NovelToon NovelToon
Destinada a Cinco Bestias

Destinada a Cinco Bestias

Status: En proceso
Genre:Romance / Poli amor / Mujer despreciada / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:24.7k
Nilai: 5
nombre de autor: elmira brazil

Aitana nació como la omega más débil de su manada. Sin garras, sin colmillos y sin una marca digna de respeto, fue humillada por todos, incluso por su propia sangre.
Pero la noche en que la venden como si no valiera nada, la Diosa Luna despierta en ella un poder que llevaba mil años dormido.
Aitana no es una omega cualquiera.
Es la Luna Sagrada, la Elegida destinada a cambiar el mundo de los cambiantes. Y su destino no pertenece a un solo hombre, sino a cinco bestias de clanes distintos: Leandro, la serpiente dorada que la protegería con su vida; Mateo, el curandero lince que sana sus heridas; Quirón, el halcón orgulloso que arde como un fénix; Iván, el tigre blanco que desafía todo por ella; y Nereón, el sireno que guarda secretos bajo el mar.
Mientras antiguos enemigos codician su sangre y los clanes se preparan para la guerra, Aitana deberá construir una nueva manada desde las cenizas, proteger a las hembras olvidadas y demostrar que la omega que todos rechazaron puede convertirse en la fuerza más poderosa del mundo.
Cinco vínculos. Cinco destinos. Una sola Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

Capítulo 7: Ella eligió a la serpiente despreciada

Aitana miró a Leandro.

El silencio del patio se volvió más pesado que la luna.

Al principio, nadie pareció entender. Quizá porque todos esperaban que sus ojos se detuvieran en un Alfa reconocido, en un heredero de clan, en un guerrero con familia poderosa. Había hombres allí que ya estaban enderezando la espalda, listos para ofrecerse con palabras solemnes. Incluso Roque se inclinó hacia delante, como si pudiera empujarla con la mirada hacia una alianza rentable.

Pero Aitana no miraba a ninguno de ellos.

Miraba al hombre del Clan Serpiente.

Leandro tampoco se movió.

Por primera vez desde que lo conocía, Aitana vio algo romper su calma. No fue mucho. Un parpadeo lento. Los hombros tensándose apenas. La respiración detenida como si el aire se hubiera vuelto peligroso.

Abuela Remedios frunció el ceño.

—Aitana, debes decirlo en voz alta.

Las manos de Aitana estaban frías.

—Lo sé.

Fausto soltó una risa corta.

—No puede ser.

Bruna no dijo nada. Eso fue más revelador que cualquier insulto.

Aitana bajó del altar. La marca en su pecho seguía brillando bajo la tela, y cada paso hacía que los murmullos crecieran. Paloma se llevó una mano al corazón. Don Romualdo observaba con una gravedad que no era desaprobación, pero tampoco alivio.

Leandro seguía al borde del círculo.

Cuando Aitana se detuvo frente a él, descubrió que tenía que levantar un poco la cabeza para mirarlo a los ojos.

—Leandro, del Clan Serpiente —dijo.

El patio entero contuvo la respiración.

Leandro abrió los labios, pero no habló.

Aitana sintió que si dudaba en ese instante, todos iban a arrebatarle la elección. Roque, Bruna, los Alfas visitantes, la ley antigua. Todos.

Así que habló más claro.

—Te elijo como mi primer guardián de vínculo.

El ruido explotó.

—¡Una serpiente!

—¡La Luna Sagrada no puede unirse a un clan menor!

—¿Está loca?

—Eso debe revisarse.

Roque avanzó dos pasos.

—Aitana, no sabes lo que estás haciendo.

Ella no apartó los ojos de Leandro.

—Sí lo sé.

—Ese hombre no tiene una manada que pueda sostenerte. No tiene rango. No tiene...

—Se interpuso cuando tú no lo hiciste.

La frase partió el aire.

Roque se quedó inmóvil.

No hubo gritos durante un segundo. Solo el rostro de su tío endureciéndose frente a todos.

Aitana sintió miedo, claro que sí. Roque seguía siendo Roque. Pero había algo nuevo en ella, una línea tibia bajo la piel, como si la luz de la Luna no hubiera desaparecido por completo.

—Cuando Fausto levantó las garras contra mí —continuó—, nadie se movió. Él sí.

Paloma bajó la cabeza para ocultar una sonrisa feroz.

Fausto gruñó.

—La protegió porque quería aprovecharse.

Leandro giró la mirada hacia él.

—Cuida tu boca.

Fausto dio un paso, pero Don Romualdo golpeó el bastón contra la piedra.

—Basta.

El Alfa del Clan Jabalí se volvió hacia Abuela Remedios.

—¿La ley permite esta elección?

La curandera miró la marca en el pecho de Aitana, luego a Leandro, luego otra vez a la Luna.

—La ley dice que la Elegida debe escoger por voluntad propia al primer guardián. No exige rango, especie ni aprobación del tutor.

Roque apretó los puños.

—Pero exige que el elegido acepte.

Todas las miradas fueron a Leandro.

Aitana, por primera vez, sintió duda.

No porque se arrepintiera. Porque de pronto entendió que elegirlo también lo ponía a él frente al juicio de todos. Lo arrastraba a una guerra que quizá no quería. Lo convertía en blanco de clanes que ya lo despreciaban.

—Leandro —dijo, más bajo—. No tienes que...

—Sí.

La palabra salió de él como una piedra cayendo al agua.

Aitana se quedó quieta.

