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La Sombra De Un Matrimonio

La Sombra De Un Matrimonio

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Quince años de matrimonio convirtieron la vida de Elena en una prisión sostenida por el desprecio de su propia familia y los abusos de Héctor, su esposo. Con treinta y tres años, soporta la violencia únicamente por Julián, su hijo de doce años, el único motivo que la mantiene en pie. Pero cuando la carga se vuelve insoportable y el deseo de huir es su única salida, el destino cruza en su camino a Gabriel, un hombre atento que descubre las sombras detrás de su sonrisa. Decidido a liberarla, Gabriel le ofrecerá una salida, mientras Elena aprende que salvarse a sí misma también es salvar a su hijo.

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capitulo 3

El timbre resonó en la casa de dos pisos de Lorena con un tono melódico que a Elena siempre le pareció ostentoso. Se acomodó el cuello del abrigo fino con el que intentaba disimular las sombras en su cuello y ajustó la correa de su bolso.

A su lado, Julián mantenía las manos metidas en los bolsillos de la chamarra, con la vista clavada en las baldosas impecables del porche.

​La puerta se abrió y Lorena apareció al otro lado, luciendo un conjunto de lino impecable y el cabello perfectamente peinado.

Su expresión cambió de la sorpresa a una leve molestia al notar la rigidez en la postura de su hermana.

​—Elena... no me dijiste que venías —dijo Lorena, haciéndose a un lado a regañadientes—. Pasa. Mi mamá está en la sala, vinimos a tomar el té.

​El aire dentro de la casa olía a aromatizante de lavanda y piso recién pulido, un ambiente pulcro que contrastaba de inmediato con el peso opresivo que Elena traía en el pecho.

Al entrar a la sala, encontró a su madre, Alicia, sentada en el sofá principal, sosteniendo una taza de porcelana sobre un plato a juego.

​—¿Qué hacen aquí a esta hora? —preguntó Alicia sin rodeos, bajando la taza lentamente

—. Julián debería estar estudiando y tú haciendo la comida.

​Elena tragó saliva y miró a su hijo. Necesitaba hablar a solas, pero el Julián ya estaba exhausto.

​—Julián, ve a la terraza un momento, por favor. Tu tía tiene juegos allí —dijo Elena con suavidad.

​Julián miró a su madre con incertidumbre, pero al notar la súplica en sus ojos, caminó en silencio hacia el ventanal del fondo.

En cuanto la puerta de cristal se cerró tras él, Elena sintió que las piernas le temblaban. Se dejó caer en la orilla del sillón individual, frente a las dos mujeres.

​—Necesito ayuda —soltó Elena, y la voz se le quebró en la primera palabra—. No puedo volver a esa casa. Héctor... la situación se salió de control. Ya no es solo la bebida o los gritos. Anoche golpeó las paredes, me empujó. destrozó todo. Tengo miedo de lo que pueda pasar hoy.

​Lorena y Alicia intercambiaron una mirada veloz. Ninguna de las dos mostró alarma ni estiró una mano para consolarla.

​—Elena, por Dios, no empieces con tus dramas de siempre —dijo Lorena, cruzándose de brazos y apoyándose en el respaldo del sofá—. Todos los matrimonios tienen crisis.

Héctor tiene un trabajo exigente, maneja mucha presión. Tú sabes cómo son los hombres cuando traen problemas de la calle.

​—¡No es drama, Lorena! —exclamó Elena, bajando la voz apresuradamente para que Julián no la escuchara—. Me lastimó. Me tiene acorralada. Solo les pido que me dejen quedarme aquí unas semanas, unos días, mientras consigo un trabajo y busco dónde rentar algo pequeño con Julián.

​Alicia colocó la taza sobre la mesa de centro con un golpe seco que hizo tintinear la porcelana.

​—Ni se te ocurra volver a decir semejante tontería en esta casa —sentenció la madre, fijando una mirada severa y fría sobre su hija menor—. ¿Irte? ¿Dejar a tu esposo después de quince años? ¿Y pretendes que la gente del club y los vecinos digan que en esta familia educamos mujeres irresponsables que abandonan su hogar al primer problema?

​—¡Mamá, por favor! —musitó Elena, dejando caer el cuello del abrigo para mostrar la marca rojiza que descendía por su hombro, aún visible a pesar del intento de cubrirla.

​Lorena desvió la mirada con una mueca de desagrado, mientras Alicia ni siquiera parpadeó.

​—Tú sabes perfectamente cómo provocar a la gente, Elena —dijo Alicia sin un ápice de compasión—. Desde niña fuiste imprudente y contestona. Una buena mujer sabe cuándo quedarse callada, sabe cómo calmar a su marido y mantener la paz en la casa.

Si Héctor perdió la paciencia, algo habrás hecho para sacarlo de quicio. Los hombres no actúan así porque sí.

​—¿Me estás culpando a mí? —preguntó Elena, sintiendo cómo un frío glacial le recorría la espalda.

