¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥
Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.
Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!
⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.
Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.
Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.
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Capítulo 15: El Sabotaje a Cosméticos Vega
La mañana siguiente comenzó con el olor a café recién hecho y el sonido de los pájaros cantando en el patio trasero (donde, convenientemente, "El Brayan" ya no estaba porque la policía se lo había llevado silenciosamente al amanecer tras recibir una llamada anónima). Dante Cruz estaba en la cocina, vistiendo su esmoquin reglamentario sobre una pijama de ositos y sus chanclas verdes, batiendo unos huevos con total tranquilidad.
Se giró hacia un lado, extendió una mano con la espátula y te miró con una expresión inusualmente seria.
—Muchachos, bienvenidos al Cliché Número Once, el punto de quiebre donde el drama se vuelve personal —te susurró Dante, rompiendo la cuarta pared con un tono bajo— «El villano acorralado que, al perder su dinero, decide jugar sucio y destruir el trabajo de toda la vida de la heroína». Hasta ahora nos hemos divertido mucho vaciando las cuentas de Mauricio y dejándolo en calzoncillos morales, pero cuando estos tipos de cuello blanco se ven con el agua al cuello, muerden como ratas acorraladas. Prepárense, porque el ambiente en este apartamento está a punto de congelarse.
¡RIIIING! ¡BZZZZT! ¡RIIIING!
El teléfono de Valeria, que estaba sobre la barra de la cocina, estalló en una sinfonía caótica de vibraciones y tonos de llamada. No era una sola alerta; eran notificaciones simultáneas de WhatsApp, llamadas perdidas de números internacionales y correos electrónicos con alta prioridad urgentes.
Valeria entró a la cocina a toda prisa, con las ojeras propias de quien no durmió procesando "sorteos de Instagram" y el cabello recogido en un chongo apresurado. Tomó el teléfono con una mano temblorosa y contestó la primera línea.
—¿Hola? Sí, soy Valeria... ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que la naviera canceló el contenedor?! —su rostro se puso pálido en un segundo. Colgó de inmediato solo para que entrara otra llamada— ¡¿Gerardo?! Dime que los camiones con el colágeno hidrolizado ya salieron... ¡¿Qué Mauricio habló con el director de la planta?! ¡No puede hacer eso! ¡Esa planta es independiente!
Durante los siguientes diez minutos, el teléfono de Valeria no paró de sonar. La historia era la misma en cada llamada: Mauricio Vega, desesperado tras el congelamiento total de sus activos y créditos bancarios que Dante ejecutó ayer, había usado sus últimas influencias y el peso del apellido familiar para amenazar, extorsionar y boicotear a cada uno de los proveedores de químicos de la región. El mensaje de Mauricio fue claro: «El que le venda una sola gota de materia prima a Valeria Vega, quedará vetado de la industria para siempre».
Valeria dejó caer el teléfono sobre la barra. Sus piernas perdieron fuerza y se deslizó lentamente hasta quedar sentada en una de las sillas altas de la cocina.
—Estamos acabados, Dante... —susurró, con la voz rota— Mañana en la mañana es el lanzamiento de nuestra línea estrella, "Cosméticos Vega". Invertimos todo el capital que nos quedaba en la campaña publicitaria. Los inversionistas internacionales están volando hacia la ciudad en este momento... y no tenemos materia prima. Los laboratorios están vacíos. No hay químicos, no hay envases, no hay nada. Mauricio nos bloqueó por completo.
Dante dejó la espátula a un lado. Por primera vez desde que activó el Sistema, la sonrisa cínica y descarada desapareció por completo de su rostro. Caminó hacia ella y observó cómo un par de lágrimas de pura frustración e impotencia rodaban por las mejillas de Valeria, manchando sus notas de producción. Ella había construido esa rama de cosméticos con su propio esfuerzo, lejos de la corrupción de su primo, y ver que se desmoronaba por un berrinche mafioso la estaba destrozando.
Justo en ese instante de tensión absoluta, el aire frente a los ojos de Dante parpadeó con una luz de color rojo sangre. El Sistema del Caos reaccionó ante la fluctuación emocional de su anfitrión.
🖥️ [¡SISTEMA DEL CAOS: MODO REPARACIÓN CONYUGAL ACTIVADO!]
[SITUACIÓN]: La Esposa CEO ha entrado en estado de desolación por culpa de un tercero.
[ESTADO DEL ANFITRIÓN]: Niveles de descaro temporalmente pausados; ira del Vago Divino alcanzando el 400%.
[ALERTA]: Nadie hace llorar a la mujer que financia el cereal de chocolate del anfitrión. Nadie.
[NUEVA MISIÓN DE EMERGENCIA]: "La Alquimia del Vago". Abastece los laboratorios de Cosméticos Vega antes de la medianoche utilizando los recursos misiones de la Tienda del Caos.
[RECOMPENSA POR ÉXITO]: Destrucción absoluta de la reputación industrial de Mauricio Vega y +20,000 Puntos de Descaro.
Dante Cruz respiró hondo, estiró los hombros bajo su saco de esmoquin y recuperó esa mirada afilada de cazador místico que usó en el banco. Se acercó a Valeria, le puso una mano suave en el hombro y le dio un ligero apretón.
—Nena, mírame —le dijo Dante con una calma que rayaba en lo sobrenatural— Límpiate esas lágrimas. Tu primo Mauricio cree que controla las cadenas de suministro mundiales porque tiene un par de contactos corruptos. Lo que ese idiota no sabe es que cuando cierras las puertas de la tierra, el cielo se ve obligado a abrir las suyas.
Valeria levantó la mirada, con los ojos rojos, mirándolo entre la confusión y la desesperación.
—Dante, no entiendes... esto no se arregla con un sorteo de Instagram —sollozó ella— Necesitamos toneladas de polímeros orgánicos, esencias puras y reactivos bioquímicos para mañana a primera hora. Nadie en el país nos va a surtir. Estamos fuera del juego.
Dante Cruz sonrió de lado, recuperando su clásica chispa de desvergüenza, y te clavó una mirada cargada de una promesa absoluta de desmadre total.
—Tú solo ve a la oficina, convoca a una junta de emergencia para mantener a los inversionistas tranquilos y dile a tus químicos que limpien los tanques de mezcla —sentenció Dante, acomodándose las chanclas verdes de goma— De la materia prima me encargo yo. Tengo un proveedor místico que no conoce el significado de la palabra "boicot".
Dante caminó hacia la puerta principal, metiendo las manos en los bolsillos de su pijama. Se detuvo un segundo antes de salir y te susurró al oído con una frialdad espectacular:
—Muchachos, preparen las batas de laboratorio y los tubos de ensayo... porque el Vago Divino oficialmente va a entrar al negocio de la belleza. Mauricio Vega quería guerra química, y eso es exactamente lo que va a tener.