El antiguo Lycan King ha muerto en batalla, su lugar ha sido tomado por aquel que lo asesino. Una raza nunca antes vista. Los susurros hablan de un hombre con un poder tan grande como un dios, con un aura que logra pisotear a cualquiera que tenga la desdicha de estar ante el. Ha sido nombrado el nuevo King.
King Enigma.
Solare Billao es la Lider Alfa de la manada Eclipse. Una Alfa que ha sido reconocida entre las manadas del este como la mejor guerrera, ningun alfa antes ha logrado traspasar las barreras de su manada sin morir en el intento.
King Enigma ha llegado para apoderarse de todo lo que en el esté habita.
Y Solare es parte de ello.
Una batalla por el orgullo y el honor, ninguno dejara que el otro pisotee su ego.
Solare nunca se ha arrodillado ante nadie.
Un enigma nunca ha conocido el rechazo.
Pero siempre hay una primera vez para todo.
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Capitulo 4: El Castillo del Rey
Pov Solare.
Al entrar en el territorio del Rey Lycan pude sentir el cambio, las calles estaban vacias, habia un aura de temor y desolacion que pico en mi nariz, mire por la ventana sintiendo dolor en mi pecho.
Este lugar solo era una sombra de lo que antes fue.
El auto se detuvo delante del castillo, el Enigma abrio la puerta, tomo mi mano obligandome bajar, caminamos hasta entrar en el lugar, un salon grande, con una alfombra dorada cubriendo todo el suelo, mire hacia arriba esperando observar aquella larga tela con el escudo del rey Lycan, pero ya no estaba, en su lugar habia una roja, con el dibujo de un lobo negro con unos grandes ojos rojos y unos colmillos inmensos.
Una fila de guerreros que fue cayendo de rodillas a su entrada, el Enigma me jalo hacia un lado llevandome por el pasillo a la derecha, aquel que daba al jardin, que llevaba al otro lado donde estaba el comedor, no tenia hambre, ni ganas de estar aquí.
No dije nada. Estaba ahogada por su presencia, por las sensaciones, el dolor de ver a una manada completa caer.
Mire hacia los lados, ya nada era como lo era antes, los cuadros, las decoraciones, todo era completamente diferente.
Mire hacia el jardin esperando conseguirmelo completamente diferente, en vez de eso un grito de sorpresa escapo de mis labios, solte su mano acercandome a la ventana que daba al jardin.
Ahi guindado sobre una asta estaba el
—Damon —susurre con voz temblorosa.
Mi cuerpo se movió por si solo, subiendome por el muro y saltando fuera de la ventana, corri hacia el, mis manos tocaron sus pies, estuve a punto de inclinarme mas arriba cuando escuche su voz.
—Solare —el enigma grito mi nombre.
Pero no fue eso lo que me detuvo. Fue el respiro hondo a mi lado, como un soplido que movió mi cabello. Fue entonces que voltee.
Lo que habia delante de mi, no era normal.
Un lobo negro… Inmenso.
Literalmente inmenso, el tamaño de sus patas era como dos veces mi cuerpo, su hocico se acerco a mi rostro, mostrando sus grandes y afilados dientes, su pelaje negro me rozo la cara de lo cerca que estaba.
Y entonces gruño, un gruñido que me hizo temblar las piernas.
Estaba tan rigida por todo lo antes sucedido, que aunque queria, aunque mi cuerpo rogaba por ello, no caí, me mantuve de pie.
—Lerna ¡Alto! —el grito del enigma detuvo al inmenso lobo.
Se acerco hasta donde estaba tomándome del brazo y jalándome con el, mi mirada nunca se alejo de la del lobo.
¿Como podia existir un lobo como ese?
No era posible
No era normal.
El enigma me llevo entre pasillos, y mientras mas caminábamos mi cuerpo comenzaba a pasarme factura, mis piernas temblaban, mi cabeza palpitaba, mi pecho dolia.
No podia respirar.
Jale su mano intentando detener sus pasos.
—Basta —dije
Pero el no se detuvo, siguió jalándome entre pasillos.
—Basta —grite con fuerza.
Fue entonces que se detuvo, volteo hacia mi, con el ceño fruncido.
—¡¿Que mierda quieres ahora, Alfa?! ¿Quieres salir corriendo a salvar a un muerto? ¡Esta muerto! ¡No vas a ir detras de el! —gruño
Ni siquiera me inmuté, estaba cansada, adolorida.
—Solo quiero descansar, necesito descansar, he tenido un dia de mierda. ¿Es posible que me des una habitacion en donde pueda dormir? ¿O tampoco se me permite descansar? —dije con una burla vacia.
Me salia natural, incluso cuando sentia que queria caer sobre el suelo y morir ahi mismo.
El enigma estaba agitado, se enderezo en su lugar, todavia con el ceño fruncido y me jalo hacia otro lado, subimos las escaleras hasta donde estaban las habitaciones, avanzando por el pasillo hasta detenernos en una puerta.
Sabia muy bien en donde estaban a punto de entrar.
La habitacion del Rey Lycan.
La puerta se abrio y lo que habia adentro no era nada parecido a lo que recordaba, todo era nuevo, diferente.
El enigma solto mi mano, dejándome en el medio de la habitacion.
—¿Por que me trajiste aquí, Enigma? —pregunte sin siquiera voltear a verlo.
—Aqui dormiremos.
—¿Dormiremos? —replique volteando hacia el— Te dije que quiero descansar y como comprenderás contigo aquí es imposible.
—Ya no voy a dejar salir mi aura.
—No confío en ti.
Era estupido decirlo, estupido que no lo supiera.
—Dame otra habitacion, necesito descansar.
El enigma se quito la camisa dejándola sobre el mueble, se volteo hacia mi dejándome ver su abdomen marcado, una piel morena llena de tatuajes, todo tinta negra, me miraba serio.
—Esta sera nuestra habitacion, aquí dormiremos los dos, eres mi reina, no vas a dormir lejos de mi. ¿Crees que voy a asesinarte mientras duermes? —solto con asco— Si quisiera asesinarte lo haria contigo despierta, observando fijamente como la vida se escapa de tu cuerpo —murmuro con voz ronca, acercándose a mi, entonces se detuvo— No voy a lastimarte, Alfa, tampoco me interesa tomarte sin tu permiso.
—Como si necesitaras mi permiso —bufe— Los enigmas tienen el poder de inducir el celo de los lobos.
Una risa amarga escapo de sus labios.
—No planeo tomarte sin tu permiso, Alfa. El dia en que tu y yo nos acostemos… seras tu quien suplique por mi atencion y con gusto te la dare —susurro bajo, observándome por completo— Por ahora puedes dormir tranquila. No hay un lugar en donde estes mas segura que a mi lado.
— Permíteme dudarlo— gruñi, alejándome.
No queria seguir hablando, pelando, me sente sobre la cama y quite mis botas, las deje en suelo y me recoste en la cama.
Todo olia a el. A ese aroma posesivo, salvaje.
Gruñi apretando la almohada con fuerza, senti la cama hundirse a mi lado, su risa baja llenar el espacio.
—Con el tiempo te acostumbraras a mi aroma. Cuando dejes de sentirlo como una amenaza.
Todo mi cuerpo se sentia pesado, tenso, cerre los ojos incapaz de mantenerlos abiertos.
—Aquel que me arranco todo lo que amo nunca dejara de ser una amenaza… Nunca voy a confiar en ti, Enigma.
El sonido bajo de su risa fue lo ultimo que escuche antes de caer rendida.