Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.
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Enredados en la tela de araña
Los labios de Alexandre y Vittoria se unen lentamente, con miedo, cierran sus ojos a medida que el beso se vuelve complaciente e irresistible. Los brazos de Vittoria rodean el cuello de Alexandre y se establecen allí, él la acerca más a su cuerpo y retiene con miedo a que se le escape. La atmósfera cambia por completo, sus feromonas se esparcen por toda la habitación, haciendo que cada rincón sea testigo de lo que está sucediendo. Los besos se vuelven más exigentes y las caricias se hacen presentes, las manos de Vittoria ahora están en el rostro del hombre que ella jura no soportar, Alexandre no levanta la pierna izquierda de Vittoria y se queda sosteniéndola, quiere que la cercanía entre ellos sea aún más palpable y que ella sienta bien lo que provoca en él.
Todo apuntaba a que esa noche estaba para cambiarlos, pero el sonido del teléfono de Vittoria lo cambió todo. Vittoria de inmediato se aleja de Alexandre, recuperando el aliento y lo mira como si hubiera estado en un trance y ya salió de allí, ahora es consciente y vuelve a odiarlo nuevamente.
Vittoria: Tiene que irse.
Alexandre se acerca y la mira con interés.
Alexandre: No creo, esperaré a que cuelgues y veremos que tanto deseas que me vaya.
Vittoria no tiene de otra que tomar la llamada y dejar a Alexandre en la habitación, mirándola con ojos de lobo esperando por su presa.
Teléfono:
Vittoria: ¿Madre?, todo bien.
Señora de Rossi: Si hija, solo tenía todo el día sin saber de ti. No estoy acostumbrada a dejar pasar el día sin saber de ti. ¿Cómo estás?, ¿estás ocupada?
Vittoria: Oh madre, disculpa que no te había llamado. He estado ocupada. Todo bien ¿y tú?
Señora de Rossi: Entiendo hija, me alegro mucho, todo bien. Solo quería saber cómo estás, descansa. Te quiero
Vittoria: Está bien, gracias. Descansa
Vittoria mira a Alexandre y no puede creer que en verdad el se haya quedado, no tenía una decisión clara sobre lo que quería que sucediera esa noche, pero sabe que depende de ella... Alexandre se acerca lentamente, dándole la oportunidad de decidirse, no quería forzar nada, pero tampoco deseaba que ella lo detenga. Quedan uno frente al otro, sin decir ninguna palabra, las emociones juegan con ellos, ambos saben que sería una decisión que cambiaría el juego. Sus narices se rozan, sus labios quieren unirse, sus ojos cerrados como si así pueden mantener el control
Vittoria: No creo que esto debería pasar, señor Viale. Usted está acostumbrado a esto, pero la verdad es que, yo no. Nunca he estado con nadie y no quiero ser parte de su listado irrespetuoso.
Alexandre no esperaba escuchar tal declaración, pues nunca había estado con una mujer que se había guardado en un mundo tan liberal.
Alexandre: Entiendo, no sabía. Disculpe mi atrevimiento, no insistiré.
Vittoria: Gracias.
Ambos se apartan y recuperan la compostura, pero ya la tela está tejida.
Alexandre: Aún podemos salir a dar un paseó. La verdad es, que no vine a faltarle el respeto, el plan era llevarla a cenar.
Vittoria: entiendo, me alisto y nos encontramos en el lobby.
Alexandre asiente y baja, sus pensamientos están dando vueltas, todo lo que ha pasado no es parte de lo que él acostumbra, dar un paseo no es muy común en él, nunca ha dado un paseo con una mujer. Pero aunque lo intenta, no le sale tratar a Vittoria como las demás mujeres... Después de unos minutos, Vittoria se encuentra con él, viste un vestido fresco color turquesa, unas sandalias doradas y el pelo suelto con ondas, nada de excesos. Un poco de rubor y labial beige. Pero eso es suficiente para llamar toda la atención de Alexandre, le gusta como ella es, no presume todo lo que tiene, solo vive y disfruta a paso firme, sin ruido.
Alexandre: Entonces, bella dama ¿gusta usted acompañarme a pasar por las calles de Monte Carlo?
Vittoria: jjjj, no tengo de otra caballero.
Salen al exterior y caminan por las calles como si fueran novios, Alexandre se siente bien aunque no lo quiera reconocer, es algo bueno para él, es el único momento donde Vittoria y él no están discutiendo e intentando demostrar quien es más fuerte y autoritario. La noche transcurre tranquila y terminan el paseo en Playa del Larvotto, enredando sus pies en la arena y disfrutando del viento con olor a mar que los acurruca.
Alexandre: ¿Por qué una mujer tan hermosa, no tiene pareja?
Vittoria: No me permito dejar entrar a mi vida cualquier hombre, al momento de elegir ninguno cumple con lo que deseó. ¿Y usted, por qué no se estabiliza con una mujer y crea una familia?
Alexandre: No me interesa, creo que así estoy bien.
Vittoria: Yo si deseo tener una familia, es solo que necesito al hombre que cumpla con ese papel, no todos están dispuestos a formar una familia y establecerse en un hogar. No quiero escuchar simples palabras, debe ser un hecho.
Alexandre: Suena bien, es una mujer digna de respeto, señorita Rossi.
Vittoria: Sabe, usted sería muy buen padre y esposo. ¿Sabe por qué?, porque usted es muy responsable con lo que le corresponde, entonces se que no sería la excepción si formará una familia.
Alexandre: Es muy observadora, si se presenta la oportunidad, porque nadie sabe de su destino, moriría por mi familia; pero en verdad es mejor no formarla, hay muchos peligros y no quiero exponerlo a eso.
Vittoria observa a Alexandre, lo mira tan entregada que eso provoca que el sonría, su sonrisa es tan natural que mostró una parte que nadie conoce de él y ella lo vio. Vio esa parte oculta del resto del mundo y le provoco interés conocerla.
Vittoria: Los peligros siempre van a estar, señor Viale, pero eso no nos limita a desarrollarnos y vivir como deseamos. Además, no creo que eso sea un obstáculo para usted. No lo tiene que decir, pero es obvio que usted controla más que un imperio.
Alexandre escuchó está última frase con cuidado, entiende que Vittoria también conoce sobre el mundo detrás de todo ese poder y no es de sorprenderle, pues está muy involucrada en los negocios de su padre y el submundo es parte de él.