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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:993.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 1. Un despertar con certeza

Esa mañana, Natalia se despertó como siempre: con la certeza de que sería un día menos en la espera del final de su matrimonio.

Hacía exactamente dos días que el primer amor de Branko Sitik —su ahora esposo— había vuelto. Y ella no sería la tercera en discordia. No, señor. Los Santinos no compiten por hombres que ya las ignoran estando casados.

Se levantó de la cama con la gracia de un gato perezoso, estiró los brazos y miró el reloj. Las 6:47 a.m. Branko ya estaría despierto, por supuesto. Ese hombre no necesitaba dormir. Seguro que ya había corrido, desayunado y contestado cuarenta correos antes de que ella siquiera recordara su propio nombre.

—Qué asco de eficiencia —murmuró mientras entraba al baño.

El agua caliente le recorrió la espalda y, como cada mañana, su mente comenzó el ritual: el recuerdo. No lo podía evitar. Era como una película que le proyectaban a la fuerza cada vez que cerraba los ojos.

Dos años atrás.

La familia Sitik, con su contrato desmoronándose, había llegado arrastrándose a los pies de los Santino. Y ella, Natalia Ricaldi —ahora Natalia Ricaldi de Sitik, aunque ese apellido le pesara como una losa—, tenía la llave.

Todos se arrastraron: sus propios padres, que la trataban como una máquina de hacer dinero; su hermana Lucía, falsa como un billete de tres pesos y más necesitada que un ahogado en el mar, rogando por que ayudara a la familia del hombre que la tenía loca.

Y los Sitik. Esos mismos que antes le habían dicho que no era digna de ser parte de su familia. Esos mismos que la habían mirado de arriba abajo en una cena y habían susurrado "muy joven, muy improvisada".

Ahora rogaban.

—Necesitamos una alianza matrimonial —había dicho el señor Sitik, con su sonrisa de tiburón—. Su empresa, la nuestra… sería beneficioso para ambos.

Natalia sonrió en la ducha, una sonrisa amarga que el vapor no pudo disimular.

Ella sí se había enamorado. Desde que era una chiquilla. Desde los quince años, cuando vio a Branko en una fiesta y su corazón de adolescente hizo pum, como los fuegos artificiales baratos. Pero nadie en esa historia la amaba a ella. Todos solo vieron conveniencia.

Incluso Branko.

Especialmente Branko.

Ella era el peón perfecto: joven, bonita, con una empresa que facturaba millones y una familia tan disfuncional que cualquier otra cosa parecía un paraíso. Branko la aceptó como se acepta una fusión empresarial: con un apretón de manos y una mirada fría.

Nadie en ese lugar la amaba. Nadie.

Cerró el grifo. Se secó el cabello con toalla, se puso una bata y salió del baño con la determinación de quien va a una batalla que ya perdió pero igual pelea.

*_*

Bajó las escaleras de su casa —esa mansión de paredes grises y ventanales enormes que parecía más un mausoleo que un hogar— y lo encontró ahí.

Branko Sitik estaba sentado en la mesa del desayuno, con su bata de seda negra, el cabello todavía húmedo, mirando el teléfono móvil como si contuviera los secretos del universo.

Natalia se acercó con pasos silenciosos y, de reojo, vio los mensajes.

Valeria: "Me encantó el apartamento. Eres tan atento.

¿Café hoy?"

Valeria: "Gracias por recibirme en el aeropuerto. No sabes cuánto significó para mí."

Branko: "A las 4 en el de siempre."

Natalia desvió la vista rápidamente.

Su corazón, que ella había dado por muerto hacía meses, aún se retorció. Un pequeño espasmo de dolor que ignoró con la misma naturalidad con la que se ignoran las malas noticias en el teléfono.

Se sentó frente a él, sirvió un café que no pensaba tomarse, y habló con su voz más serena.

Esa voz que había perfeccionado desde los diecisiete años, cuando se dio cuenta de que, haga lo que haga, jamás lograría que sus padres la quisieran, que su hermana la valorara, que los Sitik la respetaran… y menos, mucho menos, que Branko la mirara como algo más que un contrato.

—Me alegra que no te hayas ido —dijo Natalia—. Ahorra papeleo.

Branko levantó la vista del teléfono. Un segundo. Ni más. El ceño ligeramente fruncido, como si ella fuera un ruido molesto.

—¿Qué pasa? —preguntó con desinterés genuino. Como quien pregunta la hora sin querer saberla.

Natalia sonrió. Era una sonrisa pequeña, casi imperceptible.

—Necesito que firmes el acuerdo de divorcio.

Silencio.

El tipo de silencio que se siente en los huesos.

