NovelToon NovelToon
Perdona, yo no mendigo amor

Perdona, yo no mendigo amor

Status: Terminada
Genre:Romance / Fantasía / Mujer despreciada / Viaje a un juego / Completas
Popularitas:69.1k
Nilai: 5
nombre de autor: 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒

Belvina Laurent lo tenía todo: belleza, un apellido poderoso y un esposo que cualquiera envidiaría. Pero Alden Virel, el CEO más frío de la ciudad, jamás la vio como algo más que un contrato. Ella suplicaba su atención. Él la ignoraba. Y entre ambos, una mujer llamada Seraphina sonreía desde las sombras.

Hasta que un día, Belvina dejó de perseguirlo.

Sin lágrimas, sin escenas, sin súplicas. La mujer que despertó esa mañana ya no era la misma. Su mirada era distinta. Su voz, afilada. Y la frase que le dedicó a Alden le heló la sangre:

"No mendigo amor."

Ahora es él quien no puede dejar de observarla. Quien busca excusas para estar cerca. Quien siente que algo se le escapa entre los dedos cada vez que ella le da la espalda.

Pero Belvina ya tomó una decisión: no va a humillarse por nadie. Ni siquiera por el hombre que, sin saberlo, está empezando a amarla de verdad.

Mientras tanto, Seraphina no piensa rendirse. La mujer que se esconde detrás de una sonrisa perfecta guarda secretos que podrían destruir a toda la familia Astera. Y está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias.

En esta guerra entre orgullo, obsesión y deseo, solo hay una regla: el amor no se mendiga.

NovelToon tiene autorización de 𝕯𝖍𝖆𝖓𝖆𝖆𝟕𝟐𝟒 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

27. La mujer que ya no era la misma

La sencilla oficina del orfanato estaba impregnada del aroma de té caliente y pintura vieja en las paredes.

Belvina se sentó frente a la directora del orfanato, una mujer de mediana edad llamada doña Ratna.

Afuera, las voces de los niños jugando aún se escuchaban a través de la ventana.

Belvina deslizó una carpeta delgada sobre la mesa.

—No quiero que este dinero simplemente se acabe sin dejar nada.

Doña Ratna la miró confundida.

—¿A qué se refiere, querida Vina?

—Quiero que este orfanato tenga su propia fuente de ingresos.

Aquella frase dejó a doña Ratna en silencio.

Belvina abrió la carpeta. Dentro había varias notas, cálculos de inversión inicial, una lista de equipos y un boceto sencillo.

—Vamos a poner una pequeña panadería frente al orfanato.

Señaló el patio delantero que daba a la calle.

—La ubicación es buena. Pasa bastante gente.

Doña Ratna se inclinó hacia adelante, empezando a interesarse.

—Los panes también se pueden dejar en consignación en las tiendas locales de los alrededores. Los vendemos por internet. Si no se venden de inmediato, no importa.

Belvina esbozó una leve sonrisa.

—Lo que no se venda, se lo comen los niños. Nada se desperdicia.

Los ojos de doña Ratna cambiaron poco a poco. De la duda a la esperanza.

Belvina continuó:

—Yo puedo enseñarles a hacer pan.

Su mano señaló hacia afuera.

—Los niños que sean detallistas pueden encargarse de la caja y la contabilidad. Los creativos, del diseño del empaque. Los pacientes, de la decoración. Los parlanchines, de la promoción y las ventas en vivo.

La comisura de sus labios se elevó.

—Y los tímidos, que se queden a salvo en la cocina de producción.

Doña Ratna no pudo contener una risa conmovida. Las lágrimas le brotaron primero que la carcajada.

—Hija...

La voz de la mujer tembló.

—Todo este tiempo, la gente ha venido trayendo ayuda. Pero nadie había venido jamás trayendo un futuro.

Aquella frase tocó un rincón que nunca había pertenecido a la antigua Belvina.

Sus labios se curvaron apenas.

—Entonces... comencemos.

Sin embargo, doña Ratna aún parecía dudar.

—Pero el nombre de usted es muy conocido. Si su familia se entera de que está vendiendo pan...

Belvina extendió la mano y tomó la de la mujer con calidez.

—Lo vergonzoso no es vender pan —dijo con voz firme—. Lo vergonzoso es tener mucho... y no servir de nada.

Doña Ratna la contempló largamente, luego asintió con los ojos humedecidos.

Afuera, la risa de los niños seguía sonando alegre.

Y después de tanto tiempo, aquel lugar parecía estar esperando a que el futuro llegara.

En otro lugar...

Alden estaba leyendo un contrato cuando su celular sonó de nuevo.

—Señor, la señora Belvina terminó de vender todo.

—¿Y?

—Se dirigió a un orfanato en la zona sur de la ciudad.

Alden dejó de pasar la página.

—¿Para qué?

—Aún no está claro, señor. Pero estuvo reunida bastante tiempo con la directora del orfanato.

