Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Cosas que debes saber
— ¿Conoce a la esposa de Blackwood? - preguntó Stefan interesado.
Una sonrisa maliciosa dibujó el rostro de Juliana.
— ¿Te gusta la zorra a ti también? - bufó incrédula, ¿que tiene de especial?
— Quizás tú no entiendas, pero es una mujer que cualquier hombre desearía para llevarla al altar.
— No me importa lo que hagas con ella. Farbulló simplemente quiero que la desaparezcas, qué la quites de en medio. - mencionó, quiero a Dominic para mi.
— No es tan fácil como parece señorita, - se acercó, puedo encargarme, pero tenemos que
estudiar la estrategia.
— Además, - ¿quien te garantiza que llevándome a la gacela, el no va a reaccionar?
— ¿Puedes encargarte del Don? - preguntó expectante.
— No me permite acercarme, definitivamente no.
— Que sabes del hermano menor, estuvimos tomando juntos, pero no dejaba de parlotear.
— Es un idiota, se dice que también la familia no lo soporta. Lo he visto personalmente, tiene sangre helada. - levantó los hombros, me es irrelevante. - mencionó, con un gesto.
Aún así la niña me hechizó. - tiene exactamente lo que me gusta en una mujer, y la deseo para mí. Y yo logro mis objetivos, ella será mía. - masculló.
MIENTRAS TANTO.
— Te hablo en serio hermano. - dijo seguro Óscar, ese hombre algo tiene que ver, ¿recuerdas la gala de la última noche te platiqué? fue la última vez que vi a Cole con vida. Jamás podré olvidar ese noche. - observó pensativo al Don después sabes en lo que se convirtió ese fatídica noche - estoy seguro que vi que Cole y Stefan tuvieron una discusión. Y era Cole el más disgustado.
— Pero después de una cosa y otra, se pasaron las horas, hasta maldita sea. - lo mataron. - dijo muy afectado.
Por unos segundos interminables, un silencio absoluto invadió el estadio.
Dominic escuchaba atentamente.
— ¿Me estás diciendo que probablemente Fischers tiene que ver con la muerte de mi hermano y su esposa? - respondió Dominic con voz imperiosa.
— Quisiera decir que sí, pero hay algo que no puedo entender ¿el porqué?
— Estuvimos bebiendo por casi dos horas. - refirió, me preguntó en tres ocasiones por tu mujer.
Dominic se giró lentamente con una expresión ilegible.
— Explícate. - ordenó con los puños echos nudos.
Óscar exhaló.
— Preguntó con cautela donde encontraste a Vivían, a que familia pertenecía, cuánto tiempo tenías con ella.
Dominic soltó una risa fría y quebradiza, desprovista de humor.
— A ese imbesil le gustó mi mujer.
Óscar levantó las cejas.
— Creo que debemos prepararnos para un posible encuentro, los enemigos tocaron a nuestras puertas. - mencionó Dominic, con la mirada fija sobre un punto imaginario.
Tenía menos de seis meses de haber llegado a la Unión Americana y ya estaban provocando una posible guerra.
— Manda un correo. - le ordenó su hermano.
Por unos segundos un silencio absoluto invadió el estudio.
Óscar asintió, era mejor estar preparados.
— ¿Cuántos?
— Todos los que creas convenientes.
Dominic ayúdame a viajar a Alemania, necesito averiguar algo y buscar al hombre que estaba buscando al que mataron.
— ¿Al que te confesó que iban a emboscar a Cole?
Óscar asintió, tenía que encontrar algo que sabía que no estaban viendo.
— A su compañero, algo debe saber.
— Yo me encargo de que nadie detecte. - asumió el Don.
DOS DÍAS DESPUÉS.
Dominic se llevó a Vivían a la base, tenía que aprender a defenderse por sí sola. Ya había dispuesto a una de sus gladeadoras para que le enseñara hacerlo.
— Ella es una de las mejores. - le mostró a una chica morena, la llamó para que la conociera.
— Ella es mi esposa, ya te había comentado.
— Quieres que aprenda cómo la esposa del Don o solamente a defenderse.
— Ambas. - contestó el mafioso dándole un beso antes de irse, dejándole con la chica de nombre Yoco.
— ¿A que se refieren con ambas? - preguntó sin entender.
— Se refiere a que vas aprender a disparar con exactitud, y a defenderte. - le sonrió con agrado.
Vivían desde lejos observó a Dominic desaparecer en una de las bases que había en el segundo nivel.
Práctico por más de tres horas, Yoco le había dicho que era suficiente, no debía excederse en las primeras veces. Dominic pasó por ella después de unos minutos.
— ¿Como te fue? - le preguntó viendo su rostro debido a la agitación.
— Se ve más fácil de lo que es.
Dominic se echó a reír.
— ¿Porque lo dices?
— Porque pensé que no sería tan difícil, ahora nunca más volveré a decirlo.
— ¿Esa chica no se rinde? - la miró entrenando con uno de los hombres de su equipo.
— Es una mujer que viene de familia de todos varones, sólo ella de mujer, aprendió porque la vida de donde vivió era muy distinta a lo que ella quería. Una pandilla mató a dos de sus hermanos por defenderla, quisieron abusar de ella. Por eso aprendió quiso vengarlos.
Vivían se sorprendió.
— ¿Lo hizo?
El hombre asintió.
— Es una defensora contra el abuso. Cuándo llegó a pedirme trabajo. - lo demostró, se enfrentó a uno de los hombres que se sentía el mejor… lo venció sin el mayor esfuerzo.
— Era un hombre que se sentía infalible.
— ¿Aún se encuentra aquí? - cuestionó impactada.
Soltó una risa amarga, negando.
Una quietud pesada y sofocante le erizó la piel, imaginando lo peor.
No, era una rata un cabrón que se sintió humillado por haber sido derrotado por una mujer.
— Cuando Yoco iba rumbo a su casa. La atacó junto con cinco hombres que pagó para hacerlo, estuvieron a punto de violarla. Pero alcanzamos a llegar justo a tiempo.
— ¿Qué le hiciste? - Preguntó exaltada.
— No podía dejarlo escapar. - respondió sin remordimiento.
— Lo ma…
— Si. - yo no crió cuervos. - respondió terminando la frase.
— ¿Te asusto? - le preguntó viéndola pensativa.
Por unos segundos el silencio respondió.
En el momento sintió unos brazos rodearlo por detrás. Suspiró con alivio.
— No. - me hubiera desilusionado si lo hubieras dejado libre.
Dominic se dio la vuelta para tenerla de frente. Besando sus labios con ímpetu.
UN MES DESPUÉS.
Vivían llegó al hospital para ayudar a su madre, era el día de su alta, y tenía que firmar su salida. Dominic le dijo que llegaría unos minutos tarde tenía asuntos importantes del Clan en el puerto marítimo, y no podía acompañarla en ese momento.
No cargaba con nada solo una pequeña bolsa y las copias de los documentos que firmó. Salió por las puertas de cristal, cuando una voz le hizo detenerse.
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