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¡Bésenlas Y Mátenlas!

¡Bésenlas Y Mátenlas!

Status: En proceso
Genre:Salvando al mundo / Mujer poderosa / Aventura / Acción
Popularitas:659
Nilai: 5
nombre de autor: Edgar Romero

Una élite de valientes mujeres soldados deberá enfrentar al crimen organizado que intentará matarlas para evitar ser descubiertos. Todo iniciará cuando una capitana del ejército es asesinada de un certero balazo disparado por un francotirador y el misterioso crimen destapa una poderosa mafia que intenta robar las ojivas nucleares que se almacenan en el cuartel, según descubre una chica policía designaba a resolver el extraño homicidio. Ella descubrirá además que esa despiadada mafia involucra a los altos mandos militares quienes a su vez, están vinculados sentimentalmente, entre ellos, complicando aún más las investigaciones. La mujer policía deberá desarticular la mafia y salvar el honor de la división blindada femenina "Las lobas" que maneja los poderosos tanques del ejército. Ellas se verán implicadas en el robo de las ojivas nucleares y de otras armas que son sustraídas sistemáticamente de los hangares militares. Paralelamente la mujer policía deberá definir su vida sentimental, pues su novio es un tipo muy violento, metido siempre en problemas extremadamente celoso y prepotente, y entre otros hombres que la pretenden. Traición, venganza, acción, suspenso, mucho amor, humor y romance se barajan en ésta emocionante historia, "Crimen en el ejército" que atrapará al lector de principio a fin.

NovelToon tiene autorización de Edgar Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

-Te dije que necesitaba más armas, urgente-

-Las XM7 son rifles especiales, de última generación, son costosas, están bien resguardadas, también las ametralladoras M249, no es fácil conseguirlas, no podemos entrar a Fort Green y llevarlas así por así-

-No quiero pretextos, te pagué una fortuna por todas esas armas y no me has conseguido nada, si quiera un mísero arcabuz, ni siquiera una maldita bala-

-La capitana Marcus ya desconfiaba, estaba detrás de nosotros, husmeaba en los camarotes, en las literas, revisaba los baúles, tenía en la mira a las otras barracas, estaba segura de que habían trampas en el suelo y en las paredes, esa mujer metía las narices por todo sitio-

-Pero Marcus ya está muerta, dejó de ser un problema, olvídate de esa mujer, consígueme los rifles, para eso te pago una fortuna-

-Ha venido una capitana de la policía ha investigar, en su hoja de vida dice que es muy perspicaz y hábil, que ya ha mandado a prisión a varios capos de la mafia y que es bastante suspicaz-

-No me importa si  esa mujer es la versión femenina  de Sherlock o de Tracy o si es la súper mujer, mátala si es necesario, yo ya te pagué por veinte mil rifles XM7 y otras tanto ametralladoras  M249, las quiero en mis manos cuanto antes o de lo contrario tú y tus soldaditas  "Las lobas" serán también pasto de los gusanos-

-Haré lo que pueda-

*****

En efecto, la unidad de la capitana Helen Marcus, "Las lobas", pertenecían a la décima división blindada del ejército y estaba formada por mujeres. Cuando llegué al cuartel de Fort Green junto a Cannon, encontré un ambiente calmo, rutinario, indiferente y cotidiano. Los jeeps se desplazaban  a poca velocidad por las pistas de la fortificación militar, más allá un pelotón de reclutas hacían ejercicios físicos, los tanques permanecían en fila en sus respectivos hangares, flameaba una bandera en el asta principal y escuchaba órdenes por doquier y por todos lados, gritos destemplados y tiránicos en realidad. Dejé mi auto en el parqueo junto a otros autos de última gama.

-Parece que no hay conmoción por el crimen de la capitana Marcus-, estrujé mi boca extrañada. Yo esperaba encontrar caras largas, miradas preocupadas, cuchicheos intensos e idas y venidas de la policía militar, pero únicamente había indiferencia y desidia.

La capitana Cannon me recibió con todos los honores, incluso me hizo el saludo militar.

-Ya le digo capitana,  Helen Marcus  renegaba mucho, gritaba, era algo prepotente y a veces tiránica-, me subrayó Cannon.

"Las lobas" ya estaban en su caserna. Tenían a su disposición diez tanques y la formaban veinte militares, todas mujeres. -Marcus era la capitana del pelotón, Renata Holden la teniente, Wendy Kidder la sargento primero y Marjorie Carter la sargento segunda, ellas estaban a cargo de la unidad-, me reveló Cannon.

-¿Ellas son soldadas rasos?-, quería conocer la intimidad de esas mujeres militares.

