Candelaria Echeverría nunca imaginó que un embarazo que no logra explicar, una familia que le da la espalda y un hombre al que apenas comprende terminarían convirtiendo su vida en un escándalo.
León Salvatierra sabe lo que es estar en la cima y perderlo todo. Lo que no esperaba era terminar casado con una mujer que preferiría verlo arder antes que compartir su apellido.
Ella quiere el divorcio. Él asegura que nunca tuvo una verdadera oportunidad de ser su marido.
Pero el juez tiene otros planes: un año más de matrimonio bajo condiciones que no admiten escapatoria. Una sola habitación, una sola cama y una convivencia real antes de decidir su futuro.
Doce meses para descubrir si están condenados a odiarse o si su matrimonio esconde algo que ninguno se atreve a admitir.
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CONOCER EL SEXO DEL BEBÉ Y EXPLICAR SU LLEGADA
...CANDELARIA ECHEVERRÍA...
Al llegar al apartamento, Valeria tenía toda su energía característica, pero potenciada.
Haberme casado con su hermano había conseguido que se pusiera en el papel de fotógrafa profesional y quisiera tomar fotos nuestras para conmemorar el momento más insólito de su vida, según sus propias palabras.
--Acérquense. Mi hermano está usando un traje y mi mejor amiga acaba de casarse. Esto debo retratarlo porque no me lo creo
León la miró con cierto fastidio.
--Me estás tratando de mal vestido a todas horas-- le dijo
--No dije eso
--No hizo falta. Lo explicaste demasiado bien y en pocas palabras
--Lamento no haber filmado el tremendo beso en el registro civil
--No nos besaremos para que lo hagas ahora-- le advertí
--Uno chiquito para la foto-- pidió
--Valeria, ¿puedes comportarte por una vez?-- le pidió León, exasperado
--¡Qué par de aburridos! Tanto drama por un beso después de que se comieron la boca en el registro civil
--A mí no me metas en eso, que él fue el que se excedió con el entusiasmo
Aceptamos tomarnos algunas fotografías solo para darle el gusto, manteniendo ciertos límites. Después, me senté exhausta y me quité las malditas sandalias, incompatibles con mi embarazo.
Consideré subir los pies a la mesa del centro, pero sabía que sería inadecuado hacerlo con el vestido puesto, así que fui a cambiarme. Elegí algo cómodo: un simple short y una blusa sin mangas.
--Qué poco te dura estar bien vestida-- me reprochó Valeria con una sonrisa
--Sí. El día que tengas una panza como esta, me entenderás mejor
Ella se sentó a mi lado y puso una mano sobre mi vientre.
--Se te sube, es fugitiva-- comentó mientras tocaba la parte donde la tela se había levantado
--Si me dices que soy exhibicionista, te ignoraré durante toda la cena
Ella dejó de bromear, me levantó la blusa para dejarme el vientre al descubierto y acercó su rostro. Después, hizo un gesto gracioso y se tomó una selfie.
Solamente a ella se le ocurrían cosas así. León ignoró toda la escena, pero clavó la mirada en mi piel expuesta.
--Se mueve, me adora-- dijo Valeria
--Debe de estar intentando que te calles porque hablas demasiado-- intervino su hermano
--Tócalo. Será tu hijo y pareces tenerle miedo. ¿Crees que va a morderte?
--No. Su madre podría golpearme si lo intentara. Tiene demasiadas reglas para mantenerme lejos
Valeria guardó silencio y apartó la mano de mi vientre.
--Conozco esas reglas y tú las estás llevando a extremos ahora mismo-- le dijo a su hermano
Él se sentó a mi lado, haciendo que yo quedara en medio de los dos.
León apoyó la mano sobre mi vientre y esperó unos segundos. Mi bebé lo pateó.
--Es injusto que se mueva más contigo-- le dijo Valeria
--Es porque yo hablo menos
--Eres el peor hermano del mundo-- lo acusó
--Sobrevivirás-- respondió, antes de volver a mirar mi vientre con atención
Entonces, desplazó la mano unos centímetros. El movimiento no tardó en llegar, siguiendo su contacto.
