Emir Abdala y Aysun viven un amor perfecto en la lujosa mansión Abdala. Pero su felicidad termina cuando Aysun sufre un terrible accidente provocado en secreto por Myna, la envidiosa hermana de Emir.
Al despertar, Aysun ha perdido la memoria y ya no recuerda al hombre que ama ni el matrimonio que compartían. Desesperado, Emir hará todo lo posible por recuperar a su esposa y demostrarle que su amor sigue vivo.
Pero el destino pondrá en el camino de Aysun a Merth, un humilde artesano que se enamorará de ella sin conocer toda su historia. Mientras Emir lucha por recuperar el corazón de su esposa, Aysun quedará atrapada entre dos hombres y dos formas de amar.
Entre secretos, traiciones, pasiones y sorprendentes revelaciones, Aysun tendrá que descubrir quién es realmente... y cuál de los dos hombres está destinado a quedarse con su corazón.
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Capítulo 7 — ¿Dónde está Aysun?
Emir llegó al hospital desesperado.
Bajó del automóvil antes de que el conductor terminara de detenerlo y corrió hacia la entrada.
—¡Mi esposa! ¿Dónde está mi esposa?
La enfermera que lo había llamado se acercó rápidamente.
—Señor Abdala, por favor, tranquilícese.
—¡¿Cómo quieren que me tranquilice?! ¡Aysun acaba de salir de una operación y no recuerda quién soy!
—Lo sé, señor. Pero estamos intentando averiguar qué ocurrió.
Emir entró en la habitación.
La cama estaba vacía.
Las sábanas estaban desordenadas.
Sobre la mesa permanecía la fotografía de su boda.
Emir la tomó entre sus manos.
—Aysun...
El médico llegó corriendo.
—Estamos revisando las cámaras de seguridad.
—¿Cómo pudo desaparecer una paciente sin que nadie lo notara?
—Alguien desconectó una de las cámaras del pasillo.
Emir lo miró con incredulidad.
—¿Alguien?
—Eso parece.
La mandíbula de Emir se tensó.
—Entonces esto no fue una casualidad.
Mientras tanto, Aysun despertó en un automóvil.
Intentó moverse, pero el dolor de cabeza la obligó a cerrar los ojos.
—¿Dónde estoy?
El hombre que conducía no respondió.
Aysun miró por la ventana.
No reconocía el lugar.
—¡Detenga el automóvil!
El hombre continuó conduciendo.
—¡Le dije que se detenga!
Finalmente, el vehículo frenó.
El hombre se giró.
—No quiero hacerte daño.
Aysun retrocedió asustada.
—Entonces déjeme ir.
—No puedo.
—¿Por qué?
El hombre la miró durante unos segundos.
—Porque hay personas que quieren que mueras.
Aysun sintió un escalofrío.
—¿Quiénes?
—Todavía no puedo decírtelo.
—¡Quiero volver con mi esposo!
El hombre guardó silencio.
—¿Emir?
Aysun lo miró sorprendida.
—¿Cómo sabe su nombre?
El hombre volvió a arrancar el automóvil.
—Porque sé quién eres.
En el hospital, Emir recibió una llamada.
—Señor, encontramos algo.
—Habla.
—Una cámara exterior registró un automóvil abandonando el hospital aproximadamente veinte minutos después de la desaparición.
—¿La matrícula?
—Está parcialmente cubierta.
—¡Encuéntrenlo!
—Ya estamos trabajando en ello.
Emir colgó.
Entonces Myna apareció.
—Emir...
Él se giró furioso.
—¿Qué haces aquí?
—Me enteré de que Aysun desapareció.
—¿Y qué sabes?
Myna se quedó paralizada.
—Nada.
Emir se acercó.
—¿Estás segura?
—Sí.
—Porque cada vez que ocurre algo extraño, tu nombre aparece cerca.
Myna sintió miedo.
—No tienes derecho a acusarme.
—Todavía no te estoy acusando.
Emir hizo una pausa.
—Pero voy a descubrir la verdad.
Myna bajó la mirada.
El automóvil finalmente llegó a una vieja casa situada en las afueras.
El hombre abrió la puerta.
—Baja.
Aysun se negó.
—No.
—Si quieres vivir, tendrás que confiar en mí.
Ella lo miró aterrada.
—¿Quién eres?
El hombre suspiró.
—Me llamo Kerem.
Aysun bajó lentamente del automóvil.
—¿Por qué me trajiste aquí?
Kerem miró hacia la carretera.
—Porque alguien del hospital intentará encontrarte antes que Emir.
—¿Por qué?
Kerem dudó.
—Porque tu accidente no fue el primero.
Aysun quedó inmóvil.
—¿Qué significa eso?
Kerem la miró directamente.
—Antes de casarte con Emir, alguien ya intentó destruir tu vida.
Aysun sintió un fuerte dolor en la cabeza.
De repente, apareció una imagen.
Ella entrando a una habitación.
Un hombre discutiendo con Emir.
Y una frase:
"Si te casas con Aysun, te arrepentirás."
Aysun abrió los ojos.
—¡Emir!
Kerem se acercó.
—¿Qué viste?
Ella lo miró confundida.
—No lo sé.
Entonces escucharon un automóvil acercándose.
Kerem se puso tenso.
—Tenemos que irnos.
—¿Por qué?
Él miró por la ventana.
Un vehículo negro acababa de detenerse frente a la casa.
—Porque ya nos encontraron.
Aysun palideció.
Y en ese instante, una persona descendió del automóvil.
Era Myna.
Continuará...