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ROJO PELIGRO

ROJO PELIGRO

Status: En proceso
Genre:Acción / Amor prohibido / Mafia
Popularitas:19.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Cuando sus mundos chocan, la atracción es inmediata, explosiva y peligrosa. Lo que comienza como una misión para Scarlett se convierte en una obsesión mutua donde la línea entre el deber y el deseo se desdibuja peligrosamente.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 16

El viaje dura seis horas.

Seis horas en las que Scarlett no suelta la mano de Alejandro ni un segundo. Seis horas en las que él no aparta la mirada de ella, como si temiera que desapareciera si parpadea. Damián conduce en silencio, respetando la burbuja de intimidad que se ha formado en el asiento trasero.

—¿Dónde vamos?

pregunta Scarlett en voz baja.

—A un lugar seguro. Un amigo de Damián tiene una cabaña en las montañas. Nadie la conoce. Nadie nos buscará allí.

—¿Por cuánto tiempo?

—El que sea necesario.

Scarlett asiente, recostando la cabeza en su hombro. El cansancio la vence, días sin dormir bien, el estrés, el embarazo. En minutos, está dormida.

Alejandro la observa dormir, maravillándose de su belleza incluso en el agotamiento. Su cabello rojo revuelto, sus pestañas oscuras sobre la piel pálida, su mano protectora sobre el vientre. La mujer más fuerte que conoce, durmiendo como un niño en sus brazos.

—Estás muy tragado

comenta Damián desde el asiento delantero.

—Lo sé.

—¿Y vale la pena?

Alejandro mira a Scarlett, luego a Damián.

—Más que nada en el mundo.

Damián asiente, como si esa fuera la respuesta que esperaba.

—Entonces te ayudaré hasta el final. Pero tienes que saber algo, Marcos ha muerto, pero su gente no. Van a querer venganza.

—Lo sé.

—Y tu padre... cuando sepa lo de Scarlett, cuando sepa que elegiste a una federal sobre la familia...

—Ya lo sé, Damián.

La voz de Alejandro es firme.

—He pensado en todo. Y aún así, la elijo a ella.

—Entonces no hay más que hablar.

La cabaña aparece al final de un camino de tierra, rodeada de árboles y silencio. Es pequeña pero acogedora, paredes de madera, una chimenea, una cama grande, cocina equipada. Perfecta para esconderse.

Perfecta para empezar de nuevo.

Alejandro baja a Scarlett del coche con cuidado, sin despertarla. La lleva en brazos hasta la cama y la arropa con una manta. Ella murmura algo en sueños, una palabra que no entiende, y se acurruca.

—Te voy a dejar provisiones

dice Damián desde la puerta.

— Suficientes para un mes. Después tendrás que bajar al pueblo tú mismo.

—Gracias. Por todo.

—No me des las gracias. Solo prométeme una cosa.

—Lo que sea.

—Que serás feliz. Que todo esto habrá valido la pena.

Alejandro sonríe, algo que no hacía en días.

—Lo prometo.

Damián se va cuando el sol comienza a teñir el cielo de naranja. Alejandro cierra la puerta, echa el cerrojo, y por primera vez en semanas, respira profundo.

Están solos. Están a salvo. Están juntos.

Se sienta en el borde de la cama y mira a Scarlett dormir. Horas pasan, y él no se mueve. No necesita hacerlo. Estar aquí, viéndola respirar, es suficiente.

Scarlett despierta cuando la sol ya está alto.

Por un momento no sabe dónde está. La habitación es desconocida, la cama diferente. Pero luego ve a Alejandro, sentado en una silla junto a la ventana, mirándola, y todo vuelve.

—¿Cuánto tiempo dormí?

—Horas. Lo necesitabas.

Se incorpora lentamente, estirando los brazos.

—¿Dónde estamos?

—En la cabaña. Solos. A salvo.

Scarlett asiente, procesando. Luego extiende la mano hacia él.

—Ven aquí.

Alejandro se acerca, sentándose en la cama a su lado. Ella lo abraza con fuerza, enterrando el rostro en su pecho.

—Pensé que te perdía

susurra.

—Cuando Marcos me dijo que no vendrías, por un momento lo creí.

—Nunca. Escúchame bien, Scarlett. Nunca voy a dejarte. Pase lo que pase. Estamos atados para siempre.

—¿Por el bebé?

—Por el bebé, sí. Pero también por esto.

Toma su rostro entre las manos.

—Por lo que siento cuando te miro. Por lo que soy cuando estoy contigo.

Scarlett siente las lágrimas quemar sus ojos.

—Yo también. Eres mi hogar, Alejandro. El único que he tenido.

Él la besa suavemente, con una ternura que contrasta con todo lo que han vivido. Un beso de promesas, de comienzos, de segundas oportunidades.

Pero pronto la ternura se transforma.

Las manos de Alejandro encuentran su cintura, la atraen más cerca. Scarlett gime contra sus labios, sintiendo cómo la necesidad crece en ambos. Han estado separados demasiado tiempo. Han rozado la muerte demasiado cerca. Necesitan sentirse vivos.

—¿Estás bien?

pregunta él entre besos.

— ¿El bebé...?

—Estamos bien. Los dos. Te necesito, Alejandro.

—Yo también te necesito. Más que respirar.

Él la recuesta suavemente sobre la cama, sus cuerpos encajando como piezas de un rompecabezas. La besa en el cuello, en los hombros, en el hueco entre sus pechos. Scarlett arquea la espalda, ofreciéndose.

