Perdona, yo no mendigo amor

Perdona, yo no mendigo amor

1. Cuando el destino me obligó a ser ella

Dina cerró la última página de la novela con un golpe seco.

—Belvina Laurent es una completa idiota —murmuró.

Arrojó el libro a un lado de la cama.

—Teniendo todo a su favor... —resopló— Y aun así, persiguiendo a un hombre que claramente no la quiere.

El nombre le cruzó la mente sin esfuerzo.

Alden Virel.

Frío. Directo. Sin el menor intento de disimular su rechazo.

Dina recostó la espalda contra la pared.

—Si yo estuviera en su lugar, me habría ido desde el principio.

Apagó la luz. La noche lo devoró todo.

-

A la mañana siguiente, cuando Dina salía a buscar empleo, la realidad la golpeó con más fuerza.

—¿Dina, vas a buscar trabajo otra vez? —la voz de una vecina la interceptó con un tono condescendiente—. Mejor trabaja en mi casa. Para qué andar buscando si nunca encuentras nada.

Dina contuvo la respiración un instante.

—Gracias, señora —respondió con cortesía—. Todavía quiero intentar en otros lugares.

Se alejó sin mirar atrás.

Cree que no lo sé..., pensó. Quiere que vuelva para que su marido esté tranquilo teniéndome cerca.

Dina había trabajado en casa de aquella mujer. El esposo era conocido por no respetar límites.

Las empleadas solían ser su blanco. Algunas se marcharon con problemas que nunca volvieron a mencionar.

El sueldo era miserable. La excusa, siempre la misma: mejor eso que no tener nada.

Dina prefirió irse.

Volvió a caminar ese día. De un lugar a otro.

Desde que salió del orfanato, nadie la esperaba realmente. Una beca la llevó hasta la universidad, pero no fue suficiente para hacer su vida más fácil.

Se las arreglaba con lo que tenía. Pero eso nunca alcanzaba.

Las miradas de la gente eran siempre iguales. Juzgándola. Menospreciándola. Rechazándola antes de que pudiera demostrar algo.

Hasta que finalmente...

—Disculpe, buscamos candidatas con un perfil más... representativo.

Otra vez esa frase.

Dina solo asintió. Esbozó una sonrisa débil, como si ya estuviera acostumbrada.

Salió sin decir nada. Sus pasos eran rápidos. Demasiado rápidos.

¡PIIIIII...!

DEMASIADO TARDE.

Los ojos se le abrieron de golpe. Un auto se lanzaba a toda velocidad y...

¡CRASH!

Su cuerpo salió despedido, flotó un instante en el aire antes de estrellarse contra el asfalto.

Oscuridad.

Pero su conciencia no desapareció del todo.

Sin que lo supiera, su alma había cruzado... al cuerpo de otra mujer.

Belvina Laurent.

Los sonidos se filtraron poco a poco. Murmullos. Pasos. Una luz demasiado intensa.

—¿No es Belvina...?

—La esposa de Alden, ¿verdad?

—Dios mío, se cayó...

—Qué vergüenza.

—Siempre ha sido una torpe.

—No tiene nada que hacer al lado de Alden.

Dina parpadeó despacio.

Aquellas voces le resultaban ajenas... pero de algún modo, opresivas. Como si todos en la sala se estuvieran burlando de ella.

Dina observó a su alrededor.

Techos altísimos. Lámparas de cristal centelleantes. El frío del piso de mármol contra su mejilla.

¿Esto... es el lobby de un hotel?, pensó. ¿No estaba en la calle hace un momento? ¿Atropellada por un auto?

La gente la rodeaba.

—¡Belvina!

La voz era afilada. Alguien le jaló el brazo con brusquedad.

—¿Puedes dejar de humillarte a ti misma? —la voz del hombre cortaba como hielo—. ¿O es que eso es lo único que sabes hacer?

Dina se quedó helada. Giró la cabeza. Aquel rostro... Demasiado apuesto. Demasiado frío.

