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La Esposa del Exmilitar

La Esposa del Exmilitar

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Amor tras matrimonio / Mujer poderosa / Juego de roles / Mujer despreciada
Popularitas:157.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Bella

La noche de su compromiso, Estrella Navarro cayó al mar. Su prometido salvó a otra mujer y la dejó atrás.

Quien la rescató fue León Reyes, un exmilitar serio y reservado al que todos subestiman. Al día siguiente, Estrella rompe con el hombre que la traicionó y se casa con León por el civil.

Su familia cree que perdió la cabeza. Su ex quiere recuperarla. Su hermana presume una tecnología que no le pertenece.

Pero Estrella no es la mujer débil que todos creían. Ella es la verdadera creadora de ASTRA.

Y León tampoco es un hombre cualquiera.

Cuando los secretos salgan a la luz, quienes la humillaron van a entender algo demasiado tarde: Estrella no se arruinó al casarse con él. Se salvó.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Capítulo 15

"Diego, no te pongas así."

Valeria Navarro estiró la mano y le dio unas palmaditas en el brazo, como si de verdad estuviera intentando consolarlo.

Diego Castellanos cerró los ojos con dolor.

"Cinco años... cinco años completos." Su voz salió ronca, cargada de una rabia que no encontraba dónde caer. "Y yo no me di cuenta de nada. Me engañó así, durante cinco años, y yo confiando en ella como un idiota."

A Valeria se le apretó el pecho.

Antes de aquella caída al mar, ella nunca había visto con claridad cuánto le importaba Estrella a Diego. O quizá sí lo había visto y había decidido no creerlo. Pero ahora, justo cuando Estrella ya no estaba a su lado, Diego empezaba a mostrarlo sin esconderse.

¿Así funcionaba?

¿Lo que no se podía tener se volvía valioso?

¿Y ella qué?

Ella también había estado junto a él cinco años. Había sido paciente, dócil, comprensiva, disponible. ¿Acaso Diego no veía su corazón?

Valeria bajó un poco la mirada, tragándose esa punzada.

"Mi hermana seguramente no lo hizo con mala intención", dijo en voz baja, escogiendo cada palabra. Sabía que en ese momento cualquier frase podía tocar una herida. "Tal vez tenía sus razones."

Como esperaba, el gesto de Diego se volvió sombrío.

"Ese León..." Diego abrió los ojos, y la oscuridad en ellos era casi venenosa. "León Reyes seguramente ya sabía del talento de Estrella. Por eso se lanzó al mar a salvarla sin pensarlo. Resulta que ya la tenía en la mira desde antes."

Valeria se sobresaltó por dentro.

¿León era alguien que llevaba tiempo enamorado de Estrella?

¿Entonces ella, al empujar a Estrella al mar, le había dado justo la oportunidad perfecta para lucirse como héroe?

Pero enseguida se calmó.

¿Y qué si la había salvado?

Al final, ese hombre no era más que un pobre diablo.

"Pero ellos ya están casados", recordó Valeria, con la voz suave.

Diego soltó una risa fría.

"¿Y eso qué? Si yo quiero, tengo muchas maneras de separarlos."

Valeria miró esa locura contenida en sus ojos. Por dentro se mezclaron los celos con una expectativa retorcida.

¿Qué le haría Diego al adorado esposo de Estrella?

La vez pasada ella había intentado acercarse a León y solo había recibido una cara fría. Todavía lo tenía atravesado.

Sí, el hombre era guapo. Sí, tenía un cuerpo impresionante. Pero un hombre que no sabía corresponder ni coquetear un poco, tampoco tenía tanto encanto.

Valeria recogió su emoción y cambió el tema con cuidado.

"Diego, sé que estás dolido, pero ahora deberíamos concentrarnos en el proyecto de ASTRA. La cumbre tecnológica ya está encima, y ese día nos toca presentarlo."

Diego respiró hondo.

Al escuchar lo de la cumbre, pensó de inmediato que Estrella también asistiría.

Bien.

Ese día, Estrella vería con sus propios ojos el lugar que él ocupaba en el mundo de la tecnología. Vería a Castellanos Tech de pie bajo todos los reflectores.

Antes, él nunca la llevaba a esa clase de cumbres porque le parecían aburridas y porque, en su cabeza, Estrella no tenía nada que hacer ahí. Ahora que Estrella formaba parte del círculo tecnológico, entendería por fin lo extraordinaria que era su empresa.