-No, no, no,  todas son sargento,  unas lo son de segunda otras de primera-, sonrió Cannon.

Apenas abrimos la puerta alguien gritó a todo pulmón, remeciendo la barraca. -¡¡A formar!!!- y todas las muchachas se alinearon a los lados de sus camarotes, en dos filas, haciendo una especie de callejón, en posición de firmes con las naricitas alzadas y en estricto silencio.

-¿Por qué se han formado?-, estaba yo desconcertada viendo tanta formalidad y marcialidad a la vez. Pensé, sinceramente, que era por mí.

Cannon sonrió con sus ojos. -Soy capitana, no lo olvide-, me enfatizó. Era cierto, no lo había pensado. Me sentí decepcionada.

La capitana Cannon no pidió descanso a las mujeres y seguimos entre ellas, caminando despacio. Cannon iba con las manos atrás, mirando indiferente a las jóvenes. Todas vestían un polo gris sin mangas, pantalón comando y llevaban sus botas puestas, bien amarradas, tenían los pelos sueltos, resbalando como cascadas sobre sus hombros. Era obvio que estaban en su jornada de descanso, quizás cuchicheando entre ellas, haciéndose bromas, hablándose de sus cosas y vivencias. Las camas estaban bien arregladas, las cómodas cerradas y se respiraba un ambiente súper tranquilo y sosegado, insisto, como si nada hubiera pasado pese a que la muerta era la comandante en jefe de esas muchachas, asesinada en forma impune y alevosa.

Cannon las veía a las muchachas con la cara adusta y la mirada pétrea, indiferente,  como si las minimizara o las pensara poca cosa o que le eran insignificantes.  Eso me parecía.

-¿Alguien sabe si la capitana Marcus tenía enemigos o era acosada?-, pregunté entonces a viva voz a todas las chicas, empero ninguna de ellas respondió.

-¿Alguien sabe si Marcus recibió amenazas, quizás tenía un novio enfermizo por los celos que la tenía amenazada?-, insistí, pero igual nadie contestó.

-¿Quién escuchó el disparo que mató a la capitana Marcus?-, empecé a incomodarme pero el silencio continuó igual de imperturbable.

-¿Saben que todas ustedes son sospechosas del crimen de la capitana Marcus? A ella la mataron con una XM7, el arma de reglamento de la unidad-, las amenacé pero el efecto siguió siendo el mismo: silencio.

-¿Por qué no hablan?-, ahora yo estaba fastidiada.

Cannon volvió a mirarme con ironía. -Imagino que ellas esperan que designes a una para que hable-, fue exactamente lo que me dijo ella. Yo no entendía tanta formalidad.

-¿Quién es la teniente Holden?-, me  estaba ya exasperando.

Una mujer muy linda, altiva y enorme como un poste de alumbrando público, dio un paso adelante sin dejar su marcialidad. -¡¡soy la teniente Renata Holden, señora!!-, gritó tan fuerte que casi revienta mis tímpanos.

-¿Sabe por qué mataron a la capitana Marcus, teniente?-, pregunté.

-¡¡No, señora, no!!-, su vozarrón volvió a retumbar la barraca y a despeinarme por completo.

-¿Marcus tenía conflictos con alguna de ustedes?-, fui al grano.

-¡¡No, señora, no!!-, esa mujer parecía un disco rayado.

-¿Helen Marcos era acosada por oficiales, comandantes, soldados de la base?-, pensaba yo en un crimen pasional.

-¡¡No señora, no!!-, no había forma de hablar con Holden. Esa tipa ni ninguna de las otras me iba a decir nada, era obvio. ¡¡¡Ellas ocultaban el crimen de su capitana!!! Fue en lo que pensé. Tampoco podía llevarme detenida a las veinte muchachas de la barraca,

-No vamos a sacar nada aquí-, renegué. Le pedí, entonces, a Cannon visitar el dormitorio de Marcus.

Cannon se paró en medio de las jóvenes, alzó su naricita y dio un gran grito. -¡¡¡Descansen!!!., y recién escuché murmullos, susurros y suspiros. Al menos ellas no estaban hechas de piedra.

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Anabella González
A donde parar esto, cuanta gente implicada, y cuantas muertes mas😭😭😭😭😭😭
Anabella González
Quiero mas por favor mientras mas leo mas quiero llegar a la razon de cada homicidio
Anabella González
y ahora que, tantas muertes, muy conveniente para los que estan detras del telon
Anabella González
Ciertamente porque alguien desea dwjar un trabajo administrativo por algo mas fisico
Anabella González
se siente muy feo que 💩 es la vida pero bueno esto es una novela
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