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No Me Rendiré.

No Me Rendiré.

Status: Terminada
Genre:Romance / Madre soltera / Completas
Popularitas:670.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

La vida nunca fue fácil para Verónica Castillo. Desde niña aprendió a crecer entre ausencias y silencios, creyendo que algún día el amor le daría el hogar que siempre soñó. Por eso, cuando decidió formar una familia con Héctor, pensó que por fin había encontrado su lugar en el mundo.

Pero los sueños también pueden romperse.

Entre infidelidades, desprecios y promesas vacías, Verónica terminó atrapada en una vida donde el amor dejó de existir. Hasta que una noche, cansada de las heridas y pensando en el futuro de sus dos hijos, tomó la decisión más difícil de todas: marcharse y empezar de nuevo.

Con Samuel y Rodrigo como su única fuerza, Verónica deberá reconstruir su vida desde cero, enfrentándose a sus miedos, a un pasado que insiste en perseguirla y a un hombre que solo entenderá lo que perdió cuando ya sea demasiado tarde.

Porque a veces la vida primero te rompe… para después enseñarte a renacer.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

No se rendiría.

La noche había caído tranquila sobre la pequeña casa donde vivían Verónica y sus hijos, pero en el fondo de su pecho había una sensación incómoda que no la dejaba respirar con calma. El pequeño comedor estaba iluminado apenas por una bombilla amarillenta que colgaba del techo. La mesa de madera vieja tenía algunas marcas de uso, recuerdo de los años y de las comidas compartidas. Sobre ella reposaban los platos vacíos de la cena y los cuadernos abiertos de Samuel y Rodrigo.

Samuel, con el ceño fruncido mientras repasaba su tarea de matemáticas, levantó la mirada hacia su madre.

—Mamá… —preguntó con esa mezcla de curiosidad e inocencia— ¿papá hoy también va a llegar tarde?

Rodrigo, sentado a su lado moviendo los pies debajo de la silla, alzó la cabeza inmediatamente, esperando la respuesta.

Verónica sonrió con suavidad, aunque por dentro sintió ese pinchazo en el pecho que ya conocía demasiado bien. Se acercó a la mesa y acarició el cabello de Samuel con ternura.

—Está trabajando, mi amor —respondió con una voz tranquila, intentando sonar segura—. Seguramente llega más tarde.

Samuel asintió, aunque su mirada reflejaba que no estaba del todo convencido. Rodrigo en cambio aceptó la respuesta sin cuestionar y volvió a su cuaderno.

—Cuando llegue… ¿puedo mostrarle mi dibujo? —preguntó Rodrigo con ilusión.

Verónica tragó saliva antes de responder.

—Claro que sí, corazón. Seguro le va a gustar mucho.

Después de terminar las tareas, Verónica los llevó a ducharse. El baño era pequeño, con azulejos antiguos y una ducha que a veces fallaba, pero era suficiente. Primero entró Samuel y luego Rodrigo, mientras ella organizaba las pijamas sobre la cama.

Minutos después los tres estaban en el pequeño cuarto que compartían. El ventilador giraba lentamente en el techo, removiendo el aire caliente de la noche. Verónica se acostó entre ellos como solía hacer cuando estaban inquietos, acariciando sus cabezas hasta que poco a poco el cansancio los venció.

Rodrigo fue el primero en dormirse, abrazando su almohada. Samuel resistió un poco más, mirando el techo.

—Mamá… —murmuró con voz soñolienta— ¿tú estás bien?

Verónica sintió que el corazón se le encogía.

—Sí, mi amor. Estoy bien. Duérmete.

El niño finalmente cerró los ojos.

Cuando ambos estuvieron dormidos, Verónica se levantó con cuidado para no despertarlos. Los arropó con delicadeza, ajustó la velocidad del ventilador para que el aire no fuera demasiado fuerte y observó sus rostros tranquilos por unos segundos.

Ellos eran su paz. Su vida entera.

Salió del cuarto dispuesta a acostarse también, pero al pasar por la cocina recordó de pronto la ropa que había dejado secándose en el patio desde la tarde.

—Ay, la ropa… —susurró para sí misma.

