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La Mafiosa Reencarno Como La Villana

La Mafiosa Reencarno Como La Villana

Status: En proceso
Genre:CEO / Reencarnación / Época
Popularitas:9.8k
Nilai: 5
nombre de autor: La Griss

Morir en una balacera de la mafia y despertar como la villana tonta de una novela de época no estaba en mis planes. Ahora soy Elara de Valois, y todos esperan que llore, que ruegue por el amor del Príncipe Heredero o que muera a manos de mi prometido, el temible Archiduque Killian.
Los rumores dicen que es un asesino despiadado, pero cuando cruzo miradas con él, solo veo a alguien de mi especie. Él cree que soy una damisela de cristal a la que puede romper fácilmente. Qué gran error. No sabe que bajo este vestido de seda se esconde la mente de una criminal profesional.
Dos lobos en un mismo territorio no pueden convivir en paz... a menos que decidan incendiar el imperio juntos.

NovelToon tiene autorización de La Griss para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 6

ELARA:

El traqueteo constante de las ruedas del carruaje contra el pavimentado de piedra es el único sonido que llena el espacio tras abandonar la terraza imperial, el Archiduque Romanov tomó la abrupta decisión de escoltarme personalmente de regreso a la mansión de la casa de Valois, dejando a mi padre y a mi hermano rezagados en el baile.

El interior del vehículo es amplio, forrado en terciopelo oscuro, pero con su imponente figura sentado justo frente a mí y el espacio se reduce a nada.

La única iluminación proviene de las farolas de las calles empedradas de la capital, que arrojan destellos dorados y sombras largas sobre sus facciones afiladas cada vez que pasamos junto a ellas.

Me quito los guantes de encaje negro con parsimonia, disfrutando del silencio del carruaje.

Él no me quita los ojos de encima y sus rubíes brillan en la penumbra, fijos en mis manos y luego en mi rostro.

—Su actuación de esta noche va a traer consecuencias inmediatas, Lady de Valois.

Dice finalmente, rompiendo la tensión con esa voz grave que raspa las paredes del carruaje

—El Emperador me exigirá explicaciones mañana a primera hora por la humillación de su heredero.

—Deje que las pida, Archiduque.

Responder reclinando mi cabeza sobre el respaldo acolchado, sosteniendo la mirada con absoluta comodidad.

—El Príncipe Heredero buscó su propio veneno al intentar pisotear mi dignidad en público, yo solo le demostré que el apellido de Valois no se arrastra por el suelo, debería estar agradecido; le quité un dolor de cabeza de encima.

—¿Agradecido?

El Archiduque se inclina hacia adelante, apoyando las manos sobre su bastón de mando con empuñadura de plata.

—El palacio imperial es un nido de víboras señorita. Mañana mismo los aliados del príncipe comenzarán a mover hilos para destruir su reputación o algo peor.

—Que lo intenten, en mi mundo las víboras terminan como carteras o muertas en una zanja.

Suelo una sonrisa de medio lado, mi sangre de mafiosa hirviendo ante la idea de un conflicto.

—Me decepcionaría mucho si el imperio fuera tan pacífico como un convento.

De pronto, el carruaje da un frenazo violento y el violento vaivén me echa hacia adelante, pero antes de que mi cuerpo golpee contra el asiento delantero, la mano enguantada del Archiduque Romanov se dispara en el aire, atrapándome firmemente por el hombro para estabilizarme.

Su agarre es de puro acero y afuera, los caballos relinchan con desesperación y se escucha el eco metálico de espadas siendo desenvainadas, seguido por el grito de nuestro cochero.

—¡Emboscada! ¡Protejan al Archiduque!

El ambiente en el carruaje cambia en una fracción de segundo y la diversión en el rostro de Romanov desaparece, reemplazada por una máscara gélida de pura sed de sangre.

Sus ojos rubíes se encienden y su mano desciende de inmediato hacia la empuñadura de su espada real.

—Quédese aquí dentro Lady de Valois.

Sisea con un tono que no admite réplicas, deslizándose hacia la puerta del carruaje.

—Son asesinos profesionales, no salga si quiere conservar la vida.

—¿Quedarme aquí metida?

Suelto una risa corta, desabrochando discretamente el broche de diamantes negros de mi cuello, el cual tiene una punta lo suficientemente afilada como para perforar una yugular.

—Olvida con quién está hablando, Archiduque.

Antes de que él pueda abrir la puerta, el cristal de mi ventana estalla en mil pedazos y una hoja de metal reluciente atraviesa la cortina buscando mi pecho.

Mi instinto de supervivencia criminal, forjado en mil balaceras y peleas de callejones, toma el control absoluto de mis movimientos. No grito… No lloro como Magdalena.

Agarro la muñeca del atacante a través del marco de la ventana rota, tiro de él con todas mis fuerzas hacia el interior del carruaje para desestabilizarlo y con un movimiento limpio y seco, le clavo la punta afilada de mi broche directamente en la base del cuello.

El hombre suelta un quejido ahogado, sus ojos se abren con horror al ver que una damisela lo acaba de neutralizar, y cae hacia atrás sobre el suelo empedrado, desangrándose.

Me limpio una pequeña gota de sangre ajena de la mejilla con el dorso de la mano y miro al Archiduque Romanov, quien se ha quedado completamente congelado a medio camino hacia la puerta.

Su espada está desenvainada, pero sus ojos están fijos en mí, completamente estupefactos ante la brutalidad y la velocidad con la que acabo de matar a un asesino entrenado.

—Se lo advertí allá afuera, mi querido prometido.

Le digo acomodándome el vestido rojo sangre con total elegancia, mientras el caos de la batalla ruge fuera del carruaje.

