Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Revelaciones.
— Sea como sea el matrimonio de mi nieto contigo, eres su esposa, un papel no es el que pone los límites mi niña. - le guiñó un ojo, haciendo que un tinte rojo subiera por las mejillas hasta las orejas de Vivían.
— Mi nieto puede ser muy violento. - pero es incapaz de ponerle una mano encima a una mujer. Además es guapísimo no te parece.
Vivían volvió a cambiar de color, haciendo reír a Hilda, podría ser que esta chica derribe el muro de su nieto.
— Anda, mi niña te espera, le haz gustado mucho, me dijo Dominic, además me comentó que irán a ver a tu mamá.
— Gracias por todo señora. - inclinó la cabeza, iré con Vicky.
Hilda asintió, dándose la vuelta para retirarse.
Dominic entró a la sala de juegos, encontrando a Vivían jugando con Vicky, se sentó observándolas por unos instantes, antes de que se acercara Vivían dejando a la niña jugando sin descuidarla.
— ¿Cuanto tiempo hace que Vicky no habla? - preguntó mirando siempre hacia la pequeña.
— Prácticamente desde recién nacida, o al menos es lo que pensamos.
— ¿No sabe eso sobre su propia hija? - lo miró con desconcierto.
El sonrió, recordando que no habían tenido una conversación para siquiera conocerse. Y no le había revelado nada sobre la pequeña.
— Será porque no es mi hija. - observó su expresión y no tienes que llamarme tan formal, somos esposos, lo lógico sería que me llamaras por mi nombre, Dominic, es mi nombre.
Vicky es mi sobrina, hija de mi hermano mayor. Él y su esposa perdieron la vida en un atentado, y me entregaron una recién nacida para que yo me hiciera cargo de ella.
— Me tocó aprender entre balas y enemigos a cambiar pañales.
No sabía, ruego me disculpe.
Vivían ya no quiso preguntar más, eso ya era preguntar demasiado.
— ¿Y que les han dicho los médicos especialistas?
— Tiene todas sus cuerdas vocales intactas. - expresó. - suspiró, nos han dicho que cuando ella se decida y esté lista hablará, y bueno eso esperamos, desde hace mucho tiempo.
También tiene bajo peso para la edad que tiene, los mejores nutriólogos no han sido capaces de diagnosticar ese problema. Se alimenta muy poco.
Vivían se quedó observándola. Pensando en cómo hacer algo.
— Es preciosa. - sonrió ver a la pequeña jugando tratando de alcanzar la pelota.
Vicky
Vivían no se daba cuenta que el mafioso le estuvo observando cada vez que decía o preguntaba algo.
— Te llevaré a ver a tú madre. - soltó de pronto, iremos a la hora que quieras.
Esas palabras hicieron que Vivían se diera la vuelta.
— ¿Podemos ir ahora? - Preguntó esperanzada.
— Claro, ya te había dicho.
Vivían se levantó del asiento y fue por Vicky, la niña se veía muy feliz con ella. Y Dominic no lo pasó desapercibido.
Vicky voy a ir al hospital, debes portarte bien con tu niñera además la abuela está…
Sintió un jalón en su vestido, la niña intentaba decirle algo.
— ¿Que deseas Vicky?
Como pudo se comunicó con señas.
— ¿Quieres ir conmigo al hospital?
La niña asintió sonriendo.
Dominic estaba sorprendido, apenas tenía unas horas con ella y ya no quería separarse de Vivían. Vicky no era con nadie expresiva. Siempre prefirió estar encerrada. Y ahora estaba encantada con Vivian.
— Claro que sí quieres ir no hay ningún inconveniente.
Se dirigió a Dominic.
— ¿Si podemos llevarla verdad?
Dominic sonrió.
Ella lo ha pedido no me puedo negar. - controló sus emociones, porque en Vicky era muy extraño que quisiera salir de la mansión, pero la pequeña lo había pedido. Era un gran avance.
Igualmente fue en todo el trayecto de la mansión hasta llegar al hospital, la emoción de Vicky no tenía sin igual, Vivían cantaba un juego mientras chocaban sus palmas.
Ni siquiera se dieron cuenta que habían llegado, hasta que el conductor avisó.
— Hemos llegado. - anunció el chofer.
Vivían al levantar la cabeza se extrañó, no era el mismo hospital donde su madre había sido trasladada.
Me hice cargo de su traslado al hospital donde mi familia acude, y contraté un equipo especializado para que realizara la operación.
Dominic ayudó a las Damiselas a bajar del auto, pero Vicky tomó la mano de Vivían haciéndole sonreír.
Dominic pidió información con uno de los doctores.
— Ya está despierta, la operación fue todo un éxito, pero tendrá que estar dos semanas en observación.
Pero así Vivían reflejaba preocupación.
— Aquí debe ser demasiado caro. - adjudicó con la mirada sombría.
Vivían yo no veo ningún precio, y tú no deberías preocuparte más por los gastos. - le hizo ver.
— Gracias…Vivían en un arrebato de agradecimiento lo abrazo, dejando inmóvil al mafioso.
— Lo siento rápidamente se separó arrepintiéndose, mientras que Vicky tenía una sonrisa, que Dominic le alcanzó a ver, entrecerrando los ojos.
Al llegar a la habitación, efectivamente Zoila estaba despierta.
— ¡Mamá! - la chica la abrazó con cuidado, derramando algunas lágrimas.
— Cariño no llores. - le sonrió débilmente pero su mirada se clavó en los presentes.
Mami él es…
— Hola señora mucho gusto, soy el esposo de su bella hija. - exclamó dejando sorprendida a Vivían, ella es Vicky.
Zoila miró a su hija sin entender.
— Pasa algo que no me haz contado Vivían. - interrogó su mamá.
— Pasa que estábamos saliendo antes de que enfermaras, te lo iba a decir, pero ya no hubo tiempo. - mintió pues no sabía qué decirle.
— ¿Lo amas? - preguntó viéndola a los ojos.
— Si mami. - tenía que convencerla.
— Vivían, me dejas un momento a solas con tú esposo? - pidió de favor.
— Vivían miró a Dominic sin saber qué decir.
Pero el asintió aceptando.
Antes de salir Vivían con la pequeña. Miró suplicante al hombre.
Pero Vicky le dedicó una sonrisa a Zoila la cual se enterneció devolviéndole también una sonrisa suave.
Dominic se sentó a un costado de la cama.
— Escuché una conversación, antes que me sedaran, conozco a ese parásito de hombre. Siempre había perseguido a mi Vivían, escuché cuando dijo que la estaba obligando a casarse con él, a cambio de pagar mi intervención.
— Pero no era usted. - lo miró suplicando. Dígame la verdad. ¿Mi hija está en peligro?
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