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Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Demasiado Tarde para Arrepentirse: La Mujer que Él Despreció

Status: Terminada
Genre:Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:148
Nilai: 5
nombre de autor: Sila Reis

Después de dos años viviendo un amor que creía verdadero, Yasemin ve su mundo desmoronarse al descubrir que nunca fue más que una sustituta. Herida y sin mirar atrás, toma una decisión que cambiará por completo su destino: regresar a casa… y aceptar el matrimonio arreglado que alguna vez rechazó.

Lo que nadie sabe es que Yasemin no es solo otra mujer con el corazón roto.
Es la heredera de un imperio.

Criada entre Londres, Milán, Tokio y Zúrich, preparada para liderar y dominar el juego del poder, Yasemin eligió el amor —y pagó un precio muy alto por ello. Ahora, decidida a no volver a ser subestimada, está lista para ocupar el lugar que siempre le correspondió.

Pero el pasado no desaparece tan fácilmente.

Cuando Vicent se cruza de nuevo en su camino, ya no encuentra a la mujer que dejó atrás… sino a alguien a quien ya no puede controlar. Al mismo tiempo, un poderoso y enigmático italiano surge de las sombras, interesado no solo en el apellido que lleva Yasemin, sino en la mujer en la que se está convirtiendo.

Entre secretos, poder, venganza y sentimientos no resueltos, Yasemin tendrá que decidir:
hasta dónde está dispuesta a llegar para no volver a ser rota jamás.
Y si aún queda espacio para el amor… después de todo.

NovelToon tiene autorización de Sila Reis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

— Hoy fui a ver anillos con Summer porque mi madre me lo pidió.

La explicación salió demasiado rápida.

Como si Vicent estuviera intentando reparar algo que ya se había roto.

Yasemin no dijo nada. Solo lo observaba. De pie junto a la cama, con la maleta casi lista.

La habitación estaba en silencio, excepto por el sonido distante del tráfico nocturno de Chicago, atravesando las avenidas de la ciudad.

Las luces de los edificios se reflejaban en la ventana.

Pero dentro de aquella habitación la atmósfera era pesada.

Vicent siguió hablando.

— Pero no era para ella.

Se pasó la mano por el cabello.

Claramente irritado.

Claramente incómodo.

— Mi madre compró un vestido nuevo y dijo que no tenía joyas que combinaran.

Respiró hondo.

— Entonces pidió ayuda para elegir.

Una pequeña pausa.

— Dijo que Summer tiene buen gusto para accesorios.

💭 Vicent

Con esto debería bastar.

Yasemin siempre me cree.

Siguió hablando rápidamente, como si tuviera miedo de quedarse sin argumentos.

— Vimos collares, aretes y pulseras.

— Todo para combinar con el vestido.

Volvió a pasarse la mano por el cabello.

Un gesto de nerviosismo.

— Sé que lo entendiste mal.

Su voz bajó un poco.

— Pero en ese momento estaba irritado, así que no te expliqué. Dudó.

Pero terminó diciendo la verdad. O al menos parte de ella.

— Quería verte celosa.

El silencio en la habitación se hizo aún más pesado.

Yasemin permaneció inmóvil.

Entonces repitió lentamente:

— ¿Celosa?

Sus ojos estaban fríos y sin emoción.

— ¿Entonces pensaste que sentiría celos?

Vicent suspiró.

Como si estuviera cansado de aquella discusión.

— Yasemin, perdóname.

Pero la respuesta de ella llegó de inmediato.

Y helada.

— Tu disculpa fue recibida.

Cerró la maleta.

El sonido del cierre resonó en la habitación.

— Pero no fue aceptada.

Entonces agregó:

— Y el regalo realmente no era para ti.

La última frase fue la gota que derramó el vaso.

La paciencia de Vicent desapareció por completo.

— ¿¡Entonces para quién era!?

El grito estalló en la habitación.

Resonando en las paredes.

Pero Yasemin respondió sin dudar.

— Para mi prometido.

El silencio que vino después fue casi surrealista.

Vicent parpadeó y soltó una carcajada sarcástica.

— Yasemin, Yasemin, realmente no tienes límites para intentar presionarme a casarme, ¿verdad?

Cruzó los brazos.

La mirada llena de ironía.

— Entonces, ¿quieres decir que si acepto casarme contigo, me das el regalo y me perdonas?

💭 Vicent

Está fingiendo.

Yasemin siempre fue demasiado débil para dejarme.

Yasemin permaneció en silencio.

Observándolo.

Dentro de su cabeza solo una pregunta resonaba.

💭 Yasemin

¿De dónde saca este hombre tanta seguridad en sí mismo?

