Esta historia esta basada en la unión de dos, mejor dicho, tres almas destinadas las cuales, la madre luna las unió el día de su nacimiento, como muestra de bondad al escuchar las ultimas plegarias de sus madres antes de morir, el destino les pone varios obstáculos, los cuales tienen que afrontar y superar.
Los expertos podrían decir que su destino en las estrellas esta escrito como de mal augurio ya que su nacimientos fue justamente en el eclipsé y alineación planetaria total, símbolo de tragedia, podrán superar estos obstáculos del destino y hacer que sus almas formen una solo pareja destinada por el resto de sus vidas.
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Cap. 12 la montaña
Las damas solo llevaban su cuerpo colina arriba de la montaña, su vestimenta era totalmente atípica para ellas, en el palacio siempre lleva largas faldas y suaves zapatillas, en esta ocasión llevaban pantalones tipo cazador con colores y textura en camuflaje, botas como zapatos, camisa y cachuchas de la misma tela de los pantalones.
Claro que los hombres llevábamos el mismo atuendo, pero ver las finas damas del palacio, con esta ropa era algo sacado de un cuento y más si veíamos a la podre nana de la sultana la cual no se sentía nada cómoda con esta ropa, pero todo sea por los cuidar a la sultana que ella enfrentaría hasta el fin del mundo por solo cuidar a la princesa.
La vereda que llevaba a la cima de la montaña se encontraba en buen estado lo cual facilito la subida para las damas del palacio, nosotros como buenos caballeros siempre llevábamos la vista en ellas y claro que, en las manos y pies de la linda sultana, claro que mi hermano Zaid la cuidaba como si fuese de cristal y en cualquier momento se quebraría.
A la mitad del camino se encontraba una fuente natural de agua, era una especie de oasis a mitad de la montaña, el agua que brotaba de entre las piedras rojas, era fresca y muy clara, me llamo mucho la atención el color rojo de las piedras, pero no quise preguntar, todos bebimos agua y llenamos nuestras botellas nuevamente, el sabor del agua era un tono terroso pero fresca a mas no poder lo cual nos hidrato al momento.
Comimos algunos bocadillos que nos ofreció shara, la nana de la sultana, todos comimos y nos reímos de unas cuantas caídas de las acompañantes, los guardias prácticamente tomaron a una de las damas para cuidar y custodiar durante todo el día, la nana nos informó que en unos 45 minutos tendríamos que hacer otra parada ya que era la hora de la comida y del medicamento de la sultana.
Acatamos la indicación de la nana y continuamos colina arriba, caminamos unos 20 minutos y llegamos a el inicio del anillo de neblina, esta zona era muy mística, el sentir la humedad de la neblina hiso que los vellos de mi cuerpo se erizaran, de pronto me sentí en uno de los sueños que he tenido las ultimas noches, por un instante mi cuerpo se paralizo y en un mal paso casi caigo, la mano de Zaid, tomando mi brazo me hiso reaccionar, pero las bromas llegaron solas, la sultana fue la primera en una larga lista de burlas y risas disimulada de todos los aventureros.
Zaid, sabes cuál será el premio para la primera damisela, que caiga en apuros dentro de la montaña, las risitas al fondo brotaron sin cesar, ya que efectivamente en casi una hora de camino ninguna de las damas había caído, y yo fui el primero. Lo único que hice fue decir, espero recibir mi premio cuando lleguemos a el palacio.
A los pocos minutos la nana nos indicó que era la hora de la comida, los guardias empezaron a desocupar sus mochilas, de ellas sacaron varias frazadas y cojines, también contenedores con diversas comidas, la nana le ofreció a la sultana la copa de cristal con su tónico, en ese momento me sentí en el palacio y oí el reloj de cristal, fue un poco extraño, pero no le di importancia.
Después de comer los guardias y acompañantes recogieron todo en dos por tres, la sultana y mi hermano permanecían sobres sus cojines como si el tiempo se encontrara detenido, la sultana recostó su rostro sobre el hombro de mi hermano y les indique a los guardias no molestarlos, a lo cual todos acataron y guardaron silencio.
Habían pasado unos 10 minutos cuando se dieron cuenta de que había mucho silencio y se asustaron, me reí de ellos y les dije, creyeron que los habíamos abandonado, y en un tono burlón dije, tal vez es una buena opción, ellos se levantaron y las damas recogieron todo, emprendimos el viaje colina arriba, solo nos faltaban unos 20 o 30 minutos para llegar.
En el último tramo de la montaña la neblina empezó a ser más espesa, tan espesa que prácticamente no se podía ver más allá de la distancia de tu brazo, detuve mi andar y le pregunté a la sultana Remy si quería continuar, a lo cual me respondió. Estando a tu lado me siento segura, y podría atravesar hasta un camino de lava, eso me hiso sentir muy bien, la sultana aceptaba mis cuidados y en poco tiempo aceptara mi amor.
El jefe de los guardias ordeno que nos detuviéramos un poco, que, debido a las condiciones, las damas y la nana no podrían continuar, así que se quedaron montando una especie de campamento tres de los guardias y las damas, mientras el y tres de ellos nos acompañarían hasta la casa de la chaman, la sultana estaría protegida por mi y mi hermano Zoid.
La neblina no disminuía, por el contrario, se hacía más espesa, seguimos caminando…
/// Zaid:
De pronto me vi perdido en la neblina, giré sobre mis pies para buscar a mi hermano, le llamaba y no respondía, seguí caminando, pero en círculos, los pocos arboles daban vuelta lo cual me empezó a marear, entre los árboles veía imágenes de mi madre, ella encontraba sentada sobre una frazada de cuadros rojos y blancos, mirando al cielo buscando inspiración y escribiendo en su pequeño diario, con una bella sonrisa…
Otra imagen se reflejo entre los árboles, mi madre y mi padre de paseo por el desierto con un cachorro de la mano, esa imagen está mal, ella nunca…
Otra imagen una gran manada de lobos, una hermosa omega rodeada de varios cachorros, y un gran lobo frente a un espejo…
Remy:
De pronto ya no siento la mano de Zaid sosteniéndome, camino unos pasos mas en busca de los demás, en qué momento me perdí, frente de mi veo una gran cama, con lindas sabanas color verde, dentro de esta, hay una cría de lobo blanca dormida, es muy linda y tierna, trato de acercarme un poco pero la cría me gruñe, al enderezarse se convierte en un gran lobo blanco, su tamaño me asusta, por instinto retrocedo y caigo, el gran lobo me muestra sus grandes y filosos dientes, grito, grito y grito, nadie viene en mi ayuda…
Zoid:
La luz que entra a través de la niebla es muy tenue, apenas me deja ver la vereda por donde estamos caminando, escucho el grujir de una rama, volteo hacia donde se produjo el sonido, veo a lo lejos a la sultana, vestida de un lindo atuendo color verde, su cabello esta en un riso hasta sus caderas, camina como buscando algo entre la maleza del bosque, intento llegar a ella pero no logro llegar, estamos en la cima de una montaña, la veo a la orilla del precipicio, trato de nombrarla para que tenga cuidado, de mi garganta no sale ningún sonido, todo es silencio, estoy a dos pasos, parece que no se da cuenta de mi presencia, de pronto resbala y la veo caer, intento llegar a ella pero es muy tarde, lo único que alcanzo a ver en el suelo del barranco es a un pequeño lobo blanco, tratando de limpiar la sangre de la sultana, gime y aúlla con gran pesar… ///