Una doctora rencarnada en un mundo donde los hombres pueden convertirse en bestias, no se puede confiar en nadie incluso ni en la familia y solo aquellos más fuertes son los que gobiernan, ella encontrará hombres de distintas especies que darían su vida por ella.
Sígueme y conocerás más aventuras con la dra rencarnada.
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Celo...
En el transcurso del viaje, Luna investigaba con ayuda de sus machos y de Soren, todo tipo de hierbas, raíces y hongos, que pudieran conseguir un mejor efecto en el brebaje que tenían para el rompimiento del vínculo. Los compañeros de Luna sentían celos de Soren, ya que pasaba mucho tiempo robándole miradas a su hembra. Un día llegaron a una cueva y decidieron descansar unos días, para no forzar a que su amada Luna se agotara. Los machos de ella le dijeron a Soren que saliera para buscar lo necesario para esos días, al salir y apartarse solo un poco por precaución, es rodeado por los tres machos celosos.
-Que quieres con nuestra hembra-, le preguntaba un serio Kael.
-Hemos visto como la miras-, le gruñía Scott con rostro amenazante.
-Y no es una mirada de amistad, es de un hombre enamorado-, le decía un serio Paul con los brazos cruzados.
Soren se quedó callado con la cabeza mirando al suelo, pensando en que era cierto cada cosa que le decían, pero también sentía que no era correspondido y que ella solo estaba agradecida por su ayuda al salvar a su macho.
-Es cierto que me enamoré de ella, pero también es cierto que ella solo está agradecida conmigo por ayudarla, decidí acompañarlos en este viaje porque no sabía hacia donde ir-, Soren sentía como su corazón se apretaba de solo saber que no era correspondido en sus sentimientos, decidió serles sincero, ya que ellos serían de ayuda si se encontraban a los que lo atacaron para robarle las escamas,- yo soy una pitón dorada, posiblemente la última o una de ellas, ya que hemos sido cazados por nuestras invaluables escamas, el día que nos encontramos había sido atacado por un grupo de cazadores del clan pantera-, los machos estaban asombrados por ese descubrimiento, ellos pensaban que ya no quedaban más de ese tipo de hombres bestias. De momento cuando iban a preguntarle algo más, sintieron un fuerte aroma a flores con el rocío de la mañana, era el aroma de su hembra.
Rápidamente, al llegar a la cueva lo que ven los deja boquiabiertos, Luna estaba roja y sudando, se tocaba por todo su cuerpo, ellos al ver esto salen un momento a hablar para aclarar lo que está pasando.
-Está entrando en celo, tenemos que ayudarla-, decía Kael.
-Pero hay que estar vigilado los alrededores, su aroma es muy fuerte y llamativa-, decía Scott preocupado.
-Yo vigilare los alrededores, no se preocupen y cuiden a Luna, ella es su prioridad ahora-, decía un triste Soren, ya que al no estar vinculado a ella no podría ayudarle.
-Estaremos agradecidos contigo Soren-, Paul le daba un breve apretón en el hombro en agradecimiento. Al retirarse Soren empieza a marcar el territorio con su olor, evitando que otros machos quieran acercarse allí.
En la cueva una necesitada Luna ya se encontraba sin ropa tocándose por todo el cuerpo, al verla sus compañeros sus cuerpos reaccionaron al momento, rápidamente se acercan a ella y empiezan a besarla por todas partes.
Luna no sabía lo que le estaba pasando,- que me pasa?-, pregunta asustada,- necesito que me ayuden- ella no sabía por qué sentía que al ellos tocarla y besarla le aliviaban el ardor y el calor del cuerpo.
-Estás entrando en celo mi Luna-, le decía Kael besándole el cuello.
-Déjanos ayudarte-, le decía Scott mordiendo suavemente el interior de sus muslos.
-Te sentirás mejor después-, le decía Paul entre besos.
