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EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

EL EXILIIO POR AMOR. SAGA BLOOD MOON LIBRO 3

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Completas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Lara creía que su loba interna jamás volvería a aullar. Tras ser rechazada por la codicia del Alfa Roderick, su espíritu quedó roto. Obligada a asistir al Baile de la Luna, la gran gala de segundas oportunidades, Lara viaja solo para esconderse en las sombras. Lo que no imagina es que el hilo del destino ya está escrito.En mitad de la gala, el aire se congela con la llegada del Rey Alfa, el soberano absoluto de todos los licántropos. Al clavar sus ojos en Lara, el lazo de segunda oportunidad estalla. Él la reclama como su Reina definitiva, pero Lara, indómita e independiente, se niega a ser la compañera sumisa que la corte espera, desatando una intensa tensión entre ambos.Mientras el Rey lucha por derribar los muros de su corazón, una amenaza avanza desde el norte. El hermano menor de Roderick, manipulado con mentiras sobre la muerte de su hermano, jura venganza eterna contra el Imperio y contra Lara. ¿Podrá el Rey Alfa proteger a su Reina, o la guerra devorará su imperio?

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CAPITULO 22. LA VERDAD DESNUDA

El silencio en el despacho presidencial del ala norte se sentía tan denso que casi se podía cortar. Las paredes revestidas de roble oscuro parecían contener el aliento mientras Jared tomaba asiento frente al escritorio de piedra pulida. El muchacho se mantenía rígido, con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo de piel y una fijeza severa en su mirada que delataba el escudo defensivo con el que intentaba proteger su luto. Kaelen se colocó de pie a mi lado, apoyando una mano firme sobre mi hombro para transmitirme esa inquebrantable energía protectora que siempre lograba calmar mis temores. Yo permanecía sentada en el centro de la estancia, con los ojos fijos en el hermano de Roderick, lista para abrir las compuertas de un pasado que me había dejado el alma rota.

Kaelen deslizó sobre la superficie de piedra una pesada carpeta de cuero que mi hermano Leo me había enviado desde la manada central, repleta de informes oficiales, análisis de laboratorio y declaraciones selladas.

—Aquí tienes las respuestas que venías a buscar, Jared —la voz profunda y ronca de mi rey rompió la quietud con una seriedad absoluta—. No necesitas creer en mis palabras de Alfa. Lee los registros de los cargamentos de acónito que tu hermano Roderick mandó a contrabandear de forma clandestina por las fronteras del Imperio Unificado. Revisa los planos de las prisiones que pretendía construir para someter a los clanes y las cartas que intercambió con las tres brujas negras del este para sellar un pacto de sangre. Tu hermano no fue masacrado por un capricho; cayó en un duelo legítimo porque intentó desatar una carnicería para usurpar un poder que no le pertenecía.

Jared extendió los dedos con parsimonia, rompiendo los sellos de seguridad del informe de Leo. A medida que sus ojos devoraban los documentos, el mapa de sus certezas terminó de pulverizarse de forma irreversible. Las pruebas de la codicia de Roderick estaban ahí, detalladas por los radares y las patrullas del sur. Fenrir, el enorme lobo gris que habitaba en la mente del muchacho, soltó un quejido agónico de pura decepción, reconociendo la innegable malicia que su propia sangre había ocultado tras una fachada de honor.

El muchacho levantó la cabeza despacio, y el desgarro emocional que reflejaron sus facciones me caló hasta los huesos. Clavó sus ojos en los míos, buscando una última certeza en mitad de su penumbra.

—El Beta me juró que tú lo habías humillado en el altar, Lara —su voz sonó en un susurro trémulo, ronca de puro dolor—. Me dijo que lo rechazaste por el desprecio que le tenías a nuestra estirpe, y que usaste a tu hermano como un carcelero para arrebatarle sus derechos. Necesito escuchar de ti lo que verdaderamente pasó en esa fiesta de gala.

Exhalé un hondo suspiro, sintiendo que el gélido invierno de mi pecho se agitaba ante el esfuerzo de recordar, pero mi orgullo indómito y aguerrido me sostuvo en mi asiento. Le sostuve la mirada con una devoción pacífica hacia la verdad, dispuesta a desnudar mi dolor por primera vez ante el norte.

—Tu hermano nunca me quiso, Jared —le confesé en un hilo de voz que vibró con una agónica melancolía—. La Diosa Luna nos unió como parejas destinadas la medianoche de mi vigésimo cumpleaños, y en cuanto el lazo se manifestó, lo único que vi en los ojos de Roderick fue una codicia fría y calculadora. No me miró con amor; me miró como un obstáculo. Él ansiaba el poder híbrido de Amaris para expandir sus batallones, y al darse cuenta de que yo era solo una loba común ante sus ambiciones, me propinó el rechazo más cruel y despiadado que se puede cometer ante una manada entera. Me rompió el espíritu en mitad del altar, declarando ante cientos de lobos que yo no servía para su corona.

Las lágrimas, que tanto me había costado contener durante estos cuatro meses de exilio, resbalaron por mis mejillas pálidas, pero no bajé la cabeza.

—Yo no destruí a tu familia, Jared —continué, con una frialdad gélida que helaba la sangre—. Fui la víctima de su soberbia. El dolor de ese rechazo apagó a mi loba y me dejó el alma rota, obligándome a arrastrar mis pedazos en el anonimato de este palacio. Tu hermano no murió defendiendo un derecho legítimo; murió porque cuando Leo intentó protegerme de sus garras, Roderick lo atacó con la intención de exterminarlo. El Beta te mintió para camuflar la carnicería que tu propia estirpe había tramado y para usar tu buen corazón como el pararrayos de una guerra injusta.

Jared se tapó el rostro con las manos, asimilando el peso de una verdad que le destruía el luto pero que encendía su verdadero sentido de la justicia real. La farsa del norte quedaba completamente expuesta en el despacho de mi rey. El muchacho se puso en pie a paso lento, y la intensa oleada de su energía Alfa brotó de su cuerpo de golpe, no con la rabia destructiva del inicio, sino con la firmeza implacable de un líder legítimo que estaba listo para limpiar el honor de su linaje erradicando a los verdaderos traidores de su propio territorio de origen.

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Maria Rojas
una vez mas gracias por compartir otra bella novela bendiciones 🙏😊
SIKEVALEN: Gracias a ti por leerlas y darme mucha fuerza para seguir con mi pasion que es la escritura, espero que no te pierdas el siguiente libro de la saga, pronto empezare a subirlo. Abrazos.
total 1 replies
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