—Quítame la ropa

pide.

Alejandro obedece, lento, deliberado. Quiere verla, quiere adorarla, quiere recordar cada centímetro de su piel. Cuando ella queda desnuda ante él, contiene el aliento.

—Eres tan hermosa

murmura.

— Y ahora llevas a mi hijo. Es... no tengo palabras.

—No necesitas palabras.

Él se desviste también, y cuando sus pieles se encuentran, ambos gimen. Es como volver a casa después de una larga guerra.

—Te quiero

dice Alejandro mientras entra en ella lentamente, con un cuidado que la hace llorar.

— Te quiero tanto que me duele.

—Yo también

jadea ella.

—No pares. Por favor, no pares.

El ritmo se acelera, pero siempre con esa conciencia del bebé, de la vida que crece entre ellos. Es diferente a otras veces, más íntimo, más profundo, más sagrado.

Scarlett siente el orgasmo construir lentamente, una ola que crece y crece hasta romper en mil pedazos. Grita su nombre mientras tiembla, mientras él la sigue un segundo después, enterrando su rostro en su cuello.

Cuando terminan, quedan enredados, sudorosos, sonriendo.

—Esto

dice Alejandro en voz baja.

—Esto es por lo que vale la pena vivir.

Scarlett acaricia su rostro.

—Y por esto

toma su mano y la coloca sobre su vientre.

— Por nuestro hijo.

—¿Crees que será niño o niña?

—No lo sé. Pero espero que tenga tus ojos.

—Yo espero que tenga tu pelo. Ese rojo de fuego.

Scarlett ríe, un sonido que no hacía en mucho tiempo.

—Imagina un niño con mi pelo y tus tatuajes.

—Demasiado peligroso. No podríamos controlarlo.

—Como su padre.

Alejandro sonríe y la besa de nuevo.

Pasan los días en la cabaña como un sueño.

Despiertan juntos, desayunan juntos, caminan por el bosque tomados de la mano. Alejandro cocina sorprendentemente bien y Scarlett lee los pocos libros que encuentran en la estantería. Por las noches, se aman junto a la chimenea, redescubriéndose una y otra vez.

Pero el mundo exterior no olvida.

Una tarde, Damián aparece con el rostro serio.

—Tengo noticias. Malas.

Alejandro tensa la mandíbula.

—Dime.

—Tu padre sabe lo de Scarlett. Sabe que estás con ella, que esperan un hijo. Y no está contento.

—¿Qué piensa hacer?

—No lo sé. Pero ha puesto precio a sus cabezas. A los dos. Vivos o muertos.

Scarlett, que ha salido a recibirlos, escucha las palabras desde la puerta.

—¿Cuánto?

pregunta.

—Un millón por cada uno.

Ella y Alejandro se miran.

—Tenemos que irnos

dice él.

—No podemos huir siempre

responde ella.

—En algún momento tenemos que enfrentarlo.

—Scarlett...

—Escúchame. Tu padre no va a parar. Marcos ha muerto, pero su gente sigue ahí. Y ahora tu padre también nos busca. Podemos correr, escondernos, cambiar de identidad... pero siempre mirando por encima del hombro. ¿Quieres eso para nuestro hijo?

Alejandro la mira largamente.

—¿Qué propones?

—Enfrentarlo. Tú y yo. Con todo lo que tenemos.

—¿Matar a mi padre?

—Si es necesario. O negociar. O lo que sea. Pero terminar esto. De una vez.

El silencio se alarga.

Damián los observa sin intervenir.

Finalmente, Alejandro asiente.

—Tienes razón. No podemos huir siempre.

Toma sus manos.

— Pero vamos a hacerlo juntos. Como todo.

—Juntos

repite ella.

Y en ese momento, frente a la cabaña en medio del bosque, con el futuro incierto y peligroso, hacen una promesa silenciosa.

Van a ganar. O van a morir intentándolo. Pero juntos

1
Mariana Mujica
otro enemigo ese mundo es asi
Mariana Mujica
re calientes estos dos🤭
Mariana Mujica
nooo me gustan sus nombres
Alma Guentes
no vaya es una trampa quizás quien es
Alma Guentes
será? esas mafias siempre buscan el líder consanguineo
Anyeli Sinraiza
el final de un legado, ahora a ver que pasa con todo y que hará alejando
Anyeli Sinraiza
👏👏 capitulazo
Osmairy Perea
el final de un hombre cruel y de l peor manera frente a su hijo, malo hasta el fin
Osmairy Perea
ser nuevo tampoco es correcto viejo malvado
Osmairy Perea
ojalá lo agarren ahora siii y deje de molestarlos
Daniela Camejo
viejo desgraciado hasta el último minuto dañando al hijo
Daniela Camejo
tu mamá murió por la verdad 👏
María Mogollon
ojalá y ya acaben voy el
María Mogollon
no será fácil destruirlo pero van a poder
Lucí Chacon
ese padre de alejando es un desgraciadoooo ojalá se pudra
Ivonne Valdez
bingoooo aquí esta el que pueden usar para undirlo
Ivonne Valdez
ese es un mafioso debe de tener más de una víctima por ahi
Nora Nirgua
ese viejo no va a desde molestar hasta que lo maten
Lore Mora
moverte moverte que la otra está allá dándolo todo
Lore Mora
nada será fácil entre estos dos y menos con todas en contra
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