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Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Status: En proceso
Genre:ABO / CEO / Omegaverse
Popularitas:47k
Nilai: 5
nombre de autor: Inés Nsé

Harold era un médico incapaz de concebir, tras su muerte descubre que ahora es Sayon, el esposo Omega de Lebrón Kambell que ha permanecido encerrado en una jaula de oro alejado de la civilización por ese Alfa, Lebrón.
Con la misión que le pidió el verdadero Sayon de recuperar y proteger a su hijo de cinco años, Dion, que es el verdadero protagonista de la novela, Sayon tendrá que idear un plan para escapar de su prisión de oro y salvar al hijo que Lebrón le arrebató al nacer ya que era el hijo de Sayon con otro hombre, otro Alfa al que Lebrón odiaba profundamente.
Y así Sayon inicia su escape de un Alfa dominante que no quiere soltarlo.
Y así inicia la historia de estos tres, un Alfa que se aferra a buenas y malas a un Omega, un Omega reencarnado que no quiere ser encerrado y un niño Omega que solo quiere a sus padres.

NovelToon tiene autorización de Inés Nsé para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Después de aquella cena, los días siguientes transcurrieron prácticamente de la misma manera.

Sayon bajaba a cenar junto a Lebrón y también invitaba a Laila, aunque la pobre Beta comía con cierto miedo, siempre pendiente de las reacciones del Alfa. Lebrón, por su parte, prácticamente los trataba a ambos como si no existieran y se marchaba en cuanto terminaba de comer.

Por las mañanas, Sayon también comenzó a desayunar fuera de su habitación. Sin embargo, había una regla que seguía manteniéndose: no podía salir de la mansión. Solo podía abandonar su habitación cuando Lebrón estaba presente y, cuando este se marchaba, volvían a encerrarlo allí, aunque Laila tenía permitido permanecer con él.

Cuando Lebrón estaba en casa, Sayon podía pasearse por la mansión, aunque seguía sin tener permitido salir al exterior. Sayon sabía que aquello tenía relación con la amenaza que Lebrón le había hecho en la terraza, pero tampoco parecía demasiado preocupado por ello.

Un día, mientras Lebrón trabajaba en su despacho junto a Caleb, Sayon entró sin previo aviso. Los dos Alfas levantaron la mirada al mismo tiempo, sorprendidos por su presencia, pero Sayon actuó como si aquello fuera lo más normal del mundo. Caminó hasta el sillón situado en una de las esquinas, se tumbó cómodamente, tomó uno de los libros que había sobre una pequeña mesa y comenzó a leer.

Lebrón lo observó con los ojos entrecerrados, claramente molesto por aquella interrupción, pero al final decidió continuar con su trabajo como si Sayon no estuviera allí.

Y así pasaron los días.

Cenaban juntos, desayunaban juntos y, cuando Lebrón trabajaba en su despacho, Sayon aparecía, se acomodaba en el sillón y se ponía a leer algún libro. A veces intentaba hablar con él, comentándole pequeñas cosas o haciendo preguntas sin demasiada importancia, pero Lebrón apenas respondía y, la mayoría de las veces, simplemente lo ignoraba.

Con el tiempo, Sayon dejó de insistir y simplemente lo dejó estar.

—La señora Kambell solo se siente tranquila cuando está cerca de su pareja —le había explicado el médico encargado de Sayon a Lebrón—. Está pasando por un proceso bastante complicado y, en estas circunstancias, es normal que necesite mucho de su Alfa.

Aquella mañana, durante el desayuno, Sayon estaba diferente.

Parecía distraído, incluso ausente, y cualquiera podía notarlo a simple vista.

Lebrón permanecía, como siempre, en silencio, mientras Sayon solía llenar aquel silencio hablando aunque no recibiera respuesta alguna. Sin embargo, aquella mañana el Omega no había dicho una sola palabra. Comía lentamente mientras mantenía la mirada perdida en algún punto de la mesa.

Lebrón le lanzó varias miradas discretas. No entendía qué le ocurría.

¿Por qué estaba tan callado?

Terminó su desayuno y, como de costumbre, se levantó para marcharse a trabajar. Sayon tampoco intentó detenerlo ni volvió a molestarlo como hacía normalmente.

Aunque Lebrón quería saber qué estaba pasando, no dijo nada. Ya se lo preguntaría al médico.

