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Mi Alma Le Pertenece A La Oscuridad.

Mi Alma Le Pertenece A La Oscuridad.

Status: Terminada
Genre:Época / Familia mágica / Aventura / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Tatiana.

Alina, una joven de diecinueve años que vive en Valdemorral, un pueblo ancestral envuelto en niebla perpetua y olvidado por el mundo. Criada por su abuela Elvira tras la misteriosa desaparición de sus padres, Alina pertenece a una familia marcada por un secreto ancestral: son las guardianas del equilibrio entre el mundo de los vivos y lo que habita en la oscuridad. Desde pequeña, Alina ha sentido que es diferente, y una noche ve desde su ventana una figura oscura que la observa. En lugar de miedo, siente una llamada profunda y un extraño reconocimiento.

Entonces, Elvira le revela la verdad que durante años le fue oculta: su linaje desciende de quienes sellaron un pacto ancestral para proteger al pueblo, un vínculo que une su sangre eternamente con las sombras. La madre de Alina también sintió esa misma llamada y eligió cruzar al otro lado, abandonando el mundo de los vivos. Ahora Alina debe enfrentar su propio destino: decidir si se queda como guardiana cumpliendo su deber.

NovelToon tiene autorización de Tatiana. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14: El llamado de las sombras lejanas, Presagio en la penumbra.

La noche ha caído por completo sobre el valle de Valdemorral. Desde la ventana de su habitación, Alina observa el cielo estrellado, pero su mirada está fija en un punto lejano, más allá del bosque antiguo, donde las nubes se agrupan formando remolinos oscuros que no se mueven con el viento. El medallón en su pecho brilla con una luz inusual, más intensa y vibrante que de costumbre, como si latiera al ritmo de algo que viene de muy lejos. A su alrededor, las sombras de la habitación no permanecen quietas: fluyen y cambian de forma, formando figuras que señalan hacia la distancia, transmitiendo una sensación de urgencia, pero sin miedo. La atmósfera está cargada de electricidad, como si el aire mismo esperara un mensaje.

Habían pasado tres semanas desde mi regreso del Santuario de la Eterna Penumbra. Tres semanas en las que mi vida había cambiado por completo, aunque para los ojos del mundo exterior todo pareciera seguir igual. Seguía saliendo a caminar por los senderos cercanos, ayudaba a mi abuela en las tareas de la casa y bajaba de vez en cuando al pueblo para comprar lo necesario. Pero por dentro, nada era igual. Ahora percibía todo con una claridad y una intensidad que antes no podía imaginar. Podía escuchar el susurro de los árboles a kilómetros de distancia, sentir el latido de la tierra bajo mis pies y notar cada cambio en la energía que recorría el aire.

Cada noche, después de que mi abuela se retiraba a descansar, pasaba horas practicando lo que había aprendido. El Libro de la Estirpe nunca se alejaba de mí; parecía formar parte ya de mi propia esencia. Descubrí que podía hablar con las sombras, enviarlas a explorar lugares lejanos o pedirles que me trajeran noticias de lo que sucedía fuera de nuestra casa. Aprendí a mover objetos sin tocarlos, a crear barreras protectoras con solo concentrar mi voluntad y a ver más allá de lo visible: podía percibir las intenciones ocultas en el corazón de las personas, distinguir la luz pura de la oscuridad que nace del odio y la destrucción.

El Guardián siempre estaba presente, en silencio pero constante. No hacía falta que apareciera físicamente para sentir su guía. A menudo, cuando tenía dudas o quería comprender mejor algún pasaje antiguo del libro, su voz llegaba a mi mente, profunda y serena, explicándome con paciencia el verdadero significado de cada enseñanza. Me decía que el poder era como una espada de doble filo: podía proteger la vida o causar daño, y que solo el corazón firme y libre de ambiciones sabría cómo usarlo bien.

—Estás evolucionando muy rápido, Alina —me había dicho una noche, cuando apareció brevemente en el jardín bajo la luz de la luna—. Muchas guardianas necesitan años para dominar lo que tú ya haces con naturalidad. Pero debes saber que cuanto más fuerte sea tu luz, más atención atraerás. No todos en este mundo comprenden el equilibrio. Hay fuerzas que temen lo que representas y otras que desean apoderarse de lo que llevas en tu sangre.

