Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
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Desobediencia
Estaba frente al muro mágico, ya había cumplido con mi labor y solo debía esperar a que el muro fuera derribado por mis padres y nosotros huir. Pero ¿Podrían hacerlo? Incluso con aquel poder que están demostrando, si los toman con la guardia baja quizá estén en muchos problemas y no deseaba quedarme con las manos cruzadas. Así que aprovechando que todos estaban preparando sus cosas nuevamente para partir, sin que nadie se diera cuenta desamarre el caballo de mi carreta y en cuanto estaba desmontado todo, inmediatamente me subí y emprendí mi retorno al destruido pueblo para ir a avisarle a mis padres.
No podía imaginarme un futuro sin mis padres, todo el amor y aprecio que les tengo. Ellos están luchando solos y no puedo quedarme mirando esperando algún milagro que terminará con todos los problemas y ya. La ansiedad estaba a tope y ahora sin que ningún sentido de responsabilidad me atara, simplemente fui, claro que todos se dieron cuenta de que empecé a cabalgar por el estruendo del trote de mi caballo.
Escuchaba voces y gritos dándome la instrucción de quedarme, preguntándome hacia donde iba, lo ignore todo y seguí adelante. Y sin esperarlo, alguien más estaba persiguiéndome a caballo también, era la Patrona qué buscaba alcanzarme.
/Glenn/- ¡No me siga Patrona, debe quedarse con los pueblerinos!
/Patrona/- No seas tonto Glenn, regresa aquí, si vas allá arruinaras el esfuerzo de mis padres.
/Glenn/- ¡USTED NO LO ENTIENDE! ¡Si no voy ahora mismo, siento que no volveré a ver a mis padres!
/Patrona/- Ellos volverán, pero tenemos que esperarlos en el pueblo.
/Glenn/- Si el Leviatán vuelve a levantarse, mis padres no podrán soportar otro combate contra la calamidad y además ese apóstol.
La Patrona se quedó callada ante lo que el chico le decía, Glenn podía analizar las cosas y actuar en consecuencia, a costa de su propia integridad, pero era suficiente para comprender cosas de esa clase aunque no se lo explicaran aún a su corta edad.
/Patrona/- No me dejas de otro joven Glenn...
/Glenn/- Déjeme ir, tengo que ayudarlos.
La Patrona mientras cabalgaba alta velocidad viendo que ni podía alcanzar al chico así como no apelaba a la solicitud de la líder, no le quedo de otra más que usar la fuerza. Ella a punto con su mano hacia Glenn y con dificultad intento conjurar magia eléctrica, pero como estaba agotada en su intento solo provocó ruido de choques eléctricos que alertaron a Glenn haciendo que volteara y tomara maniobras para tratar de esquivar lo que le fuese a lanzar.
La Patrona no entendía mis motivos y recurrir a la fuerza bruta, no me quedaba de otra más que avanzar, ella me lanzaba pequeños rayos qué chocaban con la tierra al fallar. Pero ya no estaba tan lejos, estábamos cerca del pueblo, solo necesitaba ver a mi padre o madre y así avisarles de la situación. Hasta que finalmente vi un brillo a la distancia, era magia de fuego la que podía ver, era la figura de mi padre, por lo que empece a gritar repetidamente con todas mis fuerzas para tratar de avisarle:
/Glenn/- ¡EL LEVIATÁN! ¡EL ENEMIGO REANIMARÁ AL LEVIATÁN!
Sin embargo, justo al momento de lanzar lo que parecía una flecha de fuego hacia el muro mágico, nos vio en ese preciso momento, nos veía confuso y con una expresión sería. Pero tan solo momentos después me di cuenta de que mi suerte no estaba de mi lado en ese instante, mi esfuerzo había sido en vano, pues un poderoso rugido se escuchó, el Leviatán había sido reanimado...
El caballo de la Patrona y el mío fueron intimidados por el rugido, tanto que perdimos el control de ellos y nos tiraron al piso, huyendo a gran velocidad sin nosotros poder reaccionar. Me volví a levantar y a pie empecé a correr hacia donde veía a mi padre mientras la Patrona trataba de seguirme el ritmo, resignada a lanzar magia.
Mi padre estaba de pie herido y con su armadura bastante dañada,éll se acercó con nosotros como pudo tomándome de los hombros y empezó a regañarme:
/Gonzalo/- ¡¿Por qué estás aquí?! ¡Te habíamos dicho que siguieras el plan!
/Glenn/ Padre... lo siento /lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas/ Fui un estúpido, quería avisarte del Leviatán.
/Gonzalo/- Maldición hijo, como es que sabías eso del Leviatán.
/Glenn/- Un bufón llamado Triboulet dijo que el enemigo tenía la habilidad de manipular al Leviatán, pero que requiere esperar un intervalo de tiempo para usarlo.
/Gonzalo/- Ese hijo de perra...
/Patrona/- Lamento que no pudiera detenerlo, pero ese tal Triboulet vino con nosotros a provocar a tu hijo.
La voz de mi madre comenzó a escucharse a través de la armadura qué usaba mi padre y obligó a mi padre a moverse para abrazarme:
/Sandra/- Me da mucho gusto verte hijo mío, que bueno que estás bien
/Glenn/- ¿Mamá porque tu voz se escucha en esa armadura? ¿Y papá que le sucede a tu mano?
Los pasos del Leviatán hacían que el suelo temblara, y todos volteamos a ver hacia la dirección de donde provenían.
/Patrona/- No tenemos tiempo, hay que irnos, ya la barrera esta derrumbada.
/Glenn/- Es verdad padres podemos irnos.
/Gonzalo/- Ustedes deben irse, si el Leviatán sigue de pie y los alcanza, nuestro esfuerzo será en vano. Deben ir a la capital ahora.
/Sandra/- Hijo, tenemos que hacerlo, somos caballeros y tenemos un deber con el reino de Magnolia y también contigo, eres nuestro hijo y vamos a protegerte.
/Glenn/- Pero...
/Gonzalo/- ¡Váyanse ahora! O no podremos protegerlos.
/Asmar/- ¡NADIE SE VA A NINGUNA PARTE!
El apóstol estaba sobre la cabeza del Leviatán, de sus manos apenas y podían verse, pero había hilos que brillaban con el reflejo del sol que conectaban directo a la cabeza de la calamidad. La criatura con todos los combates qué había tenido y forzada a luchar una vez más, parecía más una clase de cadáver sin voluntad que otra cosa.
/Gonzalo/- ¡HÁGANLO AHORA!
Acatando la instrucción de mi padre la Patrona y yo emprendimos la huida a pie, pero el apóstol al darse cuenta de lo que tratábamos de hacer obligó a la criatura que regurgitara aquel ácido verde con el que había atacado en otras ocasiones. Apenas pudimos evitar que nos cayera de aquel acido, dejo en claro cual era su dominio, no podíamos retroceder, éramos los 4 contra aquellos dos.