Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Topando con muros
Maite recibió una alerta de mensaje en su móvil, era del aglomerado Horizon, estaba contratada, ahora no estaba segura de qué hacer, después de lo que Pamela le había comentado del comportamiento del CEO.
Pamela iba llegando con Pinky su hermano menor. Quien al verla exageró fingiendo acalorarse.
— Chica cada vez que te veo me enamoro más de ti - exageró el chico llamado Pinky debido a su orientación sexual.
— También me da gusto verte chico loco. - le dijo besándole ambas mejillas.
— ¿Que eso de que piensas divorciarte del exageradicimo guapuras que está como de infarto de tu esposo?
— Dale gracias que eres mi hermanito si no Maite te hubiera sacado los ojos por andarar viendo lo ajeno.
— no lo digas en voz alta si te escucha mi novio tendrás problemas.
Todo se volvió risas, y por un momento Maite se olvidó de su infortunio, cocinaron, escucharon música vieron películas hasta que Pinky se tenía que marchar.
— Adoro a mi chico. - expresó Pamela levantando los zapatos que habían quedado tirados.
— Me contrataron. - informó Maite, haciéndo a su amiga detenerse, de lo que hacía atareadamente Pamela.
— Quiero que sepas qué aposté por eso. - eres una belleza, y un tipo de esa calidad no lo iba a dejar pasar. - pero date tú misma la oportunidad de hacerlo, total si se quiere salir de control. - lo llevamos a la torre del olvido, punto y seguido.
—Quise decir. - qué cualquier decisión que tomes siempre me tendrás contigo.
Una sonrisa auténtica esbozó la bella chica siempre contaba con ella, incluso en las malas estaba espalda con espalda a ella.
EMPRESA H. GLOBAL
Bruce había tenido una mala noche, no fue a dormir a la mansión de su abuelo donde vivía con su madre, en cambio se quedó por primera vez en la mansión matrimonial, en la alcoba que debería ser de su esposa.
Pero lo acosaron los pensamientos de los errores que había cometido. Se levantó pero algo le había llamado la atención. Juraría haber visto que era su madre quien había pasado al recibidor pasando discretamente, hasta el estudio.
Espero que saliera, pero ver también a Margaret algo empezó a sospechar. Qué diablos estaban haciendo ahí.
Las dejo, que hicieran lo que fuera que las había llevado al lugar donde no debían estar. Pero no le volverían a ver la cara, iba a descubrir que hacían o que estaban haciendo. Desde ese momento no pudo conciliar el sueño. Las dejo irse sin dejarse ver, mandándole un correo electrónico a Barry explicándole lo que quería que hiciera.
Al día siguiente, llegó a la empresa, con un fuerte dolor de cabeza, debido a que se mantuvo el resto de la noche sin dormir, y dominado por las malas decisiones que tomó y enterarse que su familia estaban detrás de algo mucho más grave.
— Tengo lo que me pediste y algo más que no te va a gustar.
No le des más vueltas y explícate. - exigió masajeándose el puente de la nariz.
— Las trasferencias que supuestamente hizo Maite, fueron autorizadas desde tú propio sistema interno.
— Es imposible.
— No exactamente. - respondió Barry, - fueron autorizados con tu clave de admisión.
Bruce entendió todo, esas insistencias de Andrea, cuando el tenía que viajar, el golpe de la realidad lo hizo contenerse, quería ir a enfrentarla. Pero enojado como estaba lo iba arruinar todo y quería que pagaran lo que le hicieron a Maite y las mentiras que le dijeron para que se alejara de ella.
—Bloquea todas las tarjetas y cuentas de mi madre, solo déjale 100 dólares para sus gastos personales.
— Mañana estarán reclamándote.
— Es lo que espero. - admitió yendo a su asiento.
MANSIÓN DE LA ABUELA
— ¿Mamá sabes de lo que me enteré hoy en la universidad? - pues resulta, que la hija de uno de los guardias de seguridad de la empresa de mi hermano. - me platicó que ayer fue la Maite y no le dejaron entrar.
— Pero dice que escuchó, que platicó con otro guardia y que fue la gentuza esa a llevarle el acuerdo para divorciarse.
— Se van a divorciar mamá. - por fin nos vamos a deshacer de la mujercita insignificante esa, y ya Judith podrá casarse con mi hermano.
— Esto lo tiene que saber Judith. - háblale que nuestro plan continúa.
EMPRESA AGLOMERADO
Llego su primer día de trabajo para Maite, comenzó su rutina normalmente, papeles que tenía que revisar, corregir y entregar para ser firmados, los mensajes por parte de Pamela también están constantes, con la finalidad de hacerla sentir segura y algunos preguntas.
Después del almuerzo, Antón le llamó, eso era lo que temía, esperaba que no fuera un acoso.
Pidió permiso para entrar con los papeles requeridos que dejó sobre el escritorio.
— Como te han tratado en tu primer día laboral señora Connor.
— El personal laboral que tiene, son todos muy profesionales señor Palace. - contestó con la intención de regresar a su puesto de trabajo.
Antón asintió, dejando que se fuera.
MIENTRAS TANTO.
Barry llegó a la empresa de su amigo, sabiendo que la noticia que le traía no le iba agradar de ninguna manera.
Entró directamente a su oficina, inmediatamente Bruce se dio cuenta que lo que le diría para nada era bueno.
— Bueno pues sus encontré a tu esposa. - y es mejor que te sientes.
— Está viviendo con su amiga la chica que siempre ha estado con ella.
—Consiguió empleo con nada más y menos que en la empresa competente. - informó su amigo, mirándole como cambiaba de color.
Bruce se quedó unos segundos en silencio.
— Necesito hablar con ella.
—Creo que no la tendrás fácil. - pero sí deberías recuperarla. - contestó Barry.
— Ya están las cuentas de tu familia canceladas. Es muy raro que no te hayan reclamado a….
— Exijo hablar con mi hijo. - escuchó los gritos de Andrea a la pobre secretaria.
Necesito anunciarla señora Connor. - es mi deber el señor Spencer está con él.
— Tienes boca de profeta. - exhaló Bruce, escuchando los gritos de su madre.
Decidido a enfrentar a su madre por primera vez, abrió la puerta.
— Déjela entrar Rita, yo me encargo.
— Bruce, - está mañana fuimos a una cafetería con mis amigas, - y he pasado la vergüenza de mi vida.
Bruce la escuchaba sin gesto alguno.
— No tengo acceso a las cuentas. - ninguna de mis tarjetas tiene dinero. - ¿que hicieron? - miró interrogante a Barry.
— Andrea.
Andrea tenía años sin escuchar a su hijo llamarle por su nombre.
— Soy tu madre no lo olvides. - trató de sonar firme, algo que ya no sentía, algo había sucedido.
Recibió una sonrisa impecable, se ajustó el traje con parsimonia y una frase que te deja helado. La psicóloga del hombre alfa moderno seguro.
— ¿Qué hiciste con todas las joyas, el dinero que te entregaba para Maite mi esposa?
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