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"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

Status: En proceso
Genre:Contratadas / Romance / Supersistema / Mundo mágico / Zombis
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Macarena rios

En el mundo moderno, Yang Zhang lo tenía todo: diecisiete años, un cuerpo alto (de más de un metro ochenta y ocho), músculos definidos de atleta y la imponente masculinidad del capitán del equipo de baloncesto escolar. Era el escudo de sus amigos y el orgullo de sus padres, dos dentistas de costumbres metódicas. Sin embargo, en un parpadeo, un brutal accidente vehicular destruye su vida y se lleva a sus padres en las llamas.
En el instante previo a la muerte, una entidad fría y enigmática llamada el "Sistema" interviene para salvar su alma. Cuando Zhang abre los ojos, descubre que ha sido transmigrado a un mundo místico de cultivo y clanes marciales, adoptado como el único heredero del sabio líder del Clan Yang.
Pero el cambio no es solo de mundo: al mirarse en el reflejo del agua, Zhang descubre con estupor que ya no posee su cuerpo alto y robusto de deportista. Ahora habita la figura de un joven de facciones delicadas, tez de porcelana, contextura pequeña, delgada y frágil.

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Capitulo 12- El Pabellón De Técnicas Prohibidas

La niebla matutina envolvía las torres de la Academia Wuyen con un velo plateado. Tras las graves revelaciones sobre el resurgimiento del Clan Daa More, la cotidianidad de la institución había cambiado por completo: los patios de entrenamiento hervían de actividad a puerta cerrada y los horarios de meditación se habían vuelto rigurosos.

A las seis de la mañana, las pesadas puertas de bronce del Pabellón de Técnicas Prohibidas se abrieron con un gemido sordo.

Ubicado en las entrañas de la montaña sagrada, este pabellón albergaba pergaminos milenarios y artefactos restringidos que solo los cultivadores de élite y los herederos de los clanes tenían permitido consultar.

Zhang avanzaba por el pasillo flanqueado por estanterías de madera de sándalo que se elevaban hacia techos abovedados. Vistiendo su túnica azul de entrenamiento, la finura de sus hombros y su talle pequeño destacaban entre las sombras del recinto. A su lado, Chen Liu caminaba a paso firme, con una mano apoyada en la empuñadura de su espada y la mirada vigilante.

El profesor Wuyen Cho los esperaba junto a un altar de piedra iluminado por tres orbes de luz mística.

—La amenaza de Daa More exige que desarrollen una sincronía perfecta —dijo Wuyen Cho sin rodeos, extendiendo dos antiguos pergaminos de seda sobre el altar—. Las técnicas individuales ya no bastan. Por decisión del consejo, se les enseñará la Danza Azul de Espadas, una técnica de combate coordinado que une el qi de alta densidad de la Recámara Azul con el estilo de viento y sombra de la casa Chen.

Zhang se acercó al altar y examinó los diagramas con curiosidad.

—Requiere que dos cultivadores compartan el flujo de sus meridianos en tiempo real durante el combate —observó Zhang, alzando sus ojos oscuros hacia el profesor—. Si uno de los dos vacila o pierde el ritmo, la repulsión de energía podría dañar a ambos.

—Así es —asintió Wuyen Cho—. Exige una confianza absoluta en el compañero. No hay margen para la duda.

Chen Liu miró a Zhang. No hizo falta una sola palabra; la firmeza en la mirada del segundo amo Chen fue la única respuesta que necesitaban.

Las tres horas siguientes se convirtieron en una demostración fascinante de sincronía.

En el patio interior del pabellón, Zhang y Chen Liu comenzaron a ejecutar las formas de la Danza Azul de Espadas. La figura menuda y ligera de Zhang, que se desplazaba con la agilidad felina de sus reflejos de atleta, trazaba espirales de luz azul cobalto en el aire con su espada mística. A su lado, Chen Liu, con su mayor estatura y su alcance imponente, actuaba como el eje firme de la formación, interceptando cada ataque simulado y cubriendo los flancos de Zhang con ráfagas de viento plateado.

En el momento cumbre del ejercicio, Zhang saltó desde la plataforma de piedra, apoyando suavemente la planta de su pie sobre el hombro de Chen Liu para impulsarse en un giro acrobático en el aire.

Canalizando el qi de la Recámara Azul exactamente al mismo tiempo que Chen Liu liberaba su energía espiritual, ambas corrientes se fusionaron en un destello de luz turquesa que hizo retumbar las paredes de la cueva, pulverizando los tres objetivos de práctica de un solo golpe.

—¡Espectacular! —exclamó el profesor Wuyen Cho, aplaudiendo con genuina admiración—. Una sincronización del noventa por ciento en su primer intento. Tienen una afinidad que pocos cultivadores logran en toda una vida.