Valeria, a un lado, también dejó escapar una chispa de satisfacción en los ojos.

Ella también imaginó a Estrella presente en la cumbre.

Para entonces, Valeria tendría ASTRA en las manos. Y Estrella no sería más que una recién llegada sin logros públicos, una ingeniera bonita a la que nadie conocía.

Ese día, Estrella solo podría verla desde abajo.

Con esa idea, la comisura de los labios de Valeria se levantó apenas. Por primera vez, empezó a esperar la cumbre con impaciencia.

Después de revisar el plan de ASTRA, Valeria se fue.

Sabía perfectamente que Diego tenía la cabeza llena de Estrella. Aunque ella quisiera ofrecerse en ese momento, Diego no la aceptaría.

Así que más le valía esperar.

El lunes por la mañana, Estrella Navarro llegó al departamento de Recursos Humanos de AstraNova Technologies con un traje sastre gris claro.

Mientras terminaban su proceso de ingreso, cada persona que veía su puesto en el sistema se quedaba impactada.

¿Una chica tan joven iba a ser la ingeniera en jefe del Departamento de Investigación y Desarrollo Uno?

Cuando Recursos Humanos terminó de registrar sus datos, la encargada cambió de actitud casi al instante y le habló con mucho respeto.

"Ingeniera Navarro, su oficina está en el piso veintiocho. Puede instalarse cuando guste."

"Gracias."

Estrella sonrió, tomó su gafete y se lo colgó al pecho.

En cuanto salió, varios empleados de Recursos Humanos se juntaron a murmurar.

"Dios, está demasiado joven."

"Dicen que llegó directo a un puesto alto. ¿De dónde salió?"

"Y encima tan bonita... no me digas que entró por palanca."

Estrella sintió las miradas a su alrededor, pero no les dio importancia.

Era joven, sí. Y en AstraNova todavía no había hecho ningún logro visible. Que la subestimaran era normal.

Además, por ahora no podía sacar ASTRA a la luz. El equipo legal de AstraNova prepararía la demanda, pero ese proceso tomaría tiempo. Ella no tenía prisa. El ASTRA que Castellanos Tech presumía tenía fallas graves. Aunque Valeria se hubiera adelantado, no podría robarle el futuro de ese sistema.

En el piso veintiocho, el Departamento de Investigación y Desarrollo Uno ya había recibido la noticia de que llegaría una nueva jefa.

Todos estaban esperando.

Cuando Estrella salió del elevador, varios se quedaron inmóviles.

Sabían que la nueva ingeniera en jefe era joven.

Pero nadie imaginó que fuera tan joven.

Y mucho menos tan hermosa.

Estrella caminó al frente con una calma limpia.

"Buenos días a todos. Soy Estrella Navarro. A partir de hoy estaré a cargo del Departamento de Investigación y Desarrollo Uno como ingeniera en jefe."

Su voz era clara, segura, sin necesidad de levantarla.

Un ingeniero de unos treinta y tantos años la miró de arriba abajo. En su tono había una duda apenas disimulada.

"Ingeniera Navarro, ¿en qué proyectos ha participado antes? Sería bueno que nos compartiera algo, para conocer su experiencia."

Estrella miró su gafete.

Iván Molina. Ingeniero senior.

"En la universidad me especialicé en algoritmos de inteligencia artificial y redes neuronales. Participé en proyectos de conducción autónoma y medicina inteligente."

Respondió con serenidad.

Sobre su identidad como creadora de ASTRA, por ahora no diría nada.

La demanda de AstraNova todavía no se había presentado oficialmente. Aunque lo anunciara, nadie le creería. En cambio, el nombre de Valeria Navarro ya había sido empujado por Castellanos Tech hasta sonar en todo el círculo tecnológico.

Un ingeniero de más edad fue el primero en aplaudir.

"Demos la bienvenida a nuestra nueva ingeniera en jefe."

Los demás, aunque algunos no estaban convencidos, también aplaudieron. Nadie iba a enemistarse con su nueva superior en el primer minuto.

Iván Molina, en cambio, no soltó la oportunidad.

"Justo estamos por entrar a junta, ingeniera Navarro. Venga con nosotros. Nos gustaría escuchar sus brillantes opiniones."

