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Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9: CAZADORES EN EL NEÓN

CAZADORES EN EL NEÓN

La lluvia ácida caía sin cesar sobre los letreros de neón parpadeantes del Mercado Central de La Periferia. El olor a metal mojado, comida frita sintética y combustible barato llenaba el aire húmedo del bajo mundo.

Iba cubierto con una enorme gorra oscura y una chaqueta holgada para disimular mi silueta y sofocar cualquier ráfaga residual de mi glándula. A mi izquierda, Eren caminaba con las manos metidas en los bolsillos del abrigo, escaneando los callejones con la mirada afilada de un depredador nocturno; a mi derecha, Kaelen mantenía la guardia con un porte impecable, atento a cada sombra sobre los tejados.

Valen se había quedado en la habitación del hostal monitoreando las frecuencias de radio del Consejo, pero yo me había negado rotundamente a quedarme encerrado esperando a que mi cuerpo colapsara por completo. Necesitaba bloqueadores biológicos neutros de venta libre y comida de verdad.

—Ahí está la tienda de suministros médicos —dijo Kaelen en un susurro, señalando un establecimiento decrépito con una luz parpadeante de color verde en la esquina de un pasaje estrecho.

—Entra rápido —murmuró Eren, rozando mi hombro con el suyo mientras se colocaba en la entrada del pasaje para cubrir el acceso—. Nosotros nos quedamos afuera. Un Pura Sangre en una tienda del mercado negro llama demasiado la atención.

Entré al local, donde un anciano Beta me vendió un par de supresores de amplio espectro a cambio de un par de fichas de crédito que Kaelen me había entregado. Al salir, ajustándome el cuello de la chaqueta, me detuve en seco.

El pasaje de neón estaba extrañamente silencioso. La música estruendosa de los bares cercanos parecía haber sido ahogada por un vacío repentino.

—Kaelen... —llamé en voz baja, dando un paso atrás.

De entre las sombras de los contenedores de basura salieron cuatro figuras corpulentas con abrigos de cuero pesado y máscaras de visión nocturna. Llevaban escopetas de pulso pesado y grilletes de amortiguación magnética en los cinturones.

—Miren lo que tenemos aquí —siseó el líder del grupo, un Alfa mercenario con una voz áspera y modificada por un micrófono—. El Pura Sangre militar, el mercenario de las arenas y el famoso Sujeto Cero. Un millón de créditos por la cabeza del Omega... vivos o muertos.

—Llegaron tarde para la recompensa, imbéciles —rugió Eren, sacando su pistola de pulso y abriendo fuego en un movimiento cegador.

El estallido de plasma iluminó el pasaje. Un mercenario cayó de inmediato con un impacto en el hombro, pero los otros tres respondieron al fuego, obligando a Kaelen a derribar una pila de cajas de metal para usarlas como cobertura junto a mí.

—¡Lian, quédate abajo! —ordenó Kaelen, desenfundando su daga y lanzándose al combate cuerpo a cuerpo contra uno de los atacantes con una precisión mortal.

Eren avanzó con una ferocidad brutal, embestiendo al Alfa mercenario y estrellándolo contra la pared de ladrillo mientras intercambiaban golpes pesados que hacían crujir los huesos.

Pero el cuarto cazador, un Beta ágil con un rifle ligero, vio su oportunidad. Rodó por el suelo esquivando el fuego cruzado y apuntó directamente a la cabeza de Kaelen mientras este terminaba de inmovilizar a su oponente.

—¡Kaelen, cuidado! —grité.

No lo pensé dos veces. No me quedé atrás como una víctima indefensa.

Me desabroché el cuello del abrigo y forcé a mi glándula a expulsar un micro-pulso de aroma puro y concentrado, dirigiéndolo directamente hacia la cara del Beta. La ráfaga de miel y azahar sintético cortó el aire húmedo. El impacto olfativo fue tan súbito y denso que el mercenario soltó el arma, ahogándose en un ataque de tos y mareo violento mientras se llevaba las manos a la cara, completamente desorientado.

Kaelen aprovechó la fracción de segundo, giró sobre su eje y desarmó al Beta de una patada, dejándolo inconsciente de un golpe seco con el pomo de su daga.

Kaelen me miró desde el suelo, con los ojos ámbar dilatados por la sorpresa y la fascinación ante mi maniobra táctica.

—Nada mal para un "paciente indefenso" —admitió Kaelen con una sonrisa tenue, recuperando el aliento.

Eren terminó de noquear al líder del grupo con un culatazo feroz y se acercó a nosotros, guardando el arma en la funda con una mueca de satisfacción.

—Usar tu olor como granada aturdidora... me gusta cómo piensas, mi pequeño veneno —dijo Eren, guiñándome un ojo mientras se limpiaba un rastro de sangre del labio.

Nos agachamos junto al cuerpo del líder mercenario para buscar información. Kaelen revisó los bolsillos del abrigo táctico y sacó un transmisor de radio militar que emitía un pitido constante. Al presionar el botón de reproducción de la última entrada de voz, una voz distorsionada sonó a través del pequeño altavoz:

—El objetivo está en el hostal de La Periferia, piso dos. Ya salieron al Mercado Central. Cumplan el contrato antes de que el Consejo intervenga.

Nos quedamos helados en medio del callejón bajo la lluvia.

La voz no pertenecía al Comandante Vane ni a nadie del Consejo de Arcadia. Tampoco era la de Nix. Era una transmisión privada realizada desde el mismo refugio donde nos habíamos hospedado.

Eren apretó el transmisor en su puño hasta hacer saltar chispas de la carcasa.

—Alguien nos vendió —siseó Eren con la mirada inyectada en furia—. Alguien que sabía exactamente en qué habitación estábamos.

Kaelen se erguí con el rostro convertido en una máscara de piedra, mirándome fijamente.

—Valen está solo en el hostal... o alguien dentro de nuestro grupo acaba de traicionarnos.

Nos miramos los tres bajo los neones de La Periferia, sabiendo que la verdadera amenaza ya no estaba afuera en la calle, sino esperándonos al volver a la habitación.

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Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
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