Branko dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa. Por primera vez en días, le prestó atención completa. Sus ojos grises —tan fríos, tan calculadores, tan guapos y eso la enfurecía— la examinaron como si intentara encontrar el chiste.

—¿Qué? —dijo. La voz más grave de lo normal.

—Divorcio —repitió Natalia, como si hablara del clima—. El tiempo está raro hoy, ¿no crees? Va a llover. Y necesito tu firma.

—¿Estás loca?

—Eso está por verse. ¿Firmas?

Branko se reclinó en la silla. Sus brazos cruzados. Su mandíbula apretada. Natalia lo miró con esos ojos inteligentes que pocos sabían apreciar. No era solo belleza —aunque la tenía, indiscutible, desde su melena oscura hasta sus pómulos altos—, era esa chispa.

Esa forma de mirar que decía "ya sé lo que vas a hacer antes de que tú lo sepas".

Natalia tenía veintitrés años. Años. Recién cumplidos. Y desde los veinte gobernaba la empresa Santino con puño de hierro y cabeza de tiburón.

Le había dado un golpe de estado a su propio padre, y nadie, nadie, se lo esperaba. Porque lo que nadie sabía era la mente espectacular que tenía Natalia.

Una máquina de hacer conexiones, de leer personas, de ver el chisme donde otros veían normalidad.

—¿Por qué quieres el divorcio? —preguntó Branko con fastidio—. ¿A qué estás jugando?

Natalia inclinó la cabeza. Lo miró. Y luego soltó la bomba con la misma naturalidad con la que otros dicen "pásame la sal".

—Valeria ha vuelto. No quiero tener cuernos. No puedes tenernos a las dos, y como no has elegido, te elijo por los dos.

El rostro de Branko se quedó en blanco.

No pestañeó. No respiró. Solo la miró como si acabara de crecer una segunda cabeza.

—¿Qué tiene que ver Valeria con nosotros? —dijo al fin, con un dejo de impaciencia mal disimulada—. Solo somos amigos.

—Ah, ¿sí? —Natalia arqueó una ceja—. Porque ni bien llegó, fuiste a recibirla al aeropuerto. Le conseguiste el apartamento al que se va a mudar en dos días. Sales corriendo a verla cada vez que ella se asusta por un bocinazo. ¿Eso es "solo amigos", Branko? Porque en mi libro, eso tiene otro nombre.

Branko abrió la boca. La cerró. Volvió a abrirla.

Mudo.

De nuevo.

1
Paola Ferradás
🤣🤣🤣🤣🤣 eso no te olvides de la cartera cara
Paola Ferradás
🤭🤭🤭🤭
Paola Ferradás
Cámbiate el apellido, en vez de Sitik, inventate uno.
Paola Ferradás
Hombre, solo eso
Paola Ferradás
Es masoquista🤣🤣🤣
Paola Ferradás
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 en algún momento se enterará, que le escucha los pensamientos 🤣🤣🤣🤣🤣
Edith Mabel Del Prato
Estaba el presente cuando le pego antes...o sea....
Mirlana Marquez
🤣🤣🤣tienes razón muerto es mucho papeleo,🤣🤣ese infeliz que siga vivo🤣🤣🤣🤭🤭
Mirlana Marquez
🤭🤭🤭bien dicho, por estúpido y estar hablando con la valeria🤣🤣
Adios
me pregunto lo mismo si dice desde el principio que nunca tuvieron nada que no tuvieron sexo No tuvieron nada porque ahora van a decir que no entiendo esa parte no la entiendo
Yoleima Velandia Carrero
está si. las novelas que me encantan, dónde la protagonista es de temer
Cielo Azul E
estuvo muy divertido me gusto mucho
Gloria Xaxalpa
eso mi patrona!!! cachetea a los tiburones ruquitos y enseñales como se ase 👏👏👏👏👏👏
Teresa Mata
maltratar en infancia y crecer con odio y venganza es desconfiar hasta de la misma sombra de uno.hermosa novela ya era hora de Q Natalia se vengara y les haga sufrir otro al final el Amor vence todo.Felicitaciones buenisima
Gloria Xaxalpa
amo a estamujer👏🤭🤭🤭
Gloria Xaxalpa
amo a estamujer👏🤭🤭🤭
Cielo Azul E
lo bueno que yo no me como las uñas xq sino ya no tendría ni dedos
Maria Cruz
Dios está historiae tiene enganchada ,no dejó de reír es increíble 🤭🤭 gracias escritora 🥰 bendiciones 💗👏👏🤭
Gaby❤️
esto se pone cada vez mejor 👏👏
Gaby❤️
Pero mirá que familia de🤬, sueñen desgraciados!!
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