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¡Me Case Con Él Ceo Despiadado! Contrato Con El Heredero Equivocado.

¡Me Case Con Él Ceo Despiadado! Contrato Con El Heredero Equivocado.

Status: En proceso
Genre:CEO / Romance / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Para salvar a su madre del desalojo, Harper acepta un matrimonio por contrato de dos años con Jeremy, el heredero del imperio multimillonario Salvatore. Pero en la noche de bodas, el novio huye con el dinero, activando una cláusula oculta que la vincula legalmente al temido CEO de la corporación: Mason Eliot Salvatore, el hermano mayor.
Convencido de que ella es una cazafortunas, Mason la recluye en su penthouse bajo reglas implacables. Sin embargo, la dignidad de Harper desafía su frialdad, transformando el cautiverio en una atracción adictiva. Cuando los enemigos de la familia arman una red de mentiras para acusarla falsamente, Harper firma el divorcio, renuncia a millones y desaparece.
Al descubrir la verdad, el oscuro magnate de Wall Street enfrenta la peor de sus condenas: la ausencia de la única mujer que rompió su armadura. Dispuesto a perder su orgullo y caer de rodillas, Mason emprenderá una cacería desesperada para recuperar a la esposa que nunca debió dejar ir.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21: DESCUBRIMIENTO

Harper Jones

El silencio del penthouse a mediodía era denso, casi mecánico. El rumor lejano del tráfico de la Quinta Avenida llegaba como un zumbido amortiguado por los cristales blindados, creando una atmósfera de aislamiento absoluto.

Llevaba horas dando vueltas por el salón principal, sintiendo que la moqueta espesa y el mármol reluciente me apretaban el pecho. El encierro decretado por Mason se sentía exactamente como una condena a fuego lento. No podía salir, no podía ver a mi madre sin la escolta de sus guardias y la idea de quedarme sentada esperando a que él regresara de la sede corporativa me revolvía las entrañas.

Necesitaba un libro, una libreta, algo para distraer la mente y no volverme loca.

Me dirigí hacia la biblioteca adyacente al salón, pero al cruzar el pasillo lateral, confundí la puerta de madera maciza. El penthouse era un laberinto de paneles de nogal y accesos disimulados; en lugar de la biblioteca, empujé la puerta pesada del despacho de Mason.

El espacio estaba en penumbra, iluminado únicamente por la luz filtrada a través de las persianas automatizadas. El aroma característico de Mason —sándalo y jazmín — impregnaba el aire.

Dar un paso atrás y cerrar la puerta era lo que dicta la prudencia. Sabía perfectamente de lo que ese hombre era capaz cuando sentía que alguien invadía su territorio. Pero mientras retrocedía, la vista se me fue al centro de la estancia.

Sobre el majestuoso escritorio de caoba oscura, no había nada de la pulcritud habitual. El ordenador principal estaba apagado, pero a un lado yacía un sobre de cartón abierto, rodeado de carpetas de archivo físico con sellos de confidencialidad en tinta roja.

Un impulso oscuro, una mezcla de rabia acumulada y la necesidad desesperada de encontrar una grieta en la armadura del hombre que me tenía prisionera, congeló mis pies.

No me fui.

Cerré la puerta detrás de mí con un chasquido casi inaudible y me acerqué al escritorio con pasos sigilosos, como si el fantasma de Mason fuera a materializarse en cualquier esquina.

—Veamos qué guardas aquí, Salvatore —murmuré para mí misma, intentando acallar el latido desbocado de mi corazón.

Paseé la mirada por los documentos esparcidos. La mayoría eran informes financieros de adquisiciones hostiles, auditorías de Salvatore Enterprises y balances de cuentas en el extranjero. Nada que me sorprendiera de un tiburón de Wall Street. Sin embargo, en el extremo inferior derecho de la mesa, medio oculta bajo un expediente corporativo, había una carpeta de piel negra sin ningún logotipo de la empresa. Tenía una etiqueta de archivo personal fechada hace más de veinte años.

Extendí los dedos con cautela y tiré de la carpeta hacia mi centro.

Al abrirla, la primera página que me recibió no contenía gráficos ni números de acciones. Era un informe de investigación privada con páginas amarillentas por el paso del tiempo. Encabezando la primera ficha, había una fotografía en blanco y negro de una mujer joven, de una belleza deslumbrante, con rasgos aristocráticos y una sonrisa fría que me provocó un escalofrío instantáneo.

El nombre escrito en la parte superior leía: Analia Esther Salvatore.

¿Es la madre de Mason?

Comencé a hojear las páginas con una fascinación morbosa, leyendo en voz baja fragmentos de los reportes policiales, transcripciones de llamadas e informes de inteligencia familiar.

Lo que descubrí en las siguientes diez páginas me dejó sin aliento.

Cuando Mason tenía apenas ocho años, su madre no solo abandonó el hogar familiar en mitad de la noche; lo hizo ejecutando la traición más calculada y devastadora en la historia de la dinastía Salvatore. Eleanor mantenía una relación clandestina desde hacía años con el principal rival comercial de la familia, un magnate de los fondos de inversión que buscaba desmantelar el imperio de los Salvatore desde adentro.

Leyendo las notas mecanografiadas del investigador, el estómago se me apretó en un nudo doloroso.