Estrella entendió de inmediato que quería ponerla a prueba.

Asintió con una sonrisa.

"Claro. ¿En qué sala?"

"Sala tres."

El equipo se dispersó.

Estrella fue hacia su oficina. Apenas empujó la puerta, ni siquiera alcanzó a mirar bien el lugar. Lo primero que le robó la atención fue un ramo de rosas sobre el escritorio.

¿Quién le había mandado flores?

Se acercó con curiosidad, levantó la tarjeta que estaba bajo el ramo y, al ver el nombre, no pudo evitar sonreír con dulzura.

Era su esposo.

La letra de León Reyes era firme, limpia.

Bienvenida, ingeniera Navarro.

León.

Estrella inclinó la cabeza para oler las flores. Solo entonces miró la oficina con más cuidado.

Era amplia, iluminada, con ventanales de piso a techo desde donde se veía la ciudad. El escritorio ya tenía una computadora de última generación y varios equipos preparados.

"Nada mal el trato", murmuró.

En ese momento sonó el teléfono interno.

Estrella se sorprendió un poco, pero contestó.

"¿Bueno?"

"Soy yo."

La voz baja y magnética de León llegó por la línea.

"¿Te gustaron las flores?"

"Están preciosas. Me encantaron."

La sonrisa de Estrella subió sin que pudiera controlarla.

"Qué detallista."

"Si tienes algún problema en la empresa, búscame cuando quieras."

"No te preocupes. Puedo manejarlo."

Su voz estaba llena de confianza.

"Lo sé. Confío en ti."

León colgó después de decir eso.

Estrella miró la hora, tomó su libreta y se dirigió a la sala tres.

En la sala de juntas, los miembros clave del departamento ya estaban sentados. Iván Molina presentaba el avance de un proyecto. Al verla entrar, elevó adrede la voz.

"El problema actual es que la precisión de nuestro sistema de reconocimiento de voz no logra subir. Este cuello de botella lleva dos semanas. Ya que nuestra nueva ingeniera en jefe está aquí, seguro podremos resolverlo pronto."

Todos los ingenieros miraron a Estrella.

En sus ojos había duda.

El equipo completo llevaba dos semanas sin poder romper ese límite. ¿De verdad iban a esperar que una chica tan joven lo resolviera apenas entrando?

Estrella jaló una silla y se sentó.

No se apresuró a responder. Escuchó en silencio mientras Iván Molina explicaba los puntos principales del problema.

Cuando terminó, ella habló.

"Muéstrame los datos de prueba."

Iván Molina empujó la laptop hacia ella. Su mirada seguía cargada de desprecio.

"Ingeniera Navarro, ¿sí los entiende? Si quiere, puedo explicárselos."

"No hace falta."

Estrella respondió sin levantar la vista. Sus dedos se deslizaron por el panel táctil mientras revisaba los registros, las curvas de error y los parámetros de entrenamiento.

Al cabo de unos minutos, levantó la mirada.

"¿Por qué siguen usando un algoritmo tradicional?"

Iván Molina cruzó los brazos.

"Es el método común de la industria. ¿Hay algún problema?"

"Sí." Estrella se puso de pie y caminó hacia el pizarrón blanco. "El volumen de datos que están manejando ya superó el límite que ese modelo puede soportar de manera estable. Si insisten en empujarlo por la misma ruta, solo van a conseguir mejoras mínimas."

Tomó un marcador negro.

"Tienen que optimizar la estructura del algoritmo."

Empezó a dibujar una arquitectura nueva.

Mientras escribía fórmulas, explicaba la lógica de optimización, el punto de ruptura del modelo anterior, el modo de redistribuir pesos y la manera en que el sistema podía filtrar ruido sin sacrificar velocidad.

Al principio todavía se oían murmullos.

Después, la sala se fue quedando en silencio.

Los ingenieros miraban las fórmulas en el pizarrón con una concentración casi feroz. Era como si alguien hubiera encendido una luz dentro de sus cabezas. Las ideas que llevaban dos semanas atoradas de pronto empezaban a encontrar salida.

La duda en sus ojos se convirtió en sorpresa.

Luego en asombro.

Finalmente, varios sacaron sus libretas y empezaron a tomar notas a toda prisa.

La luz roja de la cámara de la sala parpadeaba.

Lo que ocurría ahí se transmitía en tiempo real a una computadora en la oficina del último piso.