Poco después, Lebrón, Caleb y varios hombres vestidos completamente de negro subieron a los automóviles y abandonaron la mansión.

—Señor Sayon, ¿se encuentra bien? —preguntó Laila al verlo tan callado.

—Sí —respondió Sayon sin muchas ganas.

Era evidente que algo le preocupaba.

Y la razón tenía nombre.

Dion.

Ya no le quedaba mucho tiempo. Tenía que marcharse muy pronto.

—¿Qué tal si damos un paseo por la casa? —propuso Laila, intentando animarlo.

—¿Un paseo? —Sayon levantó ligeramente la mirada.

—Sí. Así podrá conocer un poco más su casa —dijo la mujer.

Sayon dudó.

—Pero... creo que Lebrón no está.

Recordaba perfectamente la amenaza que aquel hombre le había hecho en la terraza. No le importaba demasiado, pero tampoco tenía intención de provocar una situación innecesaria.

Entonces miró por la ventana.

Había un lugar que llevaba días observando desde allí. Siempre había querido acercarse.

—Está bien. Vamos —dijo finalmente, esbozando una ligera sonrisa.

Laila sonrió y comenzó a mostrarle la mansión.

Era mucho más grande de lo que Sayon había imaginado y también había muchos más sirvientes de los que había visto hasta entonces. La mayoría se mantenían alejados de él por orden de Lebrón, por lo que Sayon apenas había tenido oportunidad de conocer a nadie.

Mientras recorría los diferentes pasillos, se veía un poco más animado. No le gustaba que los empleados lo ignoraran o que algunos incluso parecieran hostiles hacia él, pero tampoco dijo nada. Después de todo, probablemente ellos solo estaban cumpliendo órdenes.

Laila continuó con el recorrido. Sayon se quedó impresionado al descubrir lo enorme que era la mansión, pues hasta ese momento solo conocía su habitación, el comedor y el despacho de Lebrón.

Entonces pasaron frente a una vinoteca.

Sayon se detuvo de inmediato.

Retrocedió unos pasos y entró.

—¡Señor Sayon! —lo llamó Laila, siguiéndolo apresuradamente—. Este lugar contiene la colección de vinos del señor Kambell. Él los atesora muchísimo y, si algo llega a romperse, se enfadará muchísimo.

—Relájate, Laila. Solo voy a mirar —respondió Sayon.

La Beta respiró profundamente y decidió dejarlo observar, aunque permaneció atenta por si hacía algún movimiento peligroso.

Sayon contempló las botellas con auténtica fascinación. En su otra vida le habían encantado los vinos: su aroma, su sabor, su elegancia, incluso la variedad de colores y tonalidades que podían tener.

Una botella en particular llamó su atención.

Extendió la mano para tomarla.

—Señor Sayon...

—Tranquila, Laila. No voy a romperla.

Pero antes de que pudiera cogerla, una voz desconocida resonó detrás de ellos.

—¿Qué están haciendo aquí?

Una mujer apareció por una puerta situada al fondo de la vinoteca. Al verlos, abrió mucho los ojos.

—No pueden estar aquí.

Después miró a Laila con desconcierto.

—Laila, ¿quién es ese? ¿Es nuevo? ¿Es un Omega?

Laila miró rápidamente a Sayon y luego a la mujer. Sin perder tiempo, apartó a la sirvienta unos pasos y comenzó a hablar con ella en voz baja.

Sayon observó la escena en silencio.

Pudo ver cómo la expresión de la joven cambiaba poco a poco. Primero fue sorpresa, después desconcierto y finalmente miedo.

Y entonces lo comprendió.

Para aquella gente, Sayon era prácticamente un desconocido.

Un Omega que vivía en aquella mansión, pero cuya existencia parecía haber sido escondida de todos.

Una persona que había sido aislada durante quién sabía cuánto tiempo.

Harold se había preguntado muchas veces el motivo de aquello. Quería que Sayon, estuviera donde estuviese, pudiera sentirse libre, pero la realidad era que incluso dentro de aquella enorme mansión parecía estar encerrado.

Sayon dejó de prestar atención a la conversación de Laila.

Algo había llamado su atención.

La puerta.

Aquella puerta por la que había entrado la sirvienta seguía abierta.

Sayon la observó fijamente.

