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FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

FUERA CUCARACHO LA HEREDERA GORDITA YA NO TE QUIERE

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / Traiciones y engaños / Reencarnación / Completas
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

En mi primera vida, amé a Julián con todo mi corazón.

Le entregué mi confianza, mi fortuna y hasta la casa de mi familia.

¿Y cómo me lo agradeció?

Me asesinó.

Junto a Lucía, mi supuesta mejor amiga, me hizo firmar los documentos que necesitaban y después puso veneno en mi sopa. Morí creyendo que había perdido al amor de mi vida.

Pero desperté diez años antes.

Tengo diecisiete años. Estoy de nuevo en la escuela. Mi fortuna sigue intacta y el cucaracho que me mató todavía cree que puede manipularme.

Esta vez, no.

No necesito adelgazar para ser valiosa. No necesito comprar amor. Y definitivamente no necesito salvar a un hombre que solo quiere hundirme.

Voy a recuperar mi vida, proteger mi fortuna y descubrir quién soy lejos de ellos.

Porque en esta segunda oportunidad, Julián aprenderá una verdad muy sencilla:

La heredera gordita ya no lo quiere.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA TORMENTA MEDIÁTICA

La suite VIP del Hospital Santa María olía a lilas frescas y a antiséptico caro. Estaba reclinada sobre una montaña de almohadas de plumas, vistiendo una bata de seda blanca que acentuaba la palidez de mi rostro. A un lado de la cama, un suero salino goteaba a ritmo constante, mientras que en la mesita de noche descansaba un ramo de peonías enviado por la sociedad de padres de familia del colegio.

Mi padre, un hombre de negocios implacable que rara vez mostraba debilidad, caminaba de un lado a otro por la habitación con el teléfono pegado a la oreja.

—No me importa el costo, Eduardo —decía mi padre en voz baja pero cargada de una furia contenida—. Quiero que la demanda por acoso, difamación y fraude mercantil esté en el juzgado a primera hora. Esos parásitos van a responder por cada segundo que mi hija pasó en esa área de urgencias.

Cuando colgó, se acercó a mi cama y me tomó la mano con extrema delicadeza, como si fuera de porcelana fina.

—Tranquila, mi pequeña. Nadie volverá a tocarte —murmuró, besando mi frente.

—Papá... —susurré con la voz débil, parpadeando despacio para dejar ver un brillo de lágrimas contenidas—. No quiero que te metas en problemas por mi culpa. Julián solo... él solo estaba enojado porque no pude ser la chica delgada y perfecta que él quería. Tal vez si yo hubiera esforzado más...

—¡Ni se te ocurra pensar eso, Sofía! —interrumpió mi padre con la vena del cuello marcada—. Tú no le debes nada a ese malagradecido. Su familia vivió de nuestros contratos mientras él te pisoteaba. Se acabó.

En cuanto mi padre salió a la terraza para atender una llamada del consejo directivo de la Corporación, tomé mi teléfono móvil de debajo de la almohada.

La fragilidad desapareció de mis ojos en un milisegundo. Deslicé la pantalla para revisar los portales de noticias locales y las redes sociales.

La filtración del informe médico —que diagnosticaba "estrés traumático severo por acoso sistemático y colapso nervioso"— ya era la nota principal del portal de noticias del sector financiero y escolar. Una foto que alguien tomó en el colegio, donde Mateo me llevaba desmayada en brazos hacia la salida mientras Julián era detenido por la policía, se había vuelto viral con el hashtag #JusticiaParaSofía.

Los comentarios en las redes eran una masacre para la familia de Julián:

"¡Qué asco de tipo! Se aprovechó del dinero de la chica, fingió salvarla de un incendio y encima la acosa por su físico." "Su padre tiene una empresa contratista, ¿no? Deberían auditar todos sus negocios. De tal palo tal astilla." "Sofía Vargas es demasiado buena e ingenua. Miren cómo terminó en el hospital por culpa de ese mantenido."

Sonreí para mis adentros, saboreando la fría corriente de aire de la habitación. Julián había intentado usar el estigma social sobre mi peso para destruirme en los pasillos del colegio, pero solo logró activar la indignación de toda una ciudad contra él.

Un ligero toque en la puerta interrumpió mis pensamientos.

Guardé el teléfono bajo las sábanas de inmediato, incliné la cabeza hacia un lado y dejé escapar un pequeño suspiro cansado.

La puerta se abrió despacio. No era un médico. Mateo entró en la habitación con las manos metidas en los bolsillos de su sudadera deportiva, trayendo consigo una pequeña bolsa de papel de la cafetería de la esquina.

Al verme con la bata blanca y las vías del suero, sus ojos oscuros recorrieron la habitación antes de fijarse en mí.

—Veo que la "paciente en estado crítico" está recibiendo atención de primera clase —comentó Mateo en un murmullo, caminando hacia mi cama con una sonrisa de lado.

—El doctor dijo que necesito reposo absoluto por mi "delicado estado emocional" —respondí con un tono dulce y sumiso, exagerando el temblor de mi voz antes de dejar escapar una sonrisita complice.

Mateo dejó la bolsa de papel sobre la mesa de noche. El olor a canela y chocolate caliente llenó el aire de la suite.

—Te traje un rollo de canela. Supuse que la comida de hospital debe saber a cartón —dijo, apoyándose contra el borde de la cama—. Aunque viendo los periódicos de hoy, creo que el que necesita una ambulancia es Julián. Su padre acaba de perder tres contratos principales en la bolsa.

—Yo no quería que las cosas llegaran tan lejos, Mateo... —murmuré, alzando la vista hacia él con una mirada inocente y profunda—. Solo quería que me dejara en paz.

Mateo soltó una risita baja y sacudió la cabeza, mirándome con una mezcla de fascinación y respeto auténtico.

—Eres increíble, florcita. Tienes a la prensa, a tu padre y a todo el colegio haciendo el trabajo sucio por ti mientras te comes un rollo de canela en una suite VIP.

—Es el privilegio de ser una chica noble e incomprendida —le respondí, tomando el rollo de canela con una elegancia impecable.

Mateo me observó en silencio durante un par de segundos. La diversión en su rostro dio paso a una expresión más tibia y sincera.

—Me alegra ver que estás bien —dijo con voz suave—. Cuando te caíste en la Dirección... por un segundo se me paró el corazón. Pensé que de verdad te pasaba algo.

Un calor inesperado me recorrió las mejillas. No era una actuación. Miré a Mateo a los ojos, notando la preocupación real que aún habitaba en su mirada.

—Gracias por atraparme, Mateo. En todos los sentidos.

—Siempre —asintió él con firmeza—. Ahora descansa. Mañana empieza el juicio mediático, y vas a necesitar toda tu energía para seguir siendo la víctima perfecta.

Se dio la vuelta y salió de la habitación a paso tranquilo. Miré la bolsa de canela y luego la pantalla de mi teléfono, donde las acciones de la empresa del padre de Julián acababan de desplomarse un cuarenta por ciento.

El cucaracho ya estaba atrapado en la telaraña, y desde esta cama de hospital, yo solo tenía que ver cómo se asfixiaba solo.

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Natu Iriart
es una gran historia, excelente desarrollo y redacción. No me gusta q se refiera a sí misma en 3ra persona pero esos son mis gustos, la verdad no afecta la historia. Mucha suerte 💯
EspirituCreativo: Gracias lectora...
total 1 replies
Enn Gómez
Un título poco peculiar 🤣 Me encantó.
EspirituCreativo: Jeje gracias lectora
total 1 replies
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