Yo lo había escuchado con atención, entendiendo sus palabras como una advertencia necesaria, no como una amenaza. Sabía que nada que valga la pena conseguir es fácil ni está libre de peligros. Había aceptado mi destino con plena conciencia, y eso incluía también sus desafíos.

Sin embargo, durante los últimos días, algo había comenzado a cambiar. Una sensación extraña, suave al principio pero cada vez más fuerte, había empezado a crecer en mi interior. Era como si una cuerda invisible, que me unía a algo muy lejano, comenzara a tensarse con más fuerza. El medallón, que brillaba con calma constante, ahora a veces palpitaba con una luz más viva, casi inquieta, y las sombras que me acompañaban parecían más inquietas, moviéndose de un lado a otro como si esperaran una orden o un aviso.

Esa noche en particular, el sentimiento era imposible de ignorar. Me acerqué a la ventana y apoyé las manos en el marco de madera antigua. El cielo sobre Valdemorral era claro y lleno de estrellas, pero más allá de las cimas de las montañas que cerraban el horizonte, vi algo que no pertenecía al orden natural. Una masa de nubes oscuras, densas y pesadas, giraba sobre sí misma sin ser arrastrada por el viento, formando una especie de remolino que absorbía la luz de las estrellas a su alrededor. Era una oscuridad diferente a la que yo conocía: no era la oscuridad serena, tranquila y acogedora de mi hogar, sino una oscuridad turbia, pesada y vacía, que parecía querer apagar todo lo que encontrara a su paso.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda, no por miedo, sino por reconocimiento. Sabía lo que era: era un desequilibrio. Algo había roto el orden en alguna parte, y la magia antigua de nuestra tierra me llamaba para restablecerlo.

En ese momento, oí pasos suaves detrás de mí. Era mi abuela Elvira. Se acercó en silencio y se colocó a mi lado, mirando también hacia el horizonte lejano. Su rostro, siempre sereno, mostraba ahora una expresión de gravedad y preocupación contenida.

—Lo has sentido, ¿verdad? —me preguntó en voz baja, sin apartar la vista de aquellas nubes oscuras.

Asentí lentamente.

—Sí, abuela. Es como si me llamaran. Como si algo necesitara mi ayuda, pero está muy lejos. ¿Qué es lo que veo?

En la mesa de madera de la habitación, bajo la luz plateada que emite el medallón, está abierto el Libro de la Estirpe en una página llena de dibujos antiguos. Uno de ellos muestra dos reinos separados por un río de estrellas: uno iluminado por una luz dorada equilibrada, y el otro cubierto por una oscuridad caótica con formas de sombras deformadas y retorcidas. El dedo de Elvira señala el dibujo, mientras las palabras parecen brillar explicando que cuando las fuerzas se separan demasiado, surgen las tinieblas sin alma. En el fondo, se proyecta en la pared una imagen etérea: un valle lejano, antes próspero, ahora envuelto en niebla espesa y fría, donde los árboles se han secado y la tierra ha perdido su color.

Ella tomó mi mano con ternura y me guio hasta la mesa, donde colocó el libro y lo abrió en una sección que yo aún no había explorado a fondo. Al tocar las páginas, las letras se iluminaron mostrando relatos antiguos que hablaban de épocas pasadas.

—Hace siglos —comenzó a contar con voz solemne—, cuando el pacto fue sellado, se estableció que el equilibrio debía mantenerse en todos los rincones de esta tierra. No solo aquí, en nuestro bosque, sino en cada lugar donde la vida se abre paso. Pero hay lugares remotos, muy lejanos, donde con el paso de los años la memoria se pierde. Donde las personas olvidan que la oscuridad es necesaria y la temen sin conocerla, o al contrario, caen en su abrazo buscando poder sin entender que debe usarse con sabiduría. Cuando eso sucede, nace lo que ves ahí: no es nuestra oscuridad, Alina. Es la ausencia de todo. Son las tinieblas vacías, que no crean ni protegen, solo consumen y destruyen.