Por alguna razón, sintió una extraña curiosidad.

Como si, al otro lado de ella, hubiese algo que llevaba mucho tiempo esperando a que lo descubriera.

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Lorena Vásquez
se dice que quien te hiere no puede curarte pero no siempre es real a veces quien mas te hiere es quien mas te ama solo hay que hablar y aclarar para sanar 🫠🫠🫠🫠🫠🫠🫠🫠
Lorena Vásquez
bueno Sayon as dado un gran paso pero también creo que deberías pensar en lo que Lebrón siente y el por que actuó de esa forma les queda mucho por delante 🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
hay pero que gran conversación jajajaja
Sayon (Harold) Lebrón por ti reconocerá que esta enamorado y tiene miedo también podra aprender a ser mas comprensivo.......Dion como siempre es el ancla y el punto de inicio de esta familia 😉💖💖💖💖💖💖💖💖💖💖
Lorena Vásquez
Sayon tu espera que paso a paso se llega lejos y pronto entenderás lo que guarda Lebrón sus heridas y miedos como también sus deseos y sueños 🫠🫠🫠🫠🫠
Lorena Vásquez
Lebrón la psicóloga te ayudará solo si tu quieres y eso te dara una oportunidad con Sayon y Dion de ser una familia y quien sabe y podras tener mas cachorros 😉😉😉💖💖💖
Lorena Vásquez
bien hecho Gregor no merecía menos y falta saber como pagara Eva 🤔🤔🤔🤔
Elisa Patico
y eso es gracias a quien? 😤
Elisa Patico
importante recuperar esa autonomía, independientemente de lo que pase con Lebron
kohaku viento
a Lebron le deben de enseñar. a callar cada vez que abra la boca. la jode más con sayón espero veamos cambios más drásticos en el pronto y sayón. está todo empoderado jajjaja
Leidism Sivila
Realmente estoy enamorada de la historia pero de verdad me gustaría una oportunidad para ellos pero lo.cro.muy difícil todo realmente y eso.mr pone 😿 realmente pero.yi sabe que camino darle... Gracias 🫂😘 por tu invitación a seguirte
Leidism Sivila
Nosotras iremos a tu ritmo solo termina lo que tanto has luchado por hacer y bueno aquí estaremos .....

Yo estoy enamorada de la terquedad de Lebron porque se parece mucho a mi esposo 😜😋y por eso siempre digo todos merecemos una oportunidad siempre que la aprovechamos jajajaja que locura tratando de dar su brazo a torcer aún que duela 🤫Celoso demás que locura
Leidism Sivila: No llore sea grande que el estudio te queda a ti y a tus padres la satisfacción de haberlo logrado bendiciones sigue adelante dios te bendiga 🫂🌻
total 2 replies
Elisa Patico
tranquila autora, acá te esperaremos ❤️ PD si es Laila
Gravity: Ahhhhh 🤭🤭🤭
total 1 replies
Elisa Patico
🥹
kohaku viento
vamos sayón Haste escuchar de alguna forma quebra la voluntad y terquedad de ese Lebron 🤭🤭🤭🤭
kohaku viento
me gustó mucho este capítulo veo que Lebron en el fondo también quiere o siente afecto por Dior pero es un terco y no admite lo que siente tanto por Dior como por sayón quizás lo vea como una debilidad si lo admite nose pero en este capítulo por lo.menos lo ví menos intenso solo un poco 😂😂🤣.. a y autora aquí te esperamos para el próximo capítulo y cuídate. mucho para que podamos seguir leyendo tus historias ❤️❤️😍😍
julietha galiano: jaj que afecto ni que nada, el niño paso sufriendo toda lo que lleva de vida en la casa esa dónde lo mando, y sayón torturado, enfermado, abusado
ni hablar se la victoria esa, de todos los personajes son los que más mal me caen este par
total 2 replies
Eva Luna Escareno
y los demas capitulos
patata_02
como amo cuando se invierten los papeles 😎 lo va a tener bien agarrado de los huevos al alfa 🤣
patata_02
para empezar nunca tuviste un "lugar privilegiado” solo te apoderaste de su vida entera y le cagaste toda forma de comunicación (entre otras cosas)
patata_02
me hubiese preocupado si no llevaba uno :\
patata_02
y yo acá creyendo que le iba a pegar en sus huevitos 😔
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