Un hombre estaba sentado frente a la pantalla, con la mirada fija en la figura segura de Estrella.

En sus ojos apareció una mezcla de orgullo y admiración.

"Así que mi esposa es tan impresionante", murmuró León, con una sonrisa que no pudo contener.

En la sala tres, Estrella terminó la explicación.

Apoyó ambas manos sobre la mesa y recorrió con la mirada a todos los presentes.

"Con este esquema, estoy segura de que la precisión puede subir al noventa y nueve por ciento. ¿Alguien tiene dudas?"

La sala quedó en silencio.

De pronto, una persona se puso de pie.

"Ingeniera Navarro, me convenció."

Era Iván Molina.

Los demás ingenieros también empezaron a aplaudir.

Estrella sonrió apenas.

"Bien. Entonces sigamos trabajando."

Con su propia capacidad había demostrado quién era. Y sabía que ese solo era el comienzo.

Cuando volvió a su oficina, sonó su celular.

Era un mensaje de su esposo.

Almuerzo en el restaurante de enfrente.

Estrella respondió de inmediato.

Claro.

Trabajar en la misma empresa que su esposo se sentía raro, pero bonito.

Lo único extraño era que hasta ese momento todavía no sabía exactamente en qué grupo trabajaba León.

Justo entonces entró una asistente con un montón de documentos.

"Ingeniera Navarro, estos son los materiales de hoy."

Estrella los recibió y, de pronto, preguntó con curiosidad:

"Oye, ¿sabes en qué área está León Reyes?"

La asistente parpadeó. Luego puso una expresión de "ya entendí" y bajó la voz con una sonrisa.

"Ingeniera, ¿usted también está interesada en el consultor Reyes? Pero le aviso algo: el consultor Reyes es famosísimo en la empresa por ser imposible. Es el típico hombre inalcanzable. Nunca le da oportunidad a nadie."

Estrella casi se rio.

"¿Ah, sí? ¿Tan popular es?"

"¡Popular se queda corto!" La asistente abrió los ojos con emoción. "Las compañeras que lo admiran podrían hacer fila hasta el edificio de enfrente. Dicen que la directora de Relaciones Públicas, la licenciada Linares, lo persiguió durante medio año. Una vez hasta le llevó café personalmente, y el consultor Reyes la rechazó en público. Fue durísimo."

"Entonces sí es difícil acercarse a él."

Estrella apoyó la barbilla en una mano. En sus ojos se escondía una risa que no podía sacar.

"Muchísimo. Aunque usted es tan bonita y tan talentosa, ingeniera, tal vez sí tenga oportunidad de conquistarlo."

Estrella le dio una palmadita ligera en el hombro.

"Gracias. Solo preguntaba."

¿Conquistarlo?

No hacía falta.

Ese hombre ya era suyo.

Cuando la asistente salió, Estrella se quedó pensando.

No imaginaba que León fuera tan popular en la empresa. Pero, viendo su cara, su cuerpo y esa presencia fría y contenida, tenía sentido. Todo en él parecía diseñado para moverle el piso a cualquier mujer.

Precisamente por eso, el asunto de su matrimonio debía mantenerse oculto por ahora.

Ella acababa de entrar a AstraNova. Todavía necesitaba estabilizar al equipo y ganarse a la gente. No quería provocar chismes innecesarios.

Al mediodía, recibió otro mensaje de León y fue al restaurante de enfrente. La llevó a un pequeño privado. Dentro solo estaba él.

Estrella miró al hombre sentado en el sofá, relajado y atractivo de una manera que casi parecía injusta.

Se sentó frente a él y lo molestó con una sonrisa:

"Consultor Reyes, no sabía que era usted tan popular en la empresa. Dicen que todas las mujeres lo persiguen."

León soltó una risa baja.

"Primer día de trabajo y ya andas investigando mi vida privada."

"Tú dime si es mentira. ¿Te persiguen muchas mujeres o no?"

Estrella hizo un gesto de fingido enojo.

León entrecerró los ojos y la observó.

"¿Estás celosa?"

"Claro que no."

Lo negó con la boca, pero sus ojos sonreían.

"También me dijeron que la directora de Relaciones Públicas te llevó café."

"La rechacé."

León tomó su taza de té con calma.

"Eres mi esposo. No puedes dejar que otras se aprovechen."

