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Habitar Tu Piel. El Precio De La Farsa

Habitar Tu Piel. El Precio De La Farsa

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Reencarnación / Escuela
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Ian es el omega perfecto: dócil, hermoso, prometido al alfa más codiciado de la preparatoria. No sabe que para Karl es solo una fachada. Cuando descubre la verdad, muere empujado por unas escaleras.

Pero en su cuerpo despierta Joseph, un chico de barrio con alma de superviviente. Ahora habita la piel del omega ingenuo y tiene un plan: desenmascarar a Karl y liberarse del compromiso.

El problema es Kevin, el hermano mayor de Karl. El heredero silencioso. El único que parece ver más allá de la farsa.

Lo que empieza como venganza se convierte en un amor prohibido. Porque las feromonas no mienten, y Joseph tendrá que elegir entre seguir habitando una mentira o confesar quién es... y perderlo todo.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La intrusión.

—¡Qué casualidad!

La voz de Valeria nos sorprendió a los dos. Levanté la vista y ahí estaba ella, plantada junto a nuestra mesa con una sonrisa de plástico y los ojos echando chispas. Si las miradas mataran, yo ya sería ceniza esparcida en el viento.

—Valeria —dijo Karl, y su tono no fue precisamente acogedor. Era más bien un "¿qué haces aquí?" disfrazado de saludo—. ¿No ibas a ir de compras?

Ella lo ignoró con elegancia, o con lo que ella consideraba elegancia.

—Pasaba por casualidad —dijo, y sin esperar invitación se sentó a su lado como si tuviera derecho— y vi a Ian. ¡Qué bien que salgan juntos! Me alegro mucho de que estén pasando tiempo juntos.

Su olor a nardo y ámbar sintético invadió el espacio, mezclándose con el de Karl en una combinación que resultaba casi nauseabunda. Como un perfume barato mezclado con ambientador de coche.

—No es una salida —dije con calma—. Es un café, nada más.

Valeria me miró, evaluándome, su sonrisa no se movió, pero sus ojos sí. Fríos, calculadores, como los de un tiburón cuando huele sangre, aunque en este caso la sangre era mi paciencia.

—Claro, claro, un café. Qué bonito. Y qué cambio, Ian, la ropa, el arete, esa cadenita... Estás irreconocible.

—Esa es la idea.

Ella rió, una risa falsa, teatral, de esas que ensayan las villanas de telenovela.

—Bueno, a veces los cambios son buenos. ¿Verdad, Karl?

Karl no respondió, estaba incómodo, mirando su taza, el mantel, sus uñas, cualquier cosa menos a nosotros. Vaya, el machito alfa acorralado por dos omegas. Qué interesante.

—¿Y ustedes? —pregunté, dirigiéndome a Valeria con toda la inocencia que pude fingir—. ¿Se ven mucho fuera del instituto?

Valeria parpadeó, no se esperaba esa.

—Bueno, somos amigos. Compartimos grupo, salidas...

—Claro —dije—, amigos. Qué palabra tan versátil.

Esta vez la sonrisa fue para ella, la misma sonrisa vacía que le había dedicado a Karl, pero con un filo distinto. Vi cómo le afectaba, su olor se volvió ligeramente ácido, como leche cortada.

Bingo.

—Bueno —dije, levantándome con la tranquilidad de quien no tiene nada que demostrar—. Me tengo que ir, quedé con Marta y Julia.

—¿Ya? —Karl se levantó también, casi sin pensar, como un resorte—. Pero si apenas...

—Ya. Otro día será.

Saqué dinero de mi bolsillo y lo dejé sobre la mesa.

—Pago yo —dije—. Mi parte.

Y antes de que pudieran reaccionar me dirigí a la puerta. Pero antes de salir, me giré, miré a Valeria directamente a los ojos, una mirada larga, fija, sostenida. La mirada de quien sabe algo que el otro no sabe, la mirada de "sé lo que eres y lo que has hecho". Ella sostuvo la mirada pero su olor se volvió aún más ácido, casi podía oler el miedo mezclado con la rabia.

Salí a la calle y respiré hondo, el aire fresco supo a libertad y a victoria pequeña, pero victoria al fin.

