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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:183.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15. La mano

Cynthia llevaba media hora picando cebolla cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo mal.

No mal de cocina. Mal de costumbre. Picaba rápido, en silencio, con un oído puesto en la puerta, lista para apagar todo y fingir que no había hecho nada apenas oyera unos pasos. Cocinar, en la otra casa, era un campo minado. Si la comida le quedaba salada, había golpe. Si llegaba fría, había golpe. Si gastaba un ingrediente que a él se le antojaba caro, había golpe.

Aquí nadie le revisaba la olla.

Bajó el cuchillo y respiró. Probó la salsa con el dedo, le faltaba sal, le echó más. Sin miedo. Por gusto. Llevaba años cocinando para que no le pegaran, y se le había olvidado que alguna vez lo hizo porque le gustaba.

—Huele bien.

Cynthia se sobresaltó y casi tira la olla. Ángel estaba en la puerta de la cocina con una bolsa en la mano.

—No te oí entrar.

—Toqué. Estabas en otro mundo. —Dejó la bolsa en la mesa—. Te traje esto.

Cynthia se asomó. Especias, un par de cuchillos buenos, un delantal, y al fondo un cuaderno con tapas duras y un lápiz.

—No te pedí nada de esto.

—Lo sé.

—¿Entonces?

Ángel se encogió de hombros y empezó a guardar lo demás del mercado, dándole la espalda, como restándole importancia.

—Te vi anotando recetas en una servilleta el otro día. Pensé que un cuaderno servía más.

Cynthia se quedó con el cuaderno en las manos. Era una bobada, un cuaderno de tres mil pesos. Pero Alberto en cinco años nunca le regaló nada que ella no tuviera que agradecer de rodillas, y este hombre le dejaba cosas en la mesa y se volteaba para no ver cómo le cambiaba la cara.

—Gracias —dijo, y le costó.

—No es nada.

Comieron los tres. Valentina se durmió temprano, todavía cansada de la playa.

Cynthia y Ángel se quedaron en la cocina, ella terminando de lavar, él secando los platos que ella le pasaba, porque dijo que quedarse sentado mirándola trabajar le parecía de mal gusto.

Le pasó un plato. Las manos se les rozaron en el borde mojado.

Cynthia no apartó la suya.

Fue medio segundo, el dorso de los dedos de él contra los de ella, agua tibia entre los dos. Su cuerpo, que llevaba años apartándose de cualquier mano de hombre antes de que la tocara, esta vez se quedó quieto. Ella misma se sorprendió de no haberse movido.

Ángel tampoco se movió. Tomó el plato con calma y siguió secando, como si no hubiera pasado nada, y eso fue lo que le permitió a ella respirar.

—¿Puedo preguntarte algo? —dijo él.

—Depende.

—¿Lo extrañas?

Cynthia cerró la llave. Supo de inmediato a quién se refería.

—Eso es una pregunta de mierda.

—Lo es. Igual la pregunto.

Se secó las manos en el pantalón, despacio, buscando cómo escaparse y sin encontrar por dónde.

—A veces —dijo al fin, en voz baja, como confesando un delito—. ¿Contento? A veces lo extraño. No al que me rompía las costillas. Al otro. Al de los días buenos, cuando me llevaba flores y me pedía perdón y me juraba que iba a cambiar. —Apretó la mandíbula—. Sé que ese no existe. Sé que era el mismo. Y aun así, hay noches en que extraño que alguien me abrace, aunque ese alguien fuera él. ¿Qué clase de persona extraña a quien la destruyó?

Esperó el juicio. Esperó la cara de asco, o la lástima, que era peor.

Ángel dejó el paño sobre la mesa.

—Una persona normal —dijo—. No estás loca, si es lo que crees.

—Suena bastante a locura.

—Suena a lo que es. —Se apoyó en el mesón, sin acercarse de más—. El cuerpo aprende a querer lo que teme. Te pasas años pegada a alguien que reparte golpes y caricias con la misma mano, y aprendes a esperar las dos cosas del mismo sitio. El cariño y el miedo se te enredan hasta que no sabes dónde empieza uno y termina el otro. Eso no es estar loca. Es haber sobrevivido a algo que te reprogramó.