Abrió la puerta trasera y salió al pequeño patio de cemento. La noche estaba silenciosa, apenas iluminada por la luz de una farola lejana. Comenzó a recoger las prendas del tendedero cuando de pronto escuchó el sonido de la reja de entrada.

El corazón le dio un pequeño salto.

Era Héctor.

La puerta se abrió con brusquedad y él entró tambaleándose ligeramente. El olor a alcohol llegó hasta ella incluso antes de que hablara.

Héctor la observó con los ojos entrecerrados.

—¿Y tú qué haces aquí afuera a esta hora? —preguntó con voz pesada.

Verónica sostuvo una camiseta entre sus manos.

—Estoy recogiendo la ropa —respondió con calma—. Se me había olvidado en la tarde.

Héctor soltó una risa amarga.

—¿Recogiendo la ropa… o esperando a alguien?

Verónica levantó la mirada, sorprendida.

—¿Qué estás diciendo?

—Lo que escuchaste —dijo él acercándose—. Siempre que llego tarde estás por ahí afuera. Muy sospechoso, ¿no?

Ella negó con la cabeza, intentando mantener la paciencia.

—Héctor, por favor… no empieces. Solo estoy recogiendo la ropa.

—¿Y yo tengo que creerte? —replicó él con tono burlón—. Después de lo que hiciste.

Verónica sintió ese viejo cansancio acumulándose en su pecho.

—¿Otra vez con eso? —murmuró.

Héctor alzó la voz.

—¡Claro que sí! ¿O ya se te olvidó el beso que te diste con mi amigo?

Ella apretó la ropa entre sus manos.

—Ya te pedí perdón por eso… mil veces.

—Pero lo hiciste.

Verónica respiró profundo.

—Y tú también hiciste cosas, Héctor —respondió por primera vez con firmeza—. Muchas cosas.

Él soltó una carcajada amarga.

—¿Ah sí? ¿Ahora resulta que el malo soy yo?

—¡Porque lo eres! —exclamó ella, perdiendo finalmente la calma—. Siempre estás en la calle, siempre con tus amigos, siempre tomando… y yo aquí sola con los niños.

—¡Yo trabajo para esta casa! —gruñó él.

—Sí, trabajas —respondió Verónica con los ojos brillantes—. Pero cuando sales del trabajo no vienes aquí. Te vas con otras mujeres.

—¡Eso es mentira!

—¡No lo es! —dijo ella con la voz quebrada—. Todo el mundo lo sabe, Héctor.

Él la miró con furia.

—Júramelo entonces.

Verónica frunció el ceño.

—¿Qué?

—Júrame por los niños que no estás con otro.

Ella sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Héctor…

—¡Júralo!

El silencio cayó entre los dos.

—Te lo juro —dijo finalmente con voz firme—. Te juro por Samuel y Rodrigo que no estoy con nadie.

Héctor la observó unos segundos.

—No te creo.

—¿Qué más quieres que haga? —preguntó ella desesperada.

Él se acercó lentamente.

—Demostrarlo.

Verónica entendió inmediatamente a qué se refería. El aire pareció volverse pesado alrededor de ella.

—Héctor… no.

—Si no tienes a nadie más… entonces no debería haber problema.

Verónica sintió un nudo en la garganta. Aquello no era amor. Era presión. Era humillación.

Años atrás, un amigo de Héctor quién había Sido muy cercano, se pasaba pendiente de ella y los niños cuando Héctor no estaba. Verónica confiaba en él, Pero un día entre la soledad y la decepción, ocurrió algo, ese amigo le dió un beso al que ella correspondió, Pero inmediatamente se arrepintió y le pidió a ese hombre que se alejara de ella.

A pesar de que Héctor ya le había sido infiel un par de veces, Verónica quiso hacer las cosas bien y le confesó a Héctor lo sucedido con su amigo. Este enfureció, la acusó de infiel y desde entonces todo empeoró, él se portaba mal, Pero siempre la culpa a  ella. Cada cosa que pasaba él terminaba echándole en cara ese beso que ella había dado, minimizando las verdaderas infidelidades que él había cometido.

Héctor seguía acusándola de algo que ella no estaba haciendo. Verónica quiso gritarle tantas cosas, pero pensó en sus hijos durmiendo dentro de la casa. Pensó en las amenazas de Héctor y el miedo volvió a apretarle el pecho.

