Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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Puntos de quiebra
El ultimátum quedó suspendido en el aire, pesado y denso
Yuri sostuvo la mirada de Dmitry a escasos centímetros de distancia, sintiendo el calor que emanaba del cuerpo del magnate a pesar de la helada frialdad de su voz
—Eres un descarado, Sokolov —dijo Yuri entre dientes, sin retroceder un solo milímetro
—Usar mi trabajo como chantaje para tenerme encerrado aquí
—Se llama asegurar una inversión —corrigió Dmitry con una frialdad impecable, aunque el apretón de sus manos sobre los brazos de Yuri delataba la tensión de su cuerpo
—Tu libreta de bocetos no se quedó en el penthouse por error
Está guardada en la caja fuerte de mi oficina porque contiene material del proyecto que estoy financiando
No voy a permitir que te lleves ese trabajo cada vez que decidas hacer una pataleta e irte
—¡Esa libreta es mía! —estalló Yuri, intentando zafarse del agarre sin éxito
—Sabes perfectamente que no te la quedaste por el proyecto
Te la quedaste porque te da pánico que me lleve la única prueba de que te vi indefenso durante la fiebre
Dmitry se congeló por un segundo
Una sombra de molestia cruzó por sus ojos oscuros antes de volver a cerrarse en su máscara impenetrable
—No te confundas, Romanov —dijo Dmitry en un murmullo helado
—Esa libreta no demuestra nada
si la quieres de vuelta, te la vas a ganar terminando los diseños bajo mi supervisión
En el penthouse
—¿Y si me niego? —desafió Yuri, alzando la barbilla
—Si te niegas, cancelo el contrato por incumplimiento—sentenció Dmitry, inclinándose un poco más hacia él
—Con todas las consecuencias financieras para el taller de tu padre
No te estoy reteniendo aquí por la fuerza, Yuri
Puedes quedarte en este lugar helado si quieres, pero te vas sin tu libreta y con una demanda millonaria
Yuri apretó los puños hasta que le dolieron los nudillos
La manipulación era tan precisa que le daba rabia admitir que lo tenía acorralado
Dmitry conocía su punto débil y no dudaba en presionar exactamente donde más dolía
—Está bien —respondió Yuri, clavándole la mirada llena de veneno
—Quieres tus diseños, los vas a tener
Pero si voy a regresar a ese penthouse, no voy a trabajar en un rincón como tu empleado
Quiero un estudio propio en el segundo piso
Dmitry lo observó en silencio durante un par de segundos, midiendo la llama de rebeldía que nunca lograba apagar en el artista
—Aceptado —concedió Dmitry, soltándolo finalmente y dándole espacio para incorporarse
—El coche está afuera
Nos vamos ahora
Yuri se sobó las muñecas marcadas, recogió las tijeras del suelo y caminó hacia la salida sin volver a mirarlo
La guerra estaba muy lejos de terminar
Yuri soltó una maldición entre dientes, esquivó a Dmitry y subió al asiento trasero del auto sin volver a mirarlo
Dmitry cerró la puerta de un golpe seco, rodeó el vehículo y se acomodó en el lado opuesto
—Al penthouse —ordenó Dmitry a Borís con voz neutra
El coche arrancó en silencio, cruzando las calles cubiertas de nieve
Durante todo el trayecto, ninguno pronunció una sola palabra
Yuri mantuvo la frente pegada a la ventanilla congelada, mientras Dmitry revisaba su teléfono con rigidez
Veinte minutos después, el vehículo se detuvo en la entrada privada del edificio
Bajaron rápido para cubrirse del viento helado y subieron al ascensor privado
Al marcar el piso de la suite, Dmitry rompió el silencio mirando el reflejo de Yuri en el espejo del elevador
—Tus materiales de dibujo ya están en el estudio del segundo piso —anunció con frialdad
—A partir de mañana no sales de aquí sin la supervisión de Borís
—Esto es un secuestro, Sokolov
—Es el cumplimiento de un contrato —contestó Dmitry justo cuando las puertas se abrían, revelando el imponente recibidor de mármol del penthouse
—Mañana a las ocho de la mañana quiero los primeros bocetos en la mesa
Yuri salió del ascensor a pasos agigantados, pasando de largo frente al magnate sin molestarse en ocultar su furia
—Vas a tener tus bocetos —siseó Yuri, deteniéndose en la base de las escaleras solo un segundo para mirarlo desde arriba
—Pero olvídate de que vuelva a dirigirte la palabra
Subió a la suite del segundo piso y azotó la puerta de su habitación, haciendo que el eco resonara por todo el lugar
Continuará...