Me quedé unos segundos junto a la puerta, de espaldas, mirando de reojo por el cristal. Vi a Valeria inclinarse hacia Karl, la vi hablar, gesticular, reclamarle algo con esa furia contenida que tienen las personas acostumbradas a controlarlo todo. Vi a Karl encogerse de hombros, negar con la cabeza, intentar calmarla con gestos de "tranquila, no pasa nada". Pero luego... luego vi cómo Karl desviaba la mirada hacia la puerta, hacia donde yo me había ido. Valeria se dio cuenta y vi cómo sus manos se cerraban en puños, cómo su expresión pasaba de la furia a la humillación en cuestión de segundos. La humillación de saber que el hombre que tiene al lado ya no la mira a ella, sino que busca con la mirada al que se fue.

Sonreí.

No es amor, pensé mientras caminaba hacia ninguna parte, no es que Karl se haya enamorado de mi, ni siquiera sabe lo que es eso. Es que no soporta que algo que consideraba suyo ya no le pertenezca. Es orgullo, es instinto básico de alfa, es el cazador que ve que la presa se le escapa y no entiende por qué, pero necesita recuperarla solo para demostrarse a sí mismo que puede. Yo soy el hueso que se le escapó y Valeria es la perra que se da cuenta de que su dueño ya no la mira.

Y eso lo hace más peligroso., pero también más vulnerable. Y un hombre vulnerable es un hombre que comete errores.

 

———

Caminaba por la acera, con las manos en los bolsillos de la sudadera y la cadena balanceándose contra mi pecho, cuando la vi.

Sofi.

Estaba apoyada contra una farola, a unos metros de la entrada del café, como si me hubiera estado esperando. Su olor a rosa y algodón de azúcar llegó hasta mí, dulce y empalagoso. Un olor bonito, de esos que parecen inofensivos, pero yo ya sabía que Sofi no era inofensiva. El mensaje en el teléfono de Ian lo decía todo: "Ojalá te hubieras roto el cuello."

No me detuve, seguí caminando, pero ella se apartó de la farola y se puso en mi camino.

—Vaya, vaya —dijo con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. El muerto viviente. ¿Ya te cansaste de Karl?

Me detuve, no porque me intimidara, sino porque quería ver qué pretendía.

—¿Y a ti qué te importa? —respondí, con la misma sonrisa vacía que le había dedicado a Karl.

Sofi se quedó descolocada, no esperaba esa respuesta. El Ian que ella conocía se habría encogido, habría bajado la cabeza, habría murmurado una disculpa y se habría ido. Pero yo no era ese Ian.

—¿Perdona? —dijo, con un tono más afilado.

—Que a ti qué te importa —repetí, despacio, como si le hablara a una niña pequeña—. ¿O es que Karl también te debe algo?

Sofi se tensó, sus manos que estaban cruzadas sobre el pecho, se apretaron. Su olor cambió, el algodón de azúcar se volvió ácido.

—No sé quién te crees que eres —dijo, dando un paso hacia mí—, pero no eres nadie. Eres el omega que se cayó por las escaleras y ahora va por ahí como si fuera otro.

—Será porque soy otro —dije, encogiéndome de hombros—. O porque el golpe me hizo olvidar lo mucho que me importaba lo que piensas. Spoiler: nada.

Sofi abrió la boca, la cerró, la volvió a abrir; estaba tan descolocada que casi me dio pena. Casi.

—¿Y esto? —dijo, señalando mi ropa, mi arete, mi pelo—. ¿Esto es para llamar la atención de Karl? Porque si es así, estás perdiendo el tiempo. A Karl le gustan los omegas dóciles, los que no dan problemas, los que se quedan callados y sonríen bonito. Tú ahora eres todo lo contrario.

Me reí. Una risa corta, sin ganas, casi de lástima.

—¿De verdad crees que me visto así por Karl? —pregunté, con una ceja levantada—. ¿Que me puse un arete, me compré ropa nueva y decidí dejar de ser un felpudo solo para llamar su atención?

Sofi dudó, su olor ácido fluctuó, como si no supiera qué pensar.

—Es lo único que se me ocurre —dijo, pero su voz ya no sonaba tan segura—. Siempre has hecho todo por Karl, siempre.

—Ya. Eso era antes, ahora hago las cosas por mí y si Karl no soporta que ya no sea su juguete, es su problema, no el mío.

