En su primera vida, ella muere de una enfermedad. Pero renace en un mundo nuevo, con posibilidades mágicas de cambiar su destino.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Liam 1
Liam permaneció en silencio.
No apartó la mirada de Lila.
Pero tampoco respondió.
La habitación volvió a quedar envuelta en aquella calma incómoda que parecía acompañarlo desde hacía años.
Lila esperó unos segundos más.
Finalmente volvió a preguntar.
—Entonces... ¿Qué quiere hacer?
El duque cerró lentamente los ojos.
Su respuesta llegó cansada.
Como si hubiera repetido aquellas mismas palabras demasiadas veces en su vida.
—Ya no intentaré nada más.
Lila lo observó fijamente.
Por primera vez desde que había llegado a la mansión, una pequeña expresión de disgusto apareció en su rostro.
No era ira.
Era decepción.
—Ya veo...
Murmuró.
Luego habló con la misma tranquilidad de siempre.
—Entonces podemos hacer una eutanasia.
Liam abrió los ojos de inmediato.
Frunció el ceño.
—¿Una... qué?
Lila respondió con absoluta serenidad.
—En mi vida anterior existía un procedimiento llamado eutanasia.
Hizo una breve pausa para ordenar sus palabras.
—Era una intervención médica, bueno.. ahora sería mágica, que provocaba intencionalmente la muerte de una persona que padecía una enfermedad grave, incurable o un sufrimiento insoportable, siempre cuando esa persona lo solicitaba de manera consciente y reiterada.
Liam permaneció completamente inmóvil.
Lila continuó.
—Su propósito era evitar un sufrimiento que ya no podía aliviarse y permitir que la persona muriera con dignidad.
Bajó lentamente la mirada hacia sus propias manos.
—Aquí no existe algo así. Pero... Como maga de sanación... Podría comprender el concepto.
Levantó lentamente ambas manos.
Un tenue resplandor blanco comenzó a envolver sus dedos.
No era un hechizo ofensivo.
Solo estaba reuniendo maná.
La habitación volvió a iluminarse suavemente.
Liam observó aquella luz sin apartar la vista.
Lila hablaba con una calma absoluta.
Como si estuvieran conversando sobre el clima.
—Si realmente decidió dejar de luchar... Y si de verdad cree que no desea seguir viviendo... Entonces deberíamos hablar seriamente de esa decisión. No porque yo quiera hacerlo. Sino porque una decisión así merece ser tomada con plena conciencia, entendiendo todo lo que significa.
El brillo blanco continuó danzando alrededor de sus manos.
Liam sintió un escalofrío.
No porque creyera que ella fuera a atacarlo.
Sino porque, por primera vez, alguien estaba tomando completamente en serio sus palabras.
Hasta entonces, cada vez que había expresado su cansancio, todos respondían igual.
"Debe ser fuerte."
"Todo mejorará."
"No diga esas cosas."
Pero aquella joven...
No intentaba convencerlo con frases vacías.
Estaba enfrentándolo directamente con el peso de su propia decisión.
Lila sostuvo su mirada.
—Si eso es realmente lo que desea... No tiene sentido buscar más tratamientos. No tiene sentido llamar más magos. No tiene sentido continuar sufriendo.
La habitación quedó completamente silenciosa.
Liam sintió que el pecho se le oprimía.
Porque, al escuchar aquellas palabras...
Descubrió algo inesperado.
No podía responder.
No era capaz de decir..
"Sí. Eso es lo que quiero."
Sus labios permanecieron cerrados.
Su respiración se hizo un poco más pesada.
Y esa mínima vacilación...
No pasó desapercibida para Lila.
La joven dejó que el brillo de sus manos desapareciera lentamente.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
No era una sonrisa burlona.
Era tranquila.
Casi aliviada.
—Ya entendí.
Liam levantó la vista.
Ella se puso de pie con calma.
—No responder ahora también es una respuesta.
El duque guardó silencio.
Lila tomó su bolso.
Mientras caminaba hacia la puerta dijo con absoluta naturalidad..
—Piénselo. No hace falta decidir hoy.
Abrió ligeramente la puerta.
—Yo iré a desayunar.
Después volvió la cabeza hacia la habitación.
Miró las gruesas cortinas que mantenían todo en penumbra.
Frunció un poco el ceño.
—Y también voy a abrir las ventanas.
El duque la observó confundido.
—¿Para qué?
Lila sonrió con dulzura.
—Porque las personas también necesitan la luz del sol.
Se acercó a una de las ventanas.
Corrió lentamente la pesada cortina.
La luz del amanecer inundó la habitación de inmediato.
Los primeros rayos dorados iluminaron el suelo de madera, las paredes y, finalmente, alcanzaron la cama donde descansaba Liam.
Él entrecerró los ojos por la claridad.
Hacía tanto tiempo que mantenía la habitación oscura que aquella luz casi le resultaba extraña.
Lila abrió también la ventana.
Una suave brisa entró en la estancia.
Movió ligeramente las cortinas.
El aire fresco sustituyó al ambiente encerrado que había permanecido allí durante días.
Lila respiró profundamente.
—Mucho mejor.
Luego hizo una pequeña inclinación de cabeza.
—Volveré después.
Y salió de la habitación.
La puerta se cerró lentamente.
Liam permaneció inmóvil.
No prestó atención al canto de los pájaros que llegaba desde el jardín.
Ni al aire fresco que acariciaba su rostro.
Solo podía pensar en la conversación que acababa de tener.
Nadie lo había tratado de aquella manera.
Nadie había escuchado realmente su desesperación sin minimizarla.
Y, al mismo tiempo, nadie lo había obligado a enfrentarse con una pregunta tan sencilla y tan difícil de responder.
"¿Qué quieres hacer?"
Durante años había vivido convencido de que solo existía una respuesta.
Resistir.
Porque no tenía otra opción.
Pero aquella joven había abierto una posibilidad completamente distinta.
Y, curiosamente...
Fue precisamente al ponerla sobre la mesa cuando Liam descubrió que, en el fondo de su corazón, aún no estaba preparado para renunciar a la vida.
Aquella pequeña duda, casi imperceptible, permaneció acompañándolo durante toda la mañana.
Al parecer es ella su única medicina y creo que no la. dejara ir tan fácilmente