Siempre ha sentido que tiene mala suerte, y ahora renace con muchas posibilidades, intentando cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes**
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Secuestro 3
El bosque estaba oscuro.
No era la oscuridad tranquila de una noche pacífica, sino la de un lugar donde los árboles crecían tan juntos que apenas dejaban pasar la luz de la luna. El aire era frío, húmedo, y el olor a tierra mojada llenaba todo.
Los caballos finalmente se detuvieron frente a una estructura vieja y medio derrumbada.
Un granero abandonado.
Las paredes estaban inclinadas, algunas tablas faltaban, y el techo parecía haber sobrevivido demasiados inviernos.
El hombre que llevaba a Eveline bajó del caballo primero.
Luego la arrastró hacia abajo con bastante menos delicadeza de la que ella hubiese preferido.
—¡Oye! ¡Podrías intentar no romperme antes de pedir rescate!
Los hombres la empujaron dentro del granero.
Había heno viejo, herramientas oxidadas y un olor fuerte a madera húmeda.
Uno de ellos cerró la puerta con un tronco atravesado.
Eveline miró a los seis hombres.
Seis espadas.
Seis capas oscuras.
Y claramente… ninguno parecía especialmente brillante.
Respiró hondo.
Era el momento de usar la estrategia más poderosa de todas.
Hablar.
Se acomodó el vestido lo mejor que pudo y levantó el mentón.
—Muy bien.. Negociemos.
Los hombres se miraron entre sí.
Uno de ellos murmuró..
—¿Está… negociando?
Eveline levantó un dedo.
—Si me dejan ir, les daré mi peso en oro.
Uno de los hombres abrió mucho los ojos.
—Eso es… muchísimo oro.
Eveline se cruzó de brazos.
—No soy tan pesada.
El hombre parpadeó.
—No dije eso…
—¡Lo pensaste!
Otro de los secuestradores susurró..
—Yo sí pensé que era bastante…
Eveline lo miró con indignación.
—¡Qué falta de educación!
El líder del grupo se frotó la cara con cansancio.
—¡Silencio todos!
Eveline aprovechó el momento.
—Escuchen.. Además del oro… puedo ofrecer algo mejor.
Los hombres se inclinaron un poco hacia adelante.
—¿Qué cosa?
Eveline sonrió.
—Una mansión.
El silencio volvió a caer.
—¿Una… mansión?
—Sí.. pronto me casaré y no necesitaré dos.
Uno de los hombres se rascó la cabeza.
—¿Con quién se casa?
Eveline respondió como si fuese lo más obvio del mundo.
—Con el duque Rathborne.
Los hombres se quedaron congelados.
Literalmente.
Uno de ellos dejó caer su cuchillo.
—…¿Qué?
Otro palideció.
—No… no puede ser…
Eveline suspiró.
—Sí puede ser.
El tercer hombre se acercó al líder.
—Jefe…
—¿Qué?
—Creo que… secuestramos a alguien importante.
El líder frunció el ceño.
—¿Qué tan importante?
El hombre tragó saliva.
—Comprometida con Cassian Rathborne importante.
El silencio se volvió aún más pesado.
Uno murmuró..
—Estamos muertos.
Otro negó con la cabeza rápidamente.
—¡No necesariamente!
—¡Sí necesariamente!
Eveline levantó la mano como si estuviera en una reunión social.
—Perdón por interrumpir su crisis, pero si me sueltan ahora todavía podemos fingir que esto nunca pasó.
Los hombres comenzaron a discutir entre ellos.
—No sabíamos que era ella.
—¡La persona que nos contrató no dijo nada!
—Tal vez podemos dejarla ir.
—¿Y si el duque igual nos mata?
Uno de ellos dijo con nerviosismo..
—Bueno… al menos no es la esposa del duque Evenson.
Los demás lo miraron.
—¿Por qué dices eso?
El hombre bajó la voz.
—Ese duque está loco cuando se trata de su esposa.
Otro asintió con gravedad.
—Es verdad.
—¿Recuerdan lo que hizo con esos bandidos del río que intentaron robarle?
Uno murmuró..
—Los persiguió tres semanas.
—¡Y quemó su escondite! y despues los hombres desaparecieron misteriosamente..
Otro intervino..
—Bueno… pero el duque Palmer tampoco es mejor.
—¡Ese también es demasiado protector de la pelirroja!
—Dicen que una vez..
—¡Silencio!
El líder golpeó una caja de madera con fuerza.
—¡Esto no es un concurso de duques asesinos!
Los hombres se callaron.
Eveline levantó lentamente la mano otra vez.
—Solo una observación.
Todos la miraron.
—¿Sí?
Ella inclinó la cabeza.
—El duque Rathborne también está bastante loco por mi..
Silencio.
Uno de los secuestradores tragó saliva.
—¿Qué tan loco?
Eveline sonrió dulcemente.
—Oh… no lo sé.
Luego añadió con total serenidad..
—Pero arruinó a toda la familia Smith por mucho menos.
Los hombres se miraron horrorizados.
—…Estamos muertos.
—Sí.
—Definitivamente muertos.
El líder volvió a gritar.
—¡BASTA!
Respiró profundo y se pasó las manos por el cabello.
—Nadie se mueve.
—Nadie discute.
—Y nadie toca a la mujer.
Luego señaló a Eveline.
—Usted… se queda ahí.
Eveline suspiró.
—Preferiría una silla.
Uno de los hombres murmuró..
—¿Le traigo una?
El líder lo miró con furia.
—¡NO!
Eveline se acomodó en un montón de heno.
—Bueno… solo digo que si el rescate va a tardar, podríamos hacerlo más cómodo.
Los hombres se quedaron mirándola.
Porque honestamente…
Era la secuestrada más tranquila que habían visto en su vida.
Uno susurró al otro..
—¿Seguro que no es una maga? ¿o una bruja malvada?
El otro respondió..
—Si sobrevive a Rathborne… podría serlo.
Y mientras discutían en voz baja…
Eveline pensaba algo completamente diferente.
Cassian va a estar furioso.
Y curiosamente…
Eso la tranquilizaba bastante. Porque si había algo que sabía con absoluta certeza…
Era que Cassian Rathborne iba a encontrarla.
Y cuando lo hiciera… Estos hombres probablemente iban a descubrir qué tan letal podía ser realmente su prometido.
me encanta súper bien narrada
nunca perdió el hilo narrativo
ella con su suerte y el siempre ahí al lado