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La Elegida Del Capo

La Elegida Del Capo

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Mujeriego enamorado
Popularitas:32.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Arianna Falcone creyó que la muerte de Lucio Castelli, capo de la Sagrada Familia, significaría por fin su libertad. Se equivocó.

Con la organización al borde de una guerra interna, su padre pretende utilizarla otra vez y casarla con el hombre que consiga hacerse con el poder.

La única salida es Nino Farina.

Tiene veinte años, una sonrisa fácil y la violencia corriendo por las venas. Para impedir que los antiguos capitanes de Lucio recuperen el control, deberá tomar la Sagrada Familia. Y Arianna puede darle la legitimidad que necesita.

La solución: un matrimonio por contrato.

Seis meses. Habitaciones separadas. Ninguna obligación. Y una cláusula que le permite a Arianna marcharse cuando quiera.

No es amor. Solo una alianza.

Hasta que Arianna descubre junto a Nino todo aquello que nunca sintió con su primer marido: curiosidad, deseo y seguridad.

Porque esta vez no será elegida sin poder decidir.

Esta vez, ella también elegirá.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Advertencia

Arianna

Mi hermana atraviesa el grupo que se ha formado.

Lorenzo viene detrás de ella.

—¡Papá!

Corre hacia él.

Ve la herida. Después se gira hacia mí.

—¡Tú!

Nino da un paso.

Yo toco suavemente su brazo.

—Estoy bien.

No sé si es para tranquilizarlo a él o a mí.

Adriana me mira con un odio que conozco desde niña.

—Siempre haces lo mismo.

—Adriana, no.

Su esposo intenta sujetarla.

Ella se sacude.

—¡Suéltame!

Él lo hace inmediatamente. Por supuesto.

—Todo termina destruido por tu culpa —me dice.

Siento todas las miradas.

—Vámonos —le murmuro a Nino.

Pero Adriana se ríe.

—Claro. Huye.

Me detengo.

No.

No otra vez.

Me giro.

—¿Qué quieres?

—¿Qué quiero? —Señala a papá—. ¡Míralo!

—Intentó golpearme.

—Porque nunca sabes mantener la boca cerrada.

Nino deja escapar lentamente el aire.

Mala señal.

—Adriana —dice Lorenzo—. Basta.

Ella ni siquiera lo mira.

—Tú cállate.

Su propio marido baja los ojos.

Algo dentro de mí se rompe. No por él. Por reconocer demasiado bien esa dinámica.

—Lucio está muerto por tu culpa —dice Adriana.

El salón queda todavía más silencioso.

Mi corazón golpea fuerte.

—No.

—Sí. —Se acerca—. Todo lo que tenías que hacer era ser una buena esposa.

Nino se queda completamente inmóvil.

—Adriana.

Esta vez es papá quien trata de controlar la ira de mi hermana. Incluso él parece entender que debería detenerse.

Ella no.

—Pero nunca pudiste. —Sonríe—. Nunca fuiste mujer suficiente para él.

El aire abandona mis pulmones.

No porque le crea.

Ya no.

Pero sabe exactamente dónde golpear.

Siempre lo supo.

—Si Lucio me hubiese elegido a mí —continúa— seguiría vivo.

Lorenzo palidece.

Oh.

Eso sí le duele, pero Adriana ni siquiera lo mira.

—Él seguiría gobernando. La Sagrada Familia seguiría siendo fuerte. Papá seguiría teniendo su lugar. —Sus ojos bajan hacia mí con desprecio—. Tú lo arruinaste todo.

—Lucio se arruinó solo.

—Porque tú nunca supiste darle lo que necesitaba.

Nino da un paso.

Su mano roza la mía.

No me agarra.

Solo toca.

Me recuerda que está ahí.

Adriana ríe.

—Si Lucio te hubiera matado como la perra que eres, seguiría aquí gobernando.

Silencio absoluto.

Incluso ella parece darse cuenta demasiado tarde de lo que acaba de decir.

Nino se mueve.

Adriana lo mira, y entonces sonríe.

Eso me sorprende.

Se acomoda el cabello.

