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El Último Adiós De Cristian

El Último Adiós De Cristian

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Completas
Popularitas:356
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

"El último adiós nunca fue el final… solo el comienzo de un nuevo destino."

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19 El día a día más cerca

El resto de esa mañana transcurrió como un sueño para Eluney. Tener a Cristian justo al lado, compartiendo el mismo pupitre, escuchando su respiración y sintiendo su mano entrelazada con la suya debajo de la mesa, hacía que las horas pasaran mucho más rápido y amenas que antes.

Cuando sonó la campana del primer recreo, salieron juntos al pasillo, sin necesidad de correr ni buscarse entre la multitud como hacían antes.

Cristian le tomó la mano con firmeza y le dio un beso suave en la frente, mirándola con esa alegría que no se le borraba de la cara.

—¿Ves?

—le dijo con una sonrisa—.

Ya no hay paredes ni puertas de otro curso que nos separen.

Ahora estamos en todo momento juntos.

—Todavía no me lo creo del todo —

respondió ella, apretando su mano—.

Esta mañana me desperté con un nudo en el estómago por no tener noticias tuyas, y ahora siento que todo encaja perfecto.

—Fue la única forma de que fuera una sorpresa de verdad —le explicó él, acariciándole la mejilla con suavidad—.

Quería que cuando te dieras cuenta, fuera todo de golpe.

Perdón si te preocupé, mi amor, nunca lo haría a propósito para hacerte daño.

—Ya lo sé —le dijo ella, y se inclinó para darle un beso breve y dulce en los labios, de esos que solo servían para confirmar lo que sentían—.

Pero no vuelvas a hacerlo.

¿Va?

Prefiero saber que estás bien aunque sea para prepararme.

—Te lo prometo —respondió él, sonriendo—.

Ahora ya no hay motivo para que no estemos en contacto en todo momento.

Durante las clases siguientes, todo se volvió más fácil.

Cuando a Eluney le costaba entender un ejercicio de matemáticas, Cristian le pasaba una nota con explicaciones sencillas o le señalaba con el lápiz los pasos que debía seguir.

Cuando a él se le olvidaba algún detalle de historia, ella se lo recordaba en voz baja, sin que el profesor se diera cuenta.

Se ayudaban mutuamente, y el ambiente de estudio se volvió mucho más llevadero.

Al terminar la jornada, salieron caminando juntos hacia la salida del colegio, tomados de la mano como siempre.

El sol ya empezaba a ocultarse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y azules profundos, y el aire tenía esa frescura suave que anuncia el final del invierno.

—¿Te parece si hoy vamos a mi casa un rato? —le propuso Cristian—.

Mis padres ya saben lo del cambio de curso, y están muy contentos.

Anahís seguro que se va a alegrar mucho de verte.

—Claro que sí —aceptó ella con gusto—.

Me encanta ir, así les cuento cómo nos fue en el primer día juntos en el mismo curso.

Al llegar a la casa, apenas abrieron la puerta, Anahís salió corriendo desde la sala con sus zapatitos pequeños y su sonrisa grande.

—¡nuney! —gritó ella, abrazándole las piernas—.

¿Ya se quedan siempre juntos?

¿Ya no se van a separar más?

Cristian se agachó para levantarla en brazos, mientras Eluney le acariciaba el cabello.

—Por ahora sí, mi vida —le dijo él con ternura Ahora vamos a estar más tiempo juntos, sí.

La madre de Cristian los recibió con una sonrisa y una taza de té caliente para cada uno.

—Veo que el cambio salió mejor de lo que esperábamos —comentó ella, mirándolos con cariño—.

Se nota en la cara de los dos que están más tranquilos.

Solo recuerden que esto es para ayudarse mutuamente, no para distraerse de lo importante.

—Lo sabemos muy bien, tía —respondió Eluney con respeto—.

Vamos a seguir estudiando con atención, para que este cambio nos sirva para crecer en todo.

Pasaron la tarde hablando, ayudando a Anahís a armar sus juguetes y repasando lo que habían visto en las clases.

En un momento de calma, cuando la niña se fue a jugar a su cuarto, Cristian le tomó las manos a Eluney, le miró la pulsera que llevaba en la muñeca y le dijo con voz suave:

—Mira, apenas estamos en el tercer mes, y ya hemos vivido tantas cosas: nuestras primeras salidas, la confianza de nuestras familias, y ahora esto.

Todavía nos faltan nueve meses para cumplir el año, y mucho más tiempo después.

No hay prisa, no hay nada que nos apure.

Solo vamos a seguir así, paso a paso, cuidándonos y queriéndonos cada día un poco más.

Eluney asintió, sintiendo una paz inmensa en el pecho.

Sabía que más adelante el destino podría tener otros planes, pero por ahora, cada día que pasaba era un regalo, y tenerlo a su lado en todo momento hacía que todo fuera más hermoso.

—Así será —le respondió ella—.

Disfrutemos cada instante, que son los que quedan para siempre en la memoria.

Cuando llegó la hora de volver a su casa, Cristian la acompañó hasta la puerta, le dio un beso suave en la frente y luego otro en los labios, corto y lleno de cariño.

—Descansa, mi amor —le dijo—.

Mañana seguimos, igual que hoy.

—Tú también —respondió ella—.

Gracias por hacer de este día uno de los mejores que hemos tenido.

Y así, con la certeza de que su vínculo se hacía más fuerte cada día, continuaron avanzando en esa etapa tranquila y feliz, sabiendo que todavía tenían un largo camino por recorrer antes de que cualquier cosa pudiera cambiar el rumbo de sus días.

 

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