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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:112.5k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10. Doctor

—Suelta un poco el volante, lo vas a partir.

Cynthia tenía los nudillos blancos y el carro avanzaba a quince kilómetros por hora por la carretera vacía que bordeaba la playa, pero por dentro iba a doscientos.

—Hace cinco años que no manejo —dijo entre dientes.

—Se nota.

—No me ayudas.

Ángel iba en el puesto del copiloto, un brazo apoyado en la ventana, sin tocar nada, sin gritar, sin clavarle las uñas en la pierna como hacía Alberto cada vez que ella dudaba en un cruce. Alberto le había dejado de prestar el carro al mes de casados, justo cuando empezó a entender que una mujer con llaves era una mujer que podía irse.

—Frena suave en la curva —dijo Ángel—. No es una pelea. El carro hace lo que tú le digas, no al revés.

Cynthia frenó. El carro se detuvo sin dar tirones, por primera vez en toda la mañana.

—Eso —dijo él—. Ahí está.

Y a ella se le escapó algo parecido a una sonrisa antes de poder evitarlo. La borró enseguida, molesta consigo misma.

Cuando volvieron a la casa, Ángel sacó del maletín un teléfono nuevo y lo puso sobre la mesa.

—Este reemplaza al que te di la primera noche. Está a nombre de nadie, no se puede rastrear, y tiene un solo número guardado: el mío.

—Ya tenía uno.

—Ese era para una emergencia. Este es para que vivas. —La miró serio—. Pero te va con unas reglas, y necesito que las cumplas al pie de la letra. No llamas a Lucía, no llamas a tu familia, no entras a tus redes, nada. Un solo descuido y Alberto te encuentra.

—¿Crees que soy estúpida?

—Creo que estás sola, asustada y con una niña que extraña a su papá. Eso hace que la gente cometa errores. —Hizo una pausa—. Y otra cosa. Si todavía tienes tu teléfono viejo guardado por ahí, hay que destruirlo. Cualquier aparato que alguna vez usaste con tu nombre es un faro encendido para que te ubiquen.

Cynthia pensó en el celular apagado, en el fondo de la maleta, debajo del dinero. No dijo nada.

—¿Lo tienes? —insistió él.

—No —mintió—. Lo dejé en la mansión.

Ángel la miró un segundo de más, como cuando vio las galletas escondidas, pero otra vez no la presionó.

—Bien. Entonces ya está.

Estaban terminando de revisar el teléfono cuando Valentina entró corriendo de la sala, descalza, con un dibujo en la mano.

—¡Doctor, doctor, mira! —Le estampó el papel en las piernas—. ¡Te dibujé a ti! Este eres tú, y esta es mami, y esta soy yo, y esta es la casa.

Ángel tomó el dibujo. Cuatro monigotes y una casa torcida con un sol enorme en la esquina.

—Está bonito —dijo, y algo en su voz se le ablandó sin que él pudiera evitarlo—. ¿Y por qué tengo la cabeza tan grande?

—¡Porque eres muy inteligente! Mami lo dijo.

Cynthia sintió que se le subía el calor a la cara. Ella no había dicho eso, pero le había dicho a la niña que el doctor era inteligente para que se portara bien con él, y ahora la mocosa la dejaba en evidencia.

Valentina se le trepó a Ángel sin pedir permiso, le pasó los bracitos por el cuello y lo abrazó como abrazaba antes a su padre.

Y Ángel, el hombre que no se inmutó cuando Alberto lo amenazó con destruirle la vida, se quedó tieso un segundo, sin saber dónde poner las manos.

A Cynthia se le cerró la garganta.

No. No, no, no.

Conocía esa cara de su hija, la cara de cuando un hombre se le metía en el corazón. Era la misma con la que miraba a Alberto cuando la sentaba en sus piernas a darle de comer, antes de aprender, ella, que ese mismo hombre le rompía las costillas a su madre dos cuartos más allá.

Si Valentina se encariñaba con Ángel y ese hombre resultaba ser otra trampa, no sería ella sola la que se rompería esta vez. Sería la niña también.

—Valentina, baja de ahí. Deja al doctor en paz.

—Pero...

—Que bajes. Ya.

La niña obedeció con la cara larga y se fue arrastrando los pies. Ángel le devolvió a Cynthia una mirada que no tenía reproche, solo una pregunta callada, y se levantó.

—No te la voy a quitar, Cynthia —dijo bajito, para que la niña no oyera—. Ni a ella ni a ti. Pero tampoco le puedo enseñar a tenerme miedo. Eso ya lo aprendió de sobra en otra casa.