—Yo también sé perfectamente cómo defenderme ¿Vamos a salir a divertirnos o se va a quedar ahí mirando?

Una sonrisa salvaje, desquiciada y profundamente complacida se dibuja en el rostro del "Monstruo del Norte". Por primera vez, ve en mí no a una esposa política, sino a su compañera perfecta para el crimen.

—Después de usted, mi futura Archiduquesa.

Responde abriendo la puerta del carruaje para salir juntos a la masacre.

Romanov patea la puerta del carruaje, abriéndola de golpe, y sale al exterior como un torbellino negro. Yo voy justo detrás de él, agachándome al bajar para esquivar el hachazo de un segundo atacante encapuchado.

El arma pasa rozando mi cabello, insertándose en la madera del carruaje y aprovecho que el tipo está atrapado por la inercia de su propio golpe.

Me deslizo por debajo de su brazo, le conecto un codazo brutal directamente en la mandíbula que le hace crujir los dientes y antes de que pueda recuperarse, le sujeto el brazo y ejerzo palanca con mi hombro y se lo rompo con un crujido seco y espantoso.

El asesino suelta un alarido de dolor. No le doy tiempo de respirar: le arrebato la daga que lleva en el cinturón y se la entierro en el costado del torso, dejándolo caer al suelo como un saco de papas.

A unos metros de mí, el Archiduque Romanov es una máquina de picar carne, su espada decapita y rebana con una facilidad asombrosa, pero tres hombres armados intentan rodearlo por la espalda mientras él se encarga del líder de los emboscados.

—¡Cuidado a su espalda, Archiduque!

Grito y sopeso la daga ensangrentada que tengo en la mano, mido la distancia en una décima de segundo y la lanzo con perfecta puntería militar.

El arma vuela por el aire y se clava de lleno en la frente de uno de los hombres que iba a traicionarlo y el sujeto cae muerto instantáneamente.

Romanov escucha el impacto, gira la cabeza y ve al hombre muerto a sus pies con mi daga clavada.

Reacciona al instante usando el pomo de su propia espada para destrozarle el cráneo al segundo atacante y rebanando el cuello del tercero con un movimiento giratorio impecable.

La batalla termina tan rápido como empezó y los pocos asesinos que quedan vivos huyen despavoridos hacia la oscuridad de los callejones al ver que su "presa indefensa" resultó ser un monstruo doble.

El silencio regresa a la calle empedrada, solo roto por nuestras respiraciones agitadas.

El Archiduque Romanov limpia la sangre de su espada con un pañuelo de seda sin apartar sus ojos rubíes de mí.

Estoy de pie en medio de la calle, con el vestido rojo rasgado en la pierna, un par de manchas de sangre ajena en la mejilla y la mirada más viva que nunca.

Se acerca a mí lentamente, sus botas resonando con fuerza y se detiene a solo unos centímetros, bajando la vista hacia mis manos vacías que aún guardan la postura de combate.

—Usted…

Su voz raspa el aire con una mezcla de shock, incredulidad y una atracción violenta.

—Definitivamente no es la Elara de Valois de la que me hablaron. ¿Quién demonios es usted?

Me limpio la gota de sangre de la mejilla con el dorso de la mano y le sonrío con total arrogancia criminal.

—Soy su futura esposa Archiduque, y más vale que se vaya acostumbrando, porque esto es solo el principio.

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Vanessa Ibáñez Fernández
waaaaaaaaaaa que ardiente capitulo
Adaly Cruz cruz
que emoción 👏
Vanessa Ibáñez Fernández
buenísimooooooooo!!! quiero mas autora me tiene enganchada tu novela
Vanessa Ibáñez Fernández
mmmmm ese Ragnar esta como para mojar pan jajajajajajajajaja ya quiero ver como sera el prota
Empoderada
es mejor una obra excelente muy cautivadora en los capítulos le recomiendo leer absolutamente
Empoderada
gran capitulo todo el texto es cautivador felicidades muy coherente todo falta un toque seductor
CRIS E: 🤭 gracias
total 1 replies
Sarian
ulala 🤭 provechito
piolin
me encanta
Kim Nava
hay por Dios se le llegó la verdadera fiesta a nuestra guerrera👍
Julîîana
Me gustaría ver a nuestra chica manejando una espada ☺️
Vanessa Ibáñez Fernández: sería mejor si aprende a manejar 2
total 4 replies
Kim Nava
estoy dando vueltas en la cama al ver semejante semental 🤭
Kim Nava
o por Dios lo que se va a comer la Lily🤯🤯🤯🤯🤯
Sarian: 🤣🤣 ay mori
total 1 replies
Daniela Michaux
Lily que caramelito te vas a comer 😂😂
Kim Nava
jajajaja creíste que tewterias con Lily ella también ya tiene quien la defienda 🤭🤭🤭
necesito fotos de ese guardián 🤭
Kim Nava
quiero un killian en mi vida 🥺🥺🤭
Kim Nava
Elara con ella pinta el patio de rojo🤣🤣
Edwin Rodríguez
jajajaja 🤣🤣🤣🤣🤣sangre 🥰🥰🥰
CRIS E: 🤣🤣🤣 sii
total 1 replies
Kim Nava
uyyyy la Lily nada tonta pero sin saber que ha flecha al fortachón🤭🤭🤭🤭
Edwin Rodríguez
ohhh me gustaría ver cómo se desarrolla la historia de Lily y el sargento 🥰🥰🥰🥰
CRIS E: 🤭🤭🤭sii
total 1 replies
Kim Nava
que como el debería ser el mismísimo Rey 🤯🤯🤯🤯 Dios mío con esto que nos enteramos no se como lo tomara Elara
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