NovelToon NovelToon
Obsesionada Con El Profesor

Obsesionada Con El Profesor

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Grandes Curvas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Nunca planeé enamorarme de mi profesor.

Simplemente ocurrió.

Una clase fue suficiente para que dejara de verlo como un hombre cualquiera y empezara a convertirlo en el centro de todos mis pensamientos.

Desde entonces, cada excusa era perfecta para estar cerca de él.

Cada mirada alimentaba mi esperanza. Cada rechazo solo aumentaba mis ganas de conquistarlo.

Dicen que hay amores imposibles.

Yo no creo en lo imposible y si el destino insiste en poner reglas entre nosotros...

Me encargaré de romperlas una por una.

Porque él todavía no lo sabe... Pero algún día será solo MIO.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo nosotros (Parte 2)

No sabía cuánto tiempo había permanecido inconsciente.

Lo primero que percibí fue el olor. Madera. Café. Y un perfume masculino que ya conocía demasiado bien. Después llegó el dolor. Una punzada sorda en la cabeza.

Abrí los ojos con dificultad. Todo estaba desenfocado. Las paredes parecían moverse lentamente mientras mi vista intentaba acostumbrarse a la luz cálida que entraba por la ventana. Parpadeé varias veces, respiré hondo e intenté incorporarme.

No pude.

Un tirón en mis muñecas me obligó a mirar hacia abajo.

Estaban atadas.

Sentí que el corazón se detenía.

Bajé la vista hacia mis piernas.

También estaban inmovilizadas.

Exactamente igual...

A como yo había dejado al profesor Ferrer.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

Giré la cabeza desesperadamente. La habitación era la misma. La cama. La ventana. La mesa de noche. Los libros. Todo seguía allí.

Lo único que había cambiado...

Era la persona atada.

Ahora era yo.

La puerta se abrió con absoluta tranquilidad.

No de golpe.

No con violencia.

Como si quien estuviera al otro lado simplemente entrara a su propia habitación.

Gael apareció sosteniendo una bandeja entre las manos. Sobre ella descansaban dos tazas de café y las mismas galletas que yo había acomodado unos minutos antes. Cerró la puerta con el pie, me observó durante unos segundos con una serenidad inquietante y dejó la bandeja sobre la mesa.

—Buenos días —saludó con absoluta calma, como si aquella situación fuera la más normal del mundo.

No respondí.

No podía.

Seguía intentando comprender qué estaba ocurriendo.

Él tomó una silla, la colocó frente a la cama, se sentó con tranquilidad, cruzó una pierna sobre la otra y volvió a sonreír.

—¿Cómo te sientes? —preguntó con una calma que me revolvió el estómago.

Mi garganta estaba completamente seca.

—¿Qué...? —fue lo único que conseguí pronunciar, incapaz de ordenar mis pensamientos.

Gael inclinó ligeramente la cabeza y respondió con una paciencia casi amable.

—Es normal que tengas un poco de mareo. Desaparecerá en unos minutos.

Lo miré fijamente.

Aquella calma resultaba insoportable.

—¿Cómo...? ¿Cómo te soltaste? —pregunté finalmente, sintiendo que el miedo empezaba a mezclarse con la incredulidad.

Él dejó escapar una risa baja.

No burlona.

Divertida.

Como si mi pregunta le pareciera casi enternecedora.

—Esa no es la pregunta correcta.

Fruncí el ceño.

—¿Entonces cuál es? —repliqué, intentando mantener la voz firme aunque por dentro todo empezaba a derrumbarse.

Gael se levantó de la silla y caminó lentamente hasta la ventana. Permaneció unos segundos contemplando el bosque antes de hablar, sin molestarse siquiera en girarse hacia mí.

—La pregunta correcta es... ¿en qué momento decidí seguirte el juego?

Sentí que el aire abandonaba mis pulmones.

—No... —murmuré, negando con la cabeza.

Él sonrió apenas.

—Sí.

Se giró lentamente y aquellos ojos grises se clavaron en los míos.

Ya no veía al profesor que daba clases de Psicología.

Veía a un hombre que parecía haber esperado ese instante durante mucho tiempo.

—Creíste que me estabas estudiando. Que eras la única que observaba, la única que investigaba, la única que era capaz de anticiparse al otro.

Negó despacio antes de continuar.

—Julieta... eso nunca fue cierto.

Mi respiración comenzó a acelerarse.

—Estás mintiendo —respondí, aunque mi propia voz sonó mucho menos convencida de lo que habría querido.

Él caminó hasta la cama y se inclinó lo suficiente para quedar a mi altura.

—¿Recuerdas el primer libro que te presté? —preguntó con serenidad.

Lo miré confundida.

¿Cómo podía recordar algo así en ese momento?

Él respondió por mí.

—Claro que lo recuerdas. Porque dentro había una nota. Pensaste que nadie descubriría quién la había dejado. Pero fui yo quien la encontró.