Alden Virel.

Se le cortó la respiración.

—¿Quién... eres tú? —preguntó en un hilo de voz, confundida.

Alden sonrió con sarcasmo.

—¿Después de caerte, ahora finges amnesia?

—Suéltame. —Dina retiró su mano de un tirón. Su mirada era directa. Sin retroceder—. No me toques como si fuera de tu propiedad.

Alden la miró. Hubo una pausa breve.

—¿Después de caerte, ahora finges no conocer a nadie?

Dina frunció el ceño.

—Me da igual quién seas. —Su voz no era alta, pero sí lo bastante clara—. No soy algo que puedas tratar a tu antojo.

Alden se quedó inmóvil una fracción de segundo.

Diferente. Esta mujer... era diferente. Normalmente, Belvina lloriqueaba, se hacía la débil, buscaba su compasión. No enfrentarlo así.

Su mandíbula se tensó al notar que cada vez más gente los observaba.

—Vámonos. No causes más problemas —dijo con frialdad.

Se inclinó ligeramente, bajando la voz hasta su oído.

—No me obligues a ser brusco, Belvina.

El tono era gélido. Pesado. El cuerpo de Dina se tensó por reflejo.

Alden le tomó la mano otra vez y la arrastró hacia la salida.

Espera...

Dina se quedó paralizada.

¿Por qué me llama Belvina?

Su corazón latía desbocado.

¿Qué... es esto...?

De pronto, un dolor punzante le atravesó la cabeza. Agudo, despiadado.

Fragmentos de recuerdos irrumpieron en su conciencia...

Un salón de baile inundado de luces de cristal. La música flotaba suave, conteniendo las conversaciones en un tono de cortesía medida.

Aquella noche era la fiesta de bodas de un socio importante de Alden.

Alden se erguía en el centro del gentío. Su traje oscuro, impecable; su actitud, serena como siempre. Demasiado serena para una ocasión así.

A su lado, Belvina no se alejaba mucho. El vestido rojo que llevaba acaparaba miradas. Pero sus ojos se desviaban de vez en cuando, captando algo entre la multitud.

Entonces la puerta se abrió. Varias cabezas giraron al instante.

Seraphina entró caminando. Su vestido blanco era sencillo, pero su presencia pareció silenciar la sala entera. Uno a uno, los invitados se acercaban a saludarla con calidez.

Los cuchicheos brotaron, lo bastante discretos para parecer educados, lo bastante claros para dejarse oír.

Belvina no volvió a girar la cabeza. Su mano descendió al costado y luego se aferró al brazo de Alden. Un poco más fuerte de lo necesario.

Alden le lanzó una mirada fugaz. No la apartó, pero tampoco respondió.

Seraphina se detuvo justo frente a ellos.

—Alden —lo saludó con suavidad.

Alden asintió levemente.

—Seraphina.

No hubo nada más. Pero la pausa entre ambos se prolongó lo suficiente como para atraer la atención.

Luego Seraphina desvió la mirada.

—Belvina —dijo con una sonrisa ligera—. Te ves muy elegante esta noche.

Belvina la miró un momento y alzó ligeramente la barbilla.

—Gracias.

Su tono era neutro. Cortés, pero con una distancia evidente.

Seraphina no se inmutó. Su sonrisa seguía intacta.

—Me alegra verlos aquí.

Belvina no respondió de inmediato. Sus dedos ajustaron sutilmente su posición en el brazo de Alden. Lo justo para dejar claro que seguía ahí.

Pasaron unos segundos.

Seraphina dio medio paso más cerca.

—Ah...

Su cuerpo se inclinó hacia adelante.

Alden la sujetó por el hombro antes de que cayera del todo. Un movimiento rápido. Reflejo. Pero quedaron demasiado cerca.

—¿Estás bien? —preguntó Alden de forma escueta.

—Sí —respondió Seraphina en voz baja, con una sonrisa tenue—. Creo que perdí la concentración.

Belvina soltó el brazo de Alden. Dio un paso al frente.