Alden levantó la vista.

—¿Y?

—Llegó con varias carpetas. Después recorrió toda el área del frente del orfanato.

La mirada de Alden se desvió hacia el gran ventanal detrás de su escritorio. La ciudad se extendía bulliciosa allá abajo, pero su mente se había detenido en un solo nombre.

Orfanato.

Hasta ahora, Belvina nunca se había interesado en un lugar así. Ni siquiera lo mencionaba, mucho menos visitarlo.

—Averigua para qué fue.

Bajó el celular.

Desde hacía un tiempo, seguía viendo el mismo rostro, pero ya no reconocía a la persona detrás de él.

Y por alguna razón, ese cambio lo perturbaba mucho más que la amenaza de divorcio.

En el orfanato.

Belvina estaba sentada en el patio trasero, rodeada de varios niños pequeños que se apiñaban a su alrededor.

Uno le jalaba la manga. Otro le presumía un dibujo hecho con crayones. Otro simplemente quería sentarse cerca de ella.

Ella soltó una risita mientras ayudaba a una niña a acomodarse un listón torcido en el cabello.

—Qué bonita quedaste —dijo, pellizcándole con suavidad la mejilla regordeta.

No muy lejos de allí, el llanto de un bebé estalló desde una habitación interior.

Belvina giró la cabeza de forma espontánea.

—Un momento.

Se puso de pie y entró a la modesta habitación de bebés en un costado del edificio.

Una cuidadora intentaba, visiblemente abrumada, calmar a un bebé varón que no dejaba de llorar.

—Déjeme intentar.

Belvina extendió los brazos. El bebé fue colocado en ellos.

Lo acunó con cuidado, dándole palmaditas suaves en la espalda con un ritmo delicado.

—Ya, ya... tranquilo...

Su tono de voz bajó sin que se diera cuenta. Familiar. Cálido.

Unos minutos después, el llanto cesó. El pequeño se quedó dormido sobre su hombro.

La cuidadora sonrió aliviada.

—Es usted increíble con los niños.

La mano de Belvina dejó de moverse.

Mamá.

Esa palabra se sentía ajena y punzante a la vez.

Bajó la mirada. Sus ojos cayeron sobre el rostro apacible del bebé.

Cuando las donaciones se retrasaban, los niños del orfanato comían avena aguada dos veces al día.

Aún recordaba el hambre que se tragaba fingiendo estar llena.

Aún recordaba las noches en que los encargados sonreían diciendo que todo estaba bien, aunque la cocina estuviera casi vacía.

Por eso los bolsos y la ropa cara acumulados en su armario le parecían un sinsentido.

Mejor convertirlos en leche, arroz, medicinas para la fiebre o zapatos escolares.

Belvina besó la coronilla del bebé con ternura.

—Que tu vida sea mejor que la mía.

En la oficina.

El celular de Alden vibró de nuevo.

—Señor, la señora Belvina sigue en el orfanato.

Alden continuó firmando documentos.

—¿Y?

—Estuvo bastante tiempo en la habitación de los bebés.

La pluma de Alden se detuvo.

—¿La habitación de los bebés?

—Sí, señor. Un bebé lloraba. Ella lo cargó hasta que se durmió.

La oficina se sintió demasiado silenciosa de repente.

Alden apretó la pluma con más fuerza.

Su casa era grande. Demasiado grande para dos personas. Y demasiado vacía para llamarla hogar.

Un pensamiento que nunca se había permitido surgió de la nada. Belvina está sola. Quiere un hijo.

La mandíbula de Alden se endureció apenas.

Pero lo que más lo inquietaba era la pregunta que venía después. Si Belvina realmente deseaba una familia...

¿La seguiría deseando conmigo?

Belvina volvió a casa cuando el sol empezaba a descender.

El cielo era de un naranja pálido, las calles se iban quedando vacías mientras su auto salía de la zona periférica de la ciudad.

Giró el volante con calma, todavía pensando en la lista de ingredientes y el pequeño horno que debía comprar primero.

Entonces el auto se sintió inestable.

Belvina frunció el ceño.

—¿Ahora qué?

Un roce suave se escuchó del lado izquierdo delantero.

El corazón le dio un vuelco.

—No me digas que...

Orilló el auto en el acotamiento y bajó de prisa. Tal como temía. La llanta delantera estaba completamente desinflada. Belvina cerró los ojos un instante.

—Perfecto. Lo que me faltaba.

Sacó su celular y abrió la aplicación de transporte. La pantalla brilló unos segundos. Luego se apagó.

Belvina miró el celular sin poder creerlo.

—Por Dios.

Recién ahora recordó.

La noche anterior había olvidado ponerlo a cargar. Durante el día en el orfanato, la poca batería restante se le había agotado reproduciendo caricaturas para calmar a un niño en pleno berrinche que se negaba a comer.