--Si sigues tocando, no se dormirá-- le advertí
Valeria lo miró con indignación.
--Conmigo acababa por dormirse
--Porque lo aburres con tanta conversación
La noche de bodas la pasé durmiendo con Valeria y, por la mañana, llegó el momento de despedirla. No quería que se fuera, pero ella tenía que volver a la ciudad y ocuparse de sus asuntos.
Cuando se marchó, el silencio reinó en el apartamento. Dos días más tarde, León me informó que tenía una cita con una doctora para el control prenatal del sexto mes.
--Lo había olvidado-- le dije
Era cierto. Entre la boda, la visita de Valeria y la noticia de que volvería a mis clases en circunstancias diferentes, apenas había conseguido saber en qué día vivía.
Llegado el momento, fuimos a la clínica. Llevaba los papeles de los controles anteriores en una carpeta.
Cuando escuché mi nombre, León se puso de pie y entró conmigo sin esperar a que lo invitara.
Lo miré sin comprender, pero él señaló una de las sillas y ocupó la otra.
Después de las preguntas de rutina, la doctora me tomó la tensión arterial y me hizo subir a la balanza. Finalmente, llegó el momento de acostarme en la camilla.
León se quedó de pie a mi lado, mirando la pantalla en la que aparecería mi bebé unos segundos después.
Una vez que tomó las medidas pertinentes y obtuvo la fecha probable de parto que indicaba la ecografía, la doctora nos preguntó si queríamos conocer el sexo del bebé.
Respondí inmediatamente que sí.
--Es un niño-- nos informó
--Un niño-- repetí
León siguió mirando la pantalla, intentando distinguir lo que la doctora señalaba, aunque no conseguía identificarlo por completo.
Cuando salimos de la consulta, le envié un mensaje a Valeria para darle la noticia. Ella habría apostado a que esperaba una niña, así que supuse que se sorprendería al descubrir que se había equivocado. No me equivoqué.
--¿Querías niño o niña?-- me preguntó León en cuanto dejé de escribir
--He pensado más en cómo acabé en esta situación que en el sexo del bebé-- le respondí con sinceridad
Era cierto. No había podido detenerme a imaginar cómo sería tener una niña o un niño entre mis brazos cuando todavía no sabía quién era el padre de mi bebé. Seguía intentando asimilar mi nueva situación sentimental y adaptarme al nuevo país. Habían ocurrido demasiadas cosas en muy poco tiempo.
--¿A qué te refieres?-- preguntó
Llegamos al apartamento y me quedé pensando en cómo responder a su pregunta. No era sencillo.
--¿Cómo te sentirías tú si de pronto llegara una mujer a tu vida y te dijera que está esperando un hijo tuyo, si ni siquiera recuerdas haber estado con ella?-- le pregunté
--Alarmado. Automáticamente creería que intenta engañarme. ¿Qué tiene que ver eso con tu situación?
--Que yo podría haber jurado que no había manera de estar embarazada porque, según mis recuerdos, no había tenido relaciones en años. De pronto, me enteré de la existencia del bebé
Él parecía confundido. Supongo que acababa de darle la respuesta más extraña que había escuchado en toda su vida, pero, por más irreal que pudiera parecer, era la verdad.
--Eso es raro
Me limité a asentir.
--Para mí todavía más, porque soy yo la que está viviendo todos los cambios y demás. Tal vez algún día descubra cómo ocurrió y pueda reclamarle a quien ocasionó esto-- concluí
Después fui al baño y, cuando regresé a la sala, él estaba en la cocina, comenzando a preparar la cena.
Afortunadamente, eso puso fin a nuestra conversación, aunque la incertidumbre continuaría acompañándome. Y no sabía por cuánto tiempo.
mientras valeria está asiendo una bomba
por que nos está sacrificando a León de la peor manera y no es que León AyA echo vien ocultarle las cosas pero conocía a cande y de cómo ella lo tiene tachado solo por difamaciones
a si que espero aclaren todo y Candelaria no seas tan injusta