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Embarazo No Planeado

Embarazo No Planeado

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Embarazo no planeado / Romance / Completas
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Todo comenzó con un amor adolescente. Ella tenía 18 años y Adonis, 19. Estaban convencidos de que su relación era verdadera y soñaban con permanecer juntos. Sin embargo, sus vidas cambiaron cuando ella descubrió que estaba embarazada. Adonis, asustado por su juventud y por la responsabilidad que se acercaba, aseguró que no quería ser padre y terminó rechazándola. Al enterarse, los padres de la joven decidieron hablar con la familia de Adonis. Después de una difícil conversación, ambas familias acordaron un matrimonio arreglado para que asumieran juntos la responsabilidad. Al principio, ninguno estaba preparado, pero con el tiempo nació una inesperada cercanía entre ellos.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — Ya no te soporto

Había pasado un mes desde mi matrimonio con Kiara.

Y la verdad, vivir juntos no estaba siendo como yo imaginaba.

Bueno... tampoco es que hubiera imaginado mucho, porque nosotros ni siquiera habíamos querido casarnos.

Pero una cosa sí era segura: las cosas entre Kiara y yo no estaban funcionando.

Discutíamos prácticamente todos los días.

Ese día llegué a la casa completamente fundido después de trabajar con mi tío en la obra.

Tenía la espalda vuelta nada, las manos cansadas y lo único que quería era bañarme, comer y dormir.

Apenas entré, sentí un olor extraño.

—Uy, ¿y ahora qué se quemó? —murmuré.

Fui hasta la cocina.

Kiara estaba frente a la estufa.

—¿Qué estás haciendo?

Ella volteó.

—La comida.

Miré la olla.

—¿Eso es arroz?

—Sí.

Levanté la tapa.

El arroz estaba completamente quemado en el fondo.

—¡Uy, parce!

Kiara frunció el ceño.

—¿Qué?

—¡El arroz está quemado!

—Pues... se me pasó un poquito.

—¿Un poquito? ¡Eso parece carbón!

—Ay, ya, no exageres.

Abrí otra sartén.

Había dos huevos.

Los miré.

—¿Y estos?

—Huevos.

Los toqué con el tenedor.

Estaban durísimos.

—¿Cuánto tiempo los cocinaste?

—No sé.

—¡Kiara!

—¿Qué?

—¡Ni un huevo sabes hacer!

Ella cruzó los brazos.

—¡Pues no sé cocinar! ¿Y qué?

—¿Cómo que no sabes cocinar?

—¡No sé! Nunca aprendí.

Me quedé mirándola.

—¿Ni siquiera sabes freír un huevo?

—No.

—¿Arroz?

—Tampoco.

—¿Nada?

—¡Nada, Adonis!

Respiré profundamente.

—Parce, llevo todo el día trabajando y llego a la casa esperando comer algo y me encuentro esto.

Kiara levantó la voz.

—¡Pues nadie te dijo que yo sabía cocinar!

—¡Pero pensé que por lo menos sabías hacer algo básico!

—¡Pues no!

—¡Entonces aprende!

—¡No me hables así!

—¡Es que me toca comer arroz quemado y huevos duros todos los días!

—¡Pues no te los comas!

La miré incrédulo.

—¿Entonces qué hago?

—¡Cocínate tú!

—Yo llego muerto del trabajo.

—¡Y yo también estoy cansada!

—¿Cansada de qué, parce?

Kiara se quedó mirándome.

—¿En serio me acabas de decir eso?

Me di cuenta de que había metido la pata, pero ya estaba demasiado enojado.

—No fue eso lo que quise decir.

—Sí fue.

—No, Kiara.

—¡Sí!

Se cruzó de brazos.

—Yo estoy embarazada, ¿recuerdas?

—Sí, yo sé.

—Entonces no me hagas sentir como si no hiciera nada.

—No estoy diciendo que no hagas nada.

—¡Pero me estás reclamando porque no sé cocinar!

—¡Porque me sirves la comida quemada!

—¡Estoy aprendiendo!

—Pues aprende antes de intentar envenenarme, parce.

Kiara abrió la boca, indignada.

—¡Qué grosero eres!

—¡Y tú tampoco ayudas!

—¡¿Ah, no?!

—¡No!

Ella tomó la olla y la puso sobre la mesa.

—¡Pues cocina tú!

—¡Eso voy a hacer!

—¡Perfecto!

—¡Perfecto!

Nos quedamos mirándonos.

Ninguno quería ceder.

Yo estaba furioso.

Ella también.

Después de unos segundos, respiré profundamente.

—Me tienes harto, Kiara.

Su expresión cambió.

—Pues tú a mí también.

Agarré una sartén.

—¿Sabes qué? Yo voy a cocinar.

—Haz lo que quieras.

—Eso haré.

Comencé a preparar algo sencillo.

Mientras cocinaba, podía sentir la mirada de Kiara sobre mí.

No dijimos nada durante varios minutos.

Al final puse la comida sobre la mesa.

—Listo.

Kiara miró el plato.

—Se ve bien.

—Pues sí.

Ella bajó la mirada.

—Perdón.

La miré sorprendido.

—¿Por qué?

—Por la comida.

Suspiré.

—Yo también me pasé contigo.

Ella asintió.

Pero ninguno de los dos sonrió.

Nuestra vida juntos seguía siendo un desastre.

Y lo peor era que todavía nos quedaba muchísimo tiempo para aprender a convivir.

Aunque, sinceramente, no sabía si íbamos a lograrlo.

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mafer Mata
muy bonita felicidades 👋👋👋
Felisa Catherine Potes Naranjo
Solo el tiempos es el decide
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