—Si pierdes el equilibrio —dijo con calma—, mejor busca otro lugar donde caerte.

Varios invitados dejaron de hablar.

Seraphina pareció quedarse muda un instante.

—No era mi intención...

—Todos vieron —la cortó Belvina, sin alterar el tono—. Sería mejor no dar lugar a malentendidos.

Su mirada no se elevó demasiado. Precisamente por eso, sus palabras se sentían aún más frías.

Alden giró hacia Belvina. Un vistazo. Luego volvió la vista al frente.

—Basta —dijo sin emoción—. No estamos aquí para esto.

Capítulos
1 1. Cuando el destino me obligó a ser ella
2 2. Desde hoy, no soy Belvina
3 3. Sin interés
4 4. Lo que no podía comprender
5 5. Fuera de sus cálculos
6 6. Algo que no encajaba
7 7. Un mundo demasiado caro
8 8. La calma que incomoda
9 9. Lo que no se puede controlar
10 10. La respuesta que no se dio
11 11. Entrar en tu mundo
12 12. Cuando ella dejó de importarle
13 13. Límites que nunca se pactaron
14 14. No mendigo amor
15 15. Cuando ella dejó de suplicar
16 16. Cuando el control dejó de estar en sus manos
17 17. Cuando ella dejó de esperar
18 18. Mi esposa florero se volvió codiciada
19 19. Darse cuenta demasiado tarde
20 20. La casa que alguna vez me humilló
21 21. Dulzura antes de la tormenta
22 22. Un hogar que no era por mí
23 23. El lugar que una vez elegí
24 24. No intentes escapar de nuevo
25 25. La mañana después del caos
26 26. El rostro que no quería ver
27 27. La mujer que ya no era la misma
28 28. La certeza absurda
29 29. Mi esposa secuestró mi auto
30 30. El día en que Alden bajó de categoría
31 31. Una habitación, dos egos
32 32. Un tirón equivocado
33 33. Mi problema eres tú
34 34. No me culpes después
35 35. Las mismas marcas
36 36. Comunicación a mordidas
37 37. Llegar en un momento interesante
38 38. Cambios no deseados
39 39. Los que empiezan a moverse
40 40. Una distancia engañosa
41 41. Rechazar, pero flaquear
42 42. Cuanto más se aleja, más la atrae
43 43. Entre el rechazo y la posesión
44 44. Detrás de la calma
45 45. Cuando ella decidió irse
46 46. La huida inútil
47 47. Ya no es un lugar seguro
48 48. Cuando el destino se repite
49 49. Algo que nunca fue escrito
50 50. La novela incompleta
51 51. El espacio entre ellos
52 52. Segunda oportunidad
53 53. Posiciones que empiezan a cambiar
54 54. Una casa que ya no se siente fría
55 55. Yo no la elegí a ella
56 56. No por lástima
57 57. Lo que empieza a verse
58 58. Cuando empezaste a verme
59 59. Al lado de Alden
60 60. Mañana en el abrazo del enemigo
61 61. Dentro de mi campo de visión
62 62. La que empieza a perder el control
63 63. La esperanza que empieza a crecer
64 64. La esperanza que empieza a atar
65 65. La promesa de un padre
66 66. Poco a poco, un hogar
67 67. Entre el miedo y la confianza
68 68. La promesa y el latido
69 69. El comienzo de su pérdida
70 70. La deuda saldada
71 71. Razones para volver a casa
72 72. Un acuerdo sospechoso
73 73. Cuando la confianza cambia de lugar
74 74. Viejos rumores
75 75. Una declaración sin palabras
76 76. Cuando empecé a confiar en ti
77 77. Confianza frágil
78 78. Más valioso que cualquier fortuna
79 79. El precio de la confianza
80 80. Límites claros
81 81. La mujer que eligió
82 82. La última advertencia
83 83. Cuando la amenaza se hace real
84 84. La falsa heroína
85 85. Cuando la máscara se derrumba
86 86. La ruptura de todos los lazos
87 87. Un paso dentro de la trampa
88 88. Carrera contra el tiempo
89 89. Sin camino de regreso
90 90. El precio de una obsesion
91 91. A salvo, pero aún no fuera de peligro
92 92. El fin de una obsesión
93 93. La familia que al fin es mía
94 94. La felicidad antes del acto final
95 95. Una noche sin Alden
96 96. Sin más distancias
97 97. El fin de una obsesión
98 98. El fin de la espera
99 100. Volver a ser hogar
Capítulos

