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Omega De Sangre Real

Omega De Sangre Real

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Vampiro / Posesivo
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Su sangre puede coronar reyes... o enterrarlos.

Cuando un omega despierta con la marca de un alfa vampiro ardiendo en su cuello, descubre demasiado tarde que no es una víctima: es la última arma que todos quieren poseer.

Y el alfa que lo reclamó no piensa soltarlo... ni vivo, ni muerto.

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Capítulo 15: Lo que no debió despertar

Lo que no debió despertar

La puerta no se abrió.

Se deshizo.

La piedra estalló hacia adentro en una lluvia de fragmentos negros que Damien desvió con un movimiento de brazo, creando una barrera de sombra densa. El polvo aún no había caído cuando la figura atravesó el umbral.

No era Lord Draven.

Draven venía detrás, sí, con el rostro pálido de quien ha traído algo que ya no controla del todo. Pero lo que entró primero era más alto, más delgado, envuelto en capas de una oscuridad que no pertenecía a este siglo. Donde debería haber tenido rostro solo había un vacío que absorbía la luz ámbar de la marca de Kael. Y en ese vacío… brillaban dos puntos del mismo color que la gema unificada.

Damien empujó a Kael detrás de su cuerpo de inmediato. El vínculo se tensó como un cable a punto de romperse.

—Eso no es un Draven —dijo el alfa con voz baja, casi sin aire—. Eso es uno de los que la última reina selló personalmente.

La criatura giró el vacío de su rostro hacia Kael. Cuando habló, la voz no salió de una boca. Salió de todas partes y de ninguna.

—Sangre Real… al fin.

Kael sintió que los medallones unidos —ahora una sola gema en el centro de su marca— latían con violencia. El poder dentro de él reconoció a aquella cosa. No como un aliado. Como un error que había que corregir.

Lord Draven se mantuvo a varios pasos detrás de la criatura, la mandíbula apretada.

—Te dije que lo traería —dijo dirigido a Damien, aunque su voz temblaba ligeramente—. Uno de los Guardianes Rotos. Los que tu preciosa reina dejó encadenados porque ni siquiera ella pudo destruirlos. Ahora que el sello está completo… responde a la sangre real. Y yo soy quien lo controla.

La criatura inclinó la cabeza, como si la afirmación le resultara divertida.

—Nadie me controla, hijo de Draven. Solo me despertaste. Y ahora que estoy despierto… huelo lo que más deseo.

Se movió.

No corrió. Simplemente dejó de estar en un lugar y apareció frente a Damien. El golpe que lanzó no fue de garras. Fue de pura fuerza antigua. Damien bloqueó con ambos brazos cruzados y aun así fue lanzado hacia atrás, estrellándose contra la pared opuesta. La piedra se agrietó. A través del vínculo Kael sintió el impacto como si le hubieran roto las costillas.

—¡Damien!

El alfa se puso de pie de inmediato, sangre oscura corriendo por su boca. Sus ojos rojos brillaban con furia contenida.

—No te acerques —ordenó a través del lazo, la voz mental áspera de dolor—. Esta cosa no pelea como los otros. Se alimenta de la sangre real. Si te toca…

La criatura se giró hacia Kael. El vacío de su rostro pareció sonreír.

—Demasiado tarde para advertencias, Voss.

Se lanzó hacia el omega.

Kael no retrocedió. El poder de la gema unificada respondió solo. Una oleada de luz ámbar salió de su pecho y chocó contra la criatura en el aire. El impacto hizo temblar la cámara. La entidad fue empujada varios metros, pero no cayó. Absorbió parte de la energía y se enderezó, el vacío de su rostro ahora brillando con más fuerza.

—Sí… —susurró con deleite—. Ahí está. La misma sangre. La misma luz. La reina me selló con ella… y ahora su heredero me la devuelve.

Damien aprovechó la distracción. Se movió con la velocidad de su linaje y atacó por el flanco, colmillos y garras buscando cualquier punto débil. Logró arrancar un trozo de la sombra que formaba el brazo de la criatura, pero esta se regeneró al instante, como si la oscuridad misma la rehiciera.

La pelea se volvió caótica.

Damien era más rápido, más preciso, pero la criatura no se cansaba y cada vez que absorbía un golpe de poder de Kael parecía volverse más sólida. Lord Draven permanecía cerca de la entrada, observando, esperando el momento en que uno de los dos cayera.

