Ella es una policía que trabaja en una cárcel. Después de morir, ella reencarna en una joven maga quien en sueños ve como muere, así que despierta decidida a cambiar su destino y a cobrar venganza.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Maga Roun
Pasaron varios días.
Circe continuó con su nueva rutina.
Entrenaba su cuerpo por las mañanas.
Estudiaba magia durante el día.
Y por las tardes practicaba magia ofensiva hasta que el cansancio le impedía mantener los brazos levantados.
El mago White había dejado de sorprenderse cada vez que la veía aparecer para entrenar.
Ahora simplemente la observaba con una mezcla de curiosidad y cierta preocupación.
Circe, por su parte, estaba satisfecha.
Cada día podía controlar un poco mejor su maná.
Cada día podía utilizar hechizos durante más tiempo.
Y, poco a poco, su cuerpo comenzaba a acostumbrarse al entrenamiento.
[Esto está funcionando.]
[Despacio, pero funciona.]
Sin embargo, aquella rutina cambió cuando la maga Roun regresó al templo.
Apenas llegó, preguntó por Circe.
—Díganle que venga a verme cuando pueda.
Cuando Circe recibió el mensaje, dejó lo que estaba haciendo y se dirigió inmediatamente hacia la oficina de Roun.
Golpeó la puerta.
—Adelante.
Circe entró.
Y al verla...
Se detuvo.
Roun estaba sentada detrás de su escritorio.
La misma mujer que había aparecido en sus recuerdos.
La mujer que había alimentado a Circe cuando era una niña.
La que había cuidado de ella y de los demás huérfanos.
La mujer que había sido, sin necesidad de compartir su sangre, una madre para ella.
Circe la miró durante unos segundos.
Y algo dentro de ella se relajó.
La maga la miro y sonrio con ternura.
[Realmente me tiene cariño.]
No era una impresión.
No era una interpretación de sus recuerdos.
Lo podía ver en sus ojos.
Roun realmente quería a Circe.
—Hola
saludó Roun con una sonrisa.
—Hola.
Circe intentó mantener su habitual expresión seria.
No funcionó demasiado bien.
Estaba nerviosa.
Roun la observó unos segundos y soltó una pequeña risa.
—Al parecer han pasado muchas cosas contigo durante mi ausencia.
Circe sonrió incómodamente.
—¿Tantas?
—Eso parece.
Roun apoyó una mano sobre el escritorio.
—Ven, siéntate.
Circe obedeció.
La maga mayor la observó con atención.
Entonces su expresión cambió ligeramente.
—Veo que despertaste una marca de alma.
Circe se quedó quieta.
[Es cierto, los magos tienen nombre para explicar la reencarnación.]
Ya había escuchado aquella expresión durante sus clases.
Una marca de alma era el término utilizado por los magos para describir aquellos casos en los que una persona despertaba recuerdos de otra vida.
Algunos decían haber vivido una vida anterior.
Otros simplemente despertaban recuerdos que no podían explicar.
Y existían quienes aseguraban haber reencarnado.
Como ella.
Circe respiró lentamente.
Roun no parecía asustada.
Tampoco parecía desconfiada.
Simplemente la estaba observando.
—¿Tú estás bien?
Circe asintió.
—Sí.
Roun sonrió.
—Te veo nerviosa.
Circe apartó ligeramente la mirada.
—Es un poco extraño.
—Lo imagino.
Roun se levantó y se acercó a ella.
Su expresión se volvió cálida.
—Pero veo que esta marca de alma ha despertado una Circe bastante más combativa.
Circe no pudo evitar sonreír.
—Quizás.
Roun soltó una pequeña risa.
—Eso parece.
Después se sentó nuevamente frente a ella.
—Escúchame.
Circe levantó la mirada.
—Tener esos recuerdos no es algo malo.
Circe permaneció en silencio.
—Pueden ayudarte. Puedes aprender de lo que viviste antes. Puedes descubrir cosas que no sabías. Incluso puedes adquirir nuevas habilidades.
Roun hizo una pausa.
—Pero recuerda algo importante.
Circe la observó atentamente.
—La marca de alma no borra lo bueno de la antigua Circe.
Aquellas palabras la sorprendieron.
Roun continuó.
—Sigues siendo tú.
Circe bajó la mirada.
—Aunque tengas recuerdos diferentes. Aunque tengas una personalidad diferente en algunas cosas. Aunque ahora quieras aprender magia de combate.