—¿Sí?

Leandro dio un paso hacia ella. La distancia entre ambos se redujo hasta que los murmullos quedaron lejos.

—Acepto.

Algo en sus ojos dorados brilló.

No era triunfo. No era ambición.

Era una devoción tan inesperada que Aitana no supo dónde poner las manos.

Abuela Remedios exhaló.

—Entonces la elección queda declarada ante la Luna.

—¡No! —gritó Fausto.

Todos lo miraron.

El león tenía el rostro rojo, los colmillos visibles.

—Esto es una burla. Hace unas horas era una omega sin valor y ahora todos quieren arrodillarse. ¿Y ella elige a una serpiente? ¿Esa es la sabiduría de la Luna?

Bruna puso una mano sobre su brazo.

—Fausto...

Él la apartó.

—No. Digan lo que todos están pensando. Una Luna Sagrada debería fortalecer la manada, no rebajarse con un hombre que nadie quiere cerca de sus hijas.

El aire cambió.

Aitana vio el efecto en los rostros: algunos no aprobaban la violencia de Fausto, pero una parte de ellos compartía el prejuicio. Una serpiente. Un clan temido, útil y rechazado. Su elección no solo sorprendía. Ofendía.

Leandro no respondió.

Aitana sí.

—Tú no tienes derecho a hablar de rebajarse.

Fausto la miró.

—¿Qué dijiste?

—Intentaste golpear a una hembra en el suelo. Si la Luna me dio una marca hoy, también vio eso.

La vergüenza cruzó el patio como fuego. Algunos bajaron la mirada.

Fausto dio un paso hacia ella, pero Leandro se interpuso, esta vez sin esperar.

—Un paso más —dijo— y no habrá ceremonia que te proteja.

Don Romualdo volvió a golpear el bastón.

—Fausto, sal del círculo.

—Alfa...

—Ahora.

Fausto miró a Bruna. Ella le sostuvo la mirada un instante, luego bajó los ojos. El mensaje fue claro: no aquí.

El león retrocedió, furioso.

Bruna, en cambio, se recompuso. Su sonrisa volvió, fina, tensa.

—Aitana —dijo con dulzura—, si esta es tu voluntad, que la Luna te bendiga. Espero que no confundas gratitud con destino.

Aitana sintió la intención detrás de cada palabra: sembrar duda, volver pequeño lo que acababa de decidir.

—Y yo espero que no confundas una sonrisa con inocencia.

Paloma soltó un sonido ahogado de puro orgullo.

Bruna palideció apenas.

Abuela Remedios levantó las manos.

—La elección está hecha. Antes de la medianoche debe prepararse la Ceremonia de Vínculo. La marca de la Luna no puede quedar sin protección.

Aitana se volvió hacia ella.

—¿Antes de la medianoche?

La curandera asintió.

—La luz te reconoció. Ahora el mundo también. Cada hora sin vínculo aumenta el riesgo.

Leandro miró a Aitana.

—No haré nada que no quieras.

La frase, dicha frente a todos, apagó varios murmullos.

Aitana respiró despacio. La elección ya estaba hecha. Podía sentirlo en la marca, en el modo en que la luz respondía a la presencia de Leandro, en la manera en que su miedo no desaparecía pero dejaba de gobernarla.

—Quiero entender lo que va a pasar —dijo.

Abuela Remedios se acercó.

—Lo entenderás en la choza ceremonial. Paloma puede acompañarte hasta la preparación.

Paloma ya estaba junto a ella.

—Como si alguien pudiera detenerme.

Leandro inclinó la cabeza hacia Aitana, un gesto pequeño, casi solemne.

—Te esperaré donde la Luna indique.

Ella asintió.

Por un momento, ninguno se movió.

Entonces Leandro bajó la mirada, y Aitana vio algo que la dejó sin aire.

Una lágrima le había resbalado por la mejilla.

Él pareció darse cuenta demasiado tarde. Se quedó rígido, como si aquella muestra pública le doliera más que cualquier herida. Cuando habló, la voz le salió áspera.

—¿Estás segura de que hablas de mí?

Aitana sintió que el patio entero desaparecía otra vez, pero esta vez no por la luz.

—Sí, Leandro —dijo—. Hablo de ti.

Antes de que él pudiera responder, Abuela Remedios golpeó el suelo con su bastón lunar.

—Entonces preparen el altar de sangre y luna.

La noche volvió a llenarse de movimiento.

Y Aitana entendió que ya no había camino de regreso.

1
Maria Diosdado Velázquez
esto es lo que a mí no me gusta, porque después se pierde la novela y no se sabe en qué termina, 😞😞 repruebo esto de no poner toda la novela entera, si usted escritora pudiera no hacer eso se lo agradecería
La novela está buenísima, pero no la pone completa y eso le resta puntos
Maria Diosdado Velázquez
no, no se abren las fotos🤔🤔🤔🤔🤔
Mary Salazar
me encanta 👏👏👏🤣🤣🤣👌👌😂😂
Mary Salazar
Woow 👏👏👏
Mary Salazar
OMG 😱😱😱😭😭😭
🏳️‍🌈ZOE GIANNI 🇮🇹🇦🇷
no puedo ver las imágenes, no soy solo yo no??
Elizabeth Vargas: yo tampoco puedo 😭
total 1 replies
Mary Salazar
Woow 👏👏👏👏👏👏 fantástico
Mary Salazar
guacala 😂😂😂🤣🤣🤣👌👌👌
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play