Kael sintió a través del vínculo cada herida que Damien recibía. Cada vez que el alfa era lanzado contra las paredes, el dolor le llegaba como propio. El poder dentro de él rugía, pidiendo salir sin control, pero recordaba las palabras de Damien: si se entregaba por completo a la sangre real sin ancla, podría quemarse.

*Úsame*, le envió Damien de pronto, mientras esquivaba un golpe que destrozó una columna. *El vínculo. Canaliza a través de mí. No solo desde ti.*

Kael entendió.

En lugar de lanzar el poder directamente, lo empujó hacia el lazo. Damien lo recibió, lo estabilizó con siglos de control y lo devolvió amplificado. La siguiente oleada de luz ámbar que salió de Kael ya no era cruda. Era precisa. Cortante. Impactó a la criatura en el centro del pecho y esta soltó un sonido que no era un grito… era el eco de muchas voces antiguas muriendo a la vez.

La entidad retrocedió por primera vez.

Lord Draven perdió la compostura.

—¡Mátenlos! —gritó hacia el pasillo—. ¡Todos!

De la oscuridad del corredor surgieron más vampiros de la Casa Draven. Al menos ocho. Entraron en la cámara con armas de un metal negro que parecía diseñado para herir a los purosangres.

Damien se colocó frente a Kael otra vez, respirando con dificultad. Su torso estaba cubierto de cortes nuevos. A través del vínculo Kael sintió que el alfa estaba llegando a su límite físico… pero no a su límite de voluntad.

—Quédate detrás de mí —ordenó.

—No —respondió Kael.

Y esta vez no fue una provocación. Fue una decisión.

Kael dio un paso al lado de Damien, no detrás. La gema unificada en su marca brilló con una intensidad que iluminó toda la cámara. El poder de la sangre real, ahora completamente aceptado y anclado al vínculo, se extendió alrededor de ambos como un segundo escudo.

Los vampiros de Draven dudaron.

La criatura, en cambio, sonrió con su vacío.

—Mejor —dijo—. Así caen los dos juntos.

Se lanzó otra vez, esta vez acompañada por los soldados.

El combate se volvió un torbellino de sombra, luz ámbar y sangre.

Damien se movía como una tormenta, cada golpe calculado para matar. Kael ya no lanzaba oleadas descontroladas. Usaba el vínculo. Cada vez que Damien necesitaba más velocidad, Kael le enviaba poder. Cada vez que Kael estaba a punto de ser alcanzado, Damien interceptaba el ataque con su propio cuerpo y el lazo absorbía parte del impacto.

Uno de los soldados logró cercar a Kael por un segundo. La hoja negra se dirigió a su cuello. Kael levantó la mano y la gema respondió: la espada se oxidó y se deshizo en el aire antes de tocarlo. El vampiro ni siquiera tuvo tiempo de sorprenderse. Damien le arrancó la cabeza de un movimiento limpio.

Lord Draven juró en voz baja y se unió por fin a la pelea, dirigiéndose directamente a Damien.

—Si no puedo tener al omega —gruñó—, me aseguraré de que tú tampoco lo tengas.

Los dos príncipes chocaron.

Esta vez Draven no subestimó a Damien. Usó técnicas antiguas, venenos en las garras, golpes dirigidos a las heridas ya abiertas. Damien respondió con la ferocidad de quien protege lo único que le importa. A través del vínculo Kael sintió cada segundo de esa pelea como si estuviera dentro del cuerpo del alfa: el ardor del veneno, la rabia, la determinación absoluta de no caer.

La criatura aprovechó la distracción y se lanzó contra Kael.

Esta vez no hubo oleada de poder. Kael cerró los ojos un segundo, buscó el centro de la gema unificada y empujó todo hacia afuera en un único pulso concentrado. La luz que salió no fue ámbar. Fue blanca con vetas rojas. Impactó a la entidad de lleno y esta soltó un alarido que hizo temblar las runas de las paredes.

Por primera vez, la criatura retrocedió de verdad. Partes de su forma de sombra se desprendieron y se disolvieron en el aire.

—Imposible… —susurró el vacío—. Solo la reina pudo…

No terminó la frase.

Damien, todavía en combate con Draven, sintió la debilidad de la criatura a través del vínculo y tomó una decisión. En lugar de seguir defendiéndose, se lanzó hacia adelante, recibió un corte profundo en el pecho a cambio de clavar sus colmillos en el cuello de Lord Draven y beber con violencia. Al mismo tiempo, empujó todo el poder que Kael le estaba enviando hacia la criatura.

