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El Precio De Tu Desprecio

El Precio De Tu Desprecio

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / CEO / Completas
Popularitas:958.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Selene tiene veintidós años y un matrimonio que es su propia jaula de oro. Para su esposo, el implacable magnate Maximiliano Valente, ella no es más que una niña interesada que se vendió por un apellido de peso y una cuenta bancaria sin límites. Convencido de que Selene solo busca su dinero, Maximiliano se dedica a humillarla, refugiándose en los brazos de una amante manipuladora que alimenta su desprecio con mentiras.
Pero Maximiliano ha cometido un error fatal: confundir el silencio de Selene con sumisión absoluta. Tras una noche de crueldad insoportable, Selene decide que ya no le importa su fortuna ni su perdón. Mientras él cree tener todo bajo control, ella empieza a preparar su desaparición silenciosa, dispuesta a empezar de cero, lejos de su opresión.
Maximiliano Valente está a punto de descubrir que el desprecio tiene un precio... y que cuando Selene se marche, el vacío que deje será algo que ni todos sus millones podrán llenar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Sueños rotos

Hace tres años

​Selene Arismendi caminaba por las nubes. Desde aquella noche en la gala del Palacio de Cristal, su mundo se había teñido de matices que nunca creyó posibles. Maximiliano Valente, el hombre que hacía temblar los cimientos de la bolsa de valores, la buscaba a diario. Le enviaba orquídeas blancas que inundaban su habitación con un aroma dulce y persistente; la llevaba a cenar a lugares donde el resto del mundo parecía desaparecer tras una cortina de lujo y atenciones.

​Ella, en su luminosa inocencia de diecinueve años, pensaba que Maximiliano era el amor de su vida. Creía firmemente que el destino, en un acto de generosidad suprema, la había puesto en el camino de aquel gigante para hacerla la mujer más feliz de la tierra. Qué equivocada estaba. Selene no tenía idea de las verdaderas intenciones del hombre que solo le mostraba la máscara perfecta de un caballero andante, mientras ocultaba al lobo que acechaba en las sombras.

​Mientras ella soñaba con la vida perfecta, con una casa llena de risas y una librería propia financiada por el amor, Maximiliano Valente mostraba su verdadera cara en un lugar muy distinto: un club privado de techos altos y luz mortecina, donde se decidía el destino de los hombres con un apretón de manos.

​Frente a él, sentado con una copa de coñac que temblaba ligeramente en sus dedos, estaba Roberto Arismendi. Roberto no era el padre abnegado que todos pensaban; era un hombre cuya codicia solo era superada por su ineptitud para los negocios. Había dilapidado la fortuna familiar en inversiones absurdas y ahora buscaba un salvavidas, sin importarle a quién tuviera que ahogar en el proceso.

​Maximiliano dejó su vaso sobre la mesa de cristal con un golpe seco que hizo que Roberto diera un respingo.

​—Te hablaré claro, Roberto —la voz de Maximiliano era un susurro letal, desprovisto de la calidez que le fingía a Selene—. Quiero a tu hija para mí. Ella es hermosa, tiene esa pureza que no se encuentra en las mujeres de nuestro círculo, y estoy dispuesto a invertir la suma necesaria en tu empresa para sacarla del fango... siempre y cuando ella se case conmigo. Bajo mis condiciones. Bajo mi apellido.

​Roberto Arismendi ni siquiera parpadeó. No hubo indignación en su rostro, ni el instinto protector de un padre que ve a su hija convertida en moneda de cambio. En sus ojos solo brilló el reflejo del dinero que estaba por recibir.

​—No tengo ninguna objeción con eso, Maximiliano —respondió Roberto, con una sonrisa servil que daba náuseas—. Sé que serás un excelente esposo para mi hija. Selene es joven, es dócil... hará lo que yo le diga. Si tu apoyo a mi empresa viene con esa boda, estoy más que gustoso de entregarte a Selene en matrimonio. Considera el trato cerrado.

​En ese instante, en una oficina llena de humo de habanos, el destino de Selene Arismendi fue sellado en una mísera transacción. Ella no era una novia, era un activo; no era una compañera, era el pago de una deuda que ella ni siquiera había contraído.

​Sin embargo, el destino tiene formas extrañas de jugar con los verdugos.

​Los días pasaron y el compromiso se hizo oficial. Maximiliano, siguiendo su plan de conquista absoluta, empezó a pasar más tiempo con Selene. Al principio, lo hacía por puro instinto de posesión, para asegurarse de que su "inversión" estuviera bien cuidada. Pero algo empezó a cambiar.

​Selene no era como las mujeres que Maximiliano frecuentaba. Ella no hablaba de joyas, ni de viajes a Mónaco, ni de quién tenía el yate más grande. Ella le hablaba de los libros que amaba, de cómo la luz de la tarde se filtraba entre los árboles del parque, de sus ganas de ayudar a otros. Su risa era cristalina, genuina, algo que Maximiliano no había escuchado en años en su mundo de tiburones.

​Sin que él se diera cuenta, sin que estuviera en sus planes ni en sus hojas de cálculo, Selene empezó a entrar en su corazón poco a poco.