Sofi me miró como si acabara de decirle que la tierra era plana. No lo entendía, no podía entenderlo, porque ella sí hacía todo por Karl. Todo. Su ropa, su pelea, su odio hacia mí, todo giraba en torno a él. Y la idea de que alguien pudiera vivir sin esa obsesión le resultaba inconcebible.

—Escúchame, imbécil —dijo, y su voz temblaba de rabia—. No sé qué juego te traes, pero Karl es mío, siempre lo ha sido. Y tú... tú solo eres un estorbo, un estorbo que debería haberse muerto.

Sonreí, una sonrisa lenta, tranquila, de esas que dicen "me estás dando pena".

—¿Karl es tuyo? —repetí con incredulidad—. ¿En qué universo paralelo? Porque en este, Karl está comprometido conmigo y por lo que vi hoy, también se ve con Valeria. Así que, si de algo eres dueña, es de nada. Absolutamente nada.

Sofi palideció, su olor ácido se intensificó. Había dado en el clavo, su obsesión con Karl, su odio hacia Ian, todo venía de ahí, de no tenerlo. De nunca haberlo tenido.

—Tú... —empezó, pero no supo cómo continuar.

—Yo, sí —dije—. El que se cayó por las escaleras, el que volvió, el que ya no se calla. Así que, si quieres seguir haciéndome la vida imposible, adelante. Pero te advierto: no soy el mismo de antes y no voy a aguantar tus tonterías.

Sofi se quedó quieta, mirándome, con una mezcla de odio y... ¿confusión? Como si no supiera qué hacer conmigo. El Ian que recordaba se habría disculpado, se habría ido corriendo, pero yo estaba ahí, plantado, mirándola a los ojos.

—No has cambiado —dijo al fin, pero su voz sonó hueca, vacía, como si no se lo creyera ni ella.

—No —respondí—. He mejorado.

Y sin esperar más, pasé a su lado. La rozé al pasar, deliberadamente, no fue un empujón, fue un roce, un recordatorio de que yo estaba ahí, de que yo era real, de que ella ya no podía hacerme daño.

Mientras me alejaba, escuché su voz a mi espalda.

—Esto no se queda así, Ian.

No me giré, pero sonreí.

Lo sé, Sofi, lo sé.

 

———

Esa noche en mi habitación, escribí en mi cuaderno. No el diario de Ian, sino uno nuevo que había comprado. Mío, con tapas negras y hojas en blanco, era historia, no la de otro.

Karl no me quiere, nunca quiso a Ian, solo quería lo que él representaba: un omega bonito, dócil, que no molestaba, que le daba estatus sin pedir nada a cambio. Un mueble de lujo con patas y cara bonita.

Ahora que ya no soy dócil, que ya no lo persigo, que ya no me desvivo por una migaja de atención... le molesta. Pero no porque le importe yo, sino porque le importa su orgullo. Soy un trofeo que ya no está en su vitrina y eso le duele en el ego. Lo que siente no es amor, es instinto de cazador: el alfa que ve que su presa se le escapa y no puede soportarlo. Es básico, casi primitivo, como cuando un perro ve que le quitan su hueso y se pone nervioso, aunque el hueso sea de goma y no le sirva para nada.

Y Valeria lo sabe., lo vio hoy. Lo vio en sus ojos cuando miraba hacia la puerta y eso la aterra más que cualquier otra cosa, porque significa que Karl se le está yendo de las manos. Que su plan perfecto tiene grietas.

Lo mejor de todo: yo no he hecho nada especial, solo ser yo mismo. Bueno, yo mismo en el cuerpo de otro. Pero el punto es que Karl está reaccionando a quien soy, no a quien era Ian y eso... no sé, es raro, casi divertido.

Casi.

Y luego está Sofi. Hoy la vi, me enfrentó, intentó hacerme lo que le hacía al antiguo Ian, pero no funcionó. Porque yo no soy el mismo, y ella lo sabe, o al menos lo intuye. Cree que todo lo que hago es por Karl, que me visto así por él, que me enfrento a ella por él. Pobrecita. No entiende que hay vida más allá de Karl, pero eso no es mi problema, habrá que ver qué hace con eso.

Pero hay algo que me inquieta. Hoy, en el café, mientras Karl me miraba con esa mezcla de confusión y deseo, sentí algo. No era atracción, era poder. Me gustó tenerlo así, descolocado, hambriento. Me gustó saber que yo tenía el control y él no.