Roun sonrió.
—Eso no significa que tengas que dejar atrás a la persona que eras.
Circe permaneció callada durante unos segundos.
Aquello había tocado algo dentro de ella.
Porque, aunque no quisiera admitirlo... Sentía que estaba empezando a mezclarse con Circe.
Sus recuerdos.
Sus afectos.
Sus experiencias.
Todo estaba allí.
Y Roun parecía entenderlo.
Circe finalmente asintió.
—Lo entiendo.
Roun sonrió satisfecha.
—Me alegra.
Entonces pareció recordar algo.
—Ah, por cierto.
Circe levantó la mirada.
—¿Sí?
—Deberás prepararte para ir a la boda de Megara.
Silencio.
Circe parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
Tres veces.
—¿A la qué?
—A la boda de Megara.
Circe se quedó completamente inmóvil.
[¿Boda?]
[¿Megara?]
[¿Mi Megara?]
Roun la observó con curiosidad.
Circe intentó procesarlo.
La Megara que recordaba era una muchacha de cabello blanco.
Una joven tranquila.
Una chica que podía pasar horas preparando pociones.
Una persona que parecía tener más interés en sus frascos y sus libros de pociones que en cualquier otra cosa.
[¿Esa Megara?]
Miró a Roun.
—¿Megara?
—Sí.
—¿La de cabello blanco?
Roun asintió.
—Sí.
—¿La que ama las pociones?
—Sí.
Circe abrió un poco más los ojos.
—¿La misma Megara que puede pasar todo el día preparando pociones y olvidarse de comer?
Roun asintió nuevamente.
—La misma.
Circe se quedó mirando a la mujer.
[Esto tiene que ser un error.]
—¿Se va a casar?
—Sí.
Circe permaneció en silencio.
[¿Desde cuándo?]
[¿Con quién?]
[¿Cómo?]
[¿En qué momento mi amiga de las pociones terminó organizando una boda?]
Roun pareció encontrar divertida su expresión.
—Parece que te ha sorprendido mucho.
—Muchísimo.
—Entonces tendrás que acostumbrarte a la idea.
Circe todavía no podía procesarlo.
Miró nuevamente a Roun.
—¿De verdad es Megara?
—Sí.
—¿La misma?
Roun soltó una pequeña carcajada.
—Circe, solo conozco una Megara de cabello blanco que vive preparando pociones.
Circe se llevó una mano al rostro.
[Definitivamente mis recuerdos están incompletos.]
O quizás...
El mundo había cambiado mucho más de lo que imaginaba.
Después de unos minutos más de conversación, Circe finalmente salió de la oficina.
Cerró la puerta detrás de ella.
Se quedó de pie en el pasillo.
Completamente confundida.
[¿Megara se va a casar?]
[Esto no estaba en mis recuerdos.]
Sacudió la cabeza.
[Ya lo descubriré.]
Pero había otra cosa que le había llamado mucho la atención.
Roun.
La maga no había mostrado miedo.
No había cuestionado su personalidad.
No había tratado de averiguar qué recuerdos tenía.
Simplemente había preguntado..
¿Estás bien?
Circe sonrió ligeramente.
[Está bien.]
[Al menos ella no me ve como una extraña.]
Y eso le produjo una tranquilidad que no esperaba.
Así que decidió dejar de preocuparse por aquello.
Por ahora.
Regresó al lugar de entrenamiento.
El mago White levantó la mirada cuando la vio llegar.
—¿Terminaste?
—Sí.
—¿Y?
Circe se colocó en posición.
—Todo bien.
White arqueó una ceja.
—¿Segura?
—Completamente.
Y sin darle tiempo a preguntar nada más... Circe comenzó a entrenar.
Un hechizo.
Otro.
Descanso.
Ejercicio físico.
Control de maná.
Nuevamente magia.
Cada día aumentaba la intensidad.
Cada día exigía más de su cuerpo.
Cada día controlaba mejor su poder.
Y cada día estaba un poco más cerca de convertirse en la maga que quería ser.
Aunque ahora había una nueva pregunta rondando en su cabeza.
[¿Con quién demonios se va a casar Megara?]
Circe lanzó un hechizo.
La energía blanca golpeó el objetivo con fuerza.
Sonrió.
[Ya lo averiguaré.]
Y volvió a entrenar.