Mientras hablaba, en la página apareció una imagen nítida, como si el libro proyectara lo que estaba sucediendo en ese mismo instante. Vi una tierra lejana, situada más allá de tres cordilleras de montañas y grandes ríos. Antes había sido un lugar fértil, lleno de bosques y aguas cristalinas, pero ahora estaba envuelto en una niebla fría y gris. Las plantas se marchitaban, los animales huían o enfermaban, y las personas que vivían allí caminaban con miradas vacías, tristes y sin esperanza. Una energía corrupta lo cubría todo, alimentada por el resentimiento, el miedo y el deseo de dominar a los demás.

—Ese lugar se llama el Valle de las Sombras Olvidadas —continuó mi abuela—. Hace mucho tiempo también tenía sus guardianas, mujeres de nuestra misma sangre que velaban por su paz. Pero hace casi doscientos años, se rompió la línea. Nadie llegó para ocupar su lugar, y sin quien mantuviera el vínculo, el equilibrio se fue desmoronando poco a poco. Ahora esa energía negativa ha crecido tanto que ya no puede contenerse sola. Se extiende poco a poco, y si no se detiene, llegará hasta aquí también.

Sentí cómo el llamado en mi interior se hacía más fuerte, resonando en cada parte de mi ser. Entendí entonces el propósito más amplio de mi existencia. No solo era guardiana de este pequeño rincón del mundo, sino parte de algo mucho más grande: era la heredera que tenía la fuerza suficiente para reparar errores del pasado y devolver la paz donde se había perdido.

—Debo ir allá —dije con voz firme, sin dudarlo ni un segundo—. Es por eso que tengo este poder. Es mi deber.

Mi abuela me miró con orgullo, aunque en sus ojos también brillaba la tristeza de saber que tendría que dejarme partir.

—Lo sabía —susurró—. Desde que naciste, vi en ti esa capacidad de trascender los límites. El Guardián lo sabía también. Por eso te preparó tan rápido. Pero el camino es largo y peligroso, Alina. Atravesarás tierras donde no conocen nuestras costumbres, donde el peligro acecha en cada esquina. No podré acompañarte, pero te daré todo lo que necesitas para el viaje.

Durante el resto de la noche, preparamos todo lo necesario. Ella me entregó una capa tejida con hilos mágicos, que me haría invisible a las miradas hostiles cuando lo deseara, y una pequeña bolsa de cuero que contenía hierbas antiguas, polvos protectores y una piedra de luna que siempre me indicaría el camino correcto.

—Lleva contigo el libro —me dijo al cerrarlo—. Y recuerda siempre: no vas a luchar contra nadie, ni a imponer tu voluntad. Vas a devolver el equilibrio. Tu luz es distinta a cualquier otra; incluso en la mayor oscuridad, tu esencia le recordará a todo lo que ha olvidado cuál es su verdadero lugar. Y recuerda: dondequiera que vayas, yo estaré aquí rezando por ti, y el Guardián caminará a tu lado en cada paso.

En cuanto pronunció esas palabras, la figura familiar apareció en la penumbra de la habitación, alto, majestuoso y tranquilo. Su presencia llenó todo el espacio de una paz absoluta.

—Estoy listo —me dijo con su voz que resonaba en mi alma—. Iremos juntos. El viaje pondrá a prueba tu valor y tu sabiduría, pero no hay nada en este mundo que puedas temer, porque tu alma lleva consigo la fuerza de toda nuestra estirpe.

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Carmen Cecilia Ledezma Chaverra
Estuvo buena aunque le faltó chispa a la trama
Penelope
Simplemente hermoso, encontrar su complemento. 👏👏
Penelope
Que viva el amor...
Penelope
jojojo
Penelope
Que comience el amor
Penelope
Uhh, encontró su media naranja/NosePick//NosePick//NosePick/
Penelope
Que lindo, tener alguien que te cuide desde antes de nacer y que no haga parte de tu familia.👏
Penelope
Me ha parecido interesante el tema.
Siempre vemos la oscuridad como algo malo, pero realmente es como ver la vida de otra manera
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