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La Fugitiva Del Rey Lycan

La Fugitiva Del Rey Lycan

Status: En proceso
Genre:Arrogante / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:12.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

"Condenada por un crimen que no cometió, terminó refugiada en las garras del monstruo más despiadado de todos".

Sofía Ivanov siempre fue la vergüenza de su manada. Despreciada por sus padres y eclipsada por Tania, su perfecta hermana menor, Sofía soportó el peor de los castigos: ver cómo su propia familia le exigía romper el lazo sagrado con su mate, Gavin, solo porque su hermana se había encaprichado con él. Y lo peor... él tampoco la defendió.

Pero el día de la boda, el destino cobra una factura sangrienta. Gavin es brutalmente asesinado en el altar y Sofía es encontrada de rodillas, cubierta de sangre y con el arma homicida en sus manos. Inculpada por su propia familia y convertida en la fugitiva más buscada, Sofía huye bajo una tormenta implacable hasta caer inconsciente en los límites del territorio prohibido.

Al despertar, ya no está en el bosque. Alguien la ha rescatado y ocultado en el lugar más peligroso: el palacio de César Dróvnikov, el temible y despiadado Rey Lycan.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

El día de la boda amaneció cubierto por una capa de neblina densa y gris, como si el mismo cielo se negara a bendecir la farsa que estaba por celebrarse. El gran salón ceremonial de la manada Ivanov estaba decorado con una opulencia casi obscena: cortinajes de seda blanca, hileras de velas aromáticas que intentaban ocultar el olor a tensión en el ambiente, y flores de invierno dispuestas alrededor del imponente altar de piedra sagrada.

Para Sofía, cada minuto de esa mañana fue una tortura silenciosa. Vestida con un uniforme gris de sirvienta, tosco y desgastado en comparación con las finas telas de los invitados, tuvo que cargar bandejas de plata pesadas, llenar copas de vino de cristal y soportar las risitas burlonas de los miembros de la manada que la veían pasar. *"Ahí va la sin lobo"*, susurraban a sus espaldas. *"Sirviendo en la boda de la hermana que le robó el hombre"*.

Sofía tragaba veneno, manteniendo la mirada fija en el suelo alfombrado para contener las lágrimas.

A las doce en punto, la marcha nupcial comenzó a resonar. Las pesadas puertas dobles se abrieron y Tania entró, deslumbrante, del brazo de su padre, Borís. El orgullo en el rostro del Alfa era evidente; estaba entregando a su hija perfecta al guerrero más prometedor. En el altar esperaba Gavin, vistiendo un traje de gala oscuro, con una sonrisa de suficiencia que a Sofía le partió lo poco que le quedaba de corazón.

La ceremonia avanzó entre discursos hipócritas sobre el honor, el linaje y la fuerza de la manada. Sofía se quedó parada al fondo del salón, cerca de las cocinas, sosteniendo una jarra de plata con vino ritual. El lazo en su pecho ardía, tirando de ella con una agonía sorda mientras el sacerdote de la manada comenzaba a invocar la bendición de la Luna para sellar la unión de Gavin y Tania.

—Si hay alguien aquí que se oponga a esta unión bajo las leyes de la Luna y la sangre... —pronunció el sacerdote, cumpliendo con el antiguo protocolo.

El silencio ceremonial inundó la sala. Nadie esperaba que ocurriera nada. Pero de repente, una ráfaga de viento helado entró por los ventanales superiores, apagando la mitad de las velas en un parpadeo. El ambiente, antes cálido por el tumulto, se volvió gélido de golpe.

Gavin, que estaba sonriendo, frunció el ceño. Se llevó una mano al pecho y soltó un jadeo ahogado. Su rostro, lleno de vida un segundo antes, se volvió completamente pálido.

—¿Gavin? —preguntó Tania, dando un paso atrás, con la confusión grabada en su rostro perfecto.

El guerrero no respondió. Sus ojos grises se abrieron de par en par, inyectados en sangre, fijos en la nada. Se tambaleó hacia adelante, cayendo de rodillas sobre los escalones del altar de piedra. Un hilo de sangre oscura y espesa comenzó a brotar de sus labios, manchando la seda blanca del suelo.

—¡Gavin! —gritó Tania, esta vez con pánico real.

El salón estalló en caos. Los lobos de la guardia real de Borís se tensaron, desenvainando sus armas, buscando un enemigo invisible. Pero antes de que nadie pudiera acercarse, Gavin se desplomó por completo de bruces, convulsionando violentamente. Una herida profunda y sangrienta, como si garras invisibles le hubieran desgarrado la garganta desde el interior, se abrió en su cuello, empapando el altar.

En medio de los gritos de terror y la confusión masiva, las luces del salón parpadearon y se apagaron por completo, sumiendo el lugar en una penumbra terrorífica durante unos angustiantes diez segundos. Los lobos gruñían en la oscuridad, las mujeres gritaban y el olor a sangre fresca activó los instintos más salvajes de los presentes.

Cuando los guardias lograron encender las antorchas de emergencia, el horror se congeló en el aire.

Gavin yacía completamente sin vida en el suelo, sobre un charco de sangre que se expandía rápidamente. Y justo al lado de su cuerpo, de rodillas, temblando de terror y con las manos completamente empapadas en el líquido escarlata, estaba Sofía.

Sus dedos temblorosos sostenían una daga ceremonial de plata que solía estar decorando el altar, el arma ahora goteaba la sangre caliente de su ex-mate. Sofía miraba sus propias manos, con la mente en blanco, aturdida por la oscuridad y el impacto. Ella no recordaba cómo había llegado allí; la confusión de la penumbra la había empujado hacia adelante, y alguien... alguien la había empujado contra el cuerpo inerte de Gavin.

—¡Ella lo hizo! —el grito desgarrador de Tania rompió el estupor del salón, señalando a su hermana con un dedo tembloroso—. ¡La maldita sin lobo lo mató por celos! ¡Mírenla! ¡Tiene su sangre!

Borís avanzó como un toro furioso, su aura de Alfa aplastando el suelo, sus ojos brillando en un amarillo asesino.

—¡Monstruo defectuoso! —rugió el padre, desenvainando su espada—. ¡Guardias, aduélanse de ella! ¡Quiero su cabeza en el altar antes de que termine el día!

Sofía, viendo la muerte en los ojos de su propio padre y la traición final en el rostro de su madre, reaccionó por puro instinto de supervivencia. El miedo inyectó una adrenalina desconocida en sus piernas. Soltó la daga, se levantó de golpe y, antes de que los guardias pudieran cerrarle el paso, saltó a través del gran ventanal de vidrio del salón, rompiéndolo en mil pedazos y cayendo hacia el patio exterior en medio de una lluvia de cristales y gritos de caza.

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Florinda Morales
Excelente. Todo. El tema, la redacción, la ortografía, los personajes, la trama, el desarrollo, la expectativa que genera cada capítulo. De los mejores que he leído en esta plataforma. Lo recomiendo ampliamente sobre todo a quienes le gustan este género
Dalia Hache: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
María del Carmen Hernandez
excelente novela 👍 👏
Milagros Sanabria
me encantó tu novela. esta muy buena, cada párrafo te va atrapando cada ves mas muchas felicitaciones 👏🥰
Miriam Lenny Miranda
Espero con ansias el próximo capítulo
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