Eleanor aprovechó su acceso a los documentos privados de su esposo —el padre de Mason— para sustraer las claves de cifrado de las cuentas de custodia y transferir participaciones mayoritarias de la corporación a su amante. No fue solo un abandono afectivo; fue una emboscada financiera diseñada para arruinar por completo a su propia familia.

La investigación detallaba con una frialdad macabra cómo la madre de Mason había planificado el golpe durante meses, usando a su propio hijo como escudo de distracción. Hay notas donde los sirvientes testificaron cómo la mujer le prometía al pequeño Mason que irían de viaje juntos, alimentando la ilusión del niño mientras empacaba las cajas fuertes del despacho.

La noche en que se fugó, no solo dejó al padre de Mason al borde de la bancarrota y del colapso nervioso; dejó a un niño de ocho años esperándola en el vestíbulo del apartamento con su pequeña maleta hecha, creyendo que su madre regresaría por él.

Nunca volvió.

El padre de Mason tardó casi una década en litigar y recuperar el control de las acciones, consumido por la paranoia, el resentimiento y el alcoholismo, antes de morir de un infarto masivo y dejarle el imperio destruido a un Mason apenas veinteañero, quien tuvo que reconstruir la corporación piedra por piedra con una mano de hierro implacable junto a su abuelo.

Me dejé caer en la silla de piel tras el escritorio, sosteniendo las fotografías amarillentas con manos temblorosas.

En una de las imágenes anexas, aparecía el pequeño Mason a los nueve o diez años, de pie junto a su abuelo Horacio en un acto corporativo. El niño de la foto no sonreía. Tenía los hombros rígidos, la mirada perdida y esos mismos ojos azules que hoy me helaban la sangre, pero marcados por una desconfianza tan profunda que parecía impropia de la infancia.

De pronto, todo cobró un sentido perturbador y revelador.

La paranoia enferma de Mason. Su necesidad compulsiva de controlarlo todo, desde las finanzas corporativas hasta cada segundo de mi vida. Su incapacidad absoluta para confiar en nadie. La forma en que veía alianzas oscuras, trampas y traiciones en cada rincón, incluso en mi presencia involuntaria en su vida.

Para Mason, las mujeres no eran seres de fiar; eran agentes de destrucción potencial. Su propia madre, la persona que debía protegerlo, había intentado arruinar su futuro y lo había desechado cuando ya no le servía.

«Por eso reacciona así», pensé, sintiendo que una marea de emociones contradictorias me inundaba el pecho. «Por eso construyó este imperio como una fortaleza inexpugnable. Por eso me mira como si en cualquier momento fuera a apuñalarlo por la espalda».

El descubrimiento no justificaba su crueldad, ni el encierro al que me sometía, ni la forma en que me había tratado esa mañana al tirarme la pastilla sobre la mesa. Pero le quitaba el velo de monstruo invulnerable y dejaba al descubierto a un hombre profundamente dañado, aterrorizado en el fondo de su ser por la idea de volver a ser traicionado, vulnerable o abandonado.

Un ruido seco en el pasillo me sacó de mi trance.

El sonido del ascensor privado llegando al piso principal resonó a través del despacho.

El pánico me devolvió a la realidad de golpe. Cerré la carpeta de piel negra con rapidez, tratando de no desordenar los papeles, y la volví a colocar exactamente debajo del expediente corporativo donde la había encontrado. Me puse de pie a toda prisa, acomodándome la falda, con el corazón martilleándome las costillas como si fuera a salírseme del pecho.

Salí del despacho con pasos presurosos y cerré la puerta de nogal justo en el momento en que los pasos de Mason comenzaban a resonar en el mármol del salón.

A través de la penumbra del pasillo, vi su silueta recortada contra la luz del gran ventanal. Se estaba quitando la chaqueta del traje, con el rostro marcado por la tensión del día en la corporación.

Cuando levanto la vista y me vio de pie cerca de la entrada de su oficina, sus ojos azules se entornaron de inmediato con esa desconfianza instintiva que ahora, por primera vez, lograba comprender en toda su trágica y aterradora dimensión.

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⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Me encanta que Harper mantenga su temple de acero frente a la crueldad con que la tratan. Quiero ver a Masón sufrir por el amor de esta diosa 🤭
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰: ¡Eso!, alocate bebé 😌
total 2 replies
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Joder. Lo odio, pero me gusta /Scream/
Celeste Godoy: LO DISEÑÉ TAN BIEN AL DESGRACIADO😅❤️👌
total 1 replies
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Odio al tipo, más me alegraría inmensamente que el caiga primero y sepa lo que rogar /CoolGuy/
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
"Fenomenal" no estoy segura de que sea la palabra adecuada para describir tú historia, pero hasta entonces seguiré buscando más adjetivos /Smile/
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Él es cruel
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Eso es mi vida /Ok/
Joana Rosas
perfecta 💯🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻
Joana Rosas
perfecta 💯🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
No puedo, lo odio tanto. Son unos desgraciados
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Noo!! estoy llorando /Whimper/
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
😦
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
¿Quién es este tipo? 👀
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
¡Eso mi vida!, ¡no te dejes pisotear!
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Joder, me encanta /Smile/
Liney Atencia
bravo mujer 👏😭🤭
jerinson
madre ella no
jerinson
claro es una temblarera 🥰
jerinson
debo decir que es una historia que he leído en mi vida más increíble
jerinson
debo decir que es una historia que he leído en mi vida más increíble
Cons Espher
Queeeeeeeee?! Quién es ese? Wtf? Estoy anonadada!!!
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