Salió al patio detrás de la niña.

Y Cynthia se quedó con el dibujo en la mano y una vergüenza pegada al pecho que no se sacudía. Porque la niña, con seis años y el alma todavía entera, había leído a ese hombre en tres días mejor de lo que ella había podido en cinco años de aprender a desconfiar.

Esa noche, después de acostar a Valentina, Cynthia sacó la maleta.

Apartó el dinero, las llaves del carro, y al fondo encontró el teléfono viejo, frío y apagado. Ángel tenía razón, lo sabía, había que romperlo, partirlo en dos y tirarlo al mar pedazo por pedazo. Era lo correcto, era lo seguro.

Lo encendió una última vez, solo para borrarlo.

Y la pantalla se llenó de Valentina.

Valentina recién nacida en el hospital, con los ojos cerrados. Valentina dando sus primeros pasos en el jardín de la mansión. Un video de la niña cantando con la voz chillona de los dos años. Las únicas fotos que existían de su hija pequeña, porque Alberto nunca dejó que ella tuviera nada propio, salvo lo que alcanzaba a guardar a escondidas.

Cynthia se sentó en el piso con el teléfono apretado contra el pecho.

No podía. Sabía que debía, sabía exactamente lo que ese aparato podía costarle, pero no podía borrar lo único que le quedaba de los primeros años de su hija.

Lo apagó. Lo envolvió en una media, lo metió en el bolsillo interior de la maleta, más hondo que antes, donde ni ella misma pudiera verlo todos los días.

Una sola vez no pasa nada, se dijo. Lo dejo apagado y ya. Nadie va a saber que existe.

Y se fue a dormir sin imaginar que, dos cuartos más allá, su hija de seis años se sabía de memoria el número de su papá.

1
Ginnette
Ooooooooohhhhhhh 😱😱😱😱😱😱
Ginnette
Que pelotuda es...Ese hombre no cambiará, ni por su hija ni por nadie, es un narcisista, un poco hombre, un maldito imbecil....
Ada Mosca
exelente gracias cruda pero cierta
Alicia Ruiz
exelente novela muy parecida a la vida real de mucha gente felicidades
Fania
dizque enamorada
Fania
Si que sera boba esta 🤡
eva doello
Esta historia es una genialidad, te mil felicito Cinvan, a mí no me dolió como se murió es maldito, me encantó que Ángel vengara a cynthia contandole la verdad, eso es justicia poética, que se haya muerto con bronca fue un placer para mí, y la vieja que se pudra en su locura, millones de gracias por compartir tremenda obra y muchas felicitaciones.. ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
eva doello
Esta historia es una genialidad, te mil felicito Cinvan, a mí no me dolió como se murió es maldito, me encantó que Ángel vengara a cynthia contandole la verdad, eso es justicia poética, que se haya muerto con bronca fue un placer para mí, y la vieja que se pudra en su locura, millones de gracias por compartir tremenda obra y muchas felicitaciones.. ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
eva doello
me has hecho llorar de emoción, tremendo capitulo 🥰🥰
Graciela Saiz
excelente 👏 gracias autora 👏👏 algo diferente, y pensar que hay montones de historias así en la vida real , y que muchas terminan muertas , 🥹
Graciela Saiz
que va a pasar con la herencia ahora , ya que Alberto dejo a los gemelos como herederos con Valentina 🤔
MAIRA SOTO
tu historia demasiado hermosa como una persona tuvo que sufrir tanto por un patrón tan nefasto,pero al final el lo entendió tarde pero lo hizo,y con amor toda herida se cura muchas bendiciones 🙏 sigue escribiendo lo haces excelente 🥰❤️🙏
Graciela Saiz
que fue lo que le pidió al doctor 🤔
Graciela Saiz
por favor no te vuelvas estúpida, porque con quien te tenías que hacer la mala era con tu esposo , no con quién te ayuda 😏
eva doello
tal cual, no bajes la guardia 🙏🙏🙏
Graciela Saiz
o ya le había rajado la cabeza , Ushuaia
eva doello
sii puede ser, pero para el degenerado ese sería tan fácil llevarla a abortar😈😈
eva doello
te ayudo con el palo 😈
eva doello
aaayyy Dios 🙏🙏 que no la encuentre
Andrea Pupo
bueno tampoco es tanto dos años estás mujeres que se creen la última coca del desierto
eva doello: a parte de que solo fueron solo 2 años, ella se metió con un hombre casado, ella lo sabía
total 1 replies
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