Estrella declaró su territorio sin vergüenza.

León sonrió.

"Está bien. No dejaré que nadie se aproveche. Solo tú."

La mirada intensa de él le calentó la cara a Estrella. Ella soltó un pequeño resoplido y fingió ser seria.

"Más te vale. Tengo informantes."

"Está bien."

La sonrisa en los ojos de León se volvió más profunda, como si toda su frialdad se derritiera solo con ella.

Estrella lo miró unos segundos de más. Luego parpadeó y volvió al tema importante.

"Hablando en serio, creo que por ahora no deberíamos hacer público que somos esposos."

"¿Por qué?"

León alzó una ceja.

"Acabo de entrar a la empresa y no quiero chismes. Además, eres demasiado popular. Si de pronto se enteran de que estás casado, medio AstraNova quedará con el corazón roto."

León soltó otra risa, resignado.

"¿Entonces?"

"Entonces tendremos un matrimonio secreto."

Estrella habló con mucha seriedad.

"En la empresa tú eres el consultor Reyes y yo soy la ingeniera Navarro. Solo somos colegas comunes. ¿Qué dices?"

León lo pensó un momento.

"Te haré caso."

Los ojos de Estrella brillaron.

"Entonces pongamos reglas. Primera: mantener distancia en la empresa. Segunda: no revelar que somos esposos. Tercera: no vernos en privado durante horario laboral."

León asintió.

"De acuerdo."

En ese momento empezaron a servir la comida.

Estrella vio que todos los platillos eran de los que a ella le gustaban. Apoyó la barbilla en la mano y miró al hombre frente a ella con una dulzura difícil de esconder.

Pensó que, aunque León fuera solo un empleado común, ella estaría dispuesta a pasar la vida con él.

"Come."

León tomó los palillos y le sirvió el primer bocado.

La felicidad le subió al pecho.

"Qué considerado es el consultor Reyes."

"Contigo, debo serlo."

León levantó la vista. En sus ojos había una ternura que solo ella podía entender.

El almuerzo terminó en una calma dulce.

Cuando regresaron cerca de la empresa, Estrella miró hacia atrás y le guiñó un ojo.

"Yo entro primero."

Era muy obediente con sus propias reglas de matrimonio secreto. En poco tiempo desapareció rumbo al vestíbulo.

León la vio irse con cierta impotencia, pero respetó su decisión.

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JZulay
ay....🤦🏼🤷🏼...ahora sí estás de malas...!!! 🙊
JZulay
🤭🤣🤣🤣🤣 ....sus lágrimas quedaron en shock !!!! 🤭
JZulay
🤭😂😂😂😂😂....qué pena
JZulay
uuuiiii....qué excitante !!! 🤔🤦🏼🤭😂😂😂
JZulay
ni puede ni quiere Salvarte 🤔🤭😅😅
JZulay
🤦🏼...niña....no hay como consolarla , porque ud se lo buscó 😤
JZulay
madre mía 😯🙊!!!!
te cayeron a 🍍 piña ....👀
coge... 👊🏼... ese es el hombre que tú querias 😶‍🌫️
para más tarde
carajo, cambien al traductor.
JZulay
👏🏼👏🏼👏🏼....bien dicho
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
JZulay
😯🙊...mira . 👀... el amor de tu vida en momentos de crisis , dándote cariñitos
Mar Sol
Por fin les llegó la hora a esos dos, Valeria y Diego, el descaro de quedarse con algo que no les pertenece, los hace delincuentes, como tal, deben pagar.
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/ Valeria....Valeria 🤭
Andrea Nardelli
exyraordinaria exelentemente escrita
Mirla Loyo
qué lecturas ésta?🥺🤦‍♀️
JZulay
show Time !!!! /Doubt/
JZulay
exactamente sin evidencias, ya están condenados...🤔
pero como Uds responden al amo que paga sus cuentas 🤷🏼
Mirla Loyo
ésta lectura va a ser así en adelante?🤦‍♀️ tanto esperar para ésto?🤬
JZulay
estos últimos capítulos dificulta una poco su comprensión
Mirla Loyo
éste capítulo estuvo como un tocadiscos en revolución 33🤣🤣🤣 no entendí un carajo 🤔🤣🤣
Rosario Velazquez Romero
escritora está terriblemente mal este capitulo
NovelToon
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