Ella renace en un nuevo mundo, muy distinto a todo lo que conocía y decide crear su propia historia.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Melody Cartier 1
La intensa luz que había envuelto las imágenes terminó por desaparecer.
Entonces...
Sintió el suave roce de unas sábanas sobre su piel.
El perfume de flores frescas.
El cálido aire entrando por una ventana abierta.
Y, por primera vez desde que la oscuridad la había consumido, volvió a respirar.
Sus párpados temblaron.
Lentamente abrió los ojos.
Lo primero que vio fue un techo alto decorado con delicados relieves dorados.
Parpadeó varias veces.
[¿Estoy... viva?]
Giró la cabeza con lentitud.
La habitación era amplia y elegante.
Las paredes estaban cubiertas por un delicado papel tapiz color marfil adornado con pequeñas flores azules. Cortinas de terciopelo dejaban entrar la luz de la mañana, iluminando una alfombra tan suave que parecía una nube. Una estantería llena de libros ocupaba una pared completa, mientras que, junto a la ventana, un pequeño piano descansaba impecablemente cuidado.
Todo desprendía un aire cálido.
Era una habitación que transmitía cariño.
No era el dormitorio de una persona olvidada.
Era el dormitorio de alguien muy querido.
Ella permaneció inmóvil durante varios segundos.
Después se incorporó lentamente.
Su cuerpo se sentía...
Ligero.
Pero también extraño.
Demasiado frágil.
Al apoyar los pies sobre el suelo, tuvo que sostenerse del borde de la cama para no perder el equilibrio.
[Qué débil...]
[Es exactamente igual...]
Sin pensarlo demasiado, caminó hasta el enorme espejo de cuerpo entero que había junto al armario.
Cada paso era lento.
Cuidadoso.
Cuando finalmente quedó frente al espejo...
Su respiración se detuvo.
Una joven de extraordinaria belleza la observaba desde el otro lado.
Cabello negro, largo y sedoso.
Piel tan blanca que parecía porcelana.
Y unos grandes ojos azules que conservaban una melancolía difícil de explicar.
La muchacha levantó lentamente una mano.
El reflejo hizo exactamente lo mismo.
Tocó su mejilla.
Era real.
No era un sueño.
No era una ilusión.
Era ella.
O, mejor dicho...
Era el cuerpo que había visto tantas veces en aquellos recuerdos.
[Lo sabía...]
[¡Lo sabía!]
Le habían bastado unos segundos para comprenderlo.
Había leído demasiadas novelas de reencarnación como para no reconocer lo que estaba ocurriendo.
Había muerto.
Había visto los recuerdos de otra persona.
Y ahora...
Había despertado dentro de su cuerpo.
Soltó una pequeña risa incrédula.
—No puede ser...
Volvió a mirarse con atención.
Era incluso más joven de lo que recordaba haber visto en aquellas imágenes.
Su rostro aún conservaba rasgos adolescentes.
Parecía tener apenas unos quince o dieciséis años.
Mucho antes de varios de los acontecimientos que había presenciado.
Eso hizo que su corazón comenzara a latir con fuerza.
[Entonces...]
[Todavía no ha pasado todo.]
Respiró hondo.
Miró nuevamente su reflejo.
No necesitaba que nadie se lo dijera.
Conocía perfectamente aquel rostro.
—Melody Cartier...
Pronunció el nombre en voz baja.
La hija de la familia Cartier.
La muchacha enfermiza.
La adolescente que apenas podía comer sin sentirse mal.
La joven silenciosa que escondía su sufrimiento detrás de una sonrisa delicada.
La hija que preocupaba constantemente a sus padres.
Y...
La chica que estaba consumiéndose lentamente por un amor que nadie parecía comprender.
Bajó la mirada.
Recordó a los padres de Melody acompañándola cada noche cuando tenía fiebre.
Las sonrisas que fingían para darle ánimo.
Las flores.
Los libros.
Las interminables visitas de los médicos.
Sintió un calor extraño en el pecho.
[Realmente la amaban.]
[Ella nunca estuvo sola.]
Apretó suavemente la tela de su camisón.
Y entonces no pudo evitar reír.
Una risa pequeña.
Resignada.
—Esto debe ser karma...
Negó con la cabeza.
—Definitivamente es karma.
Le parecía hasta gracioso.
Durante años había repetido que las historias no debían cambiarse.
Había criticado cada adaptación que modificaba personajes, escenas o finales.
Siempre decía que había que respetar la obra original.
Y ahora...
Había terminado reencarnando precisamente en una historia ajena.
Una donde conocía el destino de una de sus protagonistas.
—Así que esto pasa por quejarme tanto...
Sonrió con ironía.
—"Quiero una historia igual al libro."
—Pues toma.
—Ahora puedes vivirla.
Cruzó los brazos.
[Gracias, universo.]
[Muy considerado de tu parte.]
Durante unos segundos contempló su reflejo.
Si realmente estaba dentro de la historia...
Entonces conocía perfectamente cuál era su papel.
Era la protagonista.
Era Melody Cartier.
Su expresión fue cambiando poco a poco.
La sonrisa divertida desapareció.
En su lugar apareció una mirada decidida.
[Espera un momento...]
Había pensado que, si alguna vez reencarnaba, simplemente seguiría la historia original.
Después de todo, eso era lo que siempre había defendido.
Respetar el libro.
No cambiar nada.
Pero...
Recordó las imágenes que había visto en la oscuridad.
El sufrimiento de Melody.
Su obsesión silenciosa.
Su débil cuerpo.
La tristeza que escondía incluso frente a sus propios padres.
Y también recordó el pensamiento que había tenido antes de despertar.
"Hay historias que necesitan una segunda oportunidad."
Cerró lentamente los ojos.
Exhaló una larga bocanada de aire.
[Ya no puedo pensar igual.]
[Después de ver todo eso...]
[¿Cómo podría quedarme mirando?]
Abrió nuevamente los ojos.
Esta vez había una determinación completamente distinta en ellos.
—No.
Negó suavemente con la cabeza.
—No voy a seguir la historia solo porque alguien la escribió así.
Se acercó un poco más al espejo.
Observó a la joven de cabello negro que ahora era.
—Melody...
—Tú ya sufriste bastante.
Acarició con delicadeza el reflejo de la muchacha.
Como si quisiera tranquilizarla.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
Era la misma sonrisa soñadora e impulsiva que había tenido en su vida anterior.
—Supongo que ya rompí mi propia regla.
Soltó una risita.
—Qué ironía...
La mujer que había pasado media vida criticando cualquier cambio en una historia...
Ahora solo podía pensar en una cosa.
[Cambiaré el destino]
[Cambiaré la vida de Melody]
Te saltaste un paso muchacho!!!
Te saltaste un paso muchacho!!!
Cuándo va a hablar con los padres de Melody este hombre!???