NovelToon NovelToon
Renacer Entre Espinas

Renacer Entre Espinas

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Traiciones y engaños / Mujer poderosa
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Itz

"No todas las segundas oportunidades llegan para recuperar el pasado. Algunas llegan para construir un futuro."

NovelToon tiene autorización de Itz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El refugio del invierno

El viento golpeaba las viejas paredes de piedra con una fuerza ensordecedora.

La pequeña cabaña apenas resistía el embate de la tormenta.

La nieve cubría por completo la puerta, mientras el techo crujía bajo el peso del hielo.

Olaya dejó su capa sobre una vieja silla de madera.

Sacudió la nieve de sus botas y caminó hasta una diminuta chimenea.

—Aún sirve.

Tomó algunos troncos secos que permanecían apilados en un rincón y, con un leve movimiento de su mano, una llama azulada brotó entre la leña.

El fuego comenzó a crecer lentamente.

El ambiente dejó de sentirse tan hostil.

Azel observó la escena.

—Creí que los Bennett solo utilizaban magia de hielo.

Olaya sonrió apenas mientras acercaba las manos al calor.

—Eso es fuego común.

Todos sabemos encender una chimenea.

Si intentara hacerlo con magia, probablemente terminaría apagándola.

Azel dejó escapar una pequeña risa.

Era la primera vez que la escuchaba hacer una broma.

Se quitó los guantes empapados y los colocó cerca del fuego.

Durante unos minutos...

Solo existió el sonido de la madera crepitando.

—¿Está preocupado? —preguntó Olaya sin apartar la vista de las llamas.

Azel tardó unos segundos en responder.

—Sí.

—¿Por sus hombres?

Él negó lentamente.

—Confío en ellos.

Entonces...

—¿Por usted?

Azel levantó la mirada.

Olaya seguía observando el fuego.

No parecía una pregunta imprudente.

Solo sincera.

Después de un largo silencio...

Respondió.

—No recuerdo la última vez que tomé una decisión solo porque yo quería hacerlo.

Las palabras escaparon antes de que pudiera detenerlas.

Él mismo se sorprendió.

Olaya permaneció en silencio.

Esperó.

Como si supiera que aún quedaban cosas por decir.

—Desde que nací...

Mi vida ya estaba escrita.

Qué debía estudiar.

Con quién debía hablar.

Cómo debía caminar.

Cómo debía sonreír.

Cómo debía convertirme en emperador.

Volvió la vista hacia la tormenta.

—Jamás me preguntaron qué quería.

El viento rugió al otro lado de la ventana.

Olaya bajó ligeramente la cabeza.

—Debe ser muy solitario.

Aquellas cuatro palabras hicieron más ruido que la tormenta.

Porque no contenían lástima.

Solo comprensión.

Después de un largo silencio, Azel sonrió con cansancio.

—¿Y usted?

Olaya levantó una ceja.

—¿Yo?

—¿Qué quería hacer... antes de convertirse en la hija del duque?

Ella permaneció unos segundos inmóvil.

Como si nadie le hubiera hecho aquella pregunta antes.

Después dejó escapar una pequeña risa.

Muy baja.

Muy sincera.

—Siempre quise conocer el mar.

Azel la miró sorprendido.

—¿El mar?

Olaya asintió.

—Aquí todo es blanco.

Montañas.

Nieve.

Hielo.

Desde pequeña imaginaba cómo sería ver un horizonte completamente azul.

Guardó silencio unos instantes.

—Mi hermano dice que el mar nunca deja de moverse.

Creo que podría pasar horas observándolo.

Azel sonrió.

Recordó el Puerto Ebonmar.

Las enormes embarcaciones Belmonth.

El olor a sal.

Las gaviotas.

Las olas golpeando los muelles.

—Es hermoso.

Olaya levantó la vista.

—¿Lo conoce?

—Pasé varios meses en el Archiducado Belmonth.

Ella inclinó ligeramente la cabeza, interesada.

—Entonces...

¿Cómo es?

Azel pensó unos segundos.

Después respondió despacio.

—Es inmenso.

Tan inmenso que, cuando uno lo contempla por primera vez, comprende lo pequeño que es.

Las olas nunca son iguales.

El viento cambia a cada instante.

Y al amanecer...

Parece que el cielo y el agua se convierten en uno solo.

Olaya permaneció completamente en silencio.

Como una niña escuchando un cuento.

Entonces sonrió.

Una sonrisa pequeña.

Pero auténtica.

Y Azel comprendió que era la primera vez que la veía sonreír de verdad.

Sin deberes.

Sin soldados.

Sin tormentas.

Solo ella.

—Algún día...

Las palabras escaparon antes de que pudiera pensarlas.

Olaya lo miró.

Azel continuó.

—Cuando todo esto termine...

Me gustaría llevarla a conocer el mar.

El silencio volvió a llenar la cabaña.

Olaya no respondió enseguida.

Miró las llamas.

Después al príncipe.

Y finalmente sonrió con dulzura.

—Me gustaría mucho.

No era una promesa.

No era una declaración.

Solo un deseo compartido.

Pero, por alguna razón...

Ambos sintieron que aquel instante permanecería con ellos para siempre.

La tormenta comenzó a perder fuerza entrada la madrugada.

Los primeros rayos del amanecer atravesaron las pequeñas rendijas de la cabaña.

Olaya se acercó a la puerta.

La nieve seguía cubriendo el paisaje, pero el viento había cesado.

—Podemos regresar.

Azel se colocó la capa.

Antes de salir, volvió la vista hacia la pequeña habitación.

Aquel refugio no tenía ningún valor.

No era un palacio.

Ni una fortaleza.

Ni un salón imperial.

Y, sin embargo...

Por primera vez en toda su vida, había hablado con alguien que no veía al heredero del Imperio.

Solo había visto a Azel.

Mientras ambos descendían por la montaña, el sol comenzaba a teñir de oro la nieve.

Sin saberlo...

En aquella humilde cabaña no había nacido un romance.

Había nacido la confianza.

Y sobre ella, con el paso de los meses...

Florecería el amor.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play