​—Te estoy diciendo la verdad que no quieres ver —intervino Lorena, adoptando un tono condescendiente—. Tienes treinta y tres años, Elena. No tienes experiencia laboral, no tienes dinero ni carrera terminada. ¿De qué vas a vivir si te vas? ¿Crees que vas a mantener a Julián vendiendo cosas o limpiando casas ajenas? Le vas a arruinar la vida a tu hijo quitándole la estabilidad que le da su padre.

​—Julián tiene miedo, Lorena. Él me rogó que nos fuéramos —explicó Elena, sintiendo las lágrimas rodar por sus mejillas, arruinando el corrector que cubría su piel.

​—Julián no sabe lo que dice —atacó Alicia, levantando un dedo acusador—. Y si Julián piensa así, es porque tú le estás llenando la cabeza de ideas venenosas en lugar de enseñarle a respetar a su padre.

Tu deber como esposa es aguantar, sostener la familia y no dar espectáculos. Tu hermana ha sabido construir un matrimonio respetable porque sabe dónde está su lugar. Aprende un poco de ella.

​Elena miró a su madre y luego a su hermana. Buscó en sus rostros algún rasgo de empatía, un destello de la protección que se supone que la familia debe brindar. Solo encontró rechazo, cálculo social y una frialdad absoluta. Para ellas, el dolor físico y emocional de Elena no era más que una molestia que amenazaba la fachada impecable que tanto se esforzaban por mantener ante los demás.

​—No te vamos a alcahuetear una rabieta —añadió Lorena con firmeza—. Si te dejamos quedarte aquí, lo único que haremos será alimentar un divorcio que va a manchar el apellido de la familia. Regresa a tu casa, prepárale una buena cena a Héctor, pídele disculpas por lo de anoche y arreglen sus asuntos a puerta cerrada, como la gente decente.

​El silencio volvió a la sala, pesado y definitivo. Elena se puso de pie despacio. Sentía el cuerpo entumecido, como si la energía se le hubiera escapado de golpe. Se arregló el abrigo sobre el cuello, ocultando de nuevo la marca de la violencia que sus propias creadoras habían decidido ignorar.

​Caminó hacia el ventanal de la terraza y abrió la puerta de cristal. Julián, que estaba sentado en una banca de madera mirando el jardín, se levantó de inmediato al verla. Julián buscó la cara de su madre, intentando descifrar si habían encontrado el refugio que tanto necesitaban.

​Elena apretó los labios, forzó la sombra de una sonrisa y le tomó la mano a su hijo.

​—Vámonos, mi amor —dijo con la voz apagada.

​—¿No nos vamos a quedar? —susurró Julián, mirando por encima del hombro hacia la sala donde su abuela y su tía volvían a tomar el té en silencio.

​—No, corazón. Tenemos que regresar a casa.

​Salieron a la calle bajo un cielo gris que amenazaba lluvia. Elena apretó la mano de Julián mientras caminaban hacia la parada del autobús. Mientras el viento helado le golpeaba el rostro, entendió con amarga certeza que estaba completamente sola en el mundo, y que la puerta de su propia familia le había sido cerrada para siempre.

1
Fernanda
😡😡😡😡😡
Fernanda
este hombre que le pasa 😡
Betty Saavedra Alvarado
Héctor está loco y obsesionado contigo Elena hay que cuidarse de él puede hacerte daño
Betty Saavedra Alvarado
Todo esto es por la mala de Lorena ella investigo todo Héctor debe ir a la cárcel incumplió la ley eso está buscando está lleno de odio y resentimiento
Carolina A²V
Héctor y su soberbia dolo conseguirá hundirse hasta el abismo de su maldad 😡
Carolina A²V
😂😂😂 no seas ridículo
Carolina A²V
quien se puede pudrir en la cárcel eres tú desgraciado que estas violando la orden del juez 😡
Carolina A²V
que bueno Julián buscaste ayuda espero que los profesores y el director te protejan
Carolina A²V
debes tratar de mantener la calma por Julián
Carolina A²V
no si denuncias esa perturbación de tu tranquilidad
Carolina A²V
llama y cuéntale a Gabriel o al abogado
CELINA ESPINOZA
muy buena historia
CELINA ESPINOZA
exelente historia 💯
Carolina A²V
Lo lamentable es que su propia familia es quién traiciona 😡😡😡
Carolina A²V
desgraciada infeliz al parecer tu marido no te da lo suficiente bueno no creo seas casada
Carolina A²V
vende su alma por unas monedas que asco 🤮 me das Lorena 😡
Carolina A²V
eso me gustaría que violeta la orden de restricción y te redundan en la cárcel infeliz 😡
Carolina A²V
así que por puro capricho❓️🤔 cual de los 3 está más enfermo 🤦🏻‍♀️
Carolina A²V
esta mujer es una loca no entiende lo que está haciendo 🤔
Carolina A²V
y más que todo peligroso 🤔😬
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