¿Qué dice eso de mí? ¿Me estoy volviendo como él? ¿O es que este cuerpo omega, está despertando algo que no sabía que tenía?

No lo sé, lo único que sé es que esto no ha hecho más que empezar, que mañana será otro día y que hay mucho por hacer.

Guardé el cuaderno y me miré al espejo.

—Esto no ha hecho más que empezar —susurré con una sonrisa.

Ajusté la cadena sobre mi pecho, como un amuleto, y apagué la luz.

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Nidia Mojica
Que enredo y que manera de frustarse la vida.
Nidia Mojica
Un muy buen punto.
Nidia Mojica
No señora Ian no debe aguantarse nada de nadien.
Nidia Mojica
Después ir por Kevin.
Nidia Mojica
También estaba sin respirar al leer.
kohaku viento
cuál será el secreto... ay. que angustia por saber. puede ser varias cosas supongo la que se me viene a la mente es que no es hijo de Sofía y por eso el favoritismo no se ya quiero saber el secreto. 🤣🤣🤭🤭🤭🤭🤭 abra que esperar a los próximos capítulos
kohaku viento: de que kevin es mejor no ay ninguna duda 🤣🤣Karl no sirve para nada
total 2 replies
kohaku viento
estubo de suspenso el capítulo. 🤭🤭🤭🤭. espero el próximo y queri ver la caída de Karl
kohaku viento
vamos que se puede aquí le hecho porras 🤣🤣🤣🤣🤣
Julissa Jimenez
siiiiii por fin tiene las pruebas 😂😂😂😂😂autora más capítulos para saber cómo va utilizar esas pruebas 😍😍😍😍😊😊😊😊😊
Alex
ojalá que cuando se rompa el compromiso la solución sea comprometer a Kevn y a Ian 🙏🏼🙏🏼
Alex
espero que Diego sea amigo y no enemigo
☆Nanu☆
son muy hábiles!!!👏👏👏👏
y el pobre de Diego debería ser pronto un aliado, hay que desvaratarles el mundo, como hicieron ellos, pero con la verdad, esa es la diferencia entre unos y otros 😏💪
y también recuperar la presencia de Kevin!!! vamos muchacho, conversa con tu amiga y que te ponga en eje!!!🤭
Nidia Mojica
Se puso bueno, le hubiera dado unos chingadazos el viejo a Karl e Ian Ignora y sigue cerca de Kevin así cambia de prometido.
kohaku viento
me encantó. si karl piensa que logrará revertir esto creo que realmente está loco y es todo un idiota 🤣🤣🤣 y en cuanto al contrato también puede cambiarse digo Kevin también es su hijo 🤭🤭🤭🤭 y así no se arruinan nadien. problema resuelto solo se cambia el nombre del prometido 🤭🤣🤣🤣🤣
☆Nanu☆
por fin Kevin muestra su carta, aunque se apagó un poco con papi... pero puede que Ian lo insite a desobedecer 🤪😏🤭
Podría mostrar un punto para cambiar de prometido🤭🤭🤭 aunque si pudiera ser, para eso falta. No veo la hora de que se planten un beso🫦 (para eso también debe falta pero espero 🙏 🥰)
☆Nanu☆: me encanta!!! 😏🎉👏👏👏👏
total 3 replies
Julissa Jimenez
sigo pensando que Karl es muy poca cosa para este nuevo Ian 😊😊😊😊😊😊Kevin es mejor pareja 😍😍😍😍
Kevin por favor no hagas caso sigue viendo a Ian 😍😍😍😍escondidos 😍😍😍😍interesante 😍😍😍😍
Nidia Mojica
Ya era hora que Karl se diera cuenta del gran cambio de Ian. Me encanto el capitulo.
Julissa Jimenez
estupido Karl 🙄🙄🙄🙄🙄esta bien que Ian le de hasta con le pote😊😊😊😊se lo merece y mas😊😊😊😊😊me encanta Ian y Kevin 😍😍😍😍más capítulos 😊😊😊😊😊
kohaku viento
esto ya es guerra. ya quiero ver. destrozado. a karl y definitivamente Kevin es mucho mejor para Ian 🤭🤭🤭
☆Nanu☆
se puso caliente la papa!!! 🤭 ya me gustan más estos dos casi que aliados. Espero actualización pronto porque me como los codos!!!
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