El recuerdo me golpeó de inmediato.

La nota.

Aquel pequeño papel que había escondido entre las páginas.

Jamás me dijo una palabra al respecto.

Jamás.

Gael continuó hablando con la misma tranquilidad que empezaba a darme más miedo que cualquier grito.

—Después empezaste a llegar siempre diez minutos antes de clase. A sentarte donde pudieras verme mejor. A seguir mi coche algunos días. A pasar demasiado tiempo cerca de mi despacho.

Cada palabra era un golpe.

—¿Cómo...? —susurré, incapaz de entender cómo había podido saberlo todo.

Él sostuvo mi mirada sin pestañear.

—Porque también te estaba observando.

El silencio cayó entre los dos.

No podía dejar de mirarlo.

Sentía que todo lo que había creído durante meses se desmoronaba frente a mí.

—Entonces... ¿por qué nunca dijiste nada? —pregunté con la voz quebrada.

Una sonrisa lenta apareció en sus labios.

No era una sonrisa amable.

Era la sonrisa de un hombre que acababa de ganar una partida larguísima.

—Porque tenía curiosidad.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Curiosidad? —repetí, sin poder ocultar la incredulidad.

—Quería saber hasta dónde eras capaz de llegar.

Se inclinó un poco más.

—Y debo admitir... superaste todas mis expectativas.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos.

No sabía si eran de miedo.

De rabia.

O de humillación.

—¿Todo esto fue un juego para ti? —pregunté con la voz temblorosa.

Su expresión cambió apenas.

Por primera vez desapareció aquella sonrisa.

—No. Precisamente por eso vine.

Lo observé en silencio.

Él acercó nuevamente la silla, se sentó frente a mí y apoyó los codos sobre las rodillas antes de hablar con una voz mucho más tranquila.

—Pude haberte detenido hace semanas. Cuando descubrí que me seguías. Pude denunciarte. Pude cambiar mis rutinas. Incluso pude desaparecer de tu vida.

Hizo una breve pausa antes de terminar.

—No lo hice.

Tragué saliva.

—¿Por qué? —pregunté casi en un susurro.

Gael sostuvo mi mirada durante varios segundos.

Demasiados.

Cuando habló, su voz sonó mucho más baja.

Más íntima.

—Porque nadie me había mirado jamás de la manera en que tú lo hacías.

Sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo.

Él continuó sin apartar los ojos de los míos.

—Todos ven al profesor. Al investigador. Al hombre que siempre parece tener el control. Tú no. Tú querías descubrir qué había debajo de todo eso.

Hizo una pequeña pausa.

—Y eso... fue un error.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué? —pregunté con un hilo de voz.

Su sonrisa regresó lentamente.

—Porque cuando una persona decide mirar demasiado... también termina mostrando demasiado de sí misma.

Se levantó una vez más y caminó hasta la puerta.

Antes de salir se detuvo.

Sin girarse.

—Descansa un poco. Tenemos un fin de semana entero por delante.

Abrió la puerta.

Mi respiración se aceleró.

—¡Gael! —lo llamé con desesperación.

Él se detuvo.

Esperó unos segundos antes de responder.

—¿Qué va a pasar conmigo? —pregunté, sintiendo que el miedo ya no me dejaba respirar.

Hubo un largo silencio.

Después giró apenas el rostro, lo suficiente para que pudiera ver el perfil de su sonrisa.

—Exactamente lo mismo que tú habías preparado para mí.

La puerta se cerró con un clic suave.

Y, por primera vez desde que lo conocía... Comprendí lo que realmente significaba perder el control.

Porque el hombre al que había intentado convertir en mi prisionero...

Nunca había sido la presa.

Siempre había sido el cazador.

1
Jazmin Peña
seguro es la novia o esposa
Jazmin Peña
actualizaaaa
Alice: Tus deseos son órdenes 😉 😌 😏
total 1 replies
Anyela samira Nazareno caicedo
Autora por favor, por lo que más quieras subenos los capítulos🤩🫦
Anyela samira Nazareno caicedo
hay Días mío, no me digan que yo acabo de leer esta novela sin estar terminada. Cómo desleo está novela para no morirme de saber que es lo que pasará. Está novela está demasiado buena 🤩.
Alice: lo sientoooooo 🙈, estoy corriendo para tenerlos actualizado todos los dias ❤️
total 1 replies
Jazzy
actualizaaaaaaaa
Jazzy
excelente historia y la narrativa es buena
Jazzy
ACTUALIZAAAAAAAAA
Luana Gomez
xq se demora mucho en subir capitulo
Arelis Canales
Esta muy buena espero subas mas capitulos .
Luana Gomez
xfis 2 capitulo más xfi xfi
Luana Gomez
eya controla sus horas su recorrido sus miradas todo y el d eya nada
Luana Gomez
está muy buena Pero solo creooo q eya debería d alejarse un poquito del profesor ya que eya n mas anda x atrás d el
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play