​Hubo una tarde, semanas antes de la boda, en la que se quedaron atrapados bajo un toldo durante una tormenta repentina. Selene, lejos de quejarse por su peinado o su ropa mojada, se echó a reír mientras intentaba atrapar las gotas de lluvia con las manos. Maximiliano la observaba en silencio, y por un segundo, la máscara de frialdad se le cayó. Sintió un impulso irracional de proteger esa alegría, de no dejar que nada la marchitara.

​Lo que había empezado como un trato comercial, frío y calculado, se estaba convirtiendo en algo más. Maximiliano sentía una punzada de culpa —un sentimiento que creía extirpado de su ser— cada vez que Selene lo miraba con esos ojos llenos de amor y gratitud.

​—¿Eres feliz, Selene? —le preguntó él esa tarde, apartándole un mechón de pelo mojado de la frente.

​—Soy la mujer más feliz del mundo, Maximiliano —respondió ella, abrazándose a su brazo—. Siento que contigo finalmente estoy a salvo. Siento que me amas de verdad.

​Maximiliano apretó la mandíbula. Quiso decirle la verdad, quiso confesarle que su padre la había vendido por unos cuantos millones de dólares. Pero el miedo a perder la luz de esos ojos fue más fuerte que su honestidad. Se convenció a sí mismo de que, si la mantenía en esa burbuja dorada y amor fingido, ella nunca tendría que sufrir.

​Pero el amor que nace de una mentira es un veneno lento. Maximiliano empezó a luchar contra sus propios sentimientos. El hombre de negocios le decía que ella era solo una propiedad; el hombre que empezaba a amarla le decía que no la merecía. Esa lucha interna fue la que, con el tiempo, lo volvió errático, frío y, finalmente, cruel.

​Maximiliano decidió que, si no podía amarla con la pureza que ella merecía, entonces la trataría como el objeto que había comprado. Fue su forma retorcida de protegerse del dolor: si ella era "interesada", entonces él no tenía por qué sentirse culpable por haberla comprado.

​Así, el hombre que alguna vez sintió que Selene le ablandaba el alma, endureció su corazón hasta convertirlo en piedra, preparándose para los años de desprecio que vendrían, convenciéndose a sí mismo de que Selene Arismendi solo amaba su apellido, cuando en realidad, ella le había entregado lo único que Maximiliano Valente no podía comprar: un amor sincero.

​Presente.

​Selene, en la soledad de su habitación, terminó de cerrar el pequeño bolso. El recuerdo de aquella tarde bajo la lluvia le dolió más que cualquier insulto reciente de Maximiliano. Ahora sabía que el hombre que la abrazó aquel día era una ilusión, un espejismo creado para que ella aceptara las cadenas sin protestar.

​Miró la foto de su padre en la mesa de noche y, con un gesto lleno de amargura, la puso boca abajo. Roberto Arismendi la había vendido, y Maximiliano Valente había pagado el precio.

​—Se acabó el tiempo de los tratos —susurró Selene, apagando la luz—. Hoy, la mercancía se escapa de la vitrina.

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Olga Nempeque
Wow que pasión, que forma de reconstruir es lo que te mereces después de todo el daño
Olga Nempeque
Jah, tu reinado señor Maximiliano ya esta por terminar ahora si sigue tu vida con tu amor de siempre por que la verdad no eres más que un bruto manipulado y violento que piensa que con castigar puedes domar jah patetico
Olga Nempeque
Ay no por favor ese imbécil no merece encontrarla
Olga Nempeque
Jajaja ja es un muñeco en manos de essa piruja, que bruto hasta cuando va a estar dormido, cuando esa bruja le quite todo, mucho idiota
Olga Nempeque
Jah que hombre tan mediocre dejarse manipular y ojalá esa putibruja no logre encontrarla y el estúpido ese logre ver bien quien es quien
Olga Nempeque
Que idiotas, ella ahora es la culpable y ellos luego no son solo los verdugos qué la maltrataron hasta romperla y aun no lo reconocen muchos hdp...
Tigresa
Hermosa historia donde triunfan la verdad y el amor sobre el falso poder, la ambición y el mal llamado control /Grin/
Olga Nempeque
Jah te vas a quedar con las ganas de encontrarla por imbécil
Tigresa
Que historia tan bonita, donde surge la verdad y el bien sobre todo ☺️
Olga Nempeque
Vamos tienes que soltarte y salir ganadora
Graciela Forneris
Bellísima historia de principio a fin. 🥰 no pude parar de leer capítulo tras capítulo en un día. Felicitaciones 👏
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
Milena Montaña
Excelente
Adriana Piovi
Excelente novela!!❤️❤️❤️❤️ Felicitaciones a la autora!!!
Me encantan tus novelas!!!❤️❤️❤️
GG
Maldito narcisista, enfermo, asqueroso
GG
Hipócrita, poco hombre
GG
Maldito, ojalá sufras y te pudras
JUSTINA DE LA CRUZ
Muy linda historia, felicidades
Patricia Castellanos
yo igual
Celina Nava
Excelente historia, narrativa impecable, cautivdora de principio a fin, éxitos autora.
Maria Teresa Paredes
Que buena eh interesante está historia, pero como ya era hora de que sacará las uñas y dientes
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