NovelToon NovelToon
El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XVI Sombra al acecho

Punto de vista de Elena

Intenté dar un paso al frente para alejarme de aquel sujeto. Christopher Durán gritaba "peligro" por cada uno de sus poros: la camioneta blindada, los escoltas armados hasta los dientes y esa mirada dominante propia de un hombre acostumbrado a que nadie le lleve la contraria.

Sin embargo, antes de que pudiera avanzar dos metros, Christopher se interpuso en mi camino. No me tocó con brusquedad, pero usó su envergadura física para bloquearme el paso, obligándome a retroceder hasta que mi espalda rozó el metal frío de la puerta de su camioneta.

—¿Está casada, Doctora Torrealba? —preguntó, clavando en mí una mirada tan profunda que pareció leerme el alma.

El encierro repentino, la diferencia abismal de estaturas y la sombra de su cuerpo sobre el mío activaron una alarma violenta en mi memoria. Por una milésima de segundo no vi a Christopher; vi la sombra de Alberto acorralándome contra la pared de nuestra casa antes de alzar la mano. Un escalofrío de pavor puro me recorrió la espina dorsal, transformándose de inmediato en un instinto de supervivencia salvaje.

—¡Apártese de mí, señor Durán! —exclamé con la voz temblorosa de rabia, alzando las manos para mantener la distancia—. ¡No vuelva a acorralarme!

Christopher notó mi reacción instintiva al instante. Sus ojos oscuros parpadearon con una chispa de sorpresa y, en un gesto de caballerosidad, dio un paso atrás de inmediato, alzando las palmas de las manos en señal de paz para darme espacio.

—Disculpe. No fue mi intención asustarla —dijo, bajando el tono de su voz a un registro grave y sereno, aunque sin perder un ápice de su determinación—. Pero no voy a dejarla ir así como así.

—No estoy casada ni me interesa estarlo —respondí con firmeza, recomponiendo mi postura y acomodándome el saco—. Vivo para mi trabajo y para mi familia. Ahora, si me lo permite, mis hijos me esperan y no tengo nada más que hablar con usted.

—Lo que acaba de ocurrir allá adentro no fue un asalto común, Elena —dijo Christopher, dando un paso lateral para cortar mi ángulo de salida hacia la acera—. No intente engañarse. Esos hombres no iban por las billeteras ni por los relojes de los comensales. Dispararon en ráfaga hacia su mesa. Lo de hoy fue un atentado directo, y usted, Doctora, era el objetivo principal.

Sus palabras me dejaron helada en el sitio.

El aire se congeló en mis pulmones. Quise buscar un argumento lógico para refutar su afirmación, pero mi mente de abogada conectó los puntos en una fracción de segundo: el cliente nervioso que huyó de inmediato, la frialdad con la que entraron disparando y, sobre todo, el hecho de que un hombre del calibre de Christopher Durán estuviera presente en ese preciso lugar.

—¿Usted... cómo sabe eso? —susurré, sintiendo que el piso se me movía debajo de los pies—. ¿Quién es usted realmente y qué tiene que ver en esto?

—Soy la persona que lleva años cazando al hombre que mandó a matarla hoy —respondió Christopher, dando un paso hacia mí con una seriedad implacable—. Si regresa a su casa en un taxi convencional, le está sirviendo en bandeja de plata la ubicación de sus hijos a gente que no tiene el menor escrúpulo moral. Suba a la camioneta. Permítame escoltarla hasta un lugar seguro y le explicaré exactamente qué cartas nos estamos jugando.

No conocía a este hombre. Era un desconocido poderoso, rodeado de armas y secretos, pero la lógica de la supervivencia me decía que decía la verdad.

Había arriesgado su propia vida para servirme de escudo bajo una ráfaga de balas.

—No voy a ir a ningún lado sin mi familia —dije con determinación absoluta, clavando mis ojos en los suyos—. Si ese hombre me encontró a mí, es cuestión de tiempo para que dé con ellos. Debemos ir a buscarlos inmediatamente.

—De acuerdo —asintió Christopher sin dudar un segundo. Con un gesto rápido de la mano, le hizo una señal a su escolta—. Suba.

Subimos a la cabina blindada de la camioneta. El motor rugió mientras me acomodaba en el asiento de cuero, con las manos temblándome sobre el regazo. Le di la dirección de la casa de mis padres al chofer, sintiendo que el pecho se me estrechaba por la angustia. Un sudor frío me recorría la espalda al imaginar que esos mercenarios pudieran haber llegado antes que nosotros.

—Tranquila, Elena. Mi equipo está monitoreando la zona y coordinando el trayecto. Ya casi llegamos —susurró Christopher. Su voz, grave y profunda, actuó como un ancla en medio de mi tormenta interna.

—¿Quién es ese sujeto? —pregunté, mirándolo fijamente con desesperación—. ¿Quién es y por qué quiere terminar con mi vida?

Christopher me observó en silencio durante un par de segundos, sopesando sus palabras antes de responder.

—Hace unos meses, redactaste un dictamen impecable que desmanteló una de sus redes de lavado de dinero más grandes en el extranjero. Le congelaron cuentas millonarias y eso lo obligó a salir huyendo del país para refugiarse aquí —explicó con calma analítica—. Al enterarse de que habías vuelto a esta misma ciudad, asumió que lo habías seguido para terminar de destruirlo. Para un tipo paranoico como él, tu presencia es una amenaza mortal.

—He llevado decenas de procesos complejos, señor Durán... No sé de quién me está hablando —respondí con absoluta sinceridad, intentando hacer memoria entre la montaña de expedientes que pasaron por mis manos antes de venir.

—Se llama Fernández —dijo él, pronunciando el apellido con una mezcla de desprecio y seriedad—. Un criminal corporativo extremadamente peligroso. Y ahora, Doctora, usted es su objetivo principal.

Me quedé de piedra. El aire se me congeló en la garganta ante la mención de ese nombre.

Aquel caso había sido un auténtico calvario. Recordaba las noches en vela, las amenazas anónimas y el esfuerzo sobrehumano para hilar una telaraña de pruebas contundentes hasta ahogar la red fiscal de ese sujeto. Lo que jamás imaginé era que el monstruo al que le había quitado las garras en los tribunales internacionales estaba respirando el mismo aire que yo, en mi propia ciudad natal.

El peligro ya no era un fantasma del pasado; era una sombra real que acechaba a mi familia.

1
Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play