Luna se sentía abrumada, pero con un asentamiento de cabeza les dijo que sí. Así ellos empezaron a besarla, tocarla y hacer que se sintiera cómoda, Scott descendió hasta el lugar secreto y empezó a prepararla, eran tres y no querían lastimarla, Paul chupaba y mordía suavemente esos botones rosas que tenía que lo volvían loco, Kael metió sus dedos a la boca de ella y le dijo que los mojara, Luna abrumada de tantas sensaciones empieza a chupar sus dedos, Kael retira los dedos de su boca y le dice que no tema a lo que va a hacer, en aquel pequeño lugar que ninguno ha probado todavía empieza a introducir un dedo, Luna siente un pinchazo de dolor, pero al tener a sus otros dos machos dándole placer en otros lados no le toma importancia, Kael al ver que se estaba aflojando introdujo otro más y así hasta que sintió que estaba lista, los demás machos se apartan y empiezan a acomodarse.
Kael se acuesta boca arriba y ponen a Luna de espaldas a él, él empieza a darle besos en el cuello y a tocarla para que se relaje, poco a poco va entrando a aquel pequeño lugar, Luna sentía una incomodidad, pero también un placer intenso, cuando estuvo completamente adentro le hizo una seña a Scott para que se acomodara al frente, así lo hizo Scott, la tomó de las piernas y se las enroscó en su cintura y empezó a entrar por el frente, al estar adentro empezaron a moverse suavemente, luna era un manojo de sensaciones y gemidos, era tan intenso que llegaba a cada rato con gritos y convulsiones, Paul se acercó y la tomó del rostro y le dijo.
-Me quieres ayudar a mí también-, enseguida Luna tomó su cosota y empezó a darles subes lamidas, luego la introdujo a su boca y empezó a dar cabezadas de adentro hacia afuera, Paul la cogió del cabello y la embistió completo hasta el fondo y así entre los tres empezaron a moverse con frenesí en ella, pasaron el día, la tarde y la noche cambiando de posición y no se detenían, Luna ya no tenía voz de tanto gritar y gemir, esa fue una larga jornada de amor.
A la mañana siguiente había cuatro cuerpos arriba uno del otro, Luna estaba en el medio, Scott la tenía abrazada del lado derecho, Kael del lado derecho y Paul estaba entre sus piernas con su cabeza recostada del abdomen de ella,
Luna se empieza a despertar, pero siente un dolor agudo en las caderas, al mirar a su alrededor ve a sus compañeros que la tienen apresada entre ellos, ella trata de mover pero no puede, los machos al sentir a su hembra moverse enseguida se despiertan preocupados, al mirar a Luna ven que ella está molesta y con lágrimas en los ojos.
-Que pasa mi Luna, te sientas mal-, le preguntaba un preocupado Scott.
-Sigues con malestar en el cuerpo-, Paul se acercaba a revisarla. Cuando Kael le iba a preguntar Luna empezó a llorar, ellos se preocuparon por verla así.
-Son malos, no puedo mover mi cuerpo y me duele todo-, aquello relajó la expresión en los rostros de ellos.
-Te prepararé un brebaje para el dolor mi amada Luna, no llores más que hoy nos dedicaremos a consentirte-, enseguida que escuchó eso dejo de llorar y los miró con ojos de cachorro mojado. Sus machos se derritieron con la ternura de su amada compañera. Rápidamente, todos se pusieron en función de ayudarla, Kael le preparó el brebaje, Scott le cocinó una deliciosa comida y Paul le hacía masajes en las caderas para disminuir el dolor, ya en la tarde los machos salen a ver si todo estaba en orden, pero ven a un maltrecho Soren, estaba herido en algunos lados, rápidamente se aceran a él y le preguntan que le había pasado.
-Vinieron algunos machos solteros al sentir el aroma de Luna, tuve que luchar, ya que querían entrar a la cueva-, los machos estaban en silencio al ver a Soren, él no era nada de ellos y aun así decidió ayudarlos manteniendo segura la cueva, aquello les confirmó que si algún día su hembra lo quiere de compañero, ellos no se interpondrían.