetó de la mandíbula, obligándola a mantener el rostro hacia arriba, aunque no pudiera verlo tras la venda. La intensidad del placer era tal que Elena sentía que el camarote giraba.

Cerca del clímax, Alexander le quitó la venda. Sus ojos miel se clavaron en los de ella con una ferocidad que la dejó sin aliento. Vio el sudor brillando en su pecho, la tensión en sus hombros y el amor oscuro que vibraba en cada uno de sus movimientos.

—Mírame, Elena. Quiero que veas quién te está haciendo esto —gruñó él, antes de acelerar el ritmo hasta el punto del colapso.

Cuando la explosión llegó, fue devastadora. Los dos colapsaron en un nudo de extremidades y respiraciones agitadas, mientras el yate seguía su curso por el Caribe. Alexander le desató las muñecas con una ternura inesperada, besando las marcas rojas que el cuero había dejado en su piel. La envolvió en sus brazos, cubriéndolos con la sábana de seda, mientras el aroma de su pasión llenaba el aire.

—Mañana no vas a poder caminar de nuevo —susurró Alexander, con una sonrisa de suficiencia contra su cuello.

—No me importa —respondió ella, cerrando los ojos y acurrucándose en el pecho de él—. Mientras sea contigo, no me importa nada.

A lo lejos, en la cubierta superior, se escuchaba la voz amortiguada de Hugo, que probablemente seguía intentando convencer a Marcus de que le diera un masaje en los pies, pero para Elena y Alexander, el universo entero se reducía a ese camarote, al oro que todavía rodeaba su cintura y al fuego que prometía no apagarse nunca. La guerrera se había rendido, pero en esa rendición, había encontrado su verdadera libertad.

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Genoveva
Linda novela, sin detalle, me gustó..

aún que me hubiera gustado que hubiera estado un poco más larga, de ahí, sin problema.
Genoveva
dime qué tú novela tiene 2da parte, si no es así está fatal.

porque está novela es para que fuera una saga, quiero saber con quién se queda la hija del vikingo..

Felicidades autora, muy linda novela, narrativa 10/10, tuvo de todo, aún que sinceramente muy cortita, a comparación de las que leo, de ahí en fuera sin detalle..
Genoveva
Hugo es una toda una cosa 🤣🤣🤣 me encanta
Genoveva
Hugo trae su desmadre el solito 🤣🤣🤣
Genoveva
pinche Hugo 🤣🤣🤣 es un desmadre
Alfredo Minicucci
yo pienso igual que Elia Maria ,no será que Alexander hace todo eso por venganza porque no se olviden que el padre de Elena tuvo antes la empresa y a lo mejor se mandó alguna tramoya con su familia y ahora que es rico toma venganza./Shy/
Alfredo Minicucci
si Hugo es un fenómeno es el.hermano que no tuvo y que la ayufo siempre.🤭
Genoveva
valió madres, la cosa 🤣🤣🤣
Alfredo Minicucci
Si me gusta como esta narrando la historia pero todavía no se sabe porque Alexander está tan interesado en Elena.👏👏
Gladys Dona
Linda novela Felicitaciones 👏
Amarilys Martinez
alguien que me explique empezó con 20 paso 10 años y termino con 28 me perdí o entendí mal
Gladys Dona
La viste para lucirse y a la ves lo pone celoso porque miran lo que dice es de el es un poco Enfermo ese Alexander ya que te gusta que ella sea la atención de la noche disfrútalo porque solo vos la tenes
Gladys Dona
Siempre fue de Elena eso lo dejo su madre pero el viejo Atorrante se gasto más de lo que entraba y hay entro Alexander a comprar todas las acciones para ahora devolver a Elena la que no apareció más fue la madrastra se habrá ido con otro Ceo con más 💰/Sob//Sob/
Gladys Dona
A no recuerdo pero ella apareció en la casa de Alexander no se si tuvo un accidente pero ella fue que le decía niño a Alexander por eso paso10 años hizo su fortuna y la vino a buscar pero que no recuerda que el Infeliz la engaño en la oficina
Gladys Dona
Algo se me perdió porque padre madrastra y hermanastra quedaron a la calle de donde saco dinero si no tenían una moneda y que Mateo yo pienso que Elena le da lo mismo si ella con sus propios 👀 los vio en la oficina con la secretaria que quiere inventar el padre en llamarlo a Mateo
Gladys Dona
Ya creo que se cobro lo suficiente de sexo por 10 años directamente no se levantan de la cama
Gladys Dona
Es divertido Hugo por lo menos no se van aburrir aunque Elena con Alexander no tienen tiempo para el aburrimiento /Sob//Sob/
Nilsida Navea
me encantó esta historia
Gladys Dona
La novela es muy buena pero te falta ponerle rostro a tus personajes y hay estarías completa yo anoto cada Escritora que pone fotos para volver a leer sus novelas ya perdí la cuenta pero más 80 novela empiezo en la noche y trato en 3 o 4 días terminar de leer por eso nunca leo si no dice completa
Alfredo Minicucci: yo no soy el que está en la foto el.es mi marido yo leo en su teléfono aclaro por lo que a veces escribo.
total 2 replies
Anna Trujillo Esquivel
me gusta mucho la pareja pero el amigo Hugo la verdad ya me fastidio osea los primeros capítulos era divertido pero ya no no pueden tener un momento de pareja porque ahí está metido
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