¿Realmente cree que no puedo vivir sin él?

Vicent sacudió la cabeza.

Como si estuviera profundamente decepcionado.

— Yasemin, realmente creí que entendías la barrera entre nosotros.

Suspiró.

— Pensé que eras sensata.

Sus ojos ahora mostraban frustración.

— Pero insistes una y otra vez en presionarme para casarme.

La miró con dureza.

— Eso me decepciona profundamente.

Yasemin parpadeó.

Confundida.

Ella ni siquiera había dicho eso.

Pero Vicent ya estaba completamente convencido de su propia versión de la historia.

Sin esperar respuesta, se dio la vuelta.

La puerta de la habitación se cerró con fuerza.

El estruendo resonó por todo el departamento. Yasemin soltó un largo suspiro.

Agotado. Se sentó en el borde de la cama.

💭 Yasemin

Esto no debió haber sido así.

En realidad, aquella conversación debería haber sido muy diferente.

Ella había planeado terminar con todo.

Contar la verdad.

Decir quién era realmente.

Que ella era la verdadera heredera de la Familia Haslan.

Que su familia vivía en Londres.

Y no en Roma, como Vicent creía.

Y que muy pronto volvería a casa de nuevo.

Para casarse con Álvaro.

Pero Vicent ni siquiera le dio la oportunidad de hablar.

Quizás la culpa era de ella.

Durante dos años fue la novia perfecta. Comprensiva. Paciente. Cariñosa.

Nunca hacía escándalos, nunca invadía su privacidad.

Nunca hacía preguntas difíciles.

Vicent creía que ella estaba completamente enamorada de él.

Pero había algo que siempre lo incomodaba.

Yasemin nunca cruzó ciertos límites.

Nunca.

Ellos nunca se dieron un beso de verdad.

Solo besos cortos y prolongados en los labios.

Pero nada más allá de eso.

💭 Vicent

Es tímida.

O tal vez esté esperando el momento adecuado.

Eso era lo que él pensaba.

Lo que nunca imaginó fue que Yasemin ya lo había entendido todo.

Meses antes, ella ya sabía que Vicent nunca la tomaría en serio.

Un año atrás…

Llegó a pensar en llevarlo a Londres y revelar quién era realmente.

Pero el destino lo cambió todo.

Aquella noche…

Por casualidad escuchó una conversación.

Vicent hablaba por teléfono con su madre.

— Mamá, quédate tranquila.

Su voz estaba relajada.

Despreocupada.

— Sé que nunca aceptarías que ella entrara a la familia Constantini.

Yasemin se quedó inmóvil detrás de la puerta.

Sin poder respirar.

— Solo estoy de novio.

Continuó.

— Casarme es otra historia.

Se rio.

Una risa despreocupada.

— Tu hijo no es un romántico ilusionado.

Después agregó:

— Sé muy bien la diferencia entre ser novio y casarme.

Vaya diferencia.

En ese instante Yasemin lo entendió todo.

Vicent nunca tuvo la intención de quedarse con ella.

Nunca.

Pero Yasemin tampoco era el tipo de mujer que moría por amor. Ella sabía lo que era amar.

Pero también sabía soltar.

💭 Yasemin

Si él quiere algo superficial, entonces eso es todo lo que tendrá.

Si Vicent solo quería una relación superficial, estaba bien. Ella lo aceptaría. Sin intimidad. Sin entrega.

Porque en el fondo lo que ella quería era compañía.

Estaba en una ciudad extranjera, sola.

Sin sus amigos. Sin su familia.

Y al principio Vicent había sido amable.

Cariñoso. Un abrazo cálido en una ciudad fría.

Y eso fue suficiente.

Pero ahora todo era diferente. Ahora ella sabía la verdad.

Para Vicent ella era solo una sustituta.

Y eso jamás lo aceptaría.

💭 Yasemin

Puedo aceptar que Vicent no me ame.

Puedo aceptar que nuestra relación no tenga futuro.

Pero había una cosa que jamás aceptaría.

Ser la sombra de Summer.

En algún lugar de Chicago…

Summer miraba su celular con una sonrisa satisfecha.

💭 Summer

Puede que Vicent no deje a Yasemin.

Pero tampoco va a dejar de desearme.

Pero Summer no conocía a Yasemin.

No de verdad.

Yasemin no era una sustituta.

Ella era Yasemin Haslan.

Nada más.

Nada menos.

Y en Londres…

Álvaro Bellucci observaba la noche caer sobre la ciudad.

La lluvia se deslizaba por la ventana de su oficina.

💭 Álvaro

Yasemin…

Vuelve a casa.

Porque esta vez, no voy a dejarte escapar.

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