Miró a un lado y al otro.

La calle estaba desierta. Terrenos baldíos de un lado, una barda larga del otro. Casi no pasaban autos.

De pronto, se sintió incómoda.

Un sonido de escape se acercó. Dos motos se detuvieron no lejos de su auto. Cuatro hombres bajaron despacio.

Sus miradas cayeron directamente sobre Belvina. Uno de ellos sonrió con malicia.

—¿Solita, preciosa?

Belvina apretó el celular con fuerza.

Otro dio un paso hacia ella.

—¿Se te ponchó la llanta? Nosotros te ayudamos.

El tono era demasiado amable para ser creíble.

Belvina retrocedió medio paso.

—No hace falta.

El tercero soltó una risa corta.

—Y encima bravita.

El sol bajaba cada vez más. La calle seguía vacía. Y ninguno de ellos parecía tener intención de irse.

1
Celia Leticia Sanchez Jaramillo
me gusto muchi la novela🫠
Patricia Luna
Aluden esta cayendo redondito, no que no chiquito 🤣🤣
Chel Garcia
bonita historia 👌🏽 felicidades
Irene Covarrubias
❤️❤️
Myriam Hernandez
Excelente
Isabel Burelo
😱❤️❤️❤️
Claudiaty r Budiño7trb bj
excelente,
veritoo❤️
y supuestamente redobló la seguridad d ella y su familia cmo es q solo tenía un guardaespaldas?🤔
veritoo❤️
lo veía venir...era muy sospechoso q ella qdara y la pintan d bna..más aún cuando el padre d el y la madre no confiaban en ella más allá d la ayuda q decían q ella le brindo a su empresa. pero m llamo la atención q ella no hubiera un respaldo económico fuere ..y eso m pasó Enel capitulo donde baldina ordenó los expedientes si ella tnia una empresa chiquita cmo cubrió los riesgos dla empresa d el q era más grande y estaba al borde dla quiebra supuestamente..q garantías dio .eso m llamo la atención ya lo veía venir..ahora se va a sentir peor cuando se entere q la verdadera esposa murió bajo su desprecio absoluto
veritoo❤️
algo m dice q la tipa esa iso algo para q la empresa d ellos tuviera ese problema grande y se alejaran los socios d esa manera quedarse ella cmo su salvadora ..kpas q su plan era q el se casará con ella después d ayudarlo y apareció beldina..digo nose ...
veritoo❤️
y q manera tan aplastante jajajaja...viste chirusa?..aveses la educación no educa a los mediocres..la humildad es x sobre todo la mejor educación y esa la tiene Bel..jajajaja. q cachetada ejecutiva q t dió..anda a buscar perro escaldado ala calle sinverguenza..Bel..soy tu fans 😁🤗
veritoo❤️
basura putrefacta..ni siquiera se le puede llamar mujer..tne los atributos naturales y se vuelva a eso..no para conquistar sirve ..😡
veritoo❤️
enserio no se daba cuenta d q al darle autonomía completa para estar alado d el x todos lados y entrar a su empresa a su oficina cmo dueña d casa no iba a generar q pensaran q ellos eran más q socios?..en un ambiente donde las habladurías abundan peor q chisme d barrio?..si es en esa mugre d sociedad q más abunda eso..x más hombre virgen q sea eso te daría q haberlo sabido..dos dedos d frente papa..ahora se da cuenta recién?..pelotudo😡..ojalá y se sienta peor cuando Dina le confiese q la verdadera se murió viendo en el el desprecio absoluto y el asco q le tenía..pobrecita😔
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Excelente
Maria Cerdán
Y? qué vas a hacer para rectificar? Te la pasaste toda la novela castigando a Alden, se lo merecía? Sí, si hubieras querido irte te hubieras ido, ahora que él quiere arreglar las cosas sigues de bruta, si no lo vas a perdonar deja las cosas claras y ya, cansas con tanta canaleta de nunca acabar..
Maria Cerdán
Bueeennnooo!!, vamos a sentarnos en la puerta muuuyyy cómo demente con nuestras palomitas y bebida bien refrescante para ver pasar el cadáver de la zorripanta de Seraphina..
veritoo❤️
ella le tne q hacer sentir a el lo q le iso sentir ala verdadera ..las humillaciones el desprecio la mirada d asco todo...q sienta lo doloroso q es y sobre todo q le aga sentir lo q a propósito el le hacía sentir cuando todo el tmpo la tnia a esa mujer a su lado y la defendía d ella eso es lo q el tne q sentir..después ve si lo perdona o q lo perdone pro q sufra bien así igual cmo la verdadera sufrió pobrecita
Maria Cerdán
Buscaste su reacción , ira no te quejes de haberla conseguido.. lagartona de cuarta
Maria Cerdán
Eso no es un beso, sigue siendo control.
Martha Mena Wong
Solo queda hablar como adultos que son
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play