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El Secreto De Mi Tutor

El Secreto De Mi Tutor

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Todos creen conocer a Damian Varela… pero nadie conoce su verdadero secreto.
Elena solo necesitaba un tutor que la ayudara a superar una etapa complicada de sus estudios. Lo último que esperaba era descubrir que el hombre encargado de ayudarla llevaba una vida completamente diferente a la que aparentaba.
Una fotografía, una puerta entreabierta y un nombre que jamás debería haber escuchado harán que Elena empiece a investigar.
Mientras más descubre, más preguntas aparecen.
¿Quién es realmente Damian Varela?
Y, sobre todo… ¿qué hará cuando descubra que Elena conoce su secreto?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: Entre Sombras y Suspiros

La noche cayó sobre la ciudad, pero Elena no durmió. Se quedó sentada al borde de su cama, con la mano sobre los labios, recreando una y otra vez el sabor de aquel beso, el peso de su cuerpo contra el suyo, la promesa contenida en cada caricia. Su piel aún ardía donde sus manos la habían recorrido, y su aroma —madera, lluvia, él— se había quedado pegado a su ropa, a su cabello, a su memoria. Era imposible separar el sueño de la vigilia: todo parecía un sueño… y a la vez era lo más real que le había ocurrido en la vida.

Al amanecer, el mundo siguió girando igual que siempre. El sol salió, la gente transitó las calles, las clases comenzaron a su hora habitual. Pero nada era igual para ella. Cada rostro, cada sonrisa, cada palabra… le parecían lejanas, como si habitara en otra dimensión. En la que Damian era su profesor impecable y distante… y en la que, horas antes, la había sostenido entre sus brazos como si fuera lo único que le importaba en el universo.

Lo vio cruzar el vestíbulo a media mañana. Caminaba con paso firme, rodeado de compañeros que le hablaban y él asentía con gesto serio. Ni una mirada hacia ella. Ni un gesto. Como si no existiera. Elena sintió un pinchazo amargo en el pecho: ¿acaso solo importaba cuando la puerta cerraba tras ellos? ¿Solo era suya en la oscuridad?

Pero justo cuando iba a apartar la vista, él pasó a su lado, rozando apenas su muñeca con el dorso de los dedos. Fue tan rápido que nadie habría notado nada. Y en ese roce breve, silencioso, había todo: el saludo, la promesa, el recuerdo de la noche anterior, el anhelo que lo consumía igual que a ella. Elena contuvo la respiración y sintió que las piernas le temblaban. No la había olvidado. Nunca la olvidaba.

Llegaron las cinco y el corazón se le disparó como cada tarde. Al entrar al despacho, Damian la esperaba junto a la ventana, de espaldas a la puerta. Al oírla entrar, se giró lentamente y la recorrió con la mirada de arriba abajo, con esa hambre contenida que la hacía sentir desnuda aunque llevara toda la ropa puesta. No dijo nada. Solo se acercó y la atrajo contra sí en un abrazo silencioso, apretándola con fuerza, como si temiera que se desvaneciera entre sus brazos.

—Pensé que soñé todo —susurró ella contra su pecho, aferrándose a su camisa—. Que al despertar ya no eras mío.

Damian besó la coronilla de su cabello y la estrechó más fuerte. —Nada de eso fue sueño. Y nada cambiará. Aunque no pueda gritarlo al mundo… eres mía cada segundo. Desde que abro los ojos hasta que los cierro pensando en ti.

La llevó al sofá cerca de la chimenea, donde la luz era más tenue y el ambiente más cálido. Se sentó y la atrajo a su regazo como si fuera lo más natural del mundo. Elena se acomodó entre sus piernas, rodeándole el cuello con los brazos, sintiéndose por fin en casa. Apoyó la cabeza en su hombro y cerró los ojos mientras él le acariciaba la espalda con movimientos lentos y rítmicos.

—No hablamos hoy —le susurró al oído, rozándolo con los labios—. Hoy solo estamos. Tú y yo. Sin reglas. Sin prisa. Sin miedo.

Y así fue. Horas pasaron. A veces en silencio, solo sintiéndose el uno al otro. A veces susurrando cosas sin sentido, secretos que nunca contaron a nadie. Él le acariciaba el rostro, trazando el contorno de sus labios con el pulgar, y ella besaba la yema de sus dedos cada vez que llegaban a su boca. No necesitaban despojarse de nada más: la cercanía era suficiente para arder. La certeza de ser correspondida lo era todo.

—Dime algo que nadie sepa —le pidió ella, trazando con el dedo el cuello de su camisa—. Algo tuyo, solo tuyo.

Damian guardó silencio unos instantes, su mano se detuvo en su cintura y suspiró contra su sien.

—Cuando era niño, me encerraba solo para dibujar. Nadie lo sabía. Creían que entrenaba o estudiaba. Pero yo… dibujaba mundos donde no tenía que ser perfecto. Donde podía ser yo. Hasta que el deporte me devoró el tiempo y la fama me robó el nombre. Hasta que olvidé cómo ser yo… hasta que llegaste tú.

Elena levantó el rostro y le besó suavemente los labios, despacio, con toda la ternura que guardaba.

—Pues aquí tienes tu lugar seguro —le dijo contra su boca—. Conmigo no necesitas ser nadie más que tú. Ni deportista, ni estrella, ni… Kael. Solo Damian. Solo el hombre que amo.

La palabra cayó entre ellos pesada y luminosa a un tiempo. Damian se quedó inmóvil, con la respiración contenida, y sus ojos se llenaron de algo que brillaba antes de oscurecerse por completo. La tomó del rostro con ambas manos, con una delicadeza que dolía.

—Dilo otra vez —suplicó con voz quebrada.

Elena sonrió, con lágrimas asomando en las pestañas.

—Te amo, Damian. Con todo lo que eres. Con luces y sombras. Con secretos y máscaras. Te elijo a ti. Cada día. Sin dudar.

Él la besó entonces con una mezcla de desesperación y adoración que la dejó sin aire, sellando aquellas palabras contra su boca como un juramento eterno. No le respondió con palabras todavía. Pero sus besos lo decían todo: yo también. Más de lo que imaginas. Más de lo que mereces.

Cuando salió de allí horas más tarde, Elena llevaba su beso en la boca y su promesa en el alma. Sabía que el camino era difícil, que había secretos que ocultar y riesgos que correr. Pero en ese instante, caminando bajo las estrellas con el pecho rebosante de amor, sintió que podían contra todo. Mientras estuvieran juntos, nada importaba. Ni el mundo, ni el tiempo, ni las reglas. Solo ellos. Siempre ellos.

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Yolanda Vaca
Este es una mentira total🤬🤬
Cliente anónimo
El hombre tiene mucha fuerza de voluntad
Cliente anónimo
Cuál será ese juego
Eliana Angulo
Elena porque lo esperaste con los brazos abiertos, lo hubieras dejado sufrir su rato por desaparecer
Eliana Angulo
yo no me aguantaría eso🤣🤣🤣 solo Elena
Eliana Angulo
se la van a pasar escondido🤔 porque no enfrentan todo lo que se vaya venir juntos
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