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Amar A Un Militar

Amar A Un Militar

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Completas
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Eimy jamás imaginó que una simple conversación por chat cambiaría su vida. Todo comenzó cuando conoció a un hombre que pertenecía al Ejército. Al principio solo eran mensajes, pero con el paso de los días nació una conexión especial que poco a poco se convirtió en amor. Después de muchas conversaciones, Eimy decidió darle una oportunidad a sus sentimientos y aceptar estar con él. Sin embargo, cuando pensaba que por fin había encontrado al hombre indicado, descubrió una verdad que jamás esperaba: él tenía esposa. Ahora Eimy deberá decidir si luchar por ese amor o alejarse antes de terminar con el corazón roto.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 — Una mañana de tensión

Al día siguiente me levanté como a las seis de la mañana. Apenas sonó la alarma, la apagué y me quedé un rato mirando el techo. Tenía que irme temprano para el trabajo, así que me levanté, me bañé y me arreglé.

Cuando bajé a la cocina, Bianca ya estaba preparando el desayuno.

—Buenos días —dijo ella, sin mirarme mucho.

—Buenos días.

Me senté en la mesa. Bianca puso el desayuno delante de mí y luego se sentó al otro lado.

—Coma, pues, que después sale tarde y termina diciendo que no tuvo tiempo.

—Sí, ya voy.

Tomé el tenedor, pero apenas probé un poquito. No tenía hambre. Mi cabeza estaba en otro lado.

La conversación de la noche anterior se me venía a la mente y, sin querer, se me escapó una sonrisa.

Bianca levantó la mirada.

—¿Y usted qué tiene?

—¿Yo? Nada.

—Está muy contento.

—¿Y no puedo estar contento o qué?

—Claro que puede. Pero es raro verlo así.

Suspiré.

—Bianca, apenas son las seis de la mañana. No empecemos.

—Yo no estoy empezando nada. Le estoy preguntando.

—Pues no tengo nada que decir.

Bianca dejó lo que estaba haciendo y me miró fijamente.

—Últimamente usted está diferente.

—¿Diferente cómo?

—Más distante. Más callado conmigo, pero de repente amanece de buen humor.

Me quedé en silencio.

—¿Y eso qué tiene que ver? —pregunté.

—Tiene que ver porque yo soy su mujer, Leandro. Yo también noto las cosas.

Sentí que me empezaba a dar coraje.

—¿Y qué querés que haga? ¿Que me levante todos los días con cara de amargado para que estés tranquila?

—No me hablés así.

—Entonces no me estés buscando pelea tan temprano.

—¡Yo no te estoy buscando pelea!

—¡Pues parece!

Bianca se levantó de la silla.

—Es que con usted ya no se puede hablar.

—Porque cada vez que hablás conmigo terminamos discutiendo.

—¿Y de quién será la culpa?

La miré serio.

—No sé, Bianca. Pero siempre terminás echándome la culpa de todo.

—Porque usted cambió.

—¡Todo el mundo cambia!

—Pero usted cambió conmigo.

No respondí.

Ella se quedó mirándome, esperando alguna explicación.

—Decime qué te pasa —insistió.

—No me pasa nada.

—¡Eso es mentira!

—¿Y entonces qué querés que te diga?

—La verdad.

—¡No hay ninguna verdad escondida!

Bianca negó con la cabeza.

—Ya ni siquiera me mirás como antes.

Aquella frase me dejó callado.

Sabía que algo entre nosotros se había roto hacía tiempo, aunque ninguno de los dos quisiera hablarlo directamente.

Pero no iba a convertir aquella mañana en otra discusión interminable.

—Bianca, no quiero pelear —dije finalmente.

—Claro. Usted nunca quiere hablar.

—Porque estoy cansado.

—¿Cansado de qué?

—De nosotros peleando por cualquier cosa.

Ella se quedó en silencio.

Miré el reloj y me levanté de la mesa.

—Tengo que irme a trabajar.

—Ni siquiera terminaste el desayuno.

—No tengo hambre.

—Siempre tenés una excusa.

Agarré mis cosas y respiré profundo.

—Que tengás un buen día.

—Sí, claro.

Caminé hacia la puerta.

—Leandro.

Me detuve, pero no me volteé.

—¿Qué?

—Nada.

Esperé unos segundos.

—Entonces nos vemos.

Salí de la casa sin decir más.

Mientras caminaba hacia el trabajo, sentí que aquella discusión me había dejado la cabeza vuelta nada.

Saqué el celular del bolsillo.

Tenía una notificación nueva de WhatsApp.

Era un mensaje de Amy.

Amy:

—Buenos días, paisa 🥰 ¿Cómo amaneciste?

Miré la pantalla y, por primera vez desde que había salido de la casa, volví a sonreír.

Leandro:

—Buenos días, Amy. Amanecí bien. ¿Y vos?

Guardé el celular y seguí caminando.

No sabía qué estaba pasando conmigo.

Solo sabía que, desde que Amy había aparecido, algo dentro de mí empezaba a sentirse diferente.

1
Cliente anónimo
Porque no platica y comparte con su pareja? El es el responsable de los problemas
Cliente anónimo
Pero el tiene compromiso con otra mujer aún!!
Lau
uff me gusta 🤭 interesante aunq me da pena la mujer se tiene que divorciar si ya no da para más su relación 🙆
Iskka Amira
Se las recomiendo es algo diferente y más vivido, para que cambien la rutina. 🫂🫂🫂🫂🫂
Lineth
buen comienzo
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