—Aunque todavía estás a tiempo.

Nino se detiene.

—¿De qué?

Ella mira a su esposo solo un segundo antes de volver sus ojos oscuros a Nino.

—De elegir a la mujer Falcone correcta para estar a tu lado.

Oh, Dios.

Lorenzo cierra los ojos.

Papá no dice nada.

Nino mira a Adriana. Después a Lorenzo.

—¿Tu esposo está aquí?

El rostro de Adriana cambia.

—Eso no…

—Pregunté si tu esposo está aquí.

Lorenzo levanta ligeramente una mano.

—Estoy aquí.

Nino lo observa.

—Lo siento.

Lorenzo frunce el ceño.

—¿Por qué?

Nino saca el arma.

El disparo retumba antes de que nadie pueda reaccionar.

Adriana cae gritando.

Me llevo ambas manos a la boca.

La bala entró en su rodilla.

Sangre.

Gritos.

Lorenzo se lanza hacia ella. Papá también.

Nino no se mueve ni un centímetro.

La pistola todavía está en su mano.

Su expresión completamente tranquila.

Eso es lo más aterrador.

No perdió el control. Esto es su control.

—¡Estás loco! —grita Adriana.

Nino se acerca.

Lorenzo intenta interponerse.

Nino lo mira.

El hombre se aparta de inmediato.

—No vuelvas a hablarle así a mi esposa.

Adriana solloza apretando la rodilla.

—¡Maldito enfermo!

—Esta es una advertencia. —Nino se agacha ligeramente para quedar a su altura. Su voz baja todavía más—. La próxima vez que insultes a Arianna, no voy a dispararte en una articulación. —Adriana lo mira aterrada. Nino señala su boca con el arma—. Voy a arrancarte la lengua. —Después mira a Lorenzo. El pobre hombre parece a punto de desmayarse—. Y haré que tu esposo se la coma.

Un jadeo colectivo atraviesa la habitación.

Incluso yo me quedo completamente inmóvil.

Nino guarda el arma como si nada.

—Terminamos aquí —declara antes de volverse hacia mí.

Y ahí ocurre lo más extraño.

Su cara cambia.

No completamente. Pero lo suficiente.

—Ary. —Ya no está hablando con ellos. Está hablando conmigo—. ¿Quieres irte?

Lo miro.

A mi padre con la mano ensangrentada.

A mi hermana llorando en el suelo.

A todos los hombres alrededor.

A personas que durante años vieron cosas y nunca hicieron nada.

Y después a Nino.

Debería tener miedo.

Acaba de dispararle a dos miembros de mi familia delante de un salón entero.

Debería recordar a Lucio.

A papá.

A todos los hombres que utilizaron la violencia para controlar una habitación.

Pero no se siente igual.

Quizás debería preocuparme que no se sienta igual.

Nino no me está diciendo qué hacer.

No me está ordenando que me vaya.

No me está sujetando.

Está esperando… Como siempre.

—Quiero quedarme.

Sus cejas suben apenas.

—¿Segura?

Asiento.

Algo parecido a una sonrisa aparece.

—Bien. —Se vuelve hacia el resto de la sala—. Entonces seguimos celebrando.

Nadie se mueve.

Nino mira a Don Salvatore.

—¿Dónde está la torta?

El anciano lo observa durante dos segundos, después comienza a reír.

Una carcajada profunda.

Inesperada.

—¡Traigan la maldita torta!

Las conversaciones empiezan lentamente otra vez.

Dos hombres ayudan a mi padre. Otros levantan a Adriana.

Lorenzo no me mira cuando pasan junto a nosotros.

Mi hermana sí.

Hay odio puro en sus ojos.

Esta vez no bajo los míos. Los sostengo hasta que desaparece.

Después siento los dedos de Nino rozar los míos.

—¿Estás realmente bien?

Asiento.

—Sí.

—Puedo sacarte de aquí.

—Lo sé.

Eso es precisamente por lo que puedo quedarme.

Nino entrelaza sus dedos con los míos.

—¿Estás enojada conmigo?

Lo miro.

—Le disparaste a mi padre.

—Sí.