Cynthia lo miró. Nadie le había dicho eso. Su madre le decía que aguantara. Catalina le decía que diera gracias. Y este hombre le decía, en una cocina, a medianoche, que extrañar al monstruo no la hacía un monstruo a ella.

Se le aflojó algo en el pecho, y por un momento le dieron ganas de acercarse. De cruzar ese metro que él siempre dejaba entre los dos.

No lo hizo. Pero lo pensó, y pensarlo ya era nuevo.

—Deberías dormir —dijo Ángel, enderezándose—. Mañana le toca control a la niña, le quiero sacar una muestra de sangre.

Cynthia se detuvo con el plato a medio guardar.

—¿Una muestra de sangre? ¿Para qué?

—Rutina. Lleva semanas comiendo distinto, durmiendo distinto. Quiero ver que esté tomando bien las vitaminas. —Lo dijo liviano, recogiendo su chaqueta—. Nada de qué preocuparse.

Pero no la miró a los ojos cuando lo dijo.

Y Cynthia, que se había pasado cinco años aprendiendo a leer cuándo un hombre le mentía para no asustarla, sintió que el plato le pesaba de pronto el doble en la mano.

1
Maria Gonzalez Gonzalez
será que Angel será el donante de espermatozoides🤔🫢😃😂
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz 😡😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay no que la niña no se enferme 🥹🥹🥹
Maria Gonzalez Gonzalez
pobre mujer😭😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
pinche vieja de la madre que le festeja todo al imbécil
Maria Gonzalez Gonzalez
maldito infeliz de 💩💩💩
Yolida Dominguez
demasiado fuerte pero desgraciadamente hoy se dan muchos casos semejantes al de la novela...un consejo traten de alejarse del maltratados, siempre hay alguien en quien confiar y por medio de ella recibir ayuda, entender que por tardar en dar ese paso, hoy ya no están en este mundo....bendiciones escritora
RINA DEL CARMEN ROJAS
Narcisista, golpeador, etc podía seguir con en curriculum de ese hombre llamado Alberto🙉🤰
Gardenia Omaña
Se va a morir, se va a suicidar
No, puede con la culpa.
Se creyó intocable, se sintió dueño de todo, un narcisista, y ahí solo hay una culpable y su propia madre.
Y, él, lo acaba de descubrir, poreso no le dejo nada.
Gardenia Omaña
acabas de hacer un jake mate.
para que mas le duela que sean trillizos.🤭
Gardenia Omaña
Que los hijos sean de Angel, y se los haces pasar como si fueran de Alberto.
Mercedez Peréz
😠😠😠😠 pero no lo videmos que ella ya no tiene voluntad y siempre dirá que el marido es bueno por ahora ya está cometiendo un error al guardar el cel asta que no se aga un tratamiento con sicólogos y otros no sale del pozo veremos más adelante
sonya martz
Alberto, lo que siembras, cosechas....
sonya martz
bueno, debo admitir que es así por la infancia jodida que tuvo, pero no lo justifica
Marisa Rodriguez de Cuello
Dios sabe a quien mandar. creo que soy una asesina. ese tipo ya se estaría pudriendo en el infierno si de mi dependiera. pienso que no es una novela, es la realidad de muchas mujeres
Marisa Rodriguez de Cuello
esta novela es parecida en el argumento de una película protagonizada por Jennifer Lopez
Becky Navarro
como se atrevió a eso el doc lo describen como un moustro y si la obligaba a estar con el la jodia tambien a poco iba a poder con eso tambien
Loli Aleman Gonzalez
🥰🥰🥰🥰🥰👍🏻👍🏻👍🏻👍🏻😍😍😍😍
Guadalupe Aviles
creo que parte de la enfermedad de Alberto tiene que ver su madre pues le a enseñado que un apeido no tiene límites qué el poder que probee su apeido su estatus tiene la capacidad de destruir y manipular pero dijo algo que tiene mucha razón cuando un enfermo como el no deja ir pierde todo y termina donde merece
Guadalupe Aviles
y miren que ke costara confiar en alguien con características de hombre digo yo
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