La combinación fue demasiado.

La entidad de sombra se retorció. El vacío de su rostro se llenó de grietas de luz ámbar. Soltó un último sonido —medio gruñido, medio súplica— y se deshizo en una nube de ceniza negra que el aire de la cámara dispersó.

Lord Draven cayó de rodillas, la garganta destrozada, la sangre antigua derramándose sobre la piedra. Damien lo soltó y se apartó, tambaleándose.

El silencio regresó de golpe.

Los pocos soldados de Draven que quedaban vivos miraron el lugar donde la criatura había desaparecido… y luego a Damien y Kael. Uno a uno, retrocedieron y huyeron por el pasillo, dejando atrás a su señor.

Lord Draven intentó hablar. Solo logró un gorgoteo. Sus ojos se posaron en Kael con un odio final.

—Esto… no termina… La Casa… enter…

No terminó la amenaza. Damien le cerró la garganta del todo con un último movimiento y el cuerpo se desplomó.

Kael corrió hacia Damien justo cuando las piernas del alfa cedían. Lo sostuvo, ambos cayendo de rodillas en el centro de la cámara destruida. La sangre de Damien manchaba la ropa de Kael. A través del vínculo el dolor era un fuego constante.

—Estás herido de verdad —dijo Kael, la voz rota.

Damien rio por lo bajo, un sonido débil.

—He estado peor. Aunque… no recuerdo cuándo.

Kael colocó ambas manos sobre el corte más profundo del pecho de Damien y empujó el poder de la sangre real a través del vínculo. La carne comenzó a cerrarse, más despacio que antes porque ambos estaban agotados, pero de forma constante. Damien apoyó la frente en el hombro de Kael y dejó que el omega lo sostuviera.

—La criatura… —murmuró el alfa—. Era uno de los errores de tu antepasada. Los Guardianes Rotos. Entidades que la reina no pudo destruir y tuvo que sellar. Draven debió de encontrar una forma de romper uno de esos sellos menores usando sangre diluida. Estaba loco… o desesperado.

Kael asintió en silencio, concentrado en sanar.

Cuando la herida más grave por fin se cerró lo suficiente, Damien levantó el rostro. Sus ojos rojos —ahora con destellos ámbar permanentes— buscaron los de Kael.

—El sello unificado te dio el poder para destruirlo —dijo—. Pero también nos ha marcado de verdad. Cada antiguo que quede despierto habrá sentido lo que hiciste. Y los que todavía duermen… empiezan a removerse.

Kael miró la gema en el centro de su marca. Brillaba con una luz estable, profunda.

—Entonces tenemos que llegar al final antes de que todos despierten.

Damien asintió. Se puso de pie con esfuerzo, usando el hombro de Kael como apoyo, y no lo soltó después.

—Más adelante está la última cámara. El lugar donde tu antepasada desapareció. Allí dejó el verdadero legado… no solo el poder. Si las memorias que ahora compartimos no mienten, allí está la razón por la que la sangre real tuvo que esconderse durante trescientos años.

Kael miró la entrada destrozada y luego el pasillo oscuro que se abría más allá de la cámara.

—¿Y Draven? ¿La Casa entera vendrá ahora?

Damien esbozó una sonrisa cansada y peligrosa.

—Vendrán. Pero ya no tienen a su Guardián Roto. Y nosotros… ya no somos los mismos que entraron en estas catacumbas.

Apretó la mano de Kael.

—Juntos llegamos hasta aquí. Juntos terminamos esto.

Kael sostuvo su mirada. A través del vínculo le envió una certeza quieta y absoluta:

*Hasta el final.*

Damien asintió una sola vez.

Juntos se alejaron de los cuerpos y de la cámara destruida, adentrándose en el pasillo que la última reina había sellado con su propia desaparición. Detrás de ellos, la gema unificada seguía brillando. Y más profundo todavía, algo antiguo y paciente abrió los ojos por primera vez en siglos.

Porque la sangre real había regresado…

y esta vez no venía sola.

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Victor Cueto
Quiero saber más..mm😭
Victor Cueto
Se pone cada vez más interesante
Victor Cueto
Me encanta....
Victor Cueto
Buenas trama para solo tener 3 capítulos por favor publicar más.
Victor Cueto
para iniciar apenas, está buena la trama.
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