Aquella noche hizo lo que él quería, con el corazón encogido y las lágrimas quemándole los ojos, tuvo relaciones con él solo para demostrarle que no había nadie más.

Horas después, cuando todo quedó en silencio y Héctor se durmió profundamente, Verónica permaneció despierta mirando el techo oscuro.

Las lágrimas corrían silenciosas por sus sienes. Recordó las palabras de su madre semanas atrás.

"Las puertas de esta casa están abierta para ti y para los niños."

Durante años había aguantado todo por miedo.

Miedo de que sus hijos crecieran sin su padre. Miedo de perderlos. Miedo a que sus hijos repitieran su historia, pues ella se había criado sin un padre que la respaldara y la amara. Pero aquella noche algo dentro de ella se rompió definitivamente.

Miró hacia el cuarto donde dormían Samuel y Rodrigo. Y entre lágrimas susurró para sí misma:

—Ya no más…

Secó su rostro con las manos temblorosas. No sabía cómo lo haría. No sabía qué pasaría después.

Pero tomó una decisión que le dio un pequeño respiro en el alma.

Se iría.

Aunque tuviera que empezar desde cero. Aunque el mundo se le viniera encima. Por sus hijos. Por ella.

No se rendiría.

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Aracelis León García
mejor sola que mal acompañada
Aracelis León García
muy buena la novela
Aracelis León García
cuando te quedas con alguien que no te merece te wuitas la oportunidad de conseguir a alguien que te ame y te respete
Aracelis León García
nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido
Aracelis León García
demasiado bla bla. no entiendo para wue le contesta a ese mequetrefe ese tipo no quiere a nadie el wuiere wue vuelva la cachifa
Adiana Navas
muy buena historia de resilensia
Yina Yurley Caicedo Montaño
🥰me encanta
Cliente anónimo
Esta novela parece sacada de la
Vida real en donde cada capítulo compagina con el siguiente con esa historia verdadera sin dramatismo pero llena de muchas verdades que viven cierta mujeres en donde son maltratadas física y psicológicamente pero no llegan a seguir adelante por no tener esa fuerza de voluntad de seguir adelante por sus hijos y ella al mismo tiempo, gracias mil gracias por sus escritos, bendiciones
Adela Ruiz
Una bella historia de superación. Felicidades escritora
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 1 replies
Teresa Orozco
Que Dios te dé mucha imaginación y Bendiciones
Rositha Escritora 🌹📚: Amén 🙌😘
total 1 replies
Teresa Orozco
preciosa novela. FELICIDADES !!!!!!
Rositha Escritora 🌹📚: /Kiss//Rose/
total 1 replies
Lore Rodríguez
Muy bonita esta historia dónde se ven reflejadas muchas mujeres. Verónica es un ejemplo de resiliencia, desmayó,pero nunca se dejó vencer. Además,siempre tuvo el apoyo de su familia. Gracias,Rosita,por todas tus creaciones
Teresa Orozco
buena historia, la autora es chilena?
Rositha Escritora 🌹📚: Gracias por tu apoyo 🙏🌹☺️
No,no soy chilena, soy colombiana ☺️
total 1 replies
Kari Escobar
Hermosa
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🙏🌹
total 1 replies
Cliente anónimo
Si hola hola que increíble novela me fascino demasiado hasta lloré de tristeza y de amor por como llevaste la historia ECXELENTE historia DIEZ👍👍👍👍👍❤️❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏👏🙏🙏🙏🙏🙏🥰🥰🥰🥰🥰👋👋👋👋👋
Rositha Escritora 🌹📚: /Kiss//Rose/
total 1 replies
Veronica Asuncion Caglia Mongelos
Felicito a la escritora está historia de vida es maravillosa
Rositha Escritora 🌹📚: Muchas gracias por tu apoyo y puntuación 🙏🌹☺️
total 2 replies
Encarnacion Sañudo
Excelente novela, admiro esa manera de escribir
Encarnacion Sañudo
La realidad echa novela
Encarnacion Sañudo
Descarado, que no puede con todo, pero si no le da la cuota a los hijos que ya tiene, de qué habla este mal padre
Encarnacion Sañudo
Novela relatada con hechos de la vida real
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