Zhang aterrizó suavemente sobre la tierra, exhalando un suspiro de satisfacción. Al acomodarse la melena larga sobre los hombros, se giró hacia Chen Liu con las mejillas ligeramente sonrojadas por el esfuerzo y una sonrisa brillante.

—Nada mal para nuestro primer ensayo, ¿eh, Chen? —bromeó Zhang, dándole un leve codazo en el costado.

Chen Liu guardó su espada con elegancia, mirándolo con una suavidad contenida en los ojos.

—Tus saltos son demasiado arriesgados... pero estuviste impecable —admitió Chen Liu en voz baja, ajustándole la cinta azul del cabello que se había aflojado durante el salto.

Mientras el profesor Wuyen Cho organizaba los pergaminos al fondo de la estancia, un tenue destello proveniente de un nicho sellado en la pared del fondo llamó la atención de Zhang.

Sintiendo un extraño cosquilleo de energía que no parecía encajar con el qi místico de ese mundo, Zhang se acercó a la arcada de piedra.

Sobre un pedestal de jade reposaba una pequeña caja de metal oscuro recuperada de la antigua guarida del boticario de Daa More.

—El profesor Cho dijo que este cofre contenía los objetos personales del traidor —murmuró Zhang, extendiendo sus dedos de porcelana hacia la cerradura.

—Zhang, ten cuidado. Podría tener un sello de maldición —lo advirtió Chen Liu, colocándose de inmediato a su lado.

Sin embargo, al aplicar un toque mínimo de qi azul, el mecanismo de la caja no emitió magia, sino un chasquido metálico seco. La tapa se abrió de par en par.

En el interior, sobre un lecho de terciopelo ajado, no había elixires ni talismanes de cultivo. Había una pieza de cristal pulido y aleación metálica, de formas rectangulares y bordes perfectamente simétricos, atravesada por finísimas líneas doradas que recordaban a un circuito electrónico.

Al ver el objeto, Zhang se congeló por completo. El corazón le dio un vuelco violento en el pecho.

“Esto... esto no es magia”, pensó Zhang en un choque de asombro absoluto. “Esto es tecnología... Es una pantalla o un componente de pantalla holográfica del mundo moderno.”

Chen Liu notó de inmediato la repentina palidez en el rostro de Zhang y cómo sus manos pequeñas temblaban levemente al sostener la pieza.

—Zhang... ¿qué ocurre? ¿Conoces este objeto? —preguntó Chen Liu con marcada preocupación, tomándolo suavemente por el brazo.

Zhang parpadeó, intentando recuperar la compostura. Sabía que explicarle a un cultivador del año 1600 lo que era un microchip o una pantalla digital sonaría a locura, pero la presencia de ese artefacto anacrónico confirmaba algo aterrador: la conexión entre su antiguo mundo y este reino místico era mucho más profunda de lo que imaginaba.

—Es... una reliquia de un lugar muy lejano, Chen —respondió Zhang con voz baja, mirando la pieza de cristal que emitía una tenue pulsación de luz azul—. El Clan Daa More no solo busca dominar los clanes... están buscando reunir estas piezas.

—Sea lo que sea este objeto y de dondequiera que venga —dijo Chen Liu en un tono firme y protector, cubriendo con su mano grande las manos de Zhang que sostenían el cristal—, no dejaré que esa orden oscura te lastime ni que utilicen esto para hacer daño.

Zhang alzó la vista y se encontró con la mirada incondicional de Chen Liu. La calidez del agarre del segundo amo Chen hizo que la angustia en su pecho se disipara lentamente.

Al caer la noche, regresaron a la residencia de los discípulos.

En la pequeña mesita de madera del cuarto de Zhang, un envoltorio de seda guardaba una agradable sorpresa: seis galletas doradas con la silueta de cabezas de gato, horneadas con esmero antes del entrenamiento.

Zhang tomó una de las galletas con una risita dulce y se la mostró a Chen Liu, que estaba de pie junto a la puerta disimulando su timidez.

—Cumpliste tu promesa, segundo amo Chen —dijo Zhang con una sonrisa luminosa, dándole un mordisco—. Están deliciosas.

Chen Liu desvió la mirada con las orejas ligeramente sonrojadas, pero una sutil y hermosa sonrisa se dibujó en sus labios por primera vez en todo el día.

—Mañana continuaremos con la segunda fase de la Danza Azul —dijo Chen Liu suavemente—. Descansa bien, Zhang.

El primer fragmento de la Llave Temporal había sido descubierto, y con él, las sombras del futuro comenzaban a proyectarse sobre la gran guerra que se avecinaba.

1
Micaela
La historia es muy bonita y divertida
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