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1
1. Cuando el destino me obligó a ser ella
2
2. Desde hoy, no soy Belvina
3
3. Sin interés
4
4. Lo que no podía comprender
5
5. Fuera de sus cálculos
6
6. Algo que no encajaba
7
7. Un mundo demasiado caro
8
8. La calma que incomoda
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9. Lo que no se puede controlar
10
10. La respuesta que no se dio
11
11. Entrar en tu mundo
12
12. Cuando ella dejó de importarle
13
13. Límites que nunca se pactaron
14
14. No mendigo amor
15
15. Cuando ella dejó de suplicar
16
16. Cuando el control dejó de estar en sus manos
17
17. Cuando ella dejó de esperar
18
18. Mi esposa florero se volvió codiciada
19
19. Darse cuenta demasiado tarde
20
20. La casa que alguna vez me humilló
21
21. Dulzura antes de la tormenta
22
22. Un hogar que no era por mí
23
23. El lugar que una vez elegí
24
24. No intentes escapar de nuevo
25
25. La mañana después del caos
26
26. El rostro que no quería ver
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27. La mujer que ya no era la misma
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28. La certeza absurda
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29. Mi esposa secuestró mi auto
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30. El día en que Alden bajó de categoría
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31. Una habitación, dos egos
32
32. Un tirón equivocado
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33. Mi problema eres tú
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34. No me culpes después
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35. Las mismas marcas
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36. Comunicación a mordidas
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37. Llegar en un momento interesante
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38. Cambios no deseados
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39. Los que empiezan a moverse
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40. Una distancia engañosa
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41. Rechazar, pero flaquear
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42. Cuanto más se aleja, más la atrae
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43. Entre el rechazo y la posesión
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45. Cuando ella decidió irse
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46. La huida inútil
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47. Ya no es un lugar seguro
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48. Cuando el destino se repite
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49. Algo que nunca fue escrito
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50. La novela incompleta
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51. El espacio entre ellos
52
52. Segunda oportunidad
53
53. Posiciones que empiezan a cambiar
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54. Una casa que ya no se siente fría
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55. Yo no la elegí a ella
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56. No por lástima
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57. Lo que empieza a verse
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58. Cuando empezaste a verme
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59. Al lado de Alden
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65. La promesa de un padre
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66. Poco a poco, un hogar
67
67. Entre el miedo y la confianza
68
68. La promesa y el latido
69
69. El comienzo de su pérdida
70
70. La deuda saldada
71
71. Razones para volver a casa
72
72. Un acuerdo sospechoso
73
73. Cuando la confianza cambia de lugar
74
74. Viejos rumores
75
75. Una declaración sin palabras
76
76. Cuando empecé a confiar en ti
77
77. Confianza frágil
78
78. Más valioso que cualquier fortuna
79
79. El precio de la confianza
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80. Límites claros
81
81. La mujer que eligió
82
82. La última advertencia
83
83. Cuando la amenaza se hace real
84
84. La falsa heroína
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85. Cuando la máscara se derrumba
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86. La ruptura de todos los lazos
87
87. Un paso dentro de la trampa
88
88. Carrera contra el tiempo
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89. Sin camino de regreso
90
90. El precio de una obsesion
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91. A salvo, pero aún no fuera de peligro
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92. El fin de una obsesión
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93. La familia que al fin es mía
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94. La felicidad antes del acto final
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95. Una noche sin Alden
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98. El fin de la espera
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