—Y a mi hermana.

—También.

—En menos de cinco minutos.

—Mi eficiencia es una de mis mejores cualidades.

Una risa se me escapa.

No debería. Pero ocurre.

Nino me estudia.

—Eso no responde mi pregunta.

Miro nuestras manos.

—No estoy enojada.

—¿Asustada?

Pienso.

—Sí. —Su expresión se endurece. Intento explicarme—. Pero no de ti. —Se queda quieto—. Creo que eso es lo que no entiendo todavía. —Levanto la mirada—. La violencia siempre significó que algo malo iba a pasarme. —Mi voz baja—. Contigo... ocurrió porque alguien intentó hacerme daño.

Nino no responde. Quizás tampoco sabe qué decir.

—No quiero que tengas que dispararle a todo el mundo por mí —agrego.

—Eso complica bastante mis planes para los próximos seis meses.

Le doy un pequeño golpe con el hombro.

—Hablo en serio.

—Yo también.

Lo miro.

Sonríe.

—Lo intentaré —dice finalmente.

—¿Intentarás qué?

—Dispararles a menos miembros de tu familia.

—Nino.

—No prometo nada.

Me río otra vez.

Y mientras Don Salvatore reclama desde el otro extremo del salón que alguien tiene que ayudarlo a cortar su propia torta porque cumplir setenta y cinco no significa estar muerto, comprendo algo.

Todos están mirando a Nino de manera diferente.

Los capitanes.

Los soldados.

Mi padre mientras se lo llevan.

Mi hermana desde el suelo.

Hasta hace unos minutos veían al hijo de veinte años de los Farina.

El chico que sonríe.

El que hace bromas.

El hermano menor de Mattheo.

Ahora saben.

Nino Farina no heredó la Sagrada Familia.

La tomó.

Y cuando su mano vuelve a cerrarse suavemente alrededor de la mía, también entienden otra cosa.

Pueden desafiarlo a él.

Probablemente sobrevivan.

Pero tocarme a mí... Eso parece ser una idea mucho peor.

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Yelitza Goyo
jajaja jajaja jajaja por si acaso el quiere asegurarse que es lo que ella quiere
Viviana Maldonado
maravillosoooo me encanto!!!después de esto ..cero separacion
Yelitza Goyo
si esta asustado 🤭es nuevo ese sentimiento que esta naciendo en el
Yelitza Goyo
y es asi como nuestra autora nos hace un reencuentro o repaso con toda nuestra saga hermosas novelas todas sigo aun sin poder elegir mi preferida jajaja jajaja 🤔🤭
Yelitza Goyo
jajaja jajaja jajaja parece que no la conocieras Nino
Violeta Banquez Martinez
ésto se incendió hay que llamar a los bomberos 🚒🚒🥵🥵 por qué está plataforma se quemó 🥵😋🥵😋🥵😋🚒🚒
Kim Nava
Dios mío que ardiente 🔥🔥🔥🔥
estoy envidiando todas las mujeres de los Farina 😩😩😩😩
Kim Nava
no serán seis meses serán años 🤭
Kim Nava
estos hombres si son hombres Dios mío 🤭
Kim Nava
Ary le gusta esto pero solo con Nino🤭
Dolores Gracia
Este capítulo te deja con una sensación 🤭de querer más y más y más 🤭
Daniela
me encanta 🔥🔥🔥🥵🥵 súper hermoso 🥵
Zoraida Parra
que ricura
Cinzia Cantú
Vamos sigan así
Suleima Dominguez Guzman
Yesenia unos capítulos de entrega total Ary está disfrutando de su esposo y eso nunca lo había sentido gracias por cada capítulo
Cinzia Cantú
Ya dejen las estupideces y amense
Cinzia Cantú
Los dos tienen que reconocer que se aman
Cinzia Cantú
Un diálogo muy intenso y simpático a la vez
Cinzia Cantú
Nino ella no se va a ir más y sería muy buenob que conversaban al respecto ya que ambos desean lo mismo
Cinzia Cantú
Ary y Nino van a tener un bebé también, su matrimonio no. tiene fecha de vencimiento
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