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¡¿Tendré Un Hijo Con El CEO?! ¡Y Quiere Que Sea Suya!

¡¿Tendré Un Hijo Con El CEO?! ¡Y Quiere Que Sea Suya!

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Romance oscuro / CEO
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Tras una aventura de una noche, las consecuencias llegan tras enterarse de su embarazo.

Kaelyn sin saberlo se acostó con el CEO del Grupo Schneider y su jefe quien desde hace más dos años que apenas y la mira, pero el olor a sándalo en su cuerpo y más la náuseas matutinas que la atormentan cada mañana es más que obvio para él deducir quién fue la mujer con la que tuvo los mejores orgasmos y no piensa dejarla...

NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Las castañas

ADLER

Después de que los policías se marcharon, Kaelyn me contó la historia. Las castañas. Una frase que, para cualquiera, habría parecido absurda. Para ella y sus hermanos significaba algo totalmente diferente. Era una promesa.

Una especie de código familiar que habían creado después de perder a su padre y quedarse solos. Cuando eran pequeños, uno de sus hermanos había encontrado un árbol de castañas cerca de la vieja casa donde vivían. Cada vez que alguno decía que había llegado el momento de dejar de huir y enfrentarse a un problema, utilizaban aquella frase.

Las castañas están listas para romperse.

Significaba que había llegado el momento de actuar. Cuando terminó de contarme la historia, llamó a sus hermanos. No tardaron. Los cinco llegaron a la casa como si hubieran estado esperando una señal. Y quizá lo era.

Ann también llegó poco después. Alisa apareció prácticamente detrás de ella. En cuestión de minutos, la sala de estar estaba llena. Cinco hombres, dos mujeres y Kaelyn. Todos hablaban al mismo tiempo.

Yo permanecí observándolos. Era una familia muy rara. Ruidosa. Caótica. Pero unida. Muy unida. Ethan fue el primero en hablar.

—Entonces Aída está detrás de esto.

Kaelyn asintió.

—Sí—La expresión de todos cambió. La conversación se volvió seria. Pero no tardó demasiado en desviarse. Adrián miró a Alisa. Después volvió a mirarla.

—Ahora entiendo.

Alisa arqueó una ceja.

—¿Qué?

—Eres como Adler.

Ella soltó una carcajada.

—¿Es un insulto?

—No.—Adrián sonrió—Eres su versión femenina—. Hizo una pausa—Pero agradable—. Marius soltó una carcajada.

Nathan añadió:

—Y menos gruñona.

Todos comenzaron a reír. Incluso Kaelyn. Y yo me quedé callado. Porque había algo que me gustaba mucho más que tener razón. Escuchar su risa. Aquella risa que conseguía hacer desaparecer cualquier pensamiento oscuro de mi cabeza. La miré. Y no pude evitar sonreír.

...****************...

Adrián, aparentemente era incapaz de permanecer callado, decidió entonces centrar su atención en Alisa.

—Eres bastante bonita.

—No soy tu tipo—respondió ella sin dudar.

—¿Y cuál es mi tipo?

—No lo sé. Pero deberías hacer algo útil en lugar de perder el tiempo.

La carcajada fue general. Incluso Kaelyn se rio con ganas. Adrián se llevó una mano al pecho.

—Eso dolió.

—Sobrevivirás—sentenció Alisa.

La risa se apagó cuando Kaelyn se llevó una mano al vientre.

—¿Qué pasa?

—Se están moviendo.

Otra patada. Y otra. El ambiente se volvió más tranquilo. Ethan sonrió.

—Te están escuchando.

Me acerqué y apoyé la mano sobre su vientre. Los bebés respondieron inmediatamente. Kaelyn sonrió y me miró. Le devolví la sonrisa. Mis hijos estaban ahí. Y, por primera vez, sentí algo parecido al orgullo.

Los hermanos de Kaelyn intercambiaron miradas. Incluso Nikolay relajó la expresión. Habían entendido lo mismo. Kaelyn estaba en paz. Y eso lo cambiaba todo.

Solo quedaba un punto incómodo. Nikolay y Ann. Se odiaban, o eso decían. Kaelyn mencionó que desde hace dos años que se odian y han estado discutiendo desde entonces.

—No puedes seguir de ese modo.

—¿Así cómo?

—Existiendo de esa forma.

—Gran argumento.

Siempre terminaba igual. Pero ya no estaba tan seguro de que fuera odio. Marius se inclinó hacia mí.

—¿Tú también lo ves?

—Sí.

—Hay algo—Kaelyn nos miró.

—¿De qué están hablando?

—De nada—respondimos al mismo tiempo. Nos observó con sospecha, pero no insistió.

...****************...

Tras horas de conversación, definimos un plan. No actuaríamos aún contra Aída. Debía cometer un error. Confiarse. Revelarse.

Mientras tanto, todos vigilaríamos. Los hermanos de Kaelyn se quedarían cerca de la casa y del trabajo. Ann rastrearía información. Yo reforzaría la seguridad. Nadie volvería a acercarse a ella sin que lo supiéramos. Cuando terminaron, comenzaron a irse uno a uno.

Hasta que la casa quedó en silencio. Solo Kaelyn y yo. La miré.

—¿Qué?—No respondí. Me acerqué y la rodeé por la cintura—Adler...—La besé. Al principio fue suave, casi engañosamente tranquilo. Pero la calma no duró. Aída seguía ahí fuera. Y ese pensamiento lo contaminaba todo.

El beso se profundizó. No era solo deseo. Era necesidad. De mantenerla conmigo. De recordarnos que seguía a salvo.

Kaelyn respondió con la misma intensidad, como si también lo supiera. Sus manos se aferraron a mi camisa. La acerqué más, consciente de su vientre entre nosotros. De todo lo que podíamos perder. Nos separamos apenas para respirar.

El aire entre nosotros era denso. Kaelyn apoyó la frente contra la mía.

—Esto no va a parar, ¿verdad?—No mentí.

—No—No retrocedió. Eso fue lo que más me golpeó. La besé de nuevo. Más lento. Más profundo. Como si pudiera detener el mundo.

Entonces sentí una patada. Me separé y miré su vientre. Kaelyn soltó una risa suave.

—Están tranquilos—. Puse la mano sobre ella—Saben que estás aquí.

La miré.

—Y no estás sola.

Ella sonrió, pero la tensión no se fue del todo. En ese momento, el teléfono vibró. Un mensaje sin nombre. Solo una frase:

"Ya la vi."

El aire cambió. Kaelyn dejó de respirar con normalidad. Otro mensaje llegó.

"Y esta vez no está sola."

El silencio se volvió absoluto. Kaelyn susurró:

—Adler...

No respondí. Porque ya no estábamos en calma. Estábamos al borde. Y Aída acababa de demostrar que nunca se había ido. Solo estaba esperando. Las castañas no estaban listas. Estaban a punto de arder.

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Aliz Soto
La hiatoria es buena,pero que mal que no hay mas actializaciones,lei solo hasta el capitulo 22,ya despues no hay nada escrito,no la recomiendo solo por eso
Tania Uribe: Estoy actualizando lo más rápido que puedo. He tenido mucho trabajo y he estado ocupada, pero si habrá actualizaciones 👏🙏🙏
total 1 replies
Flor R
jajajja se ve que la paso bien
Miriam Colín
No cabe duda es un lunático demente y eso lo hace muy peligroso.
Miriam Colín
😱 ¿Quién será el lunático ó loca ?, que esta obsecionado con Kaeylani.
Isis Vargas Pinzon
Mellizos 👶👶 niño y niña, que hermosura.!!!❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Me encanta que él quiera algo formal y buscar la familia que sueña con la mujer que ama. 💞
Isis Vargas Pinzon
Me hiciste llorar 😭 de ternura Adler, ya te estás ganando a la mujer y madre de tu hijo... vamos adelante con la historia ❤️❤️👶❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Woow que padrísimo, ya me enamoré de éste hombre, él está enamorado de ella, ya eso es un alivio 👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Un bebé 🍼 es una bendición.!!!
Quizás el hombre misterioso te está vigilando 😂 y tú ni te has dado cuenta, por lo pronto aliméntate bien y duerme todo lo que puedas, porque después no te la vas acabar con el bebé 👶🍼😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
Qué buena noche le dieron, jajajaja muy candente y bien felíz, no se cuidaron y hasta premiada se fué... cómo que se les olvidó algo tan importante y va a tener consecuencias.
Aracelis Durango
Los de seguridad están involucrados se supone que tienen seguridad extra y esa enferma logro entrar
Aracelis Durango